reverberación del beso
El entusiasmado amante primero se hartó de mirar, luego le hizo cosquillas en los pies, después en los muslos, por fin en las nalgas y finalmente accedió al fruto. Era tan listo que no se afanó solamente en ese punto hipersensible que se encuentra entre los labios y la grieta, donde la reverberación de un beso puede sentirse por todo el cuerpo.
Luego ya pudo entrar con su gordito, con su pesado miembro.
memorias de voyeur II
( Continuación de voyeur I)
…
A veces se detiene, el matón (el matón marrano), seguramente porque la escena en la tele le distrae de sus funciones, pero pronto retoma su masaje, despacito, sin perder comba. Su miembro es más bien de dimensiones robustas, podríamos decir que es un buen semental, con una porra digna de lucir un torero en la plaza, durita como un mástil. Un tótem de bandera ostenta el maridito…¡Y qué cariñoso con su triunfo! Le propina unas caricias tan amorosas, que parece que tuviese un musimú en su regazo, un gatito bien cebado. Y eso que acariciar dulcemente con esas manazas no es baladí, porque el tipo tiene unos dedos que quién le diera a muchos poseer entre las piernas el meñique del bruto.
Memorias de voyeur I
Hay personas que resulta difícil imaginarlas en pleno orgasmo, cabalgando a sus mujeres o siendo cabalgados por ellas. Hay señoras que por su talante y modo de actuar en la vida cotidiana, tan comedidas y discretas, es difícil imaginarlas abriendo las piernas y dejando que se la metan sin más. ¿Perderán los papeles? ¿Se dejarán llevar por el frenesí del deseo carnal?
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A praia dos alemáns
Quen puidera ser merliño
E ter o pico encarnado
Para facer o meu niño
no teu cabelo dourado.
O conto foi que o rapaz fora a praia dos alemáns , gustoulle e voltaba ano tras ano co seu libro nas mans e seus anceios nos miolos, sempre soíño, sempre asexando. Gustáballe o sol quentando o cu, gustáballe nadar en cirolas e pasear co pinganiño choutando entre as pernas, pero sobretodo gustaba de mirar ás mulleres nesa nudez real tan desemellante á nudez das revistas.
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Afrodita surgió del mar en una concha
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Soy gallega y aquí tenemos el secreto erótico mejor guardado en la playa. Somos pandillas de mujeres que cada día nos calzamos botas de agua y vamos a empaparnos a la arena buscando frutos del mar: bivalvos salados que escogemos uno a uno en obscena postura -culo en pompa, riñones acojinados, flexibilidad extrema- para que ustedes puedan saborear nuestras almejitas sabrosas. Somos marisqueiras y algunos se excitan tan solo viéndonos trabajar.
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(publicado por El País Semanal el 4 de mayo de 2008)





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