La vulva en excitación
Lipa Benet interpreta uno de mis relatos más leidos en la Red:
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Londres y el arte erótico
He ido de viaje a Londres, y una de mis ilusiones allí, fue recopilar nuevos conocimientos para mi divertida afición: las manifestaciones artísticas sobre la sexualidad humana.
Llevaba mucha ilusión por conocer Amora, un museo erótico interactivo ideado por médicos y psicólogos donde se podía, por ejemplo, meter los dedos en el ano de un maniquí masculino y rebuscar hasta encontrar el punto g: al alcanzarlo vibraba. El museo ha cerrado y me llevé un chasco morrocotudo en Covent Street, de arriba abajo sin hallar aquel estupendo parque erótico -ni el punto g del maniquí-.
No sucumbí al desánimo y me zambullí en las masas de gente ajertreada en ese metro que tanto impresiona a una pueblerina de aldea hermosa, y me fui al “British Museum“. Este enorme y completísimo museo es posiblemente el lugar donde se juntan más manifestaciones antropológicas del mundo, donadas o expoliadas en la tradición colonial inglesa. Manifestaciones artísticas desde la china Ming a la Isla de Pascua. Pues bien: cero representaciones del amor carnal, nada de erotismo explícito, ausencia total de la coyuntura humana o animal.
Ésto ya no es que fuera un chasco: es un fiasco.
¿acaso pretenden hacernos creer que todas las sociedades han tenido esta visión nuestra, obscena, de la cópula?
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¿no tiene derecho el ciudadano inglés y los turistas visitantes a conocer la verdad completa de aquellas gentes de culturas lejanas?
Mi empeño no cesó y entonces fui a por literatura erótica a la “Wellcome Library“, un lugar fantástico para los amantes de los libros, allí sí había tomos interesantes en los archivos, pero en la tienda no vendían ni uno, de modo que me quedé con las ganas: no soy tan friky como para irme de viajecito a Londres y encerrarme en una biblioteca a leer.
Pregunté al bibliotecario si existía en Londres alguna librería especializada: No, pero me envió a: “Soho Original Book Store“.
Allá me fuí, corriendo corriendo -para no perder el ritmo londinense- y encontré una estantería completa de libros: mucha foto y poca letra pero bueno, me compré cinco libros estupendos editados por Taschen a un buen precio.
Algo es algo, pero me esperaba más: al fin, internet es la gran mina, si no, mirad esta página, por ejemplo, sobre arte precolombino.
Uno de mis relatos eróticos encuentra novia
¡Ay! Qué contenta me pone encontrar una imágen adecuada para alguno de mis cuentos.
Ayer encontré una que casa como anillo al dedo con mi “Bolita”. Desgraciadamente desconozco la autoría del pintor, pero es fantástico que alguien pincelara mis palabras sin haberlas leido, quizá antes de haber yo nacido. He cambiado la imagen que tenía por esta nueva, mirad: Bolita
Si alguien sabe de quien se trata, por favor, compartidlo.
Anunciación
Hace un mes, a raiz de la festividad de san José, reflexioné sobre el desliz de María y su presunta inmaculada concepción.
He encontrado una imagen que le casa como anillo al dedo. Los que gusten de la irreverencia religiosa pueden ver el reportaje completo: “Semana zángana”.
Entrevista a Jorge Rueda
Jorge Rueda es un tipo con gancho, pero su atractivo no radica exclusivamente en sus labios sensuales o en su abundante nariz, prometedora quizás de otras amplitudes. Su encanto radica en que sabe la mitra sobre arte erótico, pasión que comparto con él. Y aunque su hábito lo ejerce como hobbie, posiblemente sea uno de los mayores expertos en literatura de entre pierna en lengua castellana.
Rueda investiga las expresiones sensuales humanas de forma concienzuda, casi científica, en su bitácora: Erotolalia, y ha escrito un libro erótico-didáctico: Manual De Sensualidad Para Jóvenes Casaderos, del que he hablado aquí.
Jorge es mexicano, trabaja como publicista y es un profesional serio, de modo que ha contestado a mis curiosidades con suma diligencia.
Compartir charla con un caballero con tanta información caliente entre las sienes me ha hecho una ilusión de miedo. Pasen y vean:
Caritas romana
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Hoy me siento sexualmente compasiva, me embarga una sensualidad dadivosa, tan femenina. Hoy mi placer está borracho de generosidad, del gusto que supone ofrecer la propia piel en un afán de nutrir el espíritu de otro en situación carencial.
A veces es sublime entregarse como acto de caridad, convertir el cuerpo en alimento espiritual, realizando la fantasía de ser monjas de la pasión, prostitutas de la ternura.
De hecho, me ronda desde hace tiempo la idea de formar una ONG dedicada al acompañamiento de
hombres y/o mujeres que no atinan a disfrutar de los placeres sensuales.
Trabajaríamos con seriedad estudiando cada caso, contaríamos con sexólogas y psicólogas y actuaríamos en grupo respetando nuestros propios límites, por ejemplo, seguro que a muchas nos encantaría ofrecer nuestros pechos a los necesitados, pero no estaríamos tan convencidas a la hora de entregar ambas bocas.
En fin, si alguien se apunta que se ponga en contacto conmigo y matizamos los estatutos.
Marzo en mi blog
Este mes de marzo he estado un poco sabidilla de más con tendencia a la fea costumbre de aconsejar: que si mamar sana el dolor de cabeza, que qué hacer con el chupito seminal para mejorar la elasticidad de la piel, que si la contención masculina es fuente de salud…
Pero también me recreé en el arte de otros: Degás, ¡qué tio!, y Díaz Escobedo.
La anécdota se produjo con el video de la tortuguita violadora, que me lo menearon y tuve tantos accesos imprevistos que se bloqueó el servidor.
En gallego retomé una cantiga, ¡cómo me gusta la tradición sensual gallega! y seguí con mis cuentos de profesiones: mariñeiro, cociñeira, científica y monitora de aerobick, y una crítica literaria pachanguera al libro de los grandes penes . Mis ratitos nostálgicos vinieron recordando la primera vez que un chico olió mis fluidos, y mi participación en el concurso de ferve a rede 2008. Por supuesto, soy candidata al actual.
Y sobre todo estoy contenta porque he publicado mi libro “Fantasías Eróticas Para Paspallás“” en bubok. Me supone mucho placer ver mis letras impresas por vez primera.
Edgar Degás, voyeur
Que a Degás le inspiraba la mujer es evidente, y su visión me encanta porque pareciera que la mirada del pintor se esconde tras la mirilla de alguna puerta.
No me interesan tanto las representaciones de bailarinas que adornan cualquier
escuela de danza, como las series de mujeres desnudas en la intimidad, instantes que parecen robados y que nos ofrecen la posibilidad de ver sin ser vistos. El lujo de admirar cómo esas féminas del siglo XIX se lavaban, se secaban, se peinaban.
Parece que Degás fue un hombre solitario, cerrado de mente, cargado de prejuicios y depresivo que no se llevó bien con sus coetáneos y que, ni se casó ni tuvo ninguna relación amorosa en su larga vida.
Seguramente su placer sensual lo alcanzaba con la mirada y la recreación en solitario.
“Me interesa dibujar lo que ya no se ve salvo en el recuerdo” 
Qué pena no encontrar pintoras que nos enseñen la imagen sensual de los hombres de épocas pasadas.
Escribín un conto erótico de bailarinas contemporáneas, un pouco sádico: aquí
Loto dorado Hsi Men y sus esposas.
“Loto dorado, Hsi Men y sus esposas” es un libro erótico escrito en la segunda mitad del siglo XVI por un autor anónimo del período Chia-Ching.
Me resulta fascinante este libro porque nos transporta a la sensualidad oriental antigua, a su modo de vivir el sexo, tan distinto y tan igual, con sus posturas aprendidas y su vocabulario tan rico para definir las zonas erógenas.
Copio un párrafo que me resultó especialmente bello, excitante:
negro, negrazo
Lo primero que le vi fue la nuca. Una robusta nuca pelada, negra como el azabache, en línea recta con la cabeza y ensanchándose hacia los hombros. Leer más »
- ¡Qué hombros!, pensé.
Jamás los había visto tan fornidos en mi vida. Podría ser un jugador de la NBA, su altura era providencial, todo su tronco sobresalía entre la gente. Atraída como por un imán, me senté cerca de él en la barra. Tenía una jarra de cerveza rubia en la mano.
- ¡Qué manos!, pensé.







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