Erotómana

SusanaMoo

¡Atención!. No recomendado para menores. ¿Porqué?

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Textículos.

Publicado por SusanaMoo
14 enero, 2010

Textículos: acotaciones y palimpsestos, de Carlos Bozalongo, es un librito que propone un ejercicio de visualización evocadora de estímulos sensoriales, imágenes cargadas de olores, de sonidos y de arquetipos ancestrales. Lo suyo es leer los cuentos y cerrar los ojos para vivir sensualmente eso que el autor nos dicta. La prosa es dulcemente poética y consigue la integración de situaciones corpóreas con la naturaleza bucólica. Como ejemplo, la siguiente descripción donde una erección masculina se percibe casi como una manifestación vegetal a la que acude, juguetona, una mariposa que revolotea alrededor del miembro, como si de una flor se tratase, hasta que se acerca para libar en la minúscula boquita:

“Sobre la yerba lozana un cuerpo desnudo. Joven descuidado, tendido al sol. Es bello como las montañas, lozano como los miembros que crecen entre sus miembros extendidos. Su vientre huele a trigo verde: es un trigal espeso del que sobresale su falo erecto como un recio lirio morado. Imagen del vigor, de la paz verde y definitiva. Adán en el paraíso. Que duerme en la luz como si fuera el único hombre sobre la Tierra, en el Edén todavía sin puertas. Proyectado contra el cielo, abierto de brazos y piernas, siente el crecimiento de la yerba entre sus dedos. Siente cómo su miembro se endurece al sol como el brote nudoso de la higuera”.

En el prólogo, Bozalongo cuenta que concibió estos textos para ser llevados a la pantalla. Sorprende: no hay diálogos y apenas acción. Sin embargo creo que sería preciosa una película -bien hecha- basada en estas ideas, estaría en la línea del parsimonioso cine oriental, pero en este caso con simbología occidental -la manzana, Blancanieves, Adán, la sangre, la miel …-
El libro es una cucada: papel precioso, letra coqueta, maqueteación impecable y una linda imagen en la portada que continúa sorpresivamente en la contraportada. Os dejo exclusivamente el anverso, para no quitarle el gusto – a quien lo vaya a tener en las manos- de descubrir la parte trasera donde hay una imagen obscenamente explícita. Un primer plano que estoy convencida de que aquel que la vea -y disponga de cierto sentido estético- convendrá en que la posibilidad de arte pornográfico es indiscutible.

Bozalongo además de escritor es editor. Podeis hacer un seguimiento de su actividad en el blog Papeles de Casa Vigo, o en su Perineos, al que se accede bajo invitación -que concede con sólo solicitarla-. Un buen sitio a visitar para los que nos consideramos erotómanos.

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Mi carta para Sus Majestades Los Reyes Magos.

Publicado por SusanaMoo
5 enero, 2010

Queridos Reyes Magos:

He sido bastante buena, me he portado amablemente con mis semejantes y he dado gusto a un puñadito. No creo que peque de soberbia al decirlo. Os estoy muy agradecida porque me cumplisteis casi todos los deseos que pedí el año pasado en relación a mis sueños literarios, Erotómana funciona muy bien y mi colaboración con Sensuality y con Certo también, siento que mi trabajo es valorado. A mi vez, no he sucumbido a la pereza y he trabajado con tesón, por eso quiero pediros que ahora mi literarura empiece a rentarme. No es que pretenda hacerme ambiciosa económicamente, en absoluto aspiro al oro con que regalasteis a Nuestro Señor, sólo a un saquito de plata que subvencione mi trabajo. Daos cuenta de que este hobby me acarrea unos cuantos desembolsos, necesidades si quereis prescindibles pero, ¿qué le queda al sexo si le quitamos lo supérfluo?

Infraestructura multimedia aparte, he de conseguir libros para ampliar mis lecturas, he de enriquecerme viajando a los museos eróticos del mundo, exposiciones o convenciones, he de vestir braguitas lindas, sandalias de sueño, cuidar mi piel, quiero hacer un máster sobre sexualidad y aprender francés para leer a los grandes en versión original… y luego está Lipa, quiero invitar a Lipa Benet a un balneario para centrarnos a crear a gustito. Daos cuenta, queridos Reyes Magos, que ejercer de erotómana resulta carísimo y yo quisiera ir dando pasitos para llegar a ser de esa gente suertuda que gana su pan haciendo lo que le gusta. Conste que no es envidia lo que siento por los que viven de su arte, y jamás siento ira por no ser yo una de esas afortunadas personas. Pero me encantaría y me lo pido. En cualquier caso lo que suplico con verdadero fervor es un buen lote de fantásticas ideas deliciosamente lujuriosas, animosamente lujuriosas y buen gusto para expresarlas porque, sin eso, todo lo anterior es agua de borrajas.

Ya a nivel íntimo quisiera pedir … Ya que encarnais en número tres, quisiera pediros tres varones para mí sola, pero no uno a uno: a la vez, los quiero a la vez, es decir, tres hombres con sus tres cuerpos -no hablo de magias raras al estilo “tres en uno” como la santísima trinidad-. (Dos ya los disfruté airosamente, ¿recordais?) No es por avaricia que quiera el trío, no tengo intenciones de quedármelos, sólo un ratito, una noche, una tarde… Es que creo que ya estoy preparada para enfrentarme a esa cantidad de virilidad, pero si es muy complicado me conformo con que me traigais aquello que ya llevo unos cuantos años pidiendo y nunca me concedeis: el negrito, Baltazar, acuérdate del negrito. A ti me encomiendo muy especialmente, a ti que tantas veces me tuviste sentada en tus rodillas.

...también vale si es mulato...

No es que sea racista y vaya a hacer discriminación positiva a razón de la piel: el negro ha de ser cariñoso y simpático como los demás. Y no creais que es gula lo que me mueve, no es necesario que tenga un banquete el negro entre las piernas, con que tenga un modesto festín es suficiente.

(Sé que traerme al negro en el lote de tres puede ser una posibilidad práctica, pero no, con el negro no deseo dispersarme).

Como todos los años, pido paz para el mundo, imaginación y arte. Sexo alegre para los que quiero, si tienen sexo dichoso es que lo demás va viento en popa. Para mis lectores pido inspiración divertida para que me comenten, si tienen inspiración divertida es que las cosas marchan para ellos.

Y ya, me despido con resumen para que os quede clarito:

. Ideas maravillosas para escribirlas (a poder ser que coticen).

. Tres hombres (encantadores) y/o un negro (majo).

. Buen rollito pa to quisque (yo incluída).

A sus pies:

S. M.

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De vuelta al ruedo

Publicado por SusanaMoo
2 enero, 2010

Hoy doy por finalizada mi vacación y retorno cargadita. Y es que el descanso me ha cundido ¡vaya que sí! He tenido una suerte tremenda con las lecturas que he escogido: Historia de O de Pauline Réage, Textículos de Carlos Bozalongo y El Mal de la Muerte de Marguerite Duras, literatura de la que os hablaré en las próximas semanas y de la que disfruté a tope en mis siestas invernales. Y es que en las melancólicas tardes frías y lluviosas en las que se escucha el silbido del viento y el repicar de la lluvia en los cristales, me encanta dedicarme a la lectura erótica ¡qué gusto estar calentita en casa cuando afuera hiela y ventea!

Sigo un protocolo de acción, me desnudo íntegra, me sirvo un licorcito y me tumbo sobre mi vientre cerca de la chimenea rodeada de cojines y almohadones para empaparme bien a gusto de la sabiduría que esos libros me proporcionan.

Claro que no han sido solamente las lecturas mi compañía, la chorra es que dispuse de un amigo discreto, casi virtual, uno de esos amantes que se están calladitos y actúan con delicadeza infinita, casi con distancia. Mi amante, el discreto, conoce mi juego y sin decir esta boca es mía se acerca a donde estoy leyendo absorta y se acomoda a horcajadas apoyando sus glúteos en mi mullida posadera. Sin abrir el pico se dedica a masajear mi espalda. Él es un hombre silencioso que se concentra en su tantra interior dejándome mi propio espacio para concentrarme en mis estudios y reflexiones. Sin molestar, coloca su miembro fláccido -todavía-entre mis nalgas inmóviles -todavía-. Por descontado, disfruto sintiendo las manos ásperas en mi piel y también sintiéndole crecer allí atrás. Pero no presto demasiada atención, prefiero adentrarme en las fantasías de esas gentes que tuvieron el gusto de contárnoslas, ideas que estimulan mi imaginación y provocan que me esponje y me dilate, mi mente al alimón con mi cuerpo. Mientras tanto el tallo ya crecido, como quien no quiere la cosa, va penetrando en mí por propia ergonomía, casi sin querer.

Entonces abandono la lectura ya, y mi mente vuela al tiempo que mi pelvis cabalga. Puedo ser cualquiera ahora, y cualquiera puede ser mi amante, quizá el protagonista de la novela, o su autor, puede ser una vieja pasión o cualquiera de vosotros, ninguno estais libres de ser follados y usados, folladas y usadas por mí, dentro de mi cabeza…

En cualquier caso, mi excéntrico interés sigue teniendo su diana en deleitaros sensualmente por medio de palabras, en estimularnos juntos al literario modo y para acceder a algunas de mis fantasías no os queda otra que ir al quiosco y comprar la revista .

Este mes podreis encontrar la fantasía de una ONG masculina que se dedica a cumplir los anhelos sexuales de mujeres necesitadas, juguetonas o sencillamente viciosas. También encontrareis el relato mítico basado en Príapo, dios lascivo de proporciones fálicas desmedidas. Eso en lo que a mi colaboración se refiere.

Un beso para todos y para todas, a ver si en el 2010 conseguimos adentrarnos un poquito más en las voluptuosidades humanas, en los placeres antropológicos, y gozar con ello.

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(La imagen es regalo de Tiberio)

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Jubileo caliente

Publicado por SusanaMoo
16 diciembre, 2009

Me chiflan las nuevas relaciones que se crean en la red. Lógicamente, como en la vida real, no son tantas las amistades que prosperan. Pero en algunos casos la complicidad, incluso el afecto, va cobrando cotas cada vez mayores y llega un momento en que apetece muchísimo dar el salto y encontrarse frente a frente.

Con estas amistades tan peculiares, sean femeninas o masculinas, hablo de sexo y a veces lo practico virtualmente. Supongo que también lo haceis muchos de vosotros, pero en mi caso está doblemente justificado: ya que he emprendido los estudios de “erotomanía”, he de alimentar mis conocimientos y los que prefiero son aquellos que proporciona la investigación de campo. Soy bastante perfeccionista en este asunto y mimo mis relaciones virtuales tanto como las reales. Dar el salto es todo un reto porque se arriesga la relación, puede pasar que se desvanezca el encanto, por ello sólo doy el paso cuando tengo bastante claro que la atracción va a seguir funcionando con los canales de comunicación sexual tradicionales. He de felicitarme por mi buen ojo porque todavía no he vivido un fiasco.

Pese a que comparta muchas cosas, para salvaguardar mi anonimato me mantengo firme en mi propósito de no enviar imágenes explícitas de mi persona y ello aumenta el que vaya a esos encuentros como un flan, me invade la inseguridad. Es factible que mi físico defraude: la fantasía suele superar a la realidad y yo me he labrado a punta de teclado una fantasía que a mucha gente le resulta interesante y me creen un bombón. Pero hete ahí que detrás de la supersusana, starfoot y reina del erotismo, se esconde una mujer corriente y moliente, sencilla de pies a cabeza. Soy consciente de que en el desvelo de mi imagen va a haber un momento de shock en que ajustarán la ilusión con la realidad. Aunque me incomoda ese momento me mentalizo mucho para disfrutarlo.

El último de estos encuentros a ciegas lo hice con una pareja muy bien avenida y el lugar que decidimos para encontrarnos fue la catedral de Santiago, que es un lugar sumamente mágico y está siempre lleno de vida, con peregrinos de aquí y allá, hombres y mujeres que por distintas motivaciones acuden al templo donde descansan los restos del apóstol matamoros. Los motivos de la divertida pareja y los míos eran, a todas luces, diferentes a los de la mayoría. Nosotros queríamos ponerle un puntito morboso a un encuentro largamente deseado, salpimentar la puesta en escena de una amistad cincelada con palabras e ideas. El juego consistía en reconocernos paseando por los pasillos del sacro mausoleo, lo cual provocaría mucho misterio a la cita. Yo, en vez de acudir arreglada con la indumentaria que se supone para una cita seductora, me disfracé de peregina. Las ganas de jugar vencieron a mi natural coquetería, descarté el vestidito y los taconazos para ponerme unas deportivas desgastadas y vaqueros de media pierna, de esos que no favorecen precisamente. Camiseta de algodón, jersey de lana. Bastón y mochila completaban mi atuendo, el pelo recogido en una coleta y las tetas sin sostén. A diferencia de otros peregrinos yo olía limpita y perfumada, mi melena brillaba y la piel lucía perfectamente hidratada.

En cuanto entré en la catedral por la puerta lateral, les distinguí a lo lejos, supe que eran ellos y entonces me dediqué a camuflarme y a hacerme la despistada. Con la mirada inquieta paseaban cogidos de las manos, ella, morena poderosa, realzaba sus caderas con pantalones ceñidos que prometían unas nalgas de negra en carnes blancas. Para mi redoblado regocijo, también los pantalones de él dejaban adivinar sorpresas mullidas en forma de glúteos masculinos.

Diferentes manifestaciones artísticas del mito de Adan y Eva.

Diferentes manifestaciones artísticas del mito de Adan y Eva.

Me arrodillé en un reclinatorio como quien ora en silencio espiando a la atractiva pareja que son mis amigos y que tienen inquietudes sexuales muy similares a las mías. Me cosquilleaba el vientre. Ellos, se me antojaba ahora, podrían haber sido los mismísimos Adán y Eva, aquellos que se paseaban por el Edén ajenos a toda culpa, Adán tranquilo antes de morder la manzana, Eva relajada antes de tentar con su manzana.

Me miraron, pero me descartaron. Hasta tres veces me descartaron, entonces me levanté y con mi bastón comencé a seguirles. Disfruté muchísimo del paseo voyeur. Teneis que pensar que yo conozco muy bien las intimidades de esa pareja tan bien parecida, que yo había visto sus cuerpos desnudos en imágenes exhibicionistas, teneis que pensar que les deseaba de antemano, habíamos mantenido excelentes conversaciones excitantes y ahora sus andares, sus traseros concretamente, provocaban mi sonrisa, y ya ellos comenzaron a sospechar de mí. Entonces, como pavitos, se lucían, paraban delante de las imágenes de los santos y las miraban con seriedad artística girando levemente la cabeza para asegurarse de que yo les perseguía, de que yo les miraba, de que yo era yo.

Les observo y recuerdo sus secretos, sé, por ejemplo, que él es un pedazo de pan y que además dispone de tremenda barra doradita. Y sé que le gusta ofrecerla completamente desnudo, acuclillado sobre sus talones en el borde de la cama, apoyadas las manos a los lados de los pies, reclinado el cuerpo hacia atrás, de modo que la baguette se dispara hacia delante, con los sacos colgando. Es dadivoso con sus dones para que ella, bollito de crema, de rodillas en el suelo meriende el bocadillo con toda comodidad. Juegos de pareja que me habían narrado, costumbres adquiridas que entretienen a este par de pimpollos que caminan delante de mí como si nada. Sé que a ella, en cambio, le gusta alimentar a su chico sentada a horcajadas encima de la cabeza del panadero. Que pobre cabeza, pienso, porque en las fotos que yo había recibido estaban muy bien disimuladas las cachas de la jamona ¡Menuda hartura, muchacho!

A Eva, sin duda la más inquieta de los dos, se le escapa una risa nerviosa sintiéndose observada y sus andares son ahora un poco exagerados -tremendamente voluptuosos- hasta que decide repentinamente darse la vuelta para que ser ellos los que me siguen a mí, de forma que yo también me giro y me dejo mirar

Si lo que vieron les gustó o no les gustó, tendrían que decirlo ellos, pero, a razón de los acontecimientos posteriores, creo que no les desagradó mi paseo respetuoso de peregrina devota que, toda ilusionada, está a punto de ganar el jubileo.

……

(Para los no conocedores de la regalía que supone el jubileo, diré que proporciona ni más ni menos que indulgencia plenaria, es decir, es un acto que tiene la gracia de borrar todos los pecados cometidos hasta entonces, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo).

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Otra cita a ciegas

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Clases de cunilingus

Publicado por SusanaMoo
9 diciembre, 2009

En general, cuando un hombre se decide a practicar un cunnilingus le pone muchas ganas, se esfuerza y da lo mejor de sí, a veces incluso se desgañita por favorecer el orgasmo en el panal que tan rico le sabe. El varón suele poner especial interés en esta acción y, con su lengua a tientas, se pasea por los intríngulis secretos de la mujer que, confiada, yace a expensas de lo que se le ofrezca. Algunos preguntan, dicen:

-¿Te gusta así?

No es fácil explicar, no es sencillo dar clases de cómo realizar un buen cunnilingus, no tanto. Es mucho más sencillo enseñar a hacer una felación. Daos cuenta de que con toda facilidad tomamos un objeto de forma fálica y ensayamos los gestos cómodamente visibles. Imitar los gestos que ha de hacer un hombre con su lengua en la vagina resulta más difícil por la propia fisonomía ambigua de la vulva.

Mi propuesta es que el hombre investigue con la práctica prueba-error concentrado en sus

Arturo Pizá

Arturo Pizá

movimientos y sobre todo en lo que ellos provocan. Ha de fijarse en dónde conviene girar en círculos y la presión adecuada para realizarlos. Ha de estudiar cómo aletear la lengua, el ritmo correcto en las lamidas longitudinales, la intensidad satisfactoria en las trasversales … Por supuesto, ha de prestar mucha atención a las palpitaciones de los músculos vaginales, a la tensión del clítoris y a la contracción-dilatación del ano…

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Y bien, ésto que acabo de decir es una tomadura de pelo. Estos consejos no son más que tonterías. Mi invitación real es que saboreeis la almejita relajándoos en el lamer, disfrutando de su sabor a fondo de los mares, embriagándoos con su perfume primitivo y olvidándoos del mundo exterior. Si disfrutais del beso, por regla general, nosotras también… ¿O no?

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Alfred C. Kinsey o Dr. Sex

Publicado por SusanaMoo
3 diciembre, 2009

Saber de la sexualidad ajena es siempre un gran misterio porque es una actividad que se realiza mayormente en privado, sólo las confesiones nos permiten saber cómo viven su sexualidad los demás. Kinsey, psicólogo norteamericano, realizó investigaciones sobre el comportamiento sexual humano basado en entrevistas personales. Sus investigaciones parece que adolecen de algunos problemas metodológicos, a pesar de ello, los resultados han coincidido en gran medida con posteriores estudios sobre la conducta sexual y su gran mérito es el haber sido pionero.

La obra de Kinsey quedó recogida en dos libros: El comportamiento sexual en el hombre publicada en 1948 y Comportamiento sexual en la mujer, publicada en 1953. Para llevar a cabo sus investigaciones en tan espinoso asunto entrevistó a más de 10.000 personas personalmente y realizó un estudio de porcentajes muy polémico acerca de la masturbación, la homosexualidad, o el bestialismo, llegando a la conclusión de que cada individuo desarrolla su propia sexualidad, con una amplia gama de diferencias en cuanto a frecuencias, edades de iniciación, modos y fantasías. Confeccionó la Escala de Kinsey sobre la heterosexualidad-homosexualidad, donde el grado 0 manifiesta una heterosexualidad completa sin ambajes y el 6 una homosexualidad exclusiva. Kinsey afirma que la mayoría de las personas nos encontramos dentro del número 1 o 2 en su escala y que el grado varía de un momento a otro de nuestra vida.

La película “Kinsey” lleva a la pantalla la vida del científico -rebautizado como Dr. Sex- . Excelentemente interpretada por Liam Neeson, está muy bien llevada y se recrea en la personalidad de este hombre riguroso y meticuloso nacido en el seno de una familia ultraconservadora que hubo de enfrentarse a los academicistas de la época para dar un poco de luz a los escondrijos sexuales, secretos de alcoba que todavía hoy día siguen siendo, en gran medida, misteriosos.

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Ya como guiño para los lectores de Crisol Púbico, analizaré a los personajes de esta historia según la escala Kinsey. Recordatorio: la gradación va del 0 al 6, 0 indica heterosexual puro, 6 homosexual exclusivo. Vamos allá:

Laura en estos momentos podemos decir que está al nivel cero, sólo vergas y falos, pollas y carajos pueblan sus fantasías, la mayor parte de ellas en forma de sueños. Daos cuenta de que está loquita por Víctor y que es su naturaleza más primitiva la que demanda monta, instintivamente con fines reproductivos. En este estadio de su vida, Laura es una gata en celo. Sólo un buen garrote saciará su sed.

Víctor, por su parte, es heterosexual flexible en segundo grado. Son las nalgas femeninas su fetiche supremo, o mejor, ese triángulo mágico que se puede ver en el centro de ellas cuando la postura es de perrita y asoma por detrás el conejito, esa imagen es la que más veces ha llevado a Víctor a derramar su sabia. Pero no hemos de obviar que a veces, cuando se cruza con el hermoso Ismael, la belleza andrógina del marica le inquieta en cierto modo y estimula su deseo, con que le ponemos un uno en la escala.

El ex marido de Carmen mantuvo una relación homosexual en tiempos de los guateques progres. Un melenudo muy colocado se la mamó. El ex recuerda esa experiencia y todavía se empina, pero no ha puesto energía en volver a conseguir una felación procedente de labios masculinos, por lo cual le ponemos un dos, o sea, es un heterosexual flexible en primer grado.

El remero guapo Ismael es un cinco, casi seis, él valora estéticamente el cuerpo de la mujer, pero si alguna le levanta la libido es porque su aspecto es masculino. Sin ir más lejos, la machica prima de Laura podría excitarle si en vez de vigilar obsesivamente a Kinki se fijara en el trasero estrecho y duro de la sáfica. Ella es gay- gay y le gustan las chicas muy femeninas, particularmente con grandes senos y pezones de galleta maría, le atraen las caderas redondas y las vulvas de labios generosos. Su novia, la flautista, en cambio está en el tres, es una mujer muy versátil que se entrega a los goces de la carne con toda frescura y disfruta practicando sexo oral tanto si es cóncavo como si es convexo.

El viejo está en el uno, él ha pasado mucha hambre de coño y desea mujeres, no digo que allá en su adolescencia no haya tenido sus fantasías con otros muchachos, pero quedaron ahí, y ahora es el cuerpo de la hembra su foco de interés.

Para desgracia de Ismael, Kinki está al nivel cuatro, homosexual flexible de segundo grado. Debido a lo bien servido que está de macho, su interés por el sexo opuesto va in crescendo. Ultimamente, cuando inserta el manubrio entre las nalgas de su novio, cierra los ojos e imagina un cuerpo al que le cuelguen protuberancias brincadoras en el torso, mejor que en la entrepierna.

Carmen prefiere percebes a almejas, lo cual no quita que sepa gozar de un cuerpo con concha. Ella ha tenido la suerte de participar en varias combinaciones “dos contra uno” y sin dudarlo se queda con los tríos en los que hay doble ración de morcilla, con que le concedemos un dos.

La mujer del viejo es un cero, ella se ha dedicado invariablemente a desear a su cuñado en exclusividad. Toda una santa vida con un persistente deseo monocromo, un extraño caso de fidelidad de pensamiento, palabra, obra, incluso omisión. En eso coincide con su amante, él también se excita consigo mismo, concretamente con su polla. No ha habido una sóla vez en la larga carrera de orgasmos del carnicero que cuando se corre no haya mirado hacia abajo, disfrutando de la visión de su miembro erecto, fetichista narcisista de su propio rabo, al que le chifla recrearse en su propia eyaculación convirtiéndose ésta en origen y fin de muchas de sus erecciones.

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Este cuento es el número 21 de la colección de relatos hilados Crisol púbico

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Si te apetece, envíame alguna imagen que adorne este texto a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com

Mira las que me envían.

Los Cornex, envían la puntuación de Audrey y foto ilustrativa hicieron en el parque de la ciudad universitaria de Madrid:

Tirachinas sueña con imágenes como éstas:

Becat, 1915

Becat, 1915

Tiberio (con su título):

Tiberio en Ven p´aca que te vamos a hacer hombre.

Ana, dice que espera que estos chicos estén por lo menos en el dos:

Fernando Lobato me envía la imagen del rostro de Kinsey, al Neeson que lo interpreta, y un chiste:

Kinsey

Neeson

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pareja de lesbianas

Publicado por SusanaMoo
28 noviembre, 2009

Si cualquiera de nosotros entrásemos en la cafetería Crisol cualquier dia por la mañana, no notaríamos nada extraño y sin embargo son muchas las pasiones que allí se cocinan. En la barra, el viejo se deleita apurando sus últimas gotas de licor sexual con la observación lúbrica de la profesora Laura, una Laura que, sentada en la mesa del fondo, se consume en hoguera de altas llamaradas. Arden flechas en su vientre en una fiebre sin remedio, ay, sin remedio, por un Víctor guapo que danza su mirada entre las nalgas de la profesora y el trasero de la camarera, con la seguridad de que, si quiere, se beneficia a las primeras o al segundo. Samuel, alias Kinki, con su novio Ismael en la mesa de la ventana, mira de reojo a las chicas que pasan a pesar de que se supone que es gay, e Ismael lo vigila y sufre en silencio. El ex de Carmen, al lado del viejo en la barra, con sus nostalgias crónicas, se plantea muy seriamente seducir a la que fue su esposa y ella, Carmen, que no puede evitar quererles a todos y desear a la mayoría.

Si entrásemos allí a tomar un cafecito, es posible que no nos percatásemos de la situación interpersonal, a pesar de que es altamente inflamable. Una cerilla podría armar la de Cristo es Dios y esa cerilla viene en forma de dos tortilleras.

La mismísima prima de Laura, lesbiana bonita, se planta en la cafetería con su novia de la mano. Es la primera vez que Laura recibe visita y causa una revolución en el café. La prima es ahora una mujer muy moderna de brazos torneados y piercing en el labio inferior, que vive en Madrid y está encantada en la capital, que le ofrece tantas posibilidades. Se ha hecho escultora, una de las artistas promesa de la farándula bohemia. Se siente segura de sí y visita a Laura para restregarle su éxito. En el fondo todavía le guarda rencor a su prima porque no se abandonó entre sus brazos y le fastidia especialmente que sea tan mojigata. Para ostentar de su condición liberal, la boyera achucha a su amiguita, una mujer no en tan buena forma física como ella pero muy sexi, una chica delgada de carnes lechosas, carnes de pura mantequilla líquida. Son muy diferentes la prima y su novia, la una con su cuerpo machacado en el gimnasio, sus tetas duras y pequeñas que casi se escapan por los laterales de la escueta camiseta de boxeador. La otra, la blandita, tiene el aspecto de no haber hecho una flexión en su vida, lo sugieren sus hombros caídos, su andar parsimonioso, su gracia y juventud descuidadamente vestidas. La una resulta atractiva por su aspecto de espabilado golfillo hembra, la otra, mujer de suave epidermis blandiblú, rebosa de la sensualidad morbosa característica de las mujeres abandonadas a la pereza. Su cara es hermosa pero su gesto resulta extraño, casi parece lela por culpa de su lengua, una lengua que sobresale un poquito de su boca apoyándose indolente en el labio inferior, es una boca muy llamativa, con voluminosos labios pintados de rojo brillante.

Para provocar escándalo y llamar la atención, una vez sentadas las tres en la habitual mesa de Laura, la prima no escatima elocuencia en exponer su sexualidad activa mientras charla con toda naturalidad. Pone ojos de deseo a su chica, le sonríe indecentemente y la magrea sin venir a cuento, se restriega a gusto consiguiendo que Laura se sienta incomodísima.

A Carmen sin embargo, le divierte el show al igual que a Víctor, y se lanzan entre ellos miraditas cómplices que ponen muy en temperatura a la camarera. El viejo goza infinito del espectáculo, tanto es así, que se pide su segundo sol-sombra para celebrar el encuentro de las primas. El “ex” se mantiene perplejo mirando en dirección a la mesa de las tres chicas con expresión incrédula en el rostro, la boca abierta en admiración o pasmo. La lesbiana escultora está embalada y la amiga se deja hacer sumisa, es evidente cual de ellas lleva los pantalones en casa, es evidente cual de ellas calza el arnés. Cuanto más violenta se encuentra Laura, más atrevida va la prima y llega incluso a rozar los pezones a su novia que sobresalen venciendo la contención del sujetador, y todo lo hace sin dejar de parlotear, contándo sus éxitos y triunfos cosmopolitas, haciéndole ver a Laura que no es más que una provinciana anticuada. Su novia, con los ojos y los labios brillantes, ni se inmuta aparentemente, ni siquiera cuando la prima le mete el churro en la boca desde la suya propia y a la pobre Laura se le atraganta definitivamente el cruasán. Está deseando irse de allí ¡Con lo que le gusta a ella pasar desapercibida! ¡Con lo que le molesta llamar la atención! Odia a su prima, a la novia y a Víctor por estar presente en ese mal rato que está pasando, se odia a sí misma por aguantar con sonrisa forzada la soberbia de su prima.

Pero el verdadero drama de esta historia no es el de Laura, al fin y al cabo ya va siendo hora de que espabile y un revulsivo le viene de perlas, el dramón se mastica en la mesa de los macizos remeros Ismael y Samuel, porque el forzudo Samuel, alias Kinki, está impactado con lo que mira, con mucho pestañeo y giro de ojos observa a las sáficas y no puede evitar demorar su mirada en las formas, en los movimientos de las chicas, el espectáculo le proporciona tremenda erección que nadie nota, a excepción de Ismael, que la intuye y se deprime.
Cuando por fin las ninfas se levantan para irse, se produce una situación insospechada, una situación sorprendente que nadie espera. Ya en la barra, la novia de la prima abre por fin el pico y lo hace para dirigirse al viejo:
- ¡Tío! …,

- ¡Coño! ¡Pero si es mi sobrina!, exclama el viejo.

Efectivamente, la novia de la prima es la sobrina del viejo, hija del carnicero. Pero lo que ya es la repera es que en ese mismo instante también el ex de Carmen reacciona y exclama:
- ¡Flautista!
En efecto, la novia de la prima, sobrina del viejo, hija del carnicero, no es otra más que la flautista, aquella que dejó al ex de Carmen conmocionado debido a lo bien que la mamaba.

¡Qué pequeño es el mundo!

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Este cuento es el número 20 de la colección de relatos hilados Crisol púbico

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¿Las mujeres fingimos?

Publicado por SusanaMoo
19 noviembre, 2009

Corría el año 1981, época de feminismos exacerbados en que las mujeres se replanteaban su educación sentimental. Lola Herrera, animada por la directora de cine Josefina Molina, exhibe ante las cámaras un profundo examen de su vida y de su sexualidad. Allí está también Daniel Dicenta, su exmarido. Hablan y discuten mientras repasan su vida en común. En la charla hay espacio para los recuerdos dulces y también para los más amargos. El clímax se produce cuando Lola confiesa, entre lágrimas, que ha fingido todos y cada uno de los orgasmos en todas y cada una de sus relaciones sexuales.

El resultado es la peli “Función de noche”, un impresionante documento de cine-verité. Menuda manera de salir del armario la de Lola. La cara de desconcierto de Daniel es un poema, flipa, él, ¡que siempre había tenido a Lola como una fiera en la cama!.Verlo ahí, al pobre hombre, dañado en su virilidad -después fue, además, vilipendiado como “cabeza de turco” del pésimo esposo amante franquista-, me resultó doloroso.

Para nosotras puede ser cómodo fingir. Si finges y te comportas en la cama como una gata multiorgásmica – como las de las pelis- seguramente él quedará encantado contigo, le parecerás una mujer maravillosa y mimarás su ego haciéndole muy feliz. Si estás enamorada, te encanta hacerle feliz, si no lo estás, guardará un precioso recuerdo de ti y hablará maravillas. A los hombres les encanta vernos orgasmar y a nosotras, por lo general, nos encanta encantarles. De vez en cuando representar un buen show de orgasmos es divertido, pero si se convierte en el pan de cada día entiendo que debe ser aburridísimo y un foco de insatisfacción al fin para ambas partes. Es muy tentador pero no es rentable, hay que tener visión de futuro. Una vez que se ha fingido con un hombre, se entra en una rueda de torpezas de la que es complicado salir porque él esperará siempre esa misma respuesta superlativa haciendo lo mismo al mismo ritmo y a ver cómo se mantiene semejante juego de rol.

Lola vivía, según deja ver, en una contradicción y llevaba un gran dolor, por ello confesó así, a lo bruto. La justificación que encuentro a ese comportamiento en la película es que quizá haya ayudado a otras mujeres a no sentirse bichos raros si se han dedicado a interpretar su placer.

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Los dos remeros

Publicado por SusanaMoo
16 noviembre, 2009

Hay un tipo de macho galaico, bastante desconocido fuera de nuestras fronteras, que resulta absolutamente espectacular a la vista y no menos al tacto; me refiero los piragüistas, o a los traineros. Son deportistas que, trabajando su cuerpo a golpe de remo, convierten sus figuras en esculturas de pecho, espalda y brazos graníticos, sin llegar a la grosería de los culturistas. No sólo están musculados de cintura para arriba, también sus piernas ostentan muslos garridos. Son tipos por lo general serios y voluntariosos porque es un ejercicio que requiere concentración y perseverancia.

Carmen tiene la gran suerte de tener a dos monumentos de éstos todos los dias a la hora del desayuno en su cafetería. La pareja de forzudos, ambos rapados y vestidos con ropas de algodón, toman cada mañana zumo de naranja natural, leche con colacao, pan untado con aceite de oliva y miel en mesa, cada uno con su periódico. Uno se llama Samuel y el otro Ismael. Aunque a grosso modo se parecen, Samuel es más moreno, más alto, más cachas y de belleza menos fina. Ismael, por contra, es un encanto de facciones proporcionadas y personalidad afable. Se lleva de maravillas con la camarera.

Samuel, al que de chaval llamaban Kinki (no porque fuera un golfo, si no como diminutivo de king-kon) es, a todas luces, menos inteligente que Ismael pero muchísimo más fuerte, sólo con sus remazos hace como cinco forzudos, siendo un espectáculo verle remar, concentrando toda su energía en el horizonte marítimo, con su traje de neopreno, los músculos voluptuosamente tensos. Samuel, alias Kinki, era una bestia a los dieciseis años, de esos que se masturban nueve veces al día sin que sus erecciones pierdan importancia, un chaval sin aspiraciones que vivía de botellón en botellón buscando dónde meter. Hasta que Ismael se cruzó en su camino y con él la vida de remero. Ahí se centró. Ahora su ímpetu vital está muy bien encaminado. Desde que conoció al que es su compañero de competición ya no tiene interés por andar perreando por ahí. Sus energías están canalizadas en la vida deportista y conyugal que Ismael ha organizado para ambos.

Ismael, dos años mayor, le mima en exceso, le cumple todos los caprichos y “kinki” es un tipo agradecido, fiel como un niño. Carmen se da perfecta cuenta de que Ismael es gay-gay, pero que “kinki” es bi, eso una mujer lo sabe, no hay más que ver cómo la mira a ella, o a Laura o a cualquier otra chica que entra en la cafetería, las mira de reojo con culpa, con la culpa de un bisexual enamorado de un homosexual.

Además de clientes son sus vecinos del piso de arriba y algunas noches le dan la serenata porque cuando hacen el amor deben ser muy apasionados a razón del follón que montan. Carmen disfruta horrores con los gemidos de pasión de esos dos cachimanes. Que qué harán, madre mía, que a veces parece dolor lo que sienten, con esos aullidos, con esos suspiros gritados, cómo se lo montarán esos dos, a veces pareciera que arrastran muebles, y cuando siguen un ritmo constante de zambombazos hacen retumbar el techo, las paredes y, exagerando un poco, los mismísimos cimientos de la casa. Cuando Carmen comienza a escuchar la cantinela de placer de los remeros, deja al instante lo que está haciendo, se sirve un chupito de licor de melocotón y se sienta a escuchar. A veces se acaricia imaginando a los dos hombretones en sus juegos de amor. El capítulo sonoro de los hercúleos homosexuales dura diez, quince, con suerte veinte minutos. Carmen supone que antes de los gemidos han tenido su dosis de caricias y de palabras de amor, pero desgraciadamente a esa introducción no tiene la suerte de asistir ni siquiera en modo audio, pero es fácil de imaginar conociendo lo tierno que es Ismael, lo cariñoso que es Samuel. A carmen no le da tiempo de sincronizarse con el placer de ellos, pues le llevan ventaja y disfrutan del climax cuando ella todavía comienza con los prolegómenos – Carmen jamás comete la torpeza de masturbarse a todo correr-. Cuando ya sólo puede escuchar el grifo de la ducha en el piso de arriba (invariablemente los chicos se duchan después del escándalo) es cuando ella va alcanzando su propio placer, mucho más silencioso, mucho menos aparatoso, pero no por ello menos gratificante.

…………………………………….

Este cuento es el número 18 de la colección de relatos hilados Crisol púbico

……………………………………….

Si te apetece, envíame alguna imagen que adorne este texto a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com

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Lipa bióloga

Publicado por SusanaMoo
14 noviembre, 2009

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Advierto de que la de la foto no es ni Lipa ni yo. Este montaje es un regalo de Tiberio.

Este montaje es obra de Tiberio. Las fotografiadas no somos ni Lipa Benet ni Susana Moo.

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