Víctor va a por Laura
Víctor no sabe que Laura ha pedido el día libre. Se encontraba tan angustiada después de la visita de su prima que siente que no dispone de las fuerzas necesarias para soportar todo ese día dando clases, se encierra en el baño y solloza. Laura, la hermosa y virgen Laura sale del aseo con los ojos enrojecidos, va al aula donde está su jefa, llama a la puerta, se acerca y le susurra que se encuentra indispuesta, que ha de irse a su casa. Sale cabizbaja, camina a paso ligero, no mira a los lados, huye del café y del taller, escapa para esconderse en su guarida. Abre el portal y cierra tras sí, entra en su piso y clausura con doble pestillo, corre al baño, abre el botiquín, se toma una pastilla para el dolor de cabeza y dos para dormir. Se desnuda. La belleza de Laura desnuda no puede dejar a nadie impasible, la esencia de la feminidad en su piel, la ternura en sus pechos llenos, el misterio de la vida en su vientre fértil, la plenitud de la luna en la curva de sus caderas.
Se viste un pijama de algodón blanco y se acuesta. Se abraza a la almohada, tapa con la sábana hasta su cabeza y se dispone a olvidar, olvidar a su prima, su soledad, su soledad infinita y … a Víctor. Un escalofrío recorre su columna vertebral al recordar su nombre.
Ella no sabe, no puede sospechar que él ha estado tieso para ella todo el día, no se puede imaginar que a las ocho en punto él la espera con su camisa limpia en la puerta de la academia, no sabe que no va a rendirse cuando la jefa le diga que Laura se ha marchado a su casa.
- ¿Podría darme su dirección?- le sonríe Víctor- Tengo que darle un recado urgente.
No hay quien resista al encanto de Víctor y la jefa, atusándose el pelo, le da lo que le pide, encantada de poder hacerle un favor al joven.
La bella durmiente, mientras tanto, con su melena alborotada, los pechos sueltos, yace triste e inocente, desconocedora de que el príncipe, montado en el invisible caballo alado que transporta al macho erecto, vuela para encenderle los labios. Como si su pene fuese una flecha lanzada en dirección al nido de Laura, camina ligero con la determinación y la vitalidad del hombre encoñado por una mujer.
Pínchame si quieres saber el desenlace
………………………………………………..
Este cuento es el número 26 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico
……………………………………….
No pido imagen hoy porque mañana mismo cuelgo la continuación de esta historia. En vez de eso, os envío a aquel primer capítulo de Crisol, cuando os presenté a Laura y me devolvisteis la idea en forma de imágenes:
La belleza de Laura no deja impasible
RSS



