Vaginas con cobertura multitudinaria
Mesalina (25 d. C. – 48 d. C.), la tercera mujer del emperador romano Claudio, no sólo era adicta a los gladiadores, a los soldados, actores, nobles y plebeyos, si no que, todavía insatisfecha, se escapaba por las noches para saciar su furor uterino como prostituta de burdel. Como algún hombre osase rechazarla, le hacía la vida imposible: literalmente les mandaba matar. Eso hizo con el bueno de Apio, su verdadero amor, al que ordenó casar con su madre para tenerle a mano pero, como ni con esas consiguió hacerlo suyo, conspiró su asesinato.
¿De dónde provenía tanta lujuria perversa en Mesalina? ¿tendría que ver con aquel sacerdote que la desvirgó siendo una niña? o ¿sería consecuencia del trauma que sufrió cuando con 15 años hubo de consumar con el Emperador cincuentón calvo, tartamudo y cojo, con el que la casaron? Se comenta que la misma noche de bodas, cuando consiguió sacarse de encima a su seboso marido, salió a la terraza y se lió con el primer esclavo cachas que se topó, dando así un nuevo sentido a su estatus de mujer casada.
Fuera como fuese, la emperatriz era tremendamente ambiciosa en el sentido cuantitativo.
- A ver quien de nosotras es capaz de tirarse a más tíos, retó a las prostitutas romanas aprovechando que su marido estaba de viaje.
Y organizó tremendo fiestorro en palacio. Las rameras enviaron como representante a la garrida Escila. El espectáculo estaba garantizado y la competición comenzó llena de emoción, pero pronto una de las rivales comenzó a despuntar. Escila se rindió a los 25 falos entrantes, pero Mesalina, ya compitiendo consigo misma, llegó a los 200.
- Esta infeliz tiene las entrañas de hierro, dijo Escila masticando su derrota.
Mesalina es un ejemplo de mujer con amplias tragaderas, pero la humanidad, siempre en su afán de superación, terminó el siglo XX con un sonado récord. Una tal Houston se cepilló, en un show porno, a 620 de una recostada. Con este golpe de efecto consiguió cierta fama, pero pronto algunas voces comenzaron a cuestionarse la cifra y a acusar el montaje de tongo. Al parecer algunos hombres habían repetido, y así no vale.
Más honestas parece que fueron dos polacas que llegaron al mundo del gang bang rachando con la pana, 646 se merendó Klaudia Figura en 2002 y sólo un año más tarde su compatriota Marianne Rokita alcanzó los 759. Sin embargo esa cifra, que parecía imbatible, la superó la norteamericana Lisa Sparxxx en un concurso muy bien regulado, con notario encorbatado y todo, tomando fiel contabilidad de los participantes, vestidos con camiseta reglamentaria en riguroso turno: 919 y olé.
¿qué motiva a estas mujeres? ¿lo hicieron sólo por sanear su economía? ¿le encontraron gusto a la experiencia? ¡Qué interesante sería una charleta íntima con una de estas chicas! Tampoco estaría mal conversar con el número 517 de Lisa, o con el 423 de Rokita, por ejemplo, y averiguar qué sentimientos desencadena ser una muesca en la despechugada solapa de estas heroínas.
La francesa Catherine Millet, en su best seller “La vida sexual de Catherine M.“ desaprovechó una oportunidad de oro para explicarnos porqué, y para qué, esa glotonería de vientre. Millet, cronista de arte, directora de una prestigiosa revista, en 2001 y a sus 53 tacos, le da por publicar sus memorias, un extenso repertorio sexual. A Catherine le iba lo de recibir hordas de señores. Sobreentendemos que le encantaba porque lo hacía voluntariamente y gratis, pero muy entusiasta no parece, al menos literariamente. Su cantinela es un pasar páginas y erre que erre el mismo matraquillo de penetraciones masivas y despersonalizadas que nos deja helados. Y no es que lo diga yo, que pocos del gremio se aventuran a clasificar su libro como literatura erótica, tal es la frialdad … claro que tampoco es novela porque no hay trama, ni ensayo, porque está ausente de reflexión: mera narración aséptica de acontecimientos, lo cual, bien mirado, tiene su mérito. Bastantes huevos le echó, dando la cara por su peculiar modo de disfrutar de los placeres de Venus … ¡Vive la différence!
Bibiliografía y filmografía básicas:
Vida sexual de Catherine M. Catherine Millet ( aquí un texto seleccionado de este libro)
Los poderes de Venus. Alicia Misrahi
Película del récord 919 de Lisa Sparxxx
Y a vosotras, ¿os llama esa experiencia aunque sea nomás que en fantasía?
Y a vosotros, ¿os molaría guardar cola pacientemente, preparando el manubrio hasta que llegase vuestro breve e intenso turno?



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