crisis
Cuanto menor es la necesidad de una especie de ganarse el sustento, mayor es el esmero en la corte nupcial. Los animales que viven en entornos ricos y que nadan en la abundancia desarrollan cantos, plumajes, bailes o ritos de lo más extravagantes y sofisticados.
Mirad la espectacular corte del ave del paraiso del documental “Tierra: la película de nuestro planeta” dirigida pr Alastair Fothergill y Mark Linfield.
Ahora los humanos parece que estamos en crisis. Habrá que dejarse de melindradas, abandonar perfumes, sedas, golosinas, espumosos y alta corsetería: follemos en pelotas pues.
El homo sapiens la tiene de envergadura.
Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Una de ellas destaca entre las demás porque tiene dos partes del cuerpo ostensiblemente mayores: la caja craneal y el pene. Por supuesto hablo del humano.
El homo sapiens macho ostenta cabezón y pirolón. Incluso los individuos que la tienen canija, la tienen inmensa en términos moniles, mayor que la del gorila.
¿Tendrá algo que ver la relación cabeza- polla? ¿Por qué se fue desarrollando el cipote masculino a medida que aumentaba su lenguaje y su capacidad de razonamiento lógico? Los científicos no se ponen de acuerdo y yo no soy nadie para hablar pero mi opinión personal es que nuestra estirpe es bien listilla.
Me quedo con el sapiens, puro orgullo de raza.
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Escucha este relato interpretado por lipa Benet
El olor de ellos
El perfume de la intimidad me ha defendido de la pestilencia exterior.
Los efluvios de su cuello tibio, de sus axilas limpias o de su sexo me han protegido contra la fealdad y el miedo.
Pero la estrella de las fragancias, el olor cumbre todopoderoso, es el que desprende su falo después de haber estado chapoteando en mis humedales. Cuando sale de mí, se han mezclado, unido, combinado y agitado nuestros fluidos y el batido resultante es una amalgama excelsa capaz de noquear de éxtasis a todo un campo de fútbol de gentes de mínima sensibilidad olfativa.
Los pulpos joden por la cabeza
Anoche, treinta y uno de diciembre, haciéndolo con mi esposo con el champán todavía chispeandome en la sangre, me dio por ponerme chula y fanfarronear sobre los hombres y mujeres interesantes que me leen y me escriben cartas, algunas cargadas de deseo, lo cual me excita más que mucho.
-Hay un montón de personas que se masturban con mis palabras, exageré melosa mientras rodeaba su falo entre mis senos.
-Eso, preciosa, es porque no te han visto la cara, me espetó, también muy meloso, el muy bruto.
Lejos de desmoralizarme mi marido con su impertinencia, me animó pues me encanta la idea de joder mentalmente, con la cabeza, como los pulpos.
¿Sabíais que los pulpos macho le meten su cosa a las hembras en la cabeza?
Qué tipos.



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