Dos penes
No es que me vaya a poner a criticar la evolución de nuestra especie, pero, la verdad, ya que nos dio dos orejas, dos ojos, dos brazos, dos pechos, etc. ¿por qué no les dotó a ellos de un par de buenos penes?
No sería nada nuevo en la naturaleza, los tiburones por ejemplo, tienen dos y además son retráctiles, es decir, que giran sobre su base para mejor inserción: una estupenda evolución se mire por donde se mire.
Me parece, el falo, un miembro suficientemente importante como para disponer de repuesto. De hecho con frecuencia he echado en falta uno extra, he añorado un segundo cipote relevando a su compañero, trabajando en equipo. Se podrían alternar: cuando uno yaciese desparramado después del ejercicio, vendría el otro con nuevos bríos y fandangos y así sucesivamente.
Casi considero un error que los hombres tengan dos testículos: con uno al fin ya tenían para generar espermatozoides a montones. Cientos de miles de gusanitos que la naturaleza regala generosa. En cambio, con la minga, una racanería: una solitaria polla por hombre es un poco cutre. Insisto, más razonable hubiesen sido dos vergas y un huevo. O dos carajos y dos cojones, si preferís.
Aquí queda mi propuesta, por si llegara a oidos de algún ser superior competente o de algún científico picarón con ganas de jugar a las mutaciones genéticas. Queda dicho.
El homo sapiens la tiene de envergadura.
Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Una de ellas destaca entre las demás porque tiene dos partes del cuerpo ostensiblemente mayores: la caja craneal y el pene. Por supuesto hablo del humano.
El homo sapiens macho ostenta cabezón y pirolón. Incluso los individuos que la tienen canija, la tienen inmensa en términos moniles, mayor que la del gorila.
¿Tendrá algo que ver la relación cabeza- polla? ¿Por qué se fue desarrollando el cipote masculino a medida que aumentaba su lenguaje y su capacidad de razonamiento lógico? Los científicos no se ponen de acuerdo y yo no soy nadie para hablar pero mi opinión personal es que nuestra estirpe es bien listilla.
Me quedo con el sapiens, puro orgullo de raza.
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Escucha este relato interpretado por lipa Benet
Los pulpos joden por la cabeza
Anoche, treinta y uno de diciembre, haciéndolo con mi esposo con el champán todavía chispeandome en la sangre, me dio por ponerme chula y fanfarronear sobre los hombres y mujeres interesantes que me leen y me escriben cartas, algunas cargadas de deseo, lo cual me excita más que mucho.
-Hay un montón de personas que se masturban con mis palabras, exageré melosa mientras rodeaba su falo entre mis senos.
-Eso, preciosa, es porque no te han visto la cara, me espetó, también muy meloso, el muy bruto.
Lejos de desmoralizarme mi marido con su impertinencia, me animó pues me encanta la idea de joder mentalmente, con la cabeza, como los pulpos.
¿Sabíais que los pulpos macho le meten su cosa a las hembras en la cabeza?
Qué tipos.
yiff-yiff
Los zorros al copular hacen yiff-yiff-yiff. Lo sé porque me he convertido en una yiffer, esto significa que me ponen los hombres disfrazados de bestias salvajes, de lobos hambrientos, de zorros salidos o de osos cachondos.
El preliminar estrella de mis fantasías es escapar campo a través, culo al aire, de un ser tremendamente salido. Es una fantasía difícil de cumplir: encontrar un lugar lo suficientemente grande y aislado es bastante complicado. Necesito mucha privacidad para mi juego, para meterme a gusto en el rol.
Sólo una vez en mi vida conseguí realizarlo. Él no iba disfrazado de nada, ni falta que le hacía. Mi macho lucía suficientemente animal con semejante miembro gordo, tieso, hinchado y feroz al viento. Me perseguía furibundo. Yo, convertida en ninfa, corría por patas como alma que lleva el diablo, metida en el papel a tope, llena de energía para la huida escapando del inevitable pollón… me cazó, ¡Vaya!
…Si no queda más remedio que realizar el rol en casa, los disfraces ayudan. Me parece divertido el fetichismo yiff. Ya sé qué le voy a pedir a los Reyes.
La corte del pavo real
El pavito guapo se acerca poderoso levantándola, elevándola, enardeciendo su tremenda cola multicolor. Lo cierto es que es un chuletas que se contonea como si llevase tacones de aguja. Es guapo y lo sabe, está siendo observado y se luce. Siglos de evolución han hecho falta para que el proyecto “cola de pavoreal” se hiciera presente. Ahora él es el orgullo de su especie y toca sementar, reproducirse. Ella es su objetivo, su pasión. Su fidelidad no durará más que durante este encuentro, pero mientras estén juntos no existirá otra más que ella.
La irá llevando, haciendo círculos a su alrededor, hacia el árbol que ha preparado. Alargarán este proceso para hacerlo interminable, para disfrutar de la corte. Ella gozará del espectáculo que se le ofrece, es una hembra sensible y esta exhibición la pondrá tan caliente que permitirá, ansiará la monta… pero se demora saboreando, sabe que en el paseo radica uno de los momentos más bellos de su vida.
El pavito la acecha, la va cercando cada vez más y más cerca, gira a su alrededor y le muestra, a ella, la belleza.





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