Pantaleón y las visitadoras. Mario Vargas Llosa.
A carcajadas. Don Mario consigue con este fantástico libro que me ria a pierna suelta narrando la historia de un militar al que le encargan la delicada labor de llevar prostitutas a la Amazonia para apaciguar las ansias sexuales de las guarniciones, que acometían atropellos y violaciones dado su ímpetu seminal insaciado debido a la ausencia de mujeres. Tan delicada tarea la lleva a cabo el capitán Pantaleón, escogido por su conducta intachable, un hombre de moralidad firme que lleva la empresa con absoluta obcecación.
Es magnífico, Vargas Llosa me encanta siempre, pero aquí desarrolla un humor inteligente y la temática sexual está llevada con excelencia.
Copio un párrafo donde Pantaleón escribe un informe a sus superiores explicando las causas del fervor erótico que siente a su llegada a Iquitos:
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Allí donde se cocina mi blog erótico.
El señor Kurioso me ha hecho una pequeña entrevista y además me ha pedido una imágen de mi cocina: de ese lugar donde se guisan mis cuentos. Por un momento pensé que pretendía hacerme bajar las bragas, pero no: sólo tenía kuriosidad por ver mi estudio:
No he sido la única interrogada. He disfrutado cotilleando todas esas cocinitas de algunos de mis compañeros y compañeras blogueros entrevistados por kurioso.
Mayo: adiós mayo
Este mes de mayo, además de algunos orgasmos a título personal (que ya os iré contando) he mantenido mi ritmo de posts, lo cual me trae muy contenta.
Mi reflexiones vinieron de la mano de la posibilidad de que un solo hombre dispusiese de dos penes, y de lo estupendas que son las erecciones de los varones de buen corazón y la maravilla de que el sexo asome en cualquier esquina. También conté algunas batallitas y confidencias: mi gusto por mirar, mi ilusión de un encuentro a ciegas. Además disfruté recreándome en la sensualidad de Jorge Amado, y de la lubricidad de Sandra Uve.
Comencé a traducirme a mí misma, del gallego al castellano, de modo que algunos cuentos podeis leerlos en ambas lenguas: peluquera, perruqueira, O señor Edelmiro y El señor Edelmiro. Y uno dedicado a los amos de casa, en este caso exclusivamente en gallego: don Limpo
Además, en el xornal Certo hice promoción del festival Eros que se celebra en A Coruña el próximo fin de semana.
Tuve también mi rato de oración y de descripción extática.
Mayo se va, nadie dijo que fuese eterno, pero si Afrodita me infunde su energía mi intención es seguir disfrutando de junio, julio y agosto.
Las tres hijas de su madre. Pierre Louÿs
Me encanta la literatura erótica de calidad y ese es el caso de Louÿs (1870-1925) del que resalto su poesía lésbica, de la que he encontrado una buena recopilación aquí.
En “Las Tres Hijas De Su Madre” el autor narra las peripecias sexuales de unas estupendas chavalas, aventuras contadas en boca masculina, para lectores con gustos típicamente masculinos.
Son mujeres, todas ellas, bellísimas de una bonitura sin par, de labios
sensuales y húmedos, ojos vivos de mirada enigmática y con una personalidad donde predomina la cándida cachondez, damas que, sin perder su inocente elegancia, dilatan todos los agujeros de su cuerpo con una elasticidad asombrosa y fuera de todo parangón.
Pierre Louÿs consigue hacerme sonreir, pues tiene un gran sentido del humor, pero en “Las Tres Hijas De Su Madre” me resulta cansina la repetición de encuentros sexuales del protagonista con una madre y sus tres hijas.
Hoy en día creo que sería imposible que Louÿs publicase, debido a su evidente pederastia, pues dos de las hijas son jovencísimas y, desde luego, su lectura no es apta para todas las sensibilidades, sin embargo se trata de un clásico y está editado por la Sonrisa Vertical, número 7.
Copio un párrafo demostrativo del estilo:
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Abril en mi bitácora erótico-literaria.
Este mes estuve bastante estudiosa, muy interesada en el arte literario con Marcelo Birmajer y con Marie Gray, en el arte pictórico con las diferentes versiones de caritas romana, y en la sabiduría de mi querido erotómano Jorge Rueda.
Pero también cosí fantasías, algunas un pelín cargadas de maniqueismo religioso, seguramente influenciada por la Santa Semana: Carmen la de la peineta, La anunciación.
Especialmente gocé recreándome en la sensualidad femenina propia: despertar en domingo y ajena con el erotismo de una madraza.
Por supuesto no olvidé mi fetiche por excelencia: el pene del homo sapiens y su colocación.
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En galego expliquei ao meu xeito unha cantiga sobre as pernas gordas, e outra sobre o orgasmo feminino, e no xornal Certo escorei cara a unha sensualidade case alternativa, da que pouco se fala: a deficiente Sandra, e a dunha prenhada. Hoxe sae outra adicada ao Sr. Avelino, un velliño moi noso.
Desexo tervos feito gozar, sorrir ou fantasiar.
Calquera cousa agás bostezar.


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