Coitus reservatus.
Las filosofías orientales nos invitan a encontrar la felicidad en nuestra calma interior. Nada de estruendosas pasiones que revolucionen nuestro espíritu: ni explosivas alegrías, ni amargas tristezas. Alejemos de nosotros deseos y desenfrenos.
Para los occidentales, concretamente para los latinos, que gustamos de los sentimientos estridentes y de expresarlos a voces, este modus vivendi puede parecernos un tanto desaborío y nos resulta complicado casar la inacción emocional con nuestro impetuoso carácter, pero escuchemos, quizá podamos aprender algo en relación a los placeres carnales, pues estas filosofías inciden directamente en las prácticas sexuales para alcanzar paz espiritual.
Copular a lo tántrico, o a lo taoista -ambas filosofías son similares en relación al sexo- es un camino de tranquilidad y silencio. La respiración, profunda, abdominal, es clave. Los masajes primero y el meneo genital después, son vía para canalizar la energía corporal. Fornicar, dicen, ayuda a que fluyan las energías encalladas en el cuerpo. Como si cada pistonazo fuese recogiendo energía negativa de aquí y allá, que se va acumulando en los genitales hasta que estos se congestionan de tal modo que estallan en una grandiosa descarga eléctrica mediante contracciones involuntarias que proporcionan gran placer en el vientre, en el cuerpo todo, incluso en el alma. El sexo entendido, pues, como una estupenda medicina capaz de sanar trastornos de todo tipo.
En el aguante eréctil está la clave del asunto, puesto que son necesarias una buena cantidad de fricciones pene-vagina para que se acumule la mayor cantidad de energía posible. Los hombres han de adiestrarse, pues, en el coitus reservatus y ese dominio es cojonudo en Oriente, en Occidente en Septentrión y Meridión. Hagamos un om.
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Enlazo con el post anterior, en el que hablamos de qué enseña el porno. Hice una búsqueda rápida sobre porno tántrico y encontré este video, pero si sabeis de otros, bienvenidos serán.
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Repaso de las lecciones dadas:

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