pies hermosos
Mi cumple
Estoy de celebración. Mi blog cumple un año en el que, con gran disfrute, he compartido mis fantasías.
Ahora, con todos estos cuentos dados a luz y un año de trabajo intensivo, me siento más cómoda
en mi actividad de escritora y comienzo a creerme que puedo aportar algo al mundo literario. Porque lo que de veras deseo es seguir escribiendo, mejorar en calidad y en imaginación y servíroslo en bandeja de plata. Hoy, para echar la casa por la ventana, cuelgo tres relatos eróticos extensos, estupendos para imprimir y leerlos tomando el sol. Puede que consigan llevar el pensamiento a ese lugar festivo del cerebro que nos lleva a follar más, a follar mejor. Ojalá.
En castellano:
En gallego:
Jane (primer capítulo de “Fantasías Eróticas Para Paspallás”)
Y me voy por ahí a celebrarlo, a celebrarlo íntimamente con los que quiero y nada saben de este espacio… ni falta que les hace.
A vosotros, cómplices de mi secreto, he de agradeceros las visitas durante este año, los enlaces, meneos, joneos, chuzadas y sobretodo los comentarios que tanto me divierten, animan y alegran.
El “gracias” que os envío no es como aquel que dice la cajera cuando tomas la bolsa. Mi “gracias” para con vosotros es como la que le doy al amante cuando se ha esmerado llevándome al orgasmo con su lengua agitada. Un “gracias” arrebolado, la respiración acelerada, el corazón palpitante, los ojos brillantes, el pelo revuelto y una sonrisa de oreja a oreja en la cara: ME ENCANTA COMPARTIR MI PLACER.
Allí donde se cocina mi blog erótico.
El señor Kurioso me ha hecho una pequeña entrevista y además me ha pedido una imágen de mi cocina: de ese lugar donde se guisan mis cuentos. Por un momento pensé que pretendía hacerme bajar las bragas, pero no: sólo tenía kuriosidad por ver mi estudio:
No he sido la única interrogada. He disfrutado cotilleando todas esas cocinitas de algunos de mis compañeros y compañeras blogueros entrevistados por kurioso.
Dos historias para los fetichistas de los pies, para los podófilos.
Fernando Marías me ha contado una historia: resulta que fue el ganador del concurso literario sobre calzado femenino que patrocina Berlanga – al cual yo también presenté un cuento-. En su relato “Huellas desnudas de la mujer invisible”, habla sobre unas sandalias amarillas que tienen tremendo poder afrodisiaco – y destructivo-. Una preciosidad de elevado tacón y tiras cruzadas. A raíz del relato, Paco Gil ha diseñado y confeccionado medio centenar de ellas, unas sandalias nacidas de la literatura que poseen afortunadas damas de las artes y las letras -entre las que, desgraciadamente, no me encuentro- .
Yo nunca gano concursos, de zapatos ni de nada, no sé si es porque la calidad literaria de mis
relatos no es lo suficientemente buena, o porque en el sobre siempre incluyo una nota: “En caso de resultar ganadora, ni asistiré a la entrega de premios ni deseo que mis datos se hagan públicos”, con lo que incumplo las bases. Y es que ¡ay! yo no quiero salir del armario, yo no quiero que mis vecinas me señalen con el dedo sabedoras de mis fantasías locas. Ni que los hombres me miren como a gata salida – a veces me encanta, pero eso es otra historia-.
Me siento feliz escondida en mi bitácora, que crece y crece en visitantes y algunos incluso comentais -¡cómo os lo agradezco!-. Me está dando mucha vidilla, muchas alegrías, me siento mejor desde que comparto mis cuentos.
Estoy en buen momento, llena de energía positiva, de sonrisas mentales que espero os alcancen. Como ya sé lo suficiente de la vida y soy consciente de que ésto son fases y épocas que vienen y van, regresan y vuelven a irse, disfruto sin ansiar demasiado: me lo paso pipa aquí detrás y ni se me pasa por la cabeza abandonar el anonimato. Aunque nunca jamás me den un premio.
A continuación, la obra no galardonada que presenté al concurso. Es más larga de a lo que os tengo acostumbrados. Estaré unos días sin colgar otra historia, para no empacharos.
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genitales femeninos y morfo-determinismo
¿Se puede saber cómo tiene la vulva una mujer observando el resto de su cuerpo?
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El fetichista de los pies.
Un tipo de fetichista de los pies, o el podófilo con el que me gusta fantasear es un tipo maniático, perfeccionista y tirando a antipático aunque finalmente resulte un amante fantástico. Su deleite está allá, al fondo de su retina y cuando se encuentra con hembra regalosa de pies bellos los acaricia con las yemas o con la punta de la lengua, no para ofrecerle placer a la dama de apéndices de seda, sino por el gusto que le da ver cómo esos pajarillos se estremecen.
Es muy egocéntrico el podófilo, ese fetichista intimamente perverso que es capaz de ver el sexo abierto de una mujer tan solo observando las rayitas minúsculas que separan un dedo de otro.
Es un cochinote que se las da de erudito con gustos refinados, un altivo baboso lamepiés que se siente superior a los demás porque sabe hacer que una mujer se derrita entre sus manos.
Mis pies
En acto de coquetería inauguro hoy una nueva sección en mi bitácora: mostraré mis pies desnudos. No me considero una presumida cansina, siempre pendiente de retocar el carmín, pero me chifla ser la muñequita linda adobada con mermeladas en la intimidad erótica. De modo que enseñar mis apéndices inferiores, desnudarme ante ustedes, lo considero un acercamiento, casi una caricia y no está exento de pudor. Para ayudarme en mi iniciación en el exhibicionismo pedicular me abrazo a la bella poesía de Mario Benedetti, Pies Hermosos, para que me de su buenaventura.
Pies Hermosos
La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por tobillos pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo cánon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabrir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer con los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.
Por Mario Benedetti



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