Erotómana

SusanaMoo

¡Atención!. No recomendado para menores. ¿Porqué?

  • Blog
  • Mis cuentos eróticos
  • placer en la lectura
  • Por qué soy erotómana
  • voyeur y exhibicionista
  • Sherezade proletaria
Erotómana » Erotismo en la mitología griega

Erotismo en la mitología griega

15

Ninfomanía olímpica

Publicado por Susana Moo
12 junio, 2010

Escucha este relato interpretado por Ananda:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

o léelo:

Una mujer bonita, sexualmente libre como el viento, corre grandes peligros aunque su residencia sea el mismísimo Olimpo. Ese fue el caso de Eos, la diosa de la aurora, una preciosidad como lo son los amaneceres, toda luminosa, con su túnica azafranada bordada en flores.220px-William-Adolphe_Bouguereau_(1825-1905)_-_Dawn_(1881)
Tan hermosa como apasionada, muchos fueron los que la acompañaron en su lecho y a todos se entregaba sin complejos ni culpa hasta el día en el que acogió a Ares. Ares era el amante favorito de Afrodita, a la que le gustaba espiar a su bello amante barbilampiño desde un espejo mágico que colgaba del techo de su alcoba. Su enfado fue mayúsculo cuando vio agitar las voluminosas nalgas de Ares encima de Eos  -ella se ofrecía desde atrás para complacer las preferencias innombrables de este bélico dios-. Afrodita, cruel e injusta, actuó como lo hacen algunas mujeres cuando les roban al amante. Cargó contra Eos:
- A partir de ahora desearás sin medida a los hombres y nunca hallarás consuelo suficiente, sentenció la celosa diosa del amor y del sexo.
Eos se convirtió en una ninfómana. Además de estar casada con Astreo, se enamoraba locamente de titanes, dioses e incluso de los mortales más hermosos. No se podía controlar y si ellos no aceptaban sus insinuaciones, no dudaba en raptarlos a la fuerza para poseerlos con el fin de calmar sus apasionadas efervescencias.
Así lo hizo con el cazador Orión, al cual Ártemis mató con una lanza porque los dioses no veían con buenos ojos la relación entre las divinidades y los humanos. También raptó a Clito, y así hizo con Céfalo al que se llevó a vivir al Olimpo dos meses después de su boda y el pobre lo llevó tan mal que lloraba día y noche añorando a su esposa. Eos, despechada, lo devolvió a su casa con la maldición de que siempre desconfiaría de su mujer.
De Titono se apasionó de tal modo que pidió a Zeus -con el que por cierto también tuvo lío- que le concediese la inmortalidad, a lo cual el dios supremo accedió, pero olvidó solicitar que no envejeciese. De modo que, aunque fueron muy felices los primeros tiempos, él se fue haciendo más y más anciano y ella hubo de abandonar el lecho conyugal, pero siempre le cuidó y alimentó incluso cuando él de tan consumido se convirtió en una cigarra; la cigarra que canta al amanecer para la diosa Eos, eterna muchacha juguetona que, como diosa de la aurora, nos despierta por las mañanas con alegría y favorece la renovación de la vida. Es una divinidad tan complaciente y generosa con los goces  sensuales que los varones sanos se despiertan cada amanecer con una monumental erección provocada sin duda por esta diosa traviesa a la que tanto gustan los miembros viriles en tensión.

Share

4

La lluvia dorada de Zeus

Publicado por Susana Moo
12 mayo, 2010

El todopoderoso dios Zeus era tremendamente cachondo, lascivo, promiscuo y fecundo. Un portento de deseo sexual con inteligencia emocional baja y empatía escasa, egocéntrico caprichoso al que le importaba bien poco el disfrute de la mujer. Estaba casado con Hera a la que le fue todo lo infiel que le dio la gana.  Hera siempre se enteraba y entonces él se deshacía en perdones y formulaba cada vez la misma babosa excusa: “Nunca he deseado a ninguna otra tanto como a ti”. Incluso tenía la cara dura de nombrárselas a todas una por una, fanfarroneando de sus conquistas ante su esposa como un vulgar matón de discoteca: “Deméter no me gusta tanto como tú” “Selene no me gusta tanto como tú” y así con un largo etcétera.

A todo esto, lo de Zeus de conquista tenía poco. Si deseaba a una mujer terrenal, a una diosa o a una ninfa, la poseía sin más. Si era necesario recurrir a la violación para ello, recurría, o al rapto, o a la mentira. Se disfrazaba, engañaba, incluso hería con tal de meter donde le salía del churro.

Con la pobrecilla Dánae fue regularmente cruel y especialmente original. Ella era la hija única de Acrisio, al cual el oráculo advirtió que su nieto lo mataría. Para evitar que su hija le hiciera abuelo, encerró a la joven en una torre de bronce aislada. Pero hete ahí que Zeus  la descubrió, se  encaprichó por ella y se empeñó en tirársela, sin consentimiento del padre, muchísimo menos de la hija y desde luego sin condón. Como era difícil acceder a ella, el Zeus todopoderoso se transformó en lluvia, en una deliciosa lluvia dorada que se vertió como un torrente sobre la fértil doncella que quedó fecundada ipso facto y no os quiero contar la cantidad de problemas que tuvo la chica, soltera preñada.

Dánae fue una virgen embarazada por el dios caprichoso,  repudiada por su padre, que no se creyó una palabra del fabuloso polvo divino y mandó encerrar a su hija y a su nieto en un cofre bien apuntalado y los lanzó al mar sin miramientos.

………………………

Escuchad este relato versioneado por Ananda, mientras observais las diferentes pinturas de este mito, que ha inspirado a un montón de artistas:

Leer más »

Share

18

El que la tiene más grande.

Publicado por Susana Moo
15 abril, 2010

Aquí dejo la historia de Príapo, podeis escucharla interpetada por Ananda:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

o leerla:

Príapo, hijo de la diosa del amor Afrodita y del dios Dionisos es un ser feísimo con la verga tremendamente inmensa. Cuando digo inmensa hablo de proporciones míticas: tres, cuatro, incluso cinco palmos de carne firme que a los griegos, y después a los romanos, se les antojaba un dechado de buena suerte, protector de los cultivos, de las huertas, de los rebaños de ovejas y de cabras, dios menor de la bonanza económica que presidía la entrada de algunas mansiones para traer abundancia a los moradores y para espantar a los ladrones, con frases intimidatorias del estilo:

“Te travesaré, muchacho, te lo advierto; a ti, muchacha, te follaré y al barbado ladrón la tercera pena es la que le espera” -con la tercera pena hace referencia al sexo oral, sin duda intimidatorio dadas las proporciones de que hablamos-.

También se utilizó la imagen de este ser en los campos haciendo las veces de espantapájaros luciendo su superlativa erección y asustando a los supersticiosos paisanos con letanías como:

“Para quien aquí cortase una violeta o una rosa, o robase alguna fruta u

Corpus Priapeorum. Anónimo. Siglo I d.C.?

Corpus Priapeorum. Anónimo. Siglo I d.C.?

hortaliza sin pagarla, pido que, sin tener mancebo ni mujer, reviente de una erección como la que en mí veis y tenga que golpeársela sin cesar en el ombligo”.
Fue un dios lascivo, de eyaculaciones abundantes y generosas en concordancia con el volumen de sus genitales y con frecuencia andaba salido, buscando dónde insertar su carne inflamada sin importarle demasiado si el receptor era varón o hembra. Se sentía orgulloso de su miembro viril y le gustaba ir diciendo por ahí que nadie le superaba en tamaño, de hecho le tenía bastante manía a los burros porque de alguna manera ese animal, también de falo generoso, le hacía la competencia.
En una ocasión Príapo, con su virilidad en ristre, quiso violar a la ninfa Lotis, que dormía profundamente después de una juerga olímpica, y cuando estaba a punto de poseerla, un burro dio un rebuzno que despertó a la ninfa. Ella, antes de verse ensartada por semejante monstruosidad, prefirió convertirse en un árbol de loto.
Desde esa ocasión en que la violación se vio frustrada, Príapo odió a los burros y de buena gana aceptaba que los sacrificasen en su honor, lo cual los mortales hacían de vez en cuando para tener al dios de las vacas gordas contento. La rivalidad con el burro creció cuando Dionisos, agradecido por un favor que el burro le había hecho, le concedió el don del habla. El poco astuto burro aprovechó para retar a Príapo, a ver cual de ellos la tenía más grande. Se efectuaron la oportunas mediciones y, por supuesto, el dios salió vencedor. Nadie la tiene tan fabulosa como él, otra cuestión es el uso que pueda darle.

…….

Wendy me envía otra imagen de Príapo que me ha resultado muy acorde con esto de las mediciones: priapo1

Share

12

Cuento erótico de tradición oral.

Publicado por Susana Moo
24 marzo, 2010

Ananda, al que conoceis como comentarista ocasional de Erotomana, me propuso hace un tiempo interpretar con voz alguno de mis relatos y, a pesar de parecerme la idea excelente, nos encontramos con el inconveniente de que mis cuentos están en boca de mujer y no casan con una voz masculina, con una salvedad: los relatos basados en mitos griegos. Estas redacciones están escritas con narrador neutro, y además, son perfectas para ser contadas a viva voz porque así es como fueron trasmitidas a través de las antiguas generaciones pasadas. Yo creo que Ananda ha hecho un buen trabajo, a ver qué opinais…

Escuchad, pues, el cuento de Pasífae, la reina que se empeñó en ser montada por un toro:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Pasífae ensayando con Dédalo. Desconozco la autoría.

Pasífae ensayando con Dédalo. Desconozco la autoría.

.

Si quereis leer el texto: Pasifae, ¿origen del gesto poner los cuernos?

Share

22

Pasífae: ¿origen de la expresión “poner los cuernos”?

Publicado por Susana Moo
20 febrero, 2010

Pasífae andaba resentida debido a las repetidas infidelidades de su marido, el rey Minos, aficionado impenitente a las ninfas locales. Tan harta estaba que ensortijó su semen  para que, en caso de que él eyaculara fuera de casa, disparara serpientes, escorpiones y ciempiés. Tal sortilegio espantaba, lógicamente, a las amantes, pero una de ellas consiguió invalidar el embrujamiento y Minos volvió a las andadas eyaculando aquí y allá, ya regularmente.

Entonces, la esposa despechada se encaprichó  por un hermoso toro blanco de fortaleza admirable, ejemplo de virilidad y potencia, un  macho espectacular que deslumbró a la reina y se empeñó en ser montada por él. Como la bestia prefería a las de su especie, Pasífae ordenó matar a todas las vacas del entorno. Celosa, envidiaba cuando el toro erecto se erguía en sus patas, hincaba a las cuadrúpedas y las gozaba a su manera animal con empitonadas que dilataban las entrañas de las vacas a la par que las de la reina.
Pero por mucha sangre vacuna que corrió, al toro no le motivaba el trasero sin cola de Pasífae, entonces ella, ingeniosa en su perverso deseo, confesó su secreto zoofílico al escultor Dédalo, el cual, comprensivo, le construyó la escultura de una vaca hueca donde ella podía burlar al toro colocando su vulva en el lugar adecuado para ser penetrada por el bicho. Me gusta imaginar a Dédalo construyendo, creativo, una vaca con finalidad tan inusual, me gusta imaginarle enseñándole a la reina a colocar las  piernas de tal o cual modo:
- Un poquito más elevados los glúteos Señora, por favor.

Estatua de Pasifae en Vilanova i la Geltrú

Estatua de Pasifae en Vilanova i la Geltrú

Después de aleccionarla, Dédalo la dejó en el prado a su suerte para que se consumara el acto.
Lo consiguió: Pasífae se folló al miura agazapada en la falsa vaca de madera y pieles. Bien posicionada consiguió ser ensartada por la bestia y no resulta difícil imaginar sus gemidos, sus mugidos y ronquidos.
Esperemos que lo disfrutase, porque luego hubo de pagar las consecuencias de su monstruosa infidelidad: su hijo fue Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano, lo cual evidenció su travesura ante su marido, que se enfadó muchísimo al ser considerado por todos el primer cornudo de la historia.

.

.

(Con este relato comienzo aquí una serie de cuentos basados en los mitos de hambres carnales desmesuradas que tanto gustaban a los antiguos griegos y que conforman una metáfora lindísima de nuestros propios apetitos).

Share

Página anterior

Categorías

  • Biografías eroticamente interesantes
  • Cantigas quentiñas
  • cine erótico o de temática sexual
  • Crisol Púbico. Novela erótica en capítulos
  • cuento erotico
  • Erotismo en la mitología griega
  • Jugando a ser sexóloga
  • Memorias eróticas
  • microrrelato erótico
  • Microrrelatos Eróticos
  • mis lecturas eróticas
  • mis lecturas eróticas
  • Noticias sexuales
  • pies hermosos
  • Red sensual
  • Relato erótico interpretado con voz
  • relatos eróticos escritos por lectores para el juego "¿Qué tengo entre las piernas?
  • Sin
  • Uncategorized

Archivo

  • mayo 2013
  • abril 2013
  • marzo 2013
  • febrero 2013
  • enero 2013
  • diciembre 2012
  • noviembre 2012
  • octubre 2012
  • septiembre 2012
  • agosto 2012
  • julio 2012
  • junio 2012
  • mayo 2012
  • abril 2012
  • marzo 2012
  • febrero 2012
  • enero 2012
  • diciembre 2011
  • noviembre 2011
  • octubre 2011
  • septiembre 2011
  • agosto 2011
  • julio 2011
  • junio 2011
  • mayo 2011
  • abril 2011
  • marzo 2011
  • febrero 2011
  • enero 2011
  • diciembre 2010
  • noviembre 2010
  • octubre 2010
  • septiembre 2010
  • agosto 2010
  • julio 2010
  • junio 2010
  • mayo 2010
  • abril 2010
  • marzo 2010
  • febrero 2010
  • enero 2010
  • diciembre 2009
  • noviembre 2009
  • octubre 2009
  • septiembre 2009
  • agosto 2009
  • julio 2009
  • junio 2009
  • mayo 2009
  • abril 2009
  • marzo 2009
  • febrero 2009
  • enero 2009
  • diciembre 2008
  • noviembre 2008
  • octubre 2008
  • septiembre 2008
  • agosto 2008
  • julio 2008

RSS

     RSS
  • Ejerce de micromecenas

  • Estoy en facebook

    Mis pies
  • Sígueme en twitter

    Mis pies
  • Comentarios recientes

    • Sex Shop en Clases de cunilingus
    • Wendy en Sorprendente sexo romano
    • Manolo Blog en Sorprendente sexo romano
    • Sorprendente sexo romano en Ovidio, cerdo con piel de oveja.
    • Ovidio, cerdo con piel de oveja. en Ovidio, otra cara de la misma moneda.
    • Wendy en El Maestro y las Magas. Jodorowsky.
    • Wendy en El deseo arrasa. Caso Pablo Neruda.
    • Susana Moo en El deseo arrasa. Caso Pablo Neruda.
    • Carlos en El deseo arrasa. Caso Pablo Neruda.
    • Monica en Me estoy haciendo vieja, o mejor: revieja.
  • De paseo

    • Mi otro blog, donde encontraréis los sitios que visito.
  •  

    mayo 2013
    L M X J V S D
    « abr    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  
  • Mi selección

    Mi querido amigo
    El juego sexual de una bibliófila
    Piltrafilla
    Adán y la manzana
    Eva y la manzana
    Cana al aire, pelillos a la mar
    El juego sexual de perrita
    El juego sexual de un matrimonio castizo
    El juego sexual íntimo
    Una historia para los fetichistas de los piés.
    Mi marido y yo
    Gangsters
  • Microrrelatos Eróticos
  • Microrrelatos Eróticos
  • Meus escritos en galego

    Escritora erótica
  • Microrrelatos Eróticos

Creado con Wordpress | RSS| Tema WP Remix traducido por Fernando y adaptado por susanamoo.
Copyright 2013. Erotómana. Condiciones de uso. Todos los derechos reservados

  • Blog
  • Mis cuentos eróticos
  • placer en la lectura
  • Por qué soy erotómana
  • voyeur y exhibicionista
  • Sherezade proletaria