Mujeres fuente
Hay mujeres que sueltan un chorreón de líquido, como medio vaso, desde la uretra cuando están excitadas. No es pis, ni huele, ni sabe a pis y las que lo disfrutan no gozan de orgasmo en ese momento, pero les resulta una vivencia preciosa de igual modo. Se les llama mujeres fuente y he de asegurar que no es un mito, aunque a las que no nos ha sucedido pudiera parecérnoslo.
He conocido a una hermosa mujer que consigue esa “eyaculación” después de un intenso ejercicio de concentración erótica y una energética estimulación digital en el interior de su vagina. La liberación de ese chupito le supone una alegría tremenda a mi amiga y se queda coloradísima y exhausta.
Siguiendo sus indicaciones, he intentado realizarme como mujer fuente concienzudamente. Me sé la teoría de carrerilla, que consiste en estimular el famoso punto g del fondo de la cueva. La caricia no ha de ser delicada sino por contra, ha de ejecutarse vigorosa y potentemente. La sensación es de que casi duele, pero también gusta. Al tiempo que se frota se ha de abandonar la mente y el cuerpo entero, por eso hacérselo a una misma es -creo- misión imposible y por ello decidí pedir ayuda a un amante mañoso.
El tío se esforzó un huevo. Le estoy muy agradecida, se lo trabajó muchísimo, ¡uff! nos lo curramos que no os hacéis idea, pero nada. Sólo he conseguido orgasmar una y otra vez ¡un chasco!
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Esta entrada la colgué -inacabada- hace unos días por error y solicitaba enlaces demostrativos de esta peculiaridad del sexo femenino, y aquí dos ejemplos, el primero es cortesía de Tiberio:
“Explicación científica del fenómeno de las mujeres fuente”
el segundo de Andrés López:
“Eyaculación de la mujer fuente en el porno”
Gracias a ambos.
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