mis lecturas eróticas
Moralmente bueno
“Un acto moralmente bueno se reconoce porque después de llevarlo a cabo te sientes satisfecho” Heminway
En brazos de la mujer madura. Vizinczey
En esta novela Vizinczey describe el periodo de los años treinta del este europeo, donde encuentra en el sexo, en la mujer, el mejor refugio.
Hace una apología de las enseñanzas que pueden proporcionar las mujeres maduras a los jóvenes. A modo de biografía cuenta cuánto le ayudaron a él en su proceso de aprendizaje sexual.
Copio un párrafo de su encuentro con su primera amante, una mujer casada que siendo él un post
adolescente le inicia en los placeres eróticos al mismo tiempo que en los placeres literarios.
Leer más »
Opus Pistorum. Henry Miller
Este libro de relatos, que Henry Miller escribió por encargo es una cascada de fantasías eróticas primarias, con vocabulario explícito y acertadas imágenes plásticas narradas en primera persona, al mínimo detalle.
El protagonista es un tipo callejero en el París efervescente de entreguerras, un escritor borrachuzo que perfectamente se puede identificar con Miller.
Muchas mujeres se sienten ofendidas al leerlo y fue muy criticado por las feministas de los años setenta, pero sin embargo yo veo en él a un gran escritor con fantasías sexuales de macho todopoderoso, lo cual no deja de ser franco.
Las mujeres son para él unas zorras salidas deseosas de ser folladas, tan exageradamente que resulta teatral, es casi un libro-folletín pornográfico, pero con calidad literaria, con pinceladas humorísticas que tan bien le van al sexo. La mezcla me encantó, pese a ser una sensualidad tremendamente masculina la que narra Miller.
Copio un párrafo entre tantos, que muestra el tono general del libro.
Leer más »
Elogio de la madrastra. Mario Vargas Llosa
“Elogio de la madrastra” es una delicia de alta calidad literaria y exquisita elegancia erótica.
Narra la convivencia de don Rigoberto, un esposo fantasioso, maduro, perfeccionista en sus placeres privados con su mujer Lucrecia, una diosa de sensualidad y Fonchito, el hijo de don Rigoberto e hijastro de Lucrecia, un querubín inquietante que remueve aspectos turbadores de la sexualidad. En el libro conviven dos vertientes: la convivencia de los protagonistas y las fantasías de don Rigoberto, muchas de ellas inspiradas en una pintura que aparece antes de cada relato.
Personalmente me maravilló la figura de don Rigoberto, un puntilloso fantaseador de escritorio, trabajador incansable del deseo por su esposa, que prepara los encuentros íntimos con ella con la pasión controlada y organizada de un hombre íntimamente morboso.
Elogio de la madrastra tiene una segunda parte en “Los cuadernos de don Rigoberto”, libro del que ya he hablado Aqui.
El texto que escojo está sacado de una de las fantasías de don Rigoberto, donde imagina a su esposa como reina de Lidia. Incluyo la pintura que adorna este relato en el libro de Tusquets y supongo fue escogida por el autor.
Leer más »
“Adolescencia, sexo y cultura en Samoa” Margaret Mead
Informa Pablo Palenzuela en su blog que la antropóloga Margaret Mead, estudiosa del sexo y el temperamento en sociedades primitivas, metió la pata a fondo en su libro “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa” en el que habla acerca de la ausencia de tabúes sexuales de los habitantes de dicha isla, a los que define como libres, especialmente a las mujeres, en una sociedad desinhibida, sin tabúes ni represiones.
Reconozco mi gran desilusión al conocer que lo que cuenta no es cierto, sino que fue una patraña que le contaron las dos jovencitas a las que entrevistó y en cuyo relato basó su estudio.
Después de mi chasco, pues conocía la historia y me fascinaba que existiera una cultura con tales características, reivindico de nuevo ese libro como un cuaderno de literatura erótica. ¿Acaso puede haber una temática más apasionante que las fantasías liberales de dos ganoanas en taparrabos escritas por una entusiasmada científica, en aquellos tiempos de veintitrés años, a la que dejaron boquiabierta?
Una temática similar tiene el libro de Pierre Louÿs en “La isla de las damas”, pero Mead y sus amigas resultan mucho más creíbles.
Yo había tragado, como tragó la pobre antropóloga.
“La vida sexual de Catherin M.” Catherin Millet
Catherin Millet es otra de las mujeres que tuvieron el gusto de narrar su biografía sexual. Su caso llama especiamente mi atención porque lo hizo sin esconderse bajo un seudónimo, siendo además una mujer conocida en el panorama artístico francés. Además de ir literalmente a pecho descubierto -en la portada del libro aparece la imagen de su torso desnudo-, sus placeres son bastante transgresores y su afición la llevó a disfrutar de un hombre tras otro en orgías multitudinarias donde casi siempre ella era la única mujer. Copio un párrafo donde explica el pan de cada día de su rutina sexual.
Leer más »
Miedo a volar. Erika Jong
Miedo a volar, hito de los años setenta y de la revolución feminista es un dechado de ingenio y de frases llenas de humor. Sin embargo, pese a que la narradora habla de sus fantasías y experiencias sexuales con toda franqueza, sin tapujos, no me ha resultado un libro eróticamente excitante, sino una especie de diario psicoanalítico de una mujer luchando por emanciparse de una serie de roles a los que obligaba la sociedad americana de los sesenta- setenta. Copio un párrafo donde la protagonista justifica la consiguiente decisión de serle infiel a su marido.
Leer más »
Warm up. Benedicte Martin
La nueva colección de bolsillo bookpocket edita libros eróticos en formato sencillo y económicos de precio. De los que he leido, me ha gustado “Warm up” de Benedicte Martin, una francesa que, pese a ser joven, modelo, Dj y filósofa, escribe muy bien y sus cuentos son divertidos y originales. Copio un párrafo de uno de ellos: “El arca de Noé”:
Leer más »
Theresa, filósofa.
Teresa filósofa es una novela del siglo XVIII narrada en boca femenina aunque el autor es presumiblemente un hombre. Leer más »
Me hacen gracia las reflexiones metafísicas de Teresa, alternadas con episodios de alto contenido erótico. Con humor muy de la época, parodiando a la iglesia y a sus representantes, está basada en un escándalo que llevó a los tribunales al eclesiástico Girard por engatusar a una muchacha mediante artimañas rebuscadas. El abate convenció a la Cadiere de que podía llegar a ser santa si tomaba una actitud de abandono y de dejarse hacer. El confesor se hizo con un rabo de cuerda tieso al que denominó “cordón de San Francisco” y se las ingenió para colocar a la chica a cuatro patas y hacerle creer que le introducía el bendito cordón, cuando lo que entraba era el santo miembro del confesor. Después ella le denunció por hechicería, incesto espiritual y por haberla embarazado.
Copio el párrafo dónde el cura pone en práctica su ardid e incluyo un grabado anónimo que ilustró una de las primeras ediciones de Theresa Filósofa.
Los cuadernos de don Rigoberto. Vargas Llosa
De todos los libros de literatura erótica, considero uno de los de mayor calidad literaria es “Los cuadernos de don Rigoberto” de Mario Vargas Llosa, segunda parte de “Elogio de la madrastra”, sin desmerecer el primero al segundo.
La sensualidad es muy elegante y especial, no te lleva directamente al orgasmo, tan solo te predispone de una manera sutil y delicada, como un buen amante solo sabe hacer.
Copio un párrafo donde se regodea en el olor íntimo de doña Lucrecia, la musa de sus fantasías, mientras ésta orina. Ilustro el texto con un dibujo de Picasso, y con un grabado de Rembrand, ambos se sentían, al parecer, atraidos por ese gesto tan íntimo en la mujer.
Leer más »




RSS




