microrrelato erótico
Tango para uno solo
El cliente de puta de contrabando tiene la extraordinaria facultad de disfrutar de una aventura florida donde no hay más que una experiencia humillante y lastimosa.
Consigue gozar gracias a la asombrosa capacidad de escamotearse a sí mismo los detalles lúgubres y desagradables.
Y se pega la gran juerga.
A toda costa.
Un cierto sentido
¡Por fin! piensa Pepe al tiempo que se tumba extenuado en la cama matrimonial. Durísima jornada laboral la de Pepe. Y extensa: 15 horas en oficina y todo el tiempo con esa inquietante sensación de desespero, con la frustrante amargura de presentir que todo se va al carajo ¡tanto esfuerzo tirado por la ventana! Todo culpa de la crisis, la puta crisis.
Su mujer le da la espalda, está desnuda y duerme tibia. Pepe se acomoda en el cuerpo de ella buscando la ergonomía de los miembros, se acurruca en la calidez del contacto y respira hondo. Por arte de magia los pulmones se le ensanchan y las cervicales se distienden. Su pene, independiente de cualquier acto voluntario, se posiciona entre las nalgas de ella brujuleándose sin motor y aparcándose comodamente en el mullido espacio entre ambas. Qué gracia divina disponer de ese acogedor parking nocturno donde los problemas decrecen y las bonanzas se inflaman, donde lo estéril fermenta en fecundo y donde los sinsabores de la vida adquieren un cierto sentido.
Nuez de Adán.
Acaricias mi nuca y tiras de mi cuero cabelludo para que alce mi rostro y te entregue mi boca y sufro un ataque agudo de añoranza, terrible nostalgia del aquí y ahora. Angustia caliente al tener la certeza de que este momento, éste en el que mi mirada asciende desde tu nuez de Adán a tus ojos de Ícaro, éste ¡ay! no volverá.
…
Bienvenidos, amigos y amigas, a este nuevo verano que, como los otros, será irrepetible.
Sexo de 140 caracteres
Todo empezó con un me gusta en el perfil, siguió un frenesí de apasionados retuiteos y la consumación vino mediante un ardiente privado con webcam.


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