Una hembrita pa mí.
No es que esté harta de macho, para nada. Pero bien saciada sí, y considero que ya va siendo hora de que este blog me aporte una amiga. No busco colega ni para ir de tiendas, ni para charlar de cocina -aunque estaría muy bien que tuviera experiencia en hacer tortillas-. Pero sí me gustaría que le interesase la literatura erótica, la psicología y la sexología, el cotilleo sexual y las vergas tiesas porque de algo tendremos que charlar entre orgasmo y orgasmo.
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Te prefiero gamberra a buenecita, y me divierte más la inteligencia emocional que la intelectual.
No muestro preferencias por un color determinado de piel o cabello, ni el peinado de tu pubis es prioritario -si nos hace chiste podemos después acordar y jugar a las gemelitas-, me da igual tu edad mientras tengas la suficiente madurez, y es lo mismo si estás casada o soltera, los pactos o infidelidades que estés dispuesta a acometer. Pero sí me gustaría que tuvieses exageración de curvas femeninas, rollitos firmes y voluptousidades varias, claro que si eres divertida y nos reimos a carcajadas, ya no me importaría que tuvieras tetitas de muchacho.
Rosa
Estoy contenta de tener una amiga con la que poder charlar sobre nuestras experiencias y fantasías. Siempre tuve confidentes femeninas… pero los asuntos sexuales, tan secretos y escondidos, no se los puedo contar a las amigas de la infancia. Con ella soy más clara y sincera, con Rosa soy natural.
Nos hemos besado y acariciado. Nos hemos visto follar. Nos hemos contado problemas o preocupaciones y desde luego, un montón de secretos.
Rosa es enfermera, muy graciosa y muy muy ergonómica, no me refiero sólo a su cuerpo. Es de ese estilo de mujeres que cuando se ven al espejo, se encantan y les faltaría tiempo de echarse a la calle y ofrecerse al primero que pase, de lo que le chifla compartir su belleza con los demás. Rosa tiene la cabeza en su sitio y no se le ocurre hacer tal cosa, está en paz con la vida y hace del amor un acto religioso, con sus ritos y oraciones. Está tan agradecida a la naturaleza por haberle dado un cuerpo sano y fuerte, que es casi misticismo lo que siente por su vulva, la cual cuida y acicala como si de una delicada camelia se tratase.
Me gusta su cuerpo voluptuoso de curvas exageradas, culo bien rechoncho, pechugas abundantes. Me sorprende eso, se supone que me debía sentir atraída por mujeres andróginas pero no es el caso. De ella me encanta el exceso en ondas y pliegues, su femineidad de diosa neolítica.
Seguramente es una excelente enfermera porque transmite esa alegría de vivir y es sincera cuando se fija tan solo en la parte positiva de las personas. Tiene el don de amar rápidamente con absoluta franqueza.
No se considera bisexual pero, como es un poco hippy, se permite licencias amorosas de todo tipo. Nos gusta jugar, desde la dulzura y suavidad de dos cuerpos femeninos y contando como guinda con la mirada masculina: esa mirada empalmada, lúbrica, brillante de deseo que se les pone a ellos al ver a dos hembras proporcionándose placer…
La crítica de la escuela de mujeres. Moliere
( ¿Es un enorme falo lo que veo entre las cortinas ?)
Copio un párrafo estupendo del libro “La crítica de la escuela de Mujeres” de Moliere.




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