Erotómana

SusanaMoo

¡Atención!. No recomendado para menores. ¿Porqué?

  • Blog
  • Mis cuentos eróticos
  • placer en la lectura
  • Por qué soy erotómana
  • voyeur y exhibicionista
  • Sherezade proletaria
Erotómana »

16

De cómo se desvirgó mi amiga.

Publicado por SusanaMoo
6 octubre, 2010

Una amiga de la que yo me fiaba y con la que acostumbraba a compartir confidencias, me contó los avatares que tuvo que sufrir para conseguir dejar de ser virgen y con ello tener su vagina libre de impedimento alguno para ese abrazo que tanto ansiaba ya.

Narraré sus secretos sin por ello faltar a su confianza puesto que ni nombres ni apellidos diré. Ni tan siquiera los míos propios son sabidos, con que difícil lo tienen los que se empeñen en desentrañar la identidad de mi amiga a la que llamaré Anabel.

Anabel tenía diecinueve años cuando se enamoró de un morenazo de cuerpo torero y sonrisa dentiflor, un guapetón que más tarde la abandonó con un mensaje de texto en su teléfono y le rompió el corazón. Pero mucho antes de eso el galán la cortejó con risas y carantoñas y pronto ella le abrió sus puertas, sus piernas.

No puedo asegurar el tamaño exacto de la verga del gitano, o la firme cerrazón de ella, pero Anabel me aseguraba que él la tenía inmensa y que ella estaba cerrada con una capa virginal tremendamente resistente al empuje. Anabel me juraba que el miembro de él era del grosor de dos puños y comparaba la dureza con el acero, pero una nunca puede fiarse de una muchacha por aquel entonces tan inexperta.

El caso es que ni de coña le entraba aquello.

- ¡Ni la punta del capullo, Susana!, ¡ni la puntita entra!, me contaba Anabel desesperada ante su incapacidad de entregarse al completo.

Parece ser que él se comportaba adecuadamente en el empeño común desvirgatorio: lamía su vulva con estilo y se esmeraba en la zona donde debería haber una entrada. Lubricaba bien de saliva e intentaba introducir la punta de la lengua, consiguiendo sin embargo, nimios resultados. La untaba de vaselina, con dedos precisos en los recovecos de la flor en capullo, la llevaba al éxtasis favorecedor de dilataciones y ensanchamientos, pero sus fuertes músculos permanecían clausurados y los avances eran descorazonadoramente lentos. A veces, el tío, obcecado y dispuesto a todo, colocaba la verga apuntando firme en la diana e impulsaba fuertes estocadas de macho empitonado. Entonces la lastimaba y chillaba ella, rompiendo el hechizo y convirtiéndose el acto de amor en animalidad furiosa, o trabajo agotador, y ya él, sudoroso y exhausto, vertía su leche fuera de la concha cerrada,  desistiendo por fin  de tan arduo empeño.

Así pasaban los atardeceres de mi amiga y su novio cuando ella se decidió a intentarlo por su cuenta y riesgo. Anabel colgó su bolso al hombro y se dirigió a los grandes almacenes, sección de velas para decoración. Rebuscó entre unas y otras y por fin consiguió el conjunto que necesitaba, desde una chiquita del tamaño de un dedo meñique hasta un cirio bien gordo, un pelín más fino que el pene en erección de su novio – a Anabel le gustaría que él diera el estoque final a su himen-.

No perdió tiempo, pero sí los éxámenes finales de segundo de filosofía, especialidad en la que cursaba estudios, porque su prioridad estaba clara.

Creo que la modelo es Madonna.

Poquito a poquito Anabel, recostada en los almohadones de su cama, rebuscando en los recovecos más lujuriosos de su cerebro, fue abriendo caminito  en la gruta para ofrecérsela a su amor, ese amor traicionero que después la dejó -por otra- con un mensaje telefónico en su buzón.

.

.

.

Share

15

La voz del narrador en el erotismo literario.

Publicado por Susana Moo
1 julio, 2010

Creo que en la literatura erótica funciona muy bien el narrador en primera persona. Es un lujo que un escritor, o escritora, tenga el gusto de cuchichearnos en un libro cómo es o ha sido su vida sexual. Es un flipe siempre, incluso cuando esas confidencias no son más que pura ficción.

Personalmente, cuantos más datos dispongo para cerciorarme de que las historias son reales, más me gustan. A continuación va una lista de los libros erótico-confidenciales con los que más he gozado, de todos ellos he seleccionado un párrafo:

Memorias de una cantante alemana. Shroeder-Deurient

Elogio de la azotaina Jacques Serguine

El sabor de la miel. Salwa Al Neimi

Los diarios. Anais Nin

Miedo a volar. Erika Jong

En Brazos de la mujer madura. Vizinczey

Manual de Sensualidad para Jóvenes casaderos. Jorge Rueda

La Vida Sexual de Catherin M. Catherin Millet

El postporno era eso. María Llopis

Confesiones. Rousseau

Conste que los falsos diarios también me hacen gracia aunque sepa de antemano que no son más que un montaje, una paja mental de un autor que se hace pasar por una mujer facilona -caso de Fanny Hill o de Theresa, filósofa-, de un hombre que se inventa a sí mismo follando a troche y moche -por ej. el victoriano de Mi vida secreta-. O cuando es una mujer la que tira de fantasía, como la periodista mosquita muerta autora de La historia de O

……………………………….

Y aquí en Erotómana creo que sucede igual, que os gusta más cuando narro en  en primera persona que cuando disfrazo mis fantasías en otros protagonistas, ¿acierto?

Share

33

Jubileo caliente

Publicado por SusanaMoo
16 diciembre, 2009

Me chiflan las nuevas relaciones que se crean en la red. Lógicamente, como en la vida real, no son tantas las amistades que prosperan. Pero en algunos casos la complicidad, incluso el afecto, va cobrando cotas cada vez mayores y llega un momento en que apetece muchísimo dar el salto y encontrarse frente a frente.

Con estas amistades tan peculiares, sean femeninas o masculinas, hablo de sexo y a veces lo practico virtualmente. Supongo que también lo haceis muchos de vosotros, pero en mi caso está doblemente justificado: ya que he emprendido los estudios de “erotomanía”, he de alimentar mis conocimientos y los que prefiero son aquellos que proporciona la investigación de campo. Soy bastante perfeccionista en este asunto y mimo mis relaciones virtuales tanto como las reales. Dar el salto es todo un reto porque se arriesga la relación, puede pasar que se desvanezca el encanto, por ello sólo doy el paso cuando tengo bastante claro que la atracción va a seguir funcionando con los canales de comunicación sexual tradicionales. He de felicitarme por mi buen ojo porque todavía no he vivido un fiasco.

Pese a que comparta muchas cosas, para salvaguardar mi anonimato me mantengo firme en mi propósito de no enviar imágenes explícitas de mi persona y ello aumenta el que vaya a esos encuentros como un flan, me invade la inseguridad. Es factible que mi físico defraude: la fantasía suele superar a la realidad y yo me he labrado a punta de teclado una fantasía que a mucha gente le resulta interesante y me creen un bombón. Pero hete ahí que detrás de la supersusana, starfoot y reina del erotismo, se esconde una mujer corriente y moliente, sencilla de pies a cabeza. Soy consciente de que en el desvelo de mi imagen va a haber un momento de shock en que ajustarán la ilusión con la realidad. Aunque me incomoda ese momento me mentalizo mucho para disfrutarlo.

El último de estos encuentros a ciegas lo hice con una pareja muy bien avenida y el lugar que decidimos para encontrarnos fue la catedral de Santiago, que es un lugar sumamente mágico y está siempre lleno de vida, con peregrinos de aquí y allá, hombres y mujeres que por distintas motivaciones acuden al templo donde descansan los restos del apóstol matamoros. Los motivos de la divertida pareja y los míos eran, a todas luces, diferentes a los de la mayoría. Nosotros queríamos ponerle un puntito morboso a un encuentro largamente deseado, salpimentar la puesta en escena de una amistad cincelada con palabras e ideas. El juego consistía en reconocernos paseando por los pasillos del sacro mausoleo, lo cual provocaría mucho misterio a la cita. Yo, en vez de acudir arreglada con la indumentaria que se supone para una cita seductora, me disfracé de peregina. Las ganas de jugar vencieron a mi natural coquetería, descarté el vestidito y los taconazos para ponerme unas deportivas desgastadas y vaqueros de media pierna, de esos que no favorecen precisamente. Camiseta de algodón, jersey de lana. Bastón y mochila completaban mi atuendo, el pelo recogido en una coleta y las tetas sin sostén. A diferencia de otros peregrinos yo olía limpita y perfumada, mi melena brillaba y la piel lucía perfectamente hidratada.

En cuanto entré en la catedral por la puerta lateral, les distinguí a lo lejos, supe que eran ellos y entonces me dediqué a camuflarme y a hacerme la despistada. Con la mirada inquieta paseaban cogidos de las manos, ella, morena poderosa, realzaba sus caderas con pantalones ceñidos que prometían unas nalgas de negra en carnes blancas. Para mi redoblado regocijo, también los pantalones de él dejaban adivinar sorpresas mullidas en forma de glúteos masculinos.

Diferentes manifestaciones artísticas del mito de Adan y Eva.

Diferentes manifestaciones artísticas del mito de Adan y Eva.

Me arrodillé en un reclinatorio como quien ora en silencio espiando a la atractiva pareja que son mis amigos y que tienen inquietudes sexuales muy similares a las mías. Me cosquilleaba el vientre. Ellos, se me antojaba ahora, podrían haber sido los mismísimos Adán y Eva, aquellos que se paseaban por el Edén ajenos a toda culpa, Adán tranquilo antes de morder la manzana, Eva relajada antes de tentar con su manzana.

Me miraron, pero me descartaron. Hasta tres veces me descartaron, entonces me levanté y con mi bastón comencé a seguirles. Disfruté muchísimo del paseo voyeur. Teneis que pensar que yo conozco muy bien las intimidades de esa pareja tan bien parecida, que yo había visto sus cuerpos desnudos en imágenes exhibicionistas, teneis que pensar que les deseaba de antemano, habíamos mantenido excelentes conversaciones excitantes y ahora sus andares, sus traseros concretamente, provocaban mi sonrisa, y ya ellos comenzaron a sospechar de mí. Entonces, como pavitos, se lucían, paraban delante de las imágenes de los santos y las miraban con seriedad artística girando levemente la cabeza para asegurarse de que yo les perseguía, de que yo les miraba, de que yo era yo.

Les observo y recuerdo sus secretos, sé, por ejemplo, que él es un pedazo de pan y que además dispone de tremenda barra doradita. Y sé que le gusta ofrecerla completamente desnudo, acuclillado sobre sus talones en el borde de la cama, apoyadas las manos a los lados de los pies, reclinado el cuerpo hacia atrás, de modo que la baguette se dispara hacia delante, con los sacos colgando. Es dadivoso con sus dones para que ella, bollito de crema, de rodillas en el suelo meriende el bocadillo con toda comodidad. Juegos de pareja que me habían narrado, costumbres adquiridas que entretienen a este par de pimpollos que caminan delante de mí como si nada. Sé que a ella, en cambio, le gusta alimentar a su chico sentada a horcajadas encima de la cabeza del panadero. Que pobre cabeza, pienso, porque en las fotos que yo había recibido estaban muy bien disimuladas las cachas de la jamona ¡Menuda hartura, muchacho!

A Eva, sin duda la más inquieta de los dos, se le escapa una risa nerviosa sintiéndose observada y sus andares son ahora un poco exagerados -tremendamente voluptuosos- hasta que decide repentinamente darse la vuelta para que ser ellos los que me siguen a mí, de forma que yo también me giro y me dejo mirar

Si lo que vieron les gustó o no les gustó, tendrían que decirlo ellos, pero, a razón de los acontecimientos posteriores, creo que no les desagradó mi paseo respetuoso de peregrina devota que, toda ilusionada, está a punto de ganar el jubileo.

……

(Para los no conocedores de la regalía que supone el jubileo, diré que proporciona ni más ni menos que indulgencia plenaria, es decir, es un acto que tiene la gracia de borrar todos los pecados cometidos hasta entonces, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo).

.

.

Otra cita a ciegas

.

Share

13

¿Cómo se le chupa a un negro?

Publicado por SusanaMoo
28 agosto, 2009

Imaginad un negrazo de dos metros y pico, todo rapado de pies a cabeza, todo azabache con el brillo de la dentadura blanca y el brillo de los ojos húmedos. Ved al negro desnudo y empalmado, erectamente sentado en un sillón, pelín recostado con las piernas abiertas, la mano negra sujetando la negra verga. Un negrazo con belleza temeraria que intimidaría si no fuera por su mirada entrañablemente calentita: ojos sonrientes de macho sano para con hembra asertiva.

Me arrodillo, no como símbolo de humillación – mucho menos de oración-, sólo pretendo tener al miembro de frente para tratarle de tú. Me arrodillo pues, me acerco y mantengo los ojos bien abiertos. Le gustará que  pase mi húmeda lengua rosa desde las brevas negras hasta la sabrosa bola de chocolate siguiendo la ruta de la robusta unitaria. Y le encantará que separe los labios de mi boca e introduzca el jabugo entre moflete y moflete, paladeando la carne caliente. Y le chiflará que ejercite elasticamente mi lengua al tiempo que balanceo ritmicamente el cuello y succiono con fluidez, incrementando progresivamente en velocidad y humedad.

Realmente yo no sé si a ese garañón afro le gustará todo esto. No son más que especulaciones: yo no puedo certificar que a ese tipazo opaco sentado en su sillón, pelado de arriba a abajo, erecto como un sático y con agradecida sonrisa de angelote le gustaría mi ofrenda porque yo nunca se la he mamado. Nunca se la he mamado a un negro.

Ralph Gibson

Ralph Gibson

Share

14

Cita a ciegas, esta vez sí

Publicado por SusanaMoo
15 junio, 2009

Dicen las buenas costumbres que el hombre ha de cederle el paso a la mujer en todas las situaciones salvo en una: al subir escaleras, porque si ella lleva un par de peldaños de adelanto, las posaderas femeninas quedan a la altura de la mirada indiscreta  de él y esto puede abochornar a la señora. Pues bien, él me cedió el paso escaleras arriba y yo no me sentí abochornada ni siquiera cuando las yemas de sus dedos rozaron mi pierna falda arriba. El cosquilleo nervioso que erizó mi piel me aseguró que la química funcionaba y ya mi cuerpo respondía ¡Ay qué dicha! Mi cuerpo se encendía con vivas llamaradas. Y el de él.
No me voy a enrollar explicándoos como se sucedieron las entradas y salidas

Feast of delights, Fendi, 1835

Feast of delights, Fendi, 1835

que acometimos, las humedades y las posturas; la anatomía humana es la que es y todos conocemos ya la mecánica de la cópula, pero sí diré que su pene resultó ser muy inquieto y ergonómico, que el señor se soltó con soltura, con desparpajo en mi piel y que el encuentro fue chupado: una naturalidad pasmosa, teniendo en cuenta que nos habíamos visto las caras por vez primera hacía no más de diez minutos y que esto era una extravagante fantasía cosida con letras e ideas.

Me regaló fuegos artificiales y yo se los regalé a él. No me resultó difícil abrir mis piernas, frotar mi pubis con el suyo, entregarle mis senos, ofrecer mi lengua, pero … mi mirada permaneció tímida, el contacto ojo con ojo es el más íntimo de los contactos: mi alma me la reservo.

Disfruté de la compañía, me lo pasé bomba y aunque la cita fue a ciegas, casi me quedo bizca.

.

.

(Aquí os conté un intento fallido)

Share

11

Berlusconi versus Zeus

Publicado por SusanaMoo
9 junio, 2009

He dudado largamente si manifestar esta tontería que me embarga. Me da mucha vergüenza, incluso un cierto repelús, confesar lo que finalmente contaré. Sea por dar luz a los entresijos de la lujuria. Allá voy:

Desde lo de las dichosas fotos de Berlusconi, éste se ha convertido ni más ni menos que en mi fantasía sexual. No creo que Il Caballieri me excite por rico y mucho menos por guapo. Creo que es el poder. Desde luego no me apetece besarle -por mucho perfume, el álito ha de ser rancio- y menos todavía su semen… pero sentar mis nalguitas en en sus rodillas, en el regazo de ese papi omnipotente y dejarme hacer, sí. Sí.

El presidente italiano es una representación fiel del arquetipo del dios Zeus: padre todopoderoso, casquivano cruel, generoso y soberbio. La idea cochina de ser poseída por un dios prepotente ejerce en mí una falsa sensación de seguridad y confort que desemboca en una excitación sexual.  Extraña excitación, ya que ese rey de Roma personaliza muchas de las características del sistema patriarcal consumista que aborrezco. Pero he de reconocer: me calienta, el cabrón.

Zeus. Dominique Ingres, 1780-1867.

Zeus. Dominique Ingres, 1780-1867.

¡Qué complicados los mecanismos de la lívido! No siempre es lo bello y hermoso aquello que invita al sexo, a veces es lo que da grima. Qué cosas.

Share

14

La erección de los hombres buenos

Publicado por SusanaMoo
19 mayo, 2009

Me atraen especiamente los empalmes de los hombres buenos, las erecciones de los caballeros de alma generosa en cuyo pecho puedes apoyar la cabeza confiada.

Me interesan las durezas firmes -como roca- de esos tipos íntegros que si te ven en apuros te echan una mano, pero no sólo son amables y serviciales con la mujer bonita, eso lo hace cualquiera, sino también con la vieja borracha y sucia…

No me interesan las pililas infladas de los presumidos de galantería pomposa que todo su mérito radica en que te dejan pasar delante, si no aquellas pollas turgentes de los que regalan, desinteresadamente, su tiempo y su energía.

La verga tiesa y brava de los hombres de buen corazón. No sabeis hasta que punto son estupendas esas mandungas generosas, espléndidas.

El "antimodelo" Toni Ward fotografiado por Patrick Hoelck

El "antimodelo" Toni Ward fotografiado por Patrick Hoelck. No sé si es un buen tipo, pero aquí lo parece (desgraciadamente, no conozco su pene).

Share

15

Soy voyeur, y a nadie molesto.

Publicado por SusanaMoo
8 mayo, 2009

Hace un tiempo, el planazo de mis sábados y domingos era ir a practicar el amor en el coche, a falta de un lugar más confortable. Mi chico y yo le teníamos las medidas tomadas y nos acoplábamos muy bien, logrando variedad en las posturas, inovación, etc.

Solíamos ir a un lugar de monte tácitamente dispuesto para tal fin, y los vehículos, respetuosos unos con otros, dejaban unos espacios entre sí de tres metros mínimo, para asegurar la privacidad.

Corría la leyenda de que había mirones en la zona y eso indignaba mucho a mi pareja y a otros habituales … ¡pobre si pillaban a alguno!

- Como vea a alguno espiando, ¡lo fostio!, campaneaban los machotes.

Yo me callaba, nada decía porque ya de aquella era una voyeur en ciernes. Con la disculpa de salir a hacer pis, me acercaba a los otros coches e intentaba echar el ojo, pero qué va, nada se veía salvo alguna sombra o movimiento, todos tomaban, muy castamente, sus precauciones: dejar que se empañaran los cristales, parasoles en los parabrisas,…

Si era cierta la leyenda y había tipos que a escondidas espiaban, muy imaginativos debían de ser, y fantasiosos, unos poetas al fin, porque si su objetivo era ver  una fornicación sin más lo tenían mucho más fácil bajando porno o yendo a un club. Pero ellos arriesgaban para encontrar el placer de calidad.

En Francia hay bosques y playas donde son bienvenidos estos amantes de la cópula en directo, donde a los enamorados no les molesta mostrar su pasión, donde se respeta ese gusto por observar la coyuntura desde la pura verdad, no la pantomima de unos actores y actrices.

Yo, si hubiera tenido del valor de hacerlo, hubiera pegado mi nariz al cristal de alguna ventanilla, pero nunca lo hice, sin embargo facilitaba la labor a esos fantasmagóricos mirones por los que sentía franca simpatía y no me andaba con tanto melindre para esconder mi fiesta. Sinceramente: ojalá alguno la haya disfrutado.

Leopold Boilly

Leopold Boilly

Ser mujer y voyeur me tiene algo confusa: no conozco a otras, ignoro si hay precedentes femeninos, aficionadas como yo a disfrutar del goce ajeno, no hay escuela ni dispongo de ídolo a la que emular.

¿Soy tan rarita?

Share

7

Despertar en domingo

Publicado por SusanaMoo
27 abril, 2009

Cada día me despierta a lo loco el imbécil del despertador y me cuesta un mundo levantarme.

Los domingos, que podría descansar a pierna suelta, mi biología programada ejerce de “tocahuevos” y a las siete de la mañana me encuentro despejadísima. Antes maldecía esta situación y me enfuerecía conmigo misma. Ya no. Ahora lo disfruto, ahora disfruto de mi ser amodorrado y me deleito en mi voluptuosidad casi con misticismo.

Me huelo ¡Qué suerte disponer de olfato para gozar de este perfume a guarida de hembra entre las sábanas de hilo!

Qué delicia tener la piel delicada, suavita, sentir el roce de mi pelo despeinado en la espalda, en el cuello, por delante de mi cara.

Qué agradable acariciar mis senos mullidos, o aplastarlos abrazada a la almohada,… qué risa tener estos pezones que se empalman en micro erecciones y qué absoluta dicha tener mi raja tan jugosita, con la vulva dilatada y con su agradecida almendra.

Qué placer revolcarme en la soledad de mi lecho, perezosa, lujuriosa y disfrutarme entre sueño y sueño, sin prisas ni expectativas.

Qué rico desparramarme escuchando mi propia respiración.

Y allí fuera, lejanos, los movimientos del día que avanza y yo aquí tapadita, tan calentita.

The virgin. Gustav Klimt

The virgin. Gustav Klimt

Share

10

San José y La Inmaculada Concepción

Publicado por SusanaMoo
19 marzo, 2009

Alzo mi copa por todos esos hombres buenos que, como san José, han tenido las agallas de hacer la vista gorda ante el desliz de su mujer.

"Un ángel no hace el amor, un ángel es amor" De la película "Barbarella".

"Un ángel no hace el amor, un ángel es amor" de la película Barbarella

Aunque en el caso del santo pareciera más sencillo al tratarse, al parecer, de una concepción inmaculada.

.

.

¡ Feliz dia del padre a mis lectores que han tenido el gusto de hacerlo sin funda, fecundar, y lo que eso conlleva!

.

.

He escrito un relato especialmente para el día de hoy, en gallego: O mariñeiro

Share

Página siguiente

Categorías

  • Biografías eroticamente interesantes
  • Cantigas quentiñas
  • cine erótico o de temática sexual
  • Crisol Púbico. Novela erótica en capítulos
  • cuento erotico
  • Erotismo en la mitología griega
  • Jugando a ser sexóloga
  • Memorias eróticas
  • Microrrelatos Eróticos
  • mis lecturas eróticas
  • mis lecturas eróticas
  • Noticias sexuales
  • pies hermosos
  • Red sensual
  • Relato erótico interpretado con voz
  • relatos eróticos escritos por lectores para el juego "¿Qué tengo entre las piernas?
  • Sin
  • Uncategorized

Archivo

  • febrero 2012
  • enero 2012
  • diciembre 2011
  • noviembre 2011
  • octubre 2011
  • septiembre 2011
  • agosto 2011
  • julio 2011
  • junio 2011
  • mayo 2011
  • abril 2011
  • marzo 2011
  • febrero 2011
  • enero 2011
  • diciembre 2010
  • noviembre 2010
  • octubre 2010
  • septiembre 2010
  • agosto 2010
  • julio 2010
  • junio 2010
  • mayo 2010
  • abril 2010
  • marzo 2010
  • febrero 2010
  • enero 2010
  • diciembre 2009
  • noviembre 2009
  • octubre 2009
  • septiembre 2009
  • agosto 2009
  • julio 2009
  • junio 2009
  • mayo 2009
  • abril 2009
  • marzo 2009
  • febrero 2009
  • enero 2009
  • diciembre 2008
  • noviembre 2008
  • octubre 2008
  • septiembre 2008
  • agosto 2008
  • julio 2008

RSS

     RSS
  • Microrrelatos Eróticos
  • Microrrelatos Eróticos
  • Comentarios recientes

    • Zeltia en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Zeltia en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Maruxxxxxela en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • @tudanco en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Kitkat en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Coyote en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Wendy en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Aldabra en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Una de ellas en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
    • Raposo en Ni polla en la olla, ni coño en el chollo.
  • Estoy en facebook

    Mis pies
  • Mi selección

    Mi querido amigo
    El juego sexual de una bibliófila
    Piltrafilla
    Adán y la manzana
    Eva y la manzana
    Cana al aire, pelillos a la mar
    El juego sexual de perrita
    El juego sexual de un matrimonio castizo
    El juego sexual íntimo
    Una historia para los fetichistas de los piés.
    Mi marido y yo
    Gangsters
  •  

    febrero 2012
    L M X J V S D
    « ene    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    272829  
  • Microrrelatos Eróticos
  • Meus escritos en galego

    Escritora erótica
  • De paseo

    • Mi otro blog, donde encontraréis los sitios que visito.

Creado con Wordpress | RSS| Tema WP Remix traducido por Fernando y adaptado por susanamoo.
Copyright 2012. Erotómana. Condiciones de uso. Todos los derechos reservados

  • Blog
  • Mis cuentos eróticos
  • placer en la lectura
  • Por qué soy erotómana
  • voyeur y exhibicionista
  • Sherezade proletaria