Erotómana

SusanaMoo

¡Atención!. No recomendado para menores. ¿Porqué?

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Metafóricamente empalmado.

Publicado por Susana Moo
27 septiembre, 2010

¡Vaya tute para ser la primera noche que pasan juntos Alice y Gonzalo! Primero muy romántica la cosa, cena a base de embutidos, cerveza fría, y ya sus habituales tonteos, que si le mete las manos por la blusa ¡quieto papi!, que si se mete un pezón en la boca ¡ñam ñam, qué rico!, que si cuchi cuchi, que si mi pichurri,… Todo conforme a las niñerías propias de esa eterna casa de locos que es el amor, hasta que comienzan a escuchar la jodienda de los vecinos de abajo ¡muchacho! Aquello es harina de otro costal ¡ñó! ¿Qué es lo que hacen ahí? Esos um um um profundos ponen los pelos de punta, por no hablar de los ohrm ohrm ohrm guturales
- ¿es hombre o mujer?, pregunta Alice con los ojos como platos.
- Chss, le hace callar Gonzalo aguzando el oido, ¡ahí hay más de dos!
Ay Ay Ay -Uy Uy Uy uyuyyuuu. Ahora parecen quejidos, luego aullidos, después estallidos. Ora recuerdan al maullar de los gatos, otrora el rebuznar de burros, después vuelven los oh oh oh rítmicos. El vejete y la enfermera, por comparativa, se abochornan un poco. Qué corte de rollo, a ver quien tiene los huevos de continuar como si nada con el juego erótico ¡tan pueril! que se traían entre manos. Ambos están pensativos, extraños de repente el uno al lado de la otra, en una habitación de alquiler, en un piso de alquiler, en una noche que podría definirse como noche de bodas.
El viejo Gonzalo se revuelve, se rasca la oreja derecha, menea la cabeza cabiloso hasta que lo suelta:
- Alice, yo te voy a traer a un hombre para que te de lo que le están dando a la de abajo.
- ¿Qué tontería es esa?
- Sí, Alice.
El viejo se levanta, está entusiasmado con la idea. Esa idea supone el fin de sus temores.

- Te voy a traer al que a ti te guste, lo buscaremos en las páginas de contactos. Alice, mi niña, tú no te vas a quedar sin eso.

- ¡Pero si a mí me da igual!
- ¡Pero a mí no!
Gonzalo está empalmadísimo con la idea, parece que ha descubierto la pólvora, habla a borbotones, se siente inspirado y se convence de las inmurables ventajas que traerá esta libertad de acción.  Cualquiera medianamente espabilado sabría que Alice, mujer de bandera ¡mujer de patente! necesita medicina. No va a ser un estúpido, él optará por disfrutar, butaca gratis, del espectáculo.
- Vaaale papito, pero ahora déjame dormir tranquila, dice, y se hace la desentendida, pero lo cierto es que se queda rumiando la idea. Imaginando, imaginando … una sonrisilla se le escapa de los labios.mecedora
Ya son las mil y quinientas pero Gonzalo permanece en vigilia repasando pros y contras, la planificación, las inversiones, los posibles inconvenientes y lo tiene claro. Está tan contento como un niño al que le regala rosquillas la Virgen.

Es un tipo testarudo, llevará sus planes adelante. Desde el día siguiente dedicará tiempo y energía a buscar al hombre adecuado para compartir a Alice. Por supuesto ha de ser un profesional, alguien de fuera de la ciudad, joven y atractivo, limpio y educado…  y tate, cuando encuentran al gigoló del gusto de ellos, no es otro más que David, ¡este mundo es un pañuelo ché!
…………………..

Capítulo 62 de Crisol Púbico.

Crisol Púbico es una novela capitulada que escribo pensándola para ser leída como cualquier novela, más o menos de corrido. Pero vosotros, a un par de páginas por semana, de seguro os despistais de personajes y sucesos.
Para ayudaros a hacer memoria, permitidme que os recuerde que David es el mulato hijo de la negra Marisol, la amante con la que se fugó el padre de Laura, medio hermano de Laura, pues.

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15

Viagra para el señor Gonzalo

Publicado por Susana Moo
6 julio, 2010

¡Cómo es la vida! Nunca una mujer se ha entregado tanto a Gonzalo como lo hace la enfermera Alice. Ya desde aquel primer día en que a él se le escapó la mano al escote, se le iba después por doquier, a lo que ella respondía con un  “¡Ay, cómo es usted!” pero no evitaba la caricia, ni ponía mala cara, en todo caso al revés, parecía que le hacía chiste. Esa mano se fue envalentonando, alcanzando nuevas metas y ella “¡Ay, cómo es usted, señor Gonzalo!” pero ni un gesto que frenase la actitud tocona. Y ya una cosa fue llevando a la otra, y ahora están entusiasmados con su travesura, broma que a ella puede costarle el puesto de trabajo pero ciertamente no es la primera vez que trasgrede las normas. Hay que entender que está explotada, que trabaja  día y noche como una leona, que esos horarios laborales no le permiten tener vida propia, que su vida transcurre entre las cuatro paredes del hospital y, ¿para qué engañarnos? es hembra facilona que se deja llevar, aun a pesar de poner a riesgo su sustento.

Alice y Gonzalo toman, pues, en comandita las precauciones necesarias para no ser pillados en sus juegos prohibidos y aprovechan cualquier situación en la que no haya moros en la costa para entregarse a esos divertimentos que tanto les complacen. A Alice, caliente por naturaleza y desprejuiciada por educación, le sientan de perlas estas pinceladas de placer y regala a Gonzalo sus mieles de mujer sin cortapisas. Se lo da todo cada día, sin falsos pudores deja que él le desabroche la bata – lo hace como si desenvolviese un regalo, riéndose y aplaudiendo como un niño la mañana de Reyes- . Y ya se precipitan los acontecimientos y la cosa suele terminar con Alice despatarrada en la camilla, o bien posicionada a cuatro patas en la alfombra. El señor Gonzalo goza con su sentido de la vista, del olfato, del gusto, del tacto y del oído. Disfruta haciéndole cosquillas, masajes, pellizcos, magreos y por supuesto con esos orgasmos de mujer que sus dedos desgranan con facilidad en el vientre de la enfermera frescachona, con esos clímax que su lengua libera directamente desde la vulva salada.nesukefeliz
Alice se ha convertido en la luz de los ojos para Gonzalo, que está enamorado. Moriría por ella, por ella mataría, pero lo que ella pide es, en apariencia, mucho más simple:
-Ay papito, ¡quién me diera que se te pusiera bien gorda!
No vamos a redundar en la flacidez de este hombre porque no está bonito hacer leña del árbol caído, pero aunque Gonzalo se excita tremendamente con los muslos morenos de la rubia teñida -y con sus pechos chiquitos- el primo pequeño no responde, y a Gonzalo, en su desesperación no se le ocurre otra cosa mejor, más que pedirle al médico un medicamento que le ayude:
-Doctor, yo quisiera solicitarle Viagra o algún genérico que levante a los muertos.
El médico le mira espantado, ¡con menudo fue a dar el incauto Gonzalo! Ese reprimido, que tiene problemas con la aceptación de las propias erecciones, gira su rostro iracundo hacia la enfermera, sospechando que ella tiene algo que ver.
-¡Está usted loco! ¡loco! – habla con Gonzalo, pero es a Alice a la que mira con ira incontenida – ¡Con el corazón en su estado! Si yo le receto esa porquería, le enviaría directamente al infierno ¡qué vergüenza hombre! ¡dedíquese a actividades propias de su edad!

………………..

Este cuento es el relato número 48 del folletín Crisol Púbico.

Como ésta es una historia con muchos personajes y voy saltando de uno a otro a capricho, si queréis recordar los incidentes de estos personajes pinchad en los capítulos que adjunto:

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13

Resumen de la novela erótica capitulada Crisol Púbico.

Publicado por Susana Moo
26 marzo, 2010

De qué va Crisol Púbico:

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20

¿Travestirse o buscar apoyo?

Publicado por Susana Moo
18 febrero, 2010

Está resultando muy desalentadora la conversación que mantienen Carmen e Ismael. El gay está pasando una tremenda crisis de identidad y se plantea un cambio rotundo en su existencia: piensa en abandonar el remo, deporte que además de ser su afición, es su sustento y le ha labrado el cuerpo con proporciones tan masculinas. Se plantea hormonarse con la idea de suavizar esas formas, habla de mutilar su sexo de varón- bellísimo, todo sea dicho-, con la ilusión de disponer de una vulva femenina con la que acoger a su amante. Eso se cuestiona y no bromea.
Carmen le escucha y es consciente de que a su vecino lo que le mueve no es la inconformidad con su género, es el terror a perder al hombre que ama. Se le hace durísimo ver la mirada de su pareja deseando por ahí a unos y a otras, su mirada escondida de la suya. Carmen lo sabe, ella antaño también sufrió esa angustia perfeccionista para los ojos del amante.  Siente mucha empatía con Ismael, el hermoso Ismael, dispuesto a todo por amor.
- ¿Has hablado con Kinki de esto?
- Sí, Carmen, él no quiere, dice que le gusto así.
- ¿Entonces?
- Ay niña, yo veo cómo mira a las mujeres, cada vez con más obsesión, veo cómo te mira a ti en el bar. ¿Pero tú viste cómo se comía con los ojos ayer a Laura y a su prima?
- Sí me fijé. Pero no vas a evitarlo convirtiéndote en un travesti…
- ¿Y qué puedo hacer? Kinki cada día es menos gay, cada día es más hetero,…
- Eso es porque su faceta homosexual está satisfecha … ¡Ay Ismael!, se me está ocurriendo una idea…
- Dime.
- Es que… lo mismo te parece mal y te enfadas conmigo…
- ¡Suéltalo!
- Se me ocurre que me dejes entrar en vuestros juegos, en vuestra cama.
- ¡¿qué?!
- No te alteres, piénsalo, es una solución. Puede ser la solución. Tú sabes que entre Kinki y yo no va a haber enamoramientos ni nada parecido, además es evidente que te adora. Él, en caso de que estés en lo cierto, no desea más que el cuerpo de una mujer.  Deja que sacie su hambre de hembra conmigo, sé tú el que le prepara el menú y el que recoja la mesa…
Ismael la mira pasmado, Carmen es su amiga íntima, es cierto, puede confiar en ella, ¡pero tanto como para ponérsela en bandeja a Kinki! … Sabe que Carmen es liberal, que el sexo para ella no implica necesariamente compromiso…  Que sea además veinte años mayor que Kinki le tranquiliza … A Ismael la idea le va tomando forma, poco a poco su rostro se ilumina ¡Desde luego! La idea no es mala. ¿cómo no se le había ocurrido antes?
La abraza cariñosamente, Ismael es la ternura personificada:
- Niña: te voy a condimentar como si fueras un pastel, pero ni sueñes con estar a solas con él ¡los tres juntitos en amor y compañía!
- Mmm, calla, ¡los tres!
Los amigos se ríen cómplices, parecen dos adolescentes loquitas dispuestas a colarse en el cuarto de su ídolo de rock. Carmen se siente feliz, quiere mucho a Ismael y Kinki siempre le ha parecido una bomba sexual.

………………………………………………..

Este cuento es el número 28 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

……………………………………….

Hoy tampoco os pido imagen. En vez de eso, os envío a aquel capítulo en el que os presenté a los gays deseados por Carmen, y en el que me enviásteis imágenes muy muy chulas, mirad:

Los dos remeros gay

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13

Victor va a por Laura II

Publicado por Susana Moo
13 febrero, 2010

Víctor llega a la casa de Laura jadeante y no se amilana cuando no le abren el portal, espera a que entre un vecino y sube las escaleras -cuatro pisos- saltándolas de dos en dos. Llama al timbre una vez, dos, tres, cuatro hasta que por fin escucha un hilito de voz como procedente del más allá:
- ¿Quién es?
- Soy yo, Víctor.
Un largo silencio sigue a su respuesta.
- ¡Abre!, dice casi en un grito, tan ansioso está.
Entonces ella, que lleva la larga melena suelta y sueltos también sus pechos debajo de la fina tela del pijama, asoma por la rendija de la puerta.
- Hola
- ¿Estabas durmiendo?
- Ahá
- Vine porque a tu alumno, el viejo, le ha dado un infarto en el café. ¿Puedo pasar?
- Ajá
Víctor entra y percibe el olor a guarida femenina, el perfume dulce de la doncella recién levantada que, insegura, se aleja de su inesperado visitante todo cuanto le es posible y permanece ahí, estática, preciosa como una estatua de mármol, pero llena de vida, el rostro sonrosado, las axilas exudando.
- Se desmayó en Crisol.
- ¿Quién?
- El viejo.
- Ah.
El silencio embarazoso impera. Víctor se siente de repente confuso. Está acostumbrado a que cuando llega a la casa de una mujer se le trate con todas las cortesías y amabilidades.
- ¿Estás enferma?
- Sí, un poco.
En este momento Laura nota como una gruesa gota de líquido espeso se desliza por la boca de su vientre, instintivamente aprieta una pierna contra la otra. Se le ocurre que le ha venido la regla, recuerda que debajo del pijama no lleva bragas, y que el pijama es blanco y que se le va a traspasar el rojo de la sangre. Casi entra en estado de pánico. Su corazón palpita apresurado y sus mejillas arden.
- Lo siento, no me encuentro bien, dice y se esconde tras la puerta de entrada, -que ninguno de los dos ha cerrado- en una clara invitación para que se vaya, así lo interpreta el mecánico, pero aun titubea.
- ¿Puedo hacer algo por ti?
- No, no, gracias.
- ¿Te voy a la farmacia?
- No, no, gracias.
- ¿Quieres que vayamos juntos mañana a visitar al viejo al hospital?
- … vale…
- ¿Te recojo a las ocho en la academia?
- Sí, sí.
Laura percibe de nuevo que un fluido caliente resbala por los labios de su vulva y se pierde entre los recovecos de la piel, entre el vello ensortijado, llegando a humedecer, esta vez, hasta sus ingles. Se siente empapada y casi empuja a Víctor con la puerta.
- Adiós y gracias.
- Chao…
Laura corre al baño, se baja los pantalones y se sienta en la taza. Se mira: está limpia. Con papel repasa su sexo, no hay atisbo de sangre ¡no era su menstruación! A Laura no le ha bajado la regla. Lo que la ha empapado es su propio lubricante natural, esa miel que favorece la penetración, el líquido sagrado de aroma indescriptible, la ambrosía del placer. El sabio cuerpo de Laura reacciona de este modo espontáneo a la presencia de Víctor, su ser se licúa, la biología funciona, es su mente la que le niega el placer. Su miedo la aferra a una castidad dañina y enfermiza que, de no cesar, va a volverla loca.
………………………………………………..

Este cuento es el número 27 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

……………………………………….

Hoy tampoco os pido imagen. En vez de eso, os envío a aquel capítulo de Crisol, cuando os presenté a Víctor y me devolvisteis la idea en forma de imágenes:
Victor, picha feliz

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