Regalar los oidos
Me gusta escuchar cómo otros lo hacen. Algunos vecinos dicharacheros me halagan los oídos con sus sonidos de placer. Soy de las que pego un vaso en la pared, o trepo encima de una silla para disfrutar del concierto.
Por mi parte, como me gusta ser buena vecina y me enseñaron de pequeña que se debe hacer a los demás lo que una quiere que le hagan, grito y chillo en mi placer, exagerando mis lamentos para regalar los tímpanos de mis conciudadanos… nunca se han quejado.

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