Por qué soy erotómana
Dice la Real Academia de la Lengua Española que la erotomanía es una enajenación mental causada por el amor y caracterizada por un delirio erótico. Pues bien: soy erotómana.
El amor sensual me pasma y me fascina y en mi delirio tiendo a creer que la naturaleza, en su excelsa complejidad, se ha ido desarrollando con el único objetivo de conseguir más y más placer en la función reproductiva. La Sabia Madre bien podría haber ideado un modo aséptico de procrear, pero ¡qué va!, todo lo contrario: ha dotado a cada especie de estrategias cada cual más emocionante para la ejecución del acto.
Sensible como soy a la fuerza de los instintos, gozo viendo las vulvas abiertas de las flores, disfruto observando sus erectos pistilos; me entretengo siguiendo el vuelo de dos moscas en plena monta y me lo paso pipa cuando tengo oportunidad de presenciar al palomo, hinchado de seducción, persiguiendo a la palomita linda. Por supuesto me encanta la monta de los potrancos a sus yeguas; de los cabrones a sus cabras, de los puercos a las gorrinas o de cualquier otra especie que utilice el curioso sistema de acople genital. De la erótica animal hablo aquí.
Mi divertimento se convierte en pasión al beber en las fuentes del deseo humano, tan asombrosamente prolífico, tan misteriosamente rebuscado, con todos esos fetiches excitantes, represiones lujuriosas, juegos íntimos secretos… con todas esas expresiones artísticas que festejan el amor carnal erotizando los sentidos y el intelecto.
En mi delirio considero que una adecuada trayectoria vital ha de pasar por la sofisticacion de lo erótico, por la sublimación de lo sexual, por el deleite del detalle morboso y el festejo del chascarrillo voluptuoso.
Asi es mi goce.
Si quieres, cuéntame el tuyo.
erotomanita@gmail.com

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