Microrrelatos Eróticos
Regresa la alegría de la fiesta.
Impotentes para predecir el futuro más inmediato, vivimos ignorantes del tris que mudará para siempre jamás la confortable dinámica de nuestra rutina cotidiana, ¿quién se atrevería a poner la mano en el fuego chuleando de que no le sobrevendrá un cataclismo terminal, de esos que se nos llevan en volandas al camposanto?, ¿qué seguro a todo riesgo puede garantizarme que este mismo atardecer no pereceré espichada -por ejemplo- bajo las ruedas del auto de un conductor atolondrado?
Vértigo ¡emoción! en cualquier instante puede suceder que nos sorprenda una parálisis cerebral neurológica, un parón cardíaco, reventársenos el páncreas, degenerársenos la médula espinal, infectársenos la sangre con un enigmático virus indefinido o quizá una irreversible oclusión de arterias… ¡yepa! Misteriosa, excitante la vida esta nuestra, conscientes a cada paso de que La De Negro puede presentarse en cualquier momentico para cobrar la impagada deuda contraida en el día de nuestro alumbramiento.
Pero tú no hagas caso mi amor, tú céntrate y empínate y éntrame acá. Y empuja fuerte por favor, porque ¿quién sabe? Quizá esta sea la última noche que pasé contigo.
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Finge, vale, pero con mesura.
Si decides fingir, tontorrona, sé comedida con tus gemidos. Mira que si se te descubre el falsete quedas en evidencia.
Mira que si cuela … nos dejas en evidencia a las demás.
Tabú ñoño.
Como Dios le trajo al mundo cabalga el caballo. Desnuda trota la liebre. Sin atavío vuela la mosca, el mosquito y el gorrión. En bolas salta la rana, en cueros se desliza la serpiente. Se despereza lironda la tigresa. Pendulan las ubres de la vaca sin sostén, embiste el toro con los cojones al viento, y sale en la tele.
En pelota picada pasea el elefante sus nada despreciables atributos. Se le consiente al perro -salvo cursilería extrema del amo- y al gato y al ratón, si hasta le es permitido a la hormiga ¡rediós! con lo canija que es y al hipopótamo con lo grandullón. Por no hablar del impúdico mono del zoo que enseñándonos su culo feo, nos hace reir.
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La alegría de la huerta.
La cópula humana: inquieta búsqueda de la felicidad mediante besos genitales y roces epidérmicos.
Erecciones exprés.
Qué gentiles esos señores que, llegado el momento, te les acercas y ya notas la empinadura pujando.
No se me entristezcan los de empalme a ralentí pero ciertamente las erecciones exprés son la octava maravilla.
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Compartiendo ideas.
Vale más un compañero de lengua audaz, que no aquel otro lenguaraz.
(greguería encontrada en la puerta de un “aseo de señoras”)
Mueve el culo.
-Mueve el culo-, dijo agarrándole sus cachas duras y peludas.
-Mueve el culo-, insistió palmoteándoselas a manos llenas.
Sus cojones de ustedes.
Hasta los 4 meses de gestación todos semejamos hembras. Entonces ellos comienzan a desarrollar unas bolas chiquitas llamadas testículos.

Imagen aportada por un comentarista habitual que ha tenido el gusto de mostrar sus cojones para la platea.
Inofensivas pelotillas que van creciendo y creciendo hasta que llega un momento en el que adquieren una presencia imponente y pueden llegar a abrumar. Toparse con un individuo con tó eso ahí bien plantado, acojona. Sin embargo no hay ni pizca que temer; esos kiwis brillantes y obscenos, representan la puritica masculinidad: ruda y brutota por fuera, tierna como jabón por dentro y … ¡tan vulnerable!
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Pienso tocar durante los próximos días diferentes aspectos de la masculinidad, analizando biografías eróticamente interesantes, algún microrrelato -o nanorrelato-, curiosidades y perversidades varias, con imágenes y … ¿caerá algún audio?
Va chicas, ¿hablamos de ellos?, caballeros: ¿charlamos sobre vosotros?, ¿hurgamos juntos en lo morboso, en lo bonito?
Nanorrelato erótico I. Pene donjuanesco.
Aquel fulano, con su halo de gallego depresivo, escondía un pene donjuanesco ¡eficiente Director General de Grandes Acontecimientos!
Mamada de consolación.
Anda pesado, más que pesado, trae pacá. Te hago una rápidamente y nos dormimos, que ya te he dicho que no tengo yo el cuerpo hoy. Y no pasmes, concéntrate, no nos vayan a dar las uvas. Y separa las manazas, que estoy hormonando y tengo los pechos sensibles. Y no empujes que me dan arcadas. Y avísame antes de soltar. Pelma, más que pelma. Anda trae pacá.







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