Erotómana

SusanaMoo

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Erotómana » relatos eróticos escritos por lectores para el juego "¿Qué tengo entre las piernas?

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Conclusiones al juego de adivinanzas literarias.

Publicado por Susana Moo
15 septiembre, 2010

Mi valoración del juego ¿qué tengo entre las piernas? es muy positiva, sobre todo por la participación, por el cachondeo. Me honra que os reunáis aquí la flor y nata de la sociedad eróticamente inquieta del momento. Sin intenciones pelotilleras, os aseguro que el buen decir de concursantes y comentaristas me ha dejado boquiabierta.
Me gustaría hacer mención especial al director de confianza Chousa, que ha sido diligente en su labor como intermediario de los relatos, y estuvo siempre atento para dar respuesta cuando los autores prefirieron mantenerse callados ¡Gracias amigo! Te debo una.

…………

Como conclusión al objetivo de este experimento – ¿escribimos erotismo de diferente modo los hombres y las mujeres?-  ¿qué podemos decir? ¿hay indicativos o perfiles propios de cada sexo?, ¿cómo ha respondido vuestra intuición? ¿cómo os habeis sentido los participantes? Fijáos que como grupo hemos vencido en 10 de los 15 retos.

Durante el transcurso del juego he estado leyendo algunas teorías acerca de las diferencias de género. Os dejo un par de enlaces donde se exponen dos planteamientos dispares. Como vienen a cuento y me da a mí en la nariz que much@s de los que me visitáis teneis aficiones -además de la erótica- similares a las mías, ahí van:

La psicóloga estadounidense Susan Pinker profundiza en las causas biológicas de las diferencias entre hombres y mujeres que dictan las estadísticas. Aquí un artículo sobre su libro “La Paradoja sexual“.

La filósofa española Beatriz Preciado aboga por un género neutro y por la abolición del concepto mujer y hombre. Aquí una  entrevista a Beatriz Preciado.

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Un placer relacionarme literariamente con ustedes.

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24

Último relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
14 septiembre, 2010

Hoy sale el último de los relatos. Me da a mí que ya estamos un poco cansados de tanta adivinanza, pero os pido un último esfuerzo y ya mañana hacemos balance y sacamos conclusiones. Hagámosle pleitesía ahora a éste al que le tocó ir de último.

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

La llave

Los pies descalzos de Isabel comienzan a brincar sobre los charcos de agua tratando de alcanzar su carro. En ropa de oficina habitual (blusa manga larga abotonada a una cuarta del cuello, falda hasta la rodilla gris oscuro, tacones medianos, cerrados, que ahora bailan en su mano) le resulta bastante difícil correr ya que cualquier movimiento brusco pareciera sacar al aire alguna parte privada. Hasta que Isabel logra salvar la distancia.
Abre la puerta como puede y entra pero o puede evitar sentir como la sibarita le hierve por dentro. El piso mojado, sus pies descalzos y la ropa completamente pegada al cuerpo le encienden la sensualidad como árbol de navidad.
Estando dentro de la privacidad de su carro y los vidrios ahumados, intenta introducir las llaves dentro de la ignición pero por la humedad de sus dedos se le resbalan, cayendo justamente entre el monte de venus. Sus dedos impacientes comienza a buscar una llave que se hunde en el pecado de sus pensamientos y que, a pesar de encontrarla, le desconcierta toparse con una ropa interior tan mojada que resulta inexistente ante el roce.
Mirando por el vidrio se percata que sería imposible que alguien notase que ella está ahí: juguetona, intentando justificar con las llaves perdidas aquella caricia a su vulva traviesamente. Así que agarrando con su meñique la llave, comienza a explorar su entrepierna sin ningún pudor: recorre su exterior ejerciendo presión con fuerza mientras con su dedo índice acaricia un clítoris que estaba expectante y dispuesto. Sin más miramientos se percató que podía apartar el hilo dental que llevaba puesto mientras dejaba a su mente fantasear libremente.
Sus dedos pasearon y se deleitaron con su aquella sorpresiva humedad: unos dedos acariciaban suave y fuerte por el exterior, mientras otro se introducía al principio tímidamente y luego audazmente en la oscuridad de aquel placer súbito y trepidante. Su otra mano comenzó a acariciarse cada uno de sus senos por encima de la ropa que se encontraban duros, erguidos, culposamente eróticos. Del blanco de su piel no quedaba recuerdo y aquel rosa-rojizo estallaba a brotes por todo su escote. Su mano derecha seguía incesante entre sus piernas, cabalgando ahora con ritmo mientras una respiración agitada comenzaba a empañar los vidrios. Un dedo índice que ya no quería salir de si, un dedo pulgar que parecía querer despellejarle al clítoris su orgasmo. Una humedad tal que desbordaba sus dedos. Un pulso, un instante, una centella que se veía en el horizonte y segundos después un trueno que acompañaba un escalofrío que le recorrió entera. Un instante y todo en calma, en silencio.
llaveDe pronto un golpeteo en el vidrio le hizo volver a la realidad: ¡un vigilante! Isabel baja el vidrio y le indica al joven que perdió la llave, que no la alcanzaba, mientras hacía el ademán sin percatarse que la blusa había perdido un par de botones dejando expuestas a unas “maría y lucía” sonrojadas de placer para el deleite del muchacho. Sin inmutarse ni entender lo que ocurría el hombre se da la vuelta, mientras Isabel se recomponía del suceso y arrancaba el motor del carro para irse a casa.

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14º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
13 septiembre, 2010

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

Programa antiestrés.

Llegué al balneario de Arnoia con la firme intención de desconectar del trabajo, de los amigos, de los malos amantes, del mundo. No es algo que me resulte fácil, me paso la vida conectada al trabajo, a los problemas que surgen diariamente, a un sinfín de pensamientos que se cruzan en mi cabeza y que relegan el placer, cualquier tipo de placer a un segundo lugar.

Las viñas que se veían por doquier me hicieron pensar en dejar todo en la habitación y bajar al embarcadero a tomar una copa de vino. Al rato me encontraba sentada en la terraza del chiringuito frente al río con una copa en la mano y repasando todo lo que me esperaba en la oficina al volver… Cené algo ligero y me fui a dormir.

Al momento de entrar en la piscina termal del balneario a la mañana siguiente, me di cuenta que mi biquini “micro brasil” no era lo más adecuado. Durante un rato nadando y después en el jacuzzi, por primera vez pude desconectar un poco.

A media mañana vino un chico tipo armario, como yo los llamo, a buscarme para el masaje. Grandes y de espalda ancha, con una musculatura definida de forma natural, sin excesos. Las extremidades proporcionadas y unas manos grandes que darían hasta miedo si no fuese por la sonrisa dulce con la que se aproxima. Me conduce hasta una sala en una zona contigua a las piscinas con unas puertas batientes y me pide que me quite la parte superior y que me tumbe boca abajo en la camilla.

imagen aportada por el /la autor/a del texto.

imagen aportada por el /la autor/a del texto.

Al cabo de un rato sus manos, que podían ser acero en un momento y mantequilla al otro, manejaban mi cuerpo a su antojo. Sentía sus manos bajar por mi espalda hasta mis glúteos y recorrerla de nuevo hasta mi cuello, lentamente y con suavidad a veces y firme y más rápidamente otras. Me habían dado muchos masajes en mi vida, pero nunca llegué a excitarme con ninguno. Sentí vergüenza y más excitación a la vez el pensar en ello. ¿Sería él capaz de notarlo? De repente detuvo sus manos y me pidió que me pusiese boca arriba y en ese momento deseé que se diese cuenta, que pusiese sus manos por todo el resto de mi cuerpo y que me quitase el estrés de verdad. Me quedé mirando a sus ojos de color castaño mientras se acercaba por el lateral de la camilla a la altura de mis pechos desnudos… Tomó la toalla que me cubría parcialmente y me tapó con ella para mi decepción. Siguió masajeando los hombros y las cervicales como si nada. ¡Definitivamente este chico no era muy intuitivo! Pensé que al menos si había conseguido desconectar y hasta dejar un hueco para el placer. Algo es algo.

FIN.

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48

13º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
9 septiembre, 2010

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

DEMONIO DE MUJER

El súcubo descubrió al chico dormido, le gustaban los adolescentes, son impetuosos y estúpidos. Entró en su sueño y se presentó en la más femenina de sus formas.

“¿Quieres conocer mujer?, tómame y conóceme”

El joven la vio de espaldas y se vio a sí mismo desnudo y excitado, le dio una terrible nalgada y brincó espantado: lo había sentido él en su propia carne. Acarició el trasero y sintió su propia mano. Ella giró su cabeza, lo tomó de la nuca y lo besó en los labios. Él sintió la incipiente barba y el sabor de dientes sin lavar. Era su propia boca lo que besaba.

“Adelante, es tu oportunidad, para saber qué siento yo”

Lo tomó del pene y comenzó a masajearlo atrás y adelante. Él no sintió nada, pero vió asombrado cómo crecía y se levantaba absurdamente grande. En los sueños los penes son grandes, las nalgas redondas y los pechos pesados.

“El camino al paraíso es una brecha estrecha, híncate y adora tu dios”

Elige el camino trasero, ella empuja y entra un poco, sólo para sentir una desagradable intromisión en su propia persona. Grita de sorpresa, excitado pero no satisfecho.

Intenta un poco más abajo, jugando en la entrada, lubricando, llenándose de gozo y ansias. Penetra fuertemente y se topa con una dolorosa virginidad “demonios ésto es una pesadilla”.
Siente la urgencia, trata de empujar pero no puede seguir. Sale de ella frustrado mientras escucha una risa apagada.

Amore. Andrew Gonzálex (imagen aportada por el autor/a del relato.

Amore. Andrew Gonzálex (imagen aportada por el autor/a del relato.

Ofendido, intenta por la boca, ella lo chupa lentamente mientras él siente el ácido sabor del coño, el rancio sabor del ano y el fuerte olor a adolescente que se acostó sin bañar. No lo puede soportar y sale bruscamente. Cuando la jala del cabello, él grita de dolor.

Entonces entiende el juego, se hinca tras ella y comienza a lamer lentamente, como un helado, de arriba a abajo y alrededor. Eso sí es gozar…sigue y se acelera, está por hacerla acabar mientras ella manipula su pene con fruición… pausa … viene …

Se despierta manchando las sábanas en el más vulgar de los orgasmos masculinos “¡demonio de mujer!”

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48

12º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
7 septiembre, 2010

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha escrito un hombre o una mujer:

EL CONTESTADOR

Agosto 5, 2010.

Mensaje número uno en el contestador:

“-Tienes una pésima suerte de no estar. Sin imaginar como estoy.
Lo sabrás cuando vuelvas de… ¿dónde andarás? Importa poco y mucho a la vez, importa desde que te colaste entre la tela del encaje y la piel, de ella he de hablarte; tan acostumbrada a los desplantes de… no hay caso de hablar de él. Mi piel despierta después de haber dormido por años, lo he notado, por las noches con mayor magnitud. Las que siguieron a tu asalto ¿O qué fue eso? Sigo. El olor es lo más notorio, después de todo el día de andar de aquí a allá huelo a selva tropical, a bosque y a sudor, a mí naturaleza. Podría quedar todo ahí, pero no… es como si de pronto hubiera canela en el campo, canela sembrada. Después he descubierto que mi pasión huele a canela florecida cuando pienso en ti: el Ávido. Mi piel es cálida y azarosa. Cálida porque la he tocado varias veces desde esa ocasión, me estrecho entre mis brazos y sí: soy cálida, piedra de río al sol, así; azarosa porque no sabes dónde te puede llevar, del destino para ti. Adorarás tocarla aún por encima de la ropa.
¿Tú sabes cómo es la soledad acompañada? Yo sí. A veces es tan intensa que tienes que pararte ante el espejo para cortejarte a ti misma por lo menos. Estos días ha sido diferente. Soy distinta: la mujer más bella de la tierra, ese poder me conferiste y tengo la necesidad de explorar.
Te contaré.

imagen aportada por el autor-a de la historia.

imagen aportada por el autor-a de la historia.

Me desnudo a trazos de pincel, una parte ahí, otra allá y me observo, lo hago a veces con un poco de ciencia mientras pienso en la vitalidad de éstas caderas para dar a luz y esas cosas. La necesidad de explorar me sobrepasa y el olor a canela asciende cual infusión puesta a fuego lento. El volcán… tú sabes de cual hablo, se…
No esta vez. Ahora no es momento de que lo sepas… ni mi número siquiera. Quizá después ¿Habrá un después?
Por ahora eres el alimento de mis sueños-“
Me duele la cabeza y todo apunta a un engaño.

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33

11º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
6 septiembre, 2010

Hoxe preséntovos un relato escrito en galego, ¡¿de quén será??

A VOZ

Gustáballe tanto follar, que en determinadas situacións resultaba unha árdua tarefa ocultar os pensamentos que invadían o seu cerebro cando polos arredores había algún macho que lle entraba polo ollo.
Sempre había un motivo para que lle prendese a chispa. E non necesariamente físico. Ás veces era un xeito de camiñar (os homes coas pernas arqueadas sempre lle pareceron moi atractivos), as mans; non importaba que fosen grandes ou pequenas, aparentemente suaves ou callosas…podía haber algo nelas que prendese a pólvora do desexo. Pero en ocasións era unha simple maneira de estar. Unha mirada. A voz.
So tiña un mecanismo de defensa no que esas sensacións non acudían: no seu traballo. No matadoiro de polos era un autómata. Tal vez o cheiro a pito escaldado, a vísceras frescas ou os traxes brancos con mascariña coartasen pensamentos obscenos.
Pero curiosamente foi na sala de despiece onde aquel día viu como se movía o novo cortador de pescozos. Tíñao de costas e o único que podía percibir era a súa altura. Debía medir 1,90. Polo demáis podía ver o pucho branco, a bata branca, unhas levísimas salpicaduras de sangue na manga esquerda. Era zurdo. Manexaba o coitelo con destreza coa man esquerda.
Pensou que nunca lle metera man un zurdo. Ou si?. Ese pensamento debeu ser o desencadenante. Xa non foi capaz de continuar o traballo con xeito. Cada segundo tiña que mirar a través da mampara para o cortador de pescozos. Ás veces focalizaba a mirada unicamente para a enguantada man esquerda. E imaxinaba os movementos que faría entre as súas pernas, preméndolle as nádigas, acariñándolle as tetas.
Estaba excitada. Ela ben sabía que cando eso acontecía tiña que buscar un xeito de mitigar o seu nivel de desexo. A súa concentración para outras tarefas baixaba de forma considerable; así que decidiu ir ó baño.
Eran uns baños asépticos. O único adxetivo que se lles podía otorgar. Blancos, como todo no matadoiro. Entrou quitándose as lubas de goma brancas e dirixiuse ó lavamans.
Mentras lavaba as mans sentiu como o seu ardor interno mermaba de xeito leve. Ata que ergueu a vista e polo espello puido ver detrás dela, sacándolle máis de duas cabezas ó cortador de pescozos. Tiña a bata branca desabrochada, o pantalón branco baixado e coa  man esquerda apreixaba unha polla tesa.

El Sueño. Pablo Picasso (la imagen es aportación mía)

El Sueño. Pablo Picasso (la imagen es aportación mía)

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41

10º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
2 septiembre, 2010

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha escrito un hombre o una mujer:

El caballero follante y la princesa que no quería salir de la Torre

Se habían esperado, por turnos, casi toda una vida. La fantasía hecha realidad… Tumbada y abierta delante de él, que de rodillas se hacía cómodamente un hueco entre sus cariñosas piernas.

imagen aportada por el autor del texto

imagen aportada por el autor-a del texto

Y no era su sexo ofrecido, no era su desnudez… Lo mejor era su cara, su mirada ardiente, su sonrisa entreabierta ¡Al fin era suya!
Los  sueños que se cumplen, son extraños… Tenían todos los ingredientes para que aquel encuentro fuese alucinante, pero algo no iba bien…
Había esperado aquel momento con ansia, pero no parado… Hubo muchas mujeres en su vida. Algunas habían sido especiales, aunque para él, ella era la única. La única que podría hacerle subir a otro plano… superior….
Y allí la tenía, tan complaciente.  Decidió empezar con  una caricia suave y tierna. Tenía que ser largo, especial, la noche entera. No quería estropearlo todo, ya no eran dos críos presos de hormonas implacables, aunque por momentos lo parecían. El deseo acumulado de años puede tener esos efectos. Ella aparentaba haber despertado de una larga pesadilla de hambre sexual. Se preguntó si de verdad tendría hambre o sería sólo vicio ¿Quizá sólo actuaba para hacerlo feliz?. La vió en el papel de la princesa encerrada en la Torre esperando por su caballero follante….

imagen aportada por el autor/a del texto

imagen aportada por el autor/a del texto

Se sonrió con la ocurrencia y decidió empezar por su pelo (de alguna manera había que subir a aquella Torre sin perder la compostura…) así que se lo  apartó ligeramente de aquella para él inédita cara de deseo expreso, incontenido. Ella se removió como un animal en celo, como una gata buscando una caricia más intensa. Entrecerró los ojos y exigió una caricia más completa, más transgresora, más sexual. Más…  Quería que aquella mano la sujetase con fuerza y le hiciese saber que sí, que era suya al fin…

Era difícil mantenerse ajeno a aquel deseo incontrolable. Cuando sus dedos bajaron en suave roce y llegaron a su boca ella dejó que se colasen y se encaramó en su brazo, rozando sus pechos contra su piel y chupándolos con lascivia. Entonces fue él quien entrecerró los ojos y dejó caer un poco la cabeza emitiendo un sucio gemido delator. Ella sonrió sabiéndose poderosa… y de un salto salvaje lo tumbó para que se rindiese y entregase su lanza de una vez.
Pero él no quería que aquello fuese así. No lo estaba subiendo a un plano superior, al contrario, lo estaba rebajando a sentir los más bajos instintos, lo estaba tratando como a un hombre cualquiera, no como a uno especial… ¡no!Sin embargo poco pudo hacer. Ella lo tenía en su boca y estaba a su merced. Exprimía su sexo en una felación sublime que licuó su alma en pocos minutos… Tan pocos minutos…
Quedó rendido, tumbado en la cama tan largo era con una expresión ida en su cara. Ella se levantó enérgica diciendo que iba a por algo para beber, que se relajase, que aun quedaba mucha noche por delante. Aquello era sólo el primer asalto…
El primer asalto…
Aprovechó el momento para recoger aprisa todas sus cosas y escapar por la ventana

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49

9º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
1 septiembre, 2010

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

La secretaria
La pobre secretaria anónima, en la que nadie se fija, pide permiso para ausentarse e ir al baño. Ya está harta de que su jefe la vea como una simple secretaria y no como una mujer. Sólo trabajo y papeles. Ella se mira al espejo y no ve nada nuevo. Observa las heroinas de las historias de los demás. Siempre tienen algo ingenioso que decir o hacer. La pobre abre sus piernas en el baño de la casa de su jefe. Se vuelve a mirar y piensa que nadie sabrá nunca los anhelos que esconde. Roza su pubis ligeramente con dos dedos. Nadie vendrá a hacerlo por ella, así que alarga los dedos acariciando apenas sus labios. Mojada y sola, siente esa desesperación que apenas comprende pero que ha aprendido, a la fuerza, a mitigar sola. A tientas busca entre sus cosas y encuentra un armatoste de color llamativo.

imagen proporcionada por el/la autor/a del texto

imagen proporcionada por el/la autor/a del texto

Lo toca , lo mira y lo huele; no es lo mismo, pero la urgencia es infernal. Emite un leve gemido cuando la silicona atraviesa sus entrañas. Pero ya no haz vuelta atrás. Apoyada en la pared, al menos pulcra, hace un movimiento giratorio con ese engendro que le provoca un espasmo eléctrico por la columna. Saca despacio el húmedo juguete y lo pasea por los labios hinchados de su vagina, moviéndolo en círculos hasta su clítoris hinchado y abandonado. Umm… Nadie vendrá, nadie vendrá. Su cuerpo empieza a retorcerse involuntariamente. Necesita más. Y, sin ninguna compasión por ella misma, viola de manera brusca y certera su propia intimidad. Una y otra vez, acaricia, fuerza y masturba su solitaria entrepierna. Sonríe, y espasmos de placer recorren su pequeño cuerpo… Hasta que, de repente, todo tiene sentido al notar su flujo caliente bajando por ella.

-Dígame jefe, por dónde íbamos? Lamento la tardanza… -se disculpa tras regresar al despacho.

d.

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26

Breve valoración del juego “¿qué tengo entre las piernas?”

Publicado por Susana Moo
1 septiembre, 2010

Hemos llegado al ecuador del juego y me gustaría hacer un balance de cómo va la cosa.

Si nos alejamos de los individualismos y analizamos nuestra intuición como un bien colectivo, me congratula decir que el grupo formado por los votantes del juego “¿Qué tengo entre las piernas?” vamos ganando.

Mirad:

En el 1º relato, escrito por la susceptible Adela, se obtuvieron un total de 23 votos, 12 de los cuales dieron en la diana, sólo por un voto, pero acertamos.

En el 2º relato, escrito por Nasi, hubo 18 votos, de los cuales 11 fueron aciertos al considerar que era un hombre. Le pillamos.

En el 3º, el de Aldabra: 19 votos, 10 acertaron al votar MUJER. Ganamos, por poco, pero ganamos.

4º: El de Wendy, perdimos 7 contra 10.

5º: El mío, 15 votos, 10 de los cuales acertaron de lleno. Goleada

6º: El de DR. Mikel. De 21 votos acertamos 13.

7º: En el de Gregorio Morales, que coló como mujer. Perdimos 8 contra 10.

8º: El de Chousa, 13 votos,  9 aciertos.

De 8 partidas adivinamos en 6 de ellas. Sólo Wendy coló como hombre siendo mujer y Gregorio Morales coló como mujer siendo hombre.

Ojalá se unieran más votantes, desde luego este juego, sin votos, sería una tontería sin sentido. Reitero mi más acalorado agradecimiento a los que os animáis a pulsar el botoncito de comentarios y dejáis vuestro voto.

Y pregunto, ¿cómo os sentís? ¿va bien el ritmo? ¿hacemos un descanso? ¿seguimos?

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34

8º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Publicado por Susana Moo
30 agosto, 2010

Hoxe preséntovos un relato escrito en galego, ¡¿de quén será??

Intensidades

Aceleracións arrítimicas, volantazos de desexo, frenadas con rozaduras de ledicia, intermitentes diastólicas, destellos de paixón incontrolada e rodadura deslizante pola costa abaixo do pracer xa inevitable. Mistura de carburantes que son as salivas intercambiadas. Corazóns que bombean co ritmo frenético e concentrado. Pulmóns que buscan un átomo osixénico con auténtico desespero…
E na mirada percibíndose toda a lascivia concentrada nos ollos alleos, próximos, entrepechados, doces, pedindo máis, dando, recibindo, cargándose de bágoas de pracer con salitre de desexo.
E volvendo ó centro do corpo, buscando o nife das sensacións, para mollar a lingua húmeda na acuosa impetuosidade do desexo. E repartilo despois pola pel todiña. Acougando, desaforando, ora con ritmo, ora sin él. E buscar o vértice do pracer para acadar a vértixe que nos arrastra sensacións próximas ó mareo, cercanas á cúspide da lipotimia e nos arrinca da realidade que non sexan os propios corpos envoltos na espiritualidade orgásmica que se aveciña.

imaxe proporcionada polo autor-a do texto

imaxe proporcionada polo autor-a do texto

Volver amodiño, recuperando, termando, alongando o inevitable para reiniciar un estalido que se adiviña na curva do pezón, na nádiga temblorosa, no beizo carnoso e carnal,  pecaminoso ata cando non pensa.
E mirarte cando xa non é posible máis espera. E ver que ti me miras. Non direi todas as palabras que dis. So as resumo na pronunciación linguopalatal, rotunda e mollada dun SÍ imperativo, final, intenso, reiterativo e magnífico, sobre cuxa pronunciación engarzouse o meu orgasmo arredor dos teus ollos e do teu corpo todo…

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