mis lecturas eróticas
Coños alternativos.
Las axilas tienen muchas cosquillitas, como te toquen allí te mondas. Es fantástica esa sal y pimienta en forma de risa para el sexo, pero esconden algo más. Las axilas, acariciadas con toda lentitud, con mínima presión proporcionan un placer sublime que predispone muy acertadamente, y ciertamente podrían ser considerados como una especie de vulvas alternativas, sin clítoris, sin agujero, pero con casi idéntica sensibilidad.
Ésto, como tantas otras cosas, no lo aprendí yo sola, me lo enseñó el escritor Juan Manuel De Prada en su libro “Coños”, un conjunto de relatos cuya temática es absolutamente fiel a su título.
Copio un párrafo del primero, titulado: “Los anticipos del coño”
…Nuria llega casi media hora tarde a la cita y su tardanza me llena de ese desasosiego levemente sexual que producen las postergaciones, pero cuando la veo aparecer, bajo el sol inclemente y redondo, caminar con dificultades de anciana ( y eso que Nuria es joven, muy joven, pero el calor la avenjenta), me reconcilio con el mundo y aguardo el instante que, alargando sus brazos de porcelana, me tomará de los hombros y me dará un par de besos castos, uno en cada mejilla. Yo, entonces, aprovecharé para desviar la mirada hacia sus axilas, hacia esos penachos, intensos y tupidísimos, que Nuria siempre lleva, y los imaginaré como anticipos del coño (el coño de Nuria, que siempre me ha sido vedado), como coños excedentes que, a falta de sitio en la entrepierna, han venido a alojarse a la sombra del brazo, en una espera acechante que algún dia dará fruto y los restituirá al lugar al que pertenecen. Los sobacos de Nuria, misteriosos de tanto pelo que asoma, me guiñan su ojo ciego en cuanto ella se despista, con una morosidad de párpados que caen para mostrar una pestaña inverosimil de tan peluda. …
Narcolepsia sexual
Josan Hatero en La Piel Afilada. Bestiario de Amantes hace un intento de catalogar a los amantes en prototipos tales como “Cenicientas”, “Abandonados”, “Ausentes, “Los que imaginan”…
Esas breves descripciones del comportamiento sexual vienen intercaladas con declaraciones de personas a las que el autor ha entrevistado y cuentan el momento sentimental que viven. Resulta un bestiario de amantes un tanto incompleto ya que figuran solamente personas comprendidas entre los veintimuchos y treinta y bastantes. Es evidente que la intención del autor es hacer más que un tratado serio, un chiste.
Paso a copiar una de las descripciones, en ella se explica una peculiaridad muy espectacular que, al parecer, es relativamente habitual en los amantes: la narcolepsia.
Narcolépticos
Debido a un problema de su sistema nervioso, la excitación sexual les
provoca un inmediato y profundísimo sueño del que no se despiertan ni con el redoble de cien tambores (tal como comprobaron en un reciente estudio sexólogos de la Universidad de Denpasar). Por tanto, para completar el coito con uno de estos amantes, conviene situarse siempre encima y, aprovechando que la maquinaria está (por así decirlo) engrasada, cumplir con el fin primario de nuestros instintos. Este monólogo con un cuerpo inerte impasible a cualquiera de nuestros actos, provoca en el amante despierto una sensación de poder que algunos consideran es la esencia misma del sexo.
La primera referencia literaria a los amantes narcolépticos la encontramos en el manuscrito del siglo XV “La dulce muerte de la reina Ginebra” atribuido a Sir Thomas Malory. En este relato artúrico, la mítica reina simulaba quedarse dormida para incitar a los caballeros a deshagogarse sexualmente con ella, incluso sobre la celebrada mesa redonda.
… … …
¿alguno de vosotros ha sufrido -o presenciado- un episodio de narcolepsia sexual?
(Esta reseña fue escrita para el blog literario Mas que palabras)
Los clásicos también pecan. Fernando Argenta.
En este libro que aborda la vida privada de Vivaldi, Bach, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Litszt, Wagner, Verdi, Brahms, Tchaikovsky, Puccini y Debussi descubrimos que ellos también han sido débiles a los pecados de la carne y a los de espíritu. Sí, Wagner fue sin duda un vanidoso y Beethoven pecó de ira -también de gula- pero el pecado al que se refiere Fernando Argenta es, sobretodo, la lujuria, que practicaron muchos de los grandes compositores con verdadera devoción.
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La tragicomedia de la Celestina.
El personaje central de” La tragicomedia de Calisto y Melibea” alias “La Celestina” de Fernando de Rojas, es una alcahueta que se gana la sopa trapicheando con el deseo ajeno, recomponiendo a muchachas necesitadas de una renovada pureza en su himen, facilitándole a los mozos el acceso a las damas custiodadas y también a las criadas remilgosas. Utiliza su experiencia y conocimientos de la vida para ejercer un dominio psicológico en los enamorados que, al tener los apetitos desordenados, pican en el anzuelo y ella saca tajada codiciosamente. Es una vieja verde y en algún episodio podemos comprobar su cachondez, pero ésta es altamente superada por un pecado a mi entender más feo: la avaricia sin escrúpulos. ¡Vaya por dios!, pienso, para una mujer, mayor, que es la protagonista de una gran obra, resulta ser un contraejemplo que encarna los vicios y las malas artes que debemos evitar, aunque su personalidad es muy atractiva y no le falta sentido del humor a la señora ¡menudo piquito de oro!

Picasso se insipiró en " La tragicomedia de Calixto y Melibea", alias "La Celestina" en varias de sus obras.
Hay una escena erótica que me apetece contaros. La ramera Areusa está enferma de “la madre” y se dispone a acostarse cuando llega Celestina de visita con la segunda intención de conseguírsela a Pármeno, que anda loquito por ella. La vieja, con su charla va a conseguir que Areusa acepte al joven. Leer más »
Para convencerla, primero apela a la salud, asegura que no hay mejor paliativo para aliviar esos males menstruales que ese que el hombre proporciona. Luego, sigue, le habla de lo hermosa que es, de lo buena que está. Celestina sabe que a muchas mujeres llega con hacernos ver que estamos riquísimas para que nos falte el tiempo para regalar a los cristianos lo que se han de comer los gusanos. Pero como la otra todavía duda, va más allá, y se atreve con toda una filosofía: si Areusa está así de sabrosa -Areusa se ha desnudado y acostado en la cama y Celestina la palpa, para ver si le sana “la madre”-, sin haber hecho nada por merecerlo, no es de “justicia social” que guarde esas bondades sólo para sí, pero escuchadla, escuchad a la señora, que no tiene desperdicio:
El Collar de la Paloma. Ibn Hazm de Córdoba
El libro El sabor de la Miel, donde Salwa al Neimi hace un repaso del erotismo literario árabe – riquísimo, al parecer-, me ha dejado la boca ávida de esa sensualidad exótica y muero de ganas por conocer más sobre esos antiguos escritos. Por ej. las crónicas sobre las teorías de la estudiosa Al-Alfiya, la Millar, así llamada porque mil hombres yacieron con ella. Fue una filósofa que dejó toda una doctrina teórica sobre las relaciones sexuales ¡cómo me gustaría leer sus consejos, sus reflexiones! Desgraciadamente apenas he encontrado referencias. (Si alguno tuviérais conocimiento de esos textos, apreciaría muchísimo la información que me pudiérais dar).
De los muchos libros a los que hace referencia Neimi encontré El Collar de la Paloma de Ibn Hazm de Córdoba
que es un tratado sobre el amor y los amantes escrito en el 994-1006 y que hace un estudio completísimo sobre el deseo, los sentimientos que mueve, las señales que lo identifican, la unión amorosa, la ruptura y el desamor, la traición, la castidad, etc. Sus explicaciones vienen acompañadas de ejemplos de personajes de la época y con pequeños poemas del autor ¡Qué parecidos somos en relación al deseo, al amor y al sexo! Pasan los siglos, se suceden culturas, modas y tendencias y los sentimientos que rodean el deseo se mantienen inmutables.
Fijáos en el párrafo que adjunto. Son los momentos de los que habla por los cuales escribo este espacio. Escuchad:
Yo, que he gustado los más diversos placeres y he alcanzado las más variadas fortunas, digo que ni el favor del sultán, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno después de una larga expratriación, ni la seguridad después del temor y de la falta de todo refugio tienen sobre el alma la misma influencia que la unión amorosa, sobre todo si la han precedido largos desabrimientos y ásperos desdenes que han encendido la pasión, alimentado la llama del deseo y atizado la hoguera de la esperanza. Ni el esponjarse de las plantas después del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de agua los dias de primavera; ni el murmullo de los arrollos que se ventean entre los arriates de flores; ni la belleza de los blancos alcazares orillados por los jardines verdes, causan placer mayor que el que siente el amante en la unión amorosa, cuando te agradan sus cualidades, y te gustan sus prendas, y tus partes han sido correspondientes en hermosura. Las lenguas más elocuentes son incapaces de pintarlo; la destreza de los retóricos se queda corta en ponderarlo; ante él se enajenan las inteligencias y se engolfa el entendimiento.
“Sobre la unión amorosa” de El Collar De La Paloma. Ibn Hazm de Córdoba.
Diosa. Juan Abreu
Descubrí al artista cubano Juan Abreu gracias a su blog Una Educación Sexual y me encantaron sus apuntes y reflexiones donde expone una visión del sexo muy divertida, tierna y descarada, muy en la linea del erotismo que me gusta.
El caso es que, sin perder un instante, fui corriendo a comprar uno de sus libros y el único ejemplar del que disponían en la librería es “Diosa”, editado por Tusquets, y ¡vaya por dios! me encuentro, una vez más, con una historia de bondage ¡cuánta narrativa erótica hay dedicada al sadomasoquismo!
En este caso, la protagonista es Laura Valera, una mujer felizmente casada y profesional, que cede al autor un manuscrito contando su experiencia como sumisa y él lo reescribe. El resultado es un pequeño libro de lectura amable. Agradezco especialmente que esté contado de un modo tan delicado que no daña a las mentes sensibles, como la mía, a las que nos cuesta leer a salvajes como Sade o Apollinaire.
Laura decide iniciarse en la sumisión compinchada con su esposo, y para ello cuelga un anuncio en internet, al cual responde un experto anciano japonés, Maestro Yuko, que la irá adiestrando mediante cartas hasta que ambos entablan una relación íntima de confianza donde, además de conversar sobre bondage y darle pequeñas tareas introductorias (comer insectos, robarle unas bragas usadas a su hermana…), charlan de gastronomía japonesa, sobre literatura y arte. Cuando ya sus roles de maestro y sumisa están bien definidos y se tienen mucho afecto, deciden conocerse en persona en una fiesta muy protocolaria, elegante y elaborada, donde ella es llevada con los ojos vendados por su orgulloso marido. Es una especie de “puesta de largo” en la sumisión. Delante de un montón de invitados, será colgada por la cabellera, atada con refinados nudos, utilizada como mechero -con una vela insertada en el ano-, o como lienzo para una composición de cera ardiente, manipulada siempre por el Maestro Yuko.
La narración está contada en primera persona y sorprende mucho cómo Laura goza, disfruta, se extasía y sublima describiendo cómo la maltratan.
Lo que siente es una especie de exaltación mística. Las expresiones empleadas son “levito, adorada por el mundo, por las multitudes,” “soy una alegría primigenia, una fuerza subterránea, un fauno montando ninfas en lo profundo del bosque. Soy el ejército invencible ante las murallas de la ciudad…” Su estado es de inocencia, pureza, ave inmaculada, genuidad, candor, y sobre todo, impera la ternura.
¡Qué retorcidos somos los humanos!, pienso. Pues ¿no sería más lógico acceder a la ternura por medio de gestos tiernos y no mediante el maltrato del cuerpo? Pues no. Somos así, una especie de lo más extraña y está claro que el sadomaso excita y ha excitado desde tiempos remotos y este libro da unas pinceladas muy interesantes acerca del bondage japonés ¡Menudas tablas tienen los nipones en la materia!
Vargas Llosa, erotismo literario de Nobel.
Creo que en el arte erótico, concretamente en el literario, está de moda el ideado por mujeres y en ocasiones casi resulta negativo afirmar que un escrito es muy masculino.
Pues bien, Mario Vargas Llosa. al que han concedido ayer el premio Nobel, escribe erotismo desde una visión tremendamente varonil y sus textos huelen deliciosamente a testosterona de la rica, pero claro, son historias elegantísimas que consiguen emocionarme precisamente porque detrás de sus letras se puede ver la excitación de un hombre que ama a la mujer, que le excita la mujer a la que ama.
Es además la suya, una sensualidad muy original. No es común que los escritores eróticos se centren en alabar las bonanzas de una sola mujer en todo un libro y que además ésta sea una mujer madura -y entrada en carnes-. Tanto en “El Elogio de la Madrastra” como en “Los cuadernos de Don Rigoberto” la protagonista casi absoluta del deseo es Lucrecia, la esposa venerada de don Rigoberto, un señor que organiza los encuentros sexuales con su mujer elaborándolos meticulosamente, que disfruta largamente del deseo íntimo que le provoca la idea de acercarse a ella cada noche, que disfruta imaginándola en tal o cual tesitura sexual, que hurga puntillosamente en los placeres psicológicos de ella.
Son fantasías de un esposo enamorado hasta la médula, y resulta un erotismo morbosamente reconfortante. Claro que luego hay una trama paralela mucho más perversa, al plantearse la relación del hijo de don Rigoberto con Lucrecia, profundizando en el terreno escabroso del deseo de una mujer adulta hacia un niño, o de un niño hacia una mujer adulta. El autor se pasea por una cuerda floja consiguiendo que los personajes no pierdan dulzura e inocencia cuando los actos que realizan -o que suponemos que realizan- son muy obscenos.
En “Pantaleón y las Visitadoras” el erotismo es menos evidente, pero aquí Vargas Llosa destapa todo su humor. El protagonista es también un hombre casado, fiel a su esposa, que se ve como su libido se dispara al verse envuelto en un asunto disparatado como lo es la organización de un lupanar en la selva, ideado para poner a disposición de los soldados y evitar así las violaciones que se venían sucediendo.
Hay en el erotismo de Vargas Llosa una especie de apología de las voluptuosidades de los hombres de bien y éstos tres libros que he nombrado se encuentran entre mis favoritos. Os dejo la referencia que hice de ellos en su momento, donde seleccioné algunos párrafos que me gustaron especialmente.
Los Cuadernos de Don Rigoberto
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Estoy encantada con que le hayan dado el premio Nobel a un hombre que dedicó parte de su arte a escribir erotismo. Conste que Camilo José Cela, otro Nobel de nuestras letras también hizo sus pinitos en erotismo, pero a mi forma de ver, no hay color. Este sí que me resulta machote en el peor de los sentidos. Dejo también la referencia que hice del libro de Cela editado por la Sonrisa Vertical:
La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona
Soy promiscuo, porque no encuentro lo que busco. Diario de Martín Lobo.
“Diario de Martín Lobo” es un libro publicado a raíz del exitoso blog -ya clausurado- BlogBack Mountain en el que el periodista homosexual treintañero Martín Lobo narra sus vivencias, entre ellas y sobre todo, las de índole sexual. Es un documento muy interesante porque Martín se esfuerza por ser sincero, transparente, con un característico sentido del humor, elevadas dosis de ironía y una considerable valentía. Las vivencias que narra puede que sean inventadas, pero sus sentimientos -contradictorios, confusos, arquetípicos- quedan muy bien reflejados.
Ya sabía yo, antes de que Martín lo contase, que en el mundo gay es frecuente el “aquí te pillo, aquí te mato” y que el sexo urgente -en parques oscuros, en antros subterráneos y malditos- es el pan nuestro de cada día en las ciudades de Europa. Me sorprende, en cierto modo que los gays desarrollen esa sexualidad tan intrínsecamente masculina. Tal y como cuenta Martín estas hazañas genitales casi parecen castigos o venganzas más que relaciones sexuales, a las que se enfrentan con frecuencia hasta el culo de alcohol y drogas. Si trato de hacerme la psicóloga podría decir que es tan duro para un chaval saberse maricón, que el proceso conlleva mucho sufrimiento y cuando por fin lleva a cabo el acercamiento íntimo lo hace compulsiva, frenéticamente y folla cabreado, vengándose de todos los años de aislamiento propio y ajeno. Esas orgías no dejan de tener su morbo, desde luego, pero son polvos en los que resulta prácticamente imposible encontrarse mutuamente el esquivo punto g y mucho menos el calorcito del cariño.
Martín lo cuenta, él busca el amor, pero el amor se le escapa entre embestidas, entre oleadas de promiscuidad y cornamentas, en un absoluto derroche de semen. Pero él sueña con casarse y encontrar el amor de su vida con el que envejecer, y al tiempo establece en el primer capítulo del libro los diez mandamientos homosexuales y el primero de ellos es “Nunca jamás abras los brazos a las cuchillas del amor”. El segundo es “sé guapo, se fuerte, sin bíceps, tríceps y abdominales no eres nadie”. Y ahí se debate todo el libro entre banalidades que le sirven de tapadillo para ocultar su deseo de ser querido y acariciado como Dios manda.
Ésta reseña la he realizado para el blog literario Masquepalabras.
Diario De Martín Lobo
Editorial Plaza y Janés
248 páginas
ISBN: 978-84-01-38987-0
Palabras de amor. José Antonio Marina
Leer las cartas íntimas que se envían los amantes es un modo muy interesante de jugar a ser voyeurs, pero no es sólo eso lo que nos aportan sus lecturas, sino la comprensión del entramado amoroso con que los humanos adobamos el deseo sexual. Los sentimientos de enamoramiento, que cuando llegan nos embriagan y se presentan de modo tremendamente arrebatador, son sumamente intensos y desde épocas remotas los hombres -y las mujeres- han luchado por introducir ese amor-pasión dentro de una vida amorosa estable, intensa pero serena, con resultados discutibles: ya Kant se escandalizaba ante el hecho de que no hubiera novelas de matrimonios, como si el interés de las historias de amor se terminase con la boda.
Este anhelo de eternidad en el sentimiento aparece presente en las cartas que nos presenta José Antonio Marina y resulta interesantísimo el análisis que hace el filósofo encuadrando las epístolas íntimas en el momento histórico que vivían (la magnífica documentación está realizada por Elena Errazuriz y Elisa Feno). “Palabras de amor” es un viaje voluptuoso por los intríngulis privados del amor sensual, con manifestaciones demoledoras de amores no correspondidos a otras que hacen sonreír, como esta pequeña nota de hace 4.000 años encontrada en una zona del actual Iraq.
Novio mío, próximo a mi corazón, grandiosa es tu belleza, me has cautivado. Novio mío, llévame al dormitorio. Novio mío, has obtenido placer de mí. Leer más »
Cuéntale a mi madre, que te dará delicias. También a mi padre, que te dará obsequios.
La voz del narrador en el erotismo literario.
Creo que en la literatura erótica funciona muy bien el narrador en primera persona. Es un lujo que un escritor, o escritora, tenga el gusto de cuchichearnos en un libro cómo es o ha sido su vida sexual. Es un flipe siempre, incluso cuando esas confidencias no son más que pura ficción.
Personalmente, cuantos más datos dispongo para cerciorarme de que las historias son reales, más me gustan. A continuación va una lista de los libros erótico-confidenciales con los que más he gozado, de todos ellos he seleccionado un párrafo:
Memorias de una cantante alemana. Shroeder-Deurient
Elogio de la azotaina Jacques Serguine
El sabor de la miel. Salwa Al Neimi
Los diarios. Anais Nin
Miedo a volar. Erika Jong
En Brazos de la mujer madura. Vizinczey
Manual de Sensualidad para Jóvenes casaderos. Jorge Rueda
La Vida Sexual de Catherin M. Catherin Millet
El postporno era eso. María Llopis
Confesiones. Rousseau
Conste que los falsos diarios también me hacen gracia aunque sepa de antemano que no son más que un montaje, una paja mental de un autor que se hace pasar por una mujer facilona -caso de Fanny Hill o de Theresa, filósofa-, de un hombre que se inventa a sí mismo follando a troche y moche -por ej. el victoriano de Mi vida secreta-. O cuando es una mujer la que tira de fantasía, como la periodista mosquita muerta autora de La historia de O
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Y aquí en Erotómana creo que sucede igual, que os gusta más cuando narro en en primera persona que cuando disfrazo mis fantasías en otros protagonistas, ¿acierto?






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