Erotómana

SusanaMoo

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Erotómana » Crisol Púbico. Novela erótica en capítulos

Crisol Púbico. Novela erótica en capítulos

32

Tararí, que te ví.

Publicado por Susana Moo
7 septiembre, 2011

Laura y David lo hicieron, ¡estaba cantado!

Me abstengo de narrar el polvazo que se calzaron porque supondría un vulgar ejercicio de descripción porno, en plan: el erecto mulato alzó la falda de la voluptuosa chica y trepando por sus tersas piernas se encontró con sus empapadas bragas…  En fin, ya nos conocemos la nomenclatura y no pretendo aburriros. En cualquier caso, fue un canivete de los que dejan el cuerpo cantando, que qué gustirrinín en riñones y clavícula. Especial felicidad la de un organismo notablemente fornicado, euforia que con frecuencia lleva a pensar gilipolleces: “Les quiero a los dos. Puedo tenerles a los dos” Tararí, Laura ¡tararí, que te vi! ¿te crees preparada para tamaño libertinaje? ¿que tu mente puede soportar la presión de compatibilizar un amante estable y un amante marido? No Lauriña. No tienes ni idea de lo estresante de alternar en tu vulva a dos señores.

…

Mas la muchacha, en su euforia postcoitum, se auto convence con patrañas hasta que llegan las rebajas porque hay que volver a casa y poner el culo donde Víctor. A medida que se acerca ese momento, se va sintiendo más y más gusana. Pero a Laura, mamífera al fin, le sucede como al ratoncillo de laboratorio: la variedad de parejas estimula su libido y cuando se acuesta con Víctor, mal que le pese, está cachondísima, a punto de desbordarse como la leche caliente que sube y sube y entonces pasa lo inevitable ¡menudo despliegue ahora con su legítimo! una cabalgada como aquellas, “¡qué cerda que soy!” piensa, pero el pensamiento, lejos de inhibirla, la lanza todavía más lejos. Y sí, efectivamente, se comporta  como una guarrilla cualquiera. Y luego se duerme feliz ¡felicísima! Claro que a medianoche se  despierta con unos remordimientos que pa qué. No sabe ella la montaña rusa sentimental que le espera.

Becat.

… … …

Laura acepta consejo.

… … …

Este es el relato número 79 del culebrón erótico Crisol Púbico

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22

Cuchi-cuchi.

Publicado por Susana Moo
31 agosto, 2011

Qué mal, qué mal, qué mal, qué mal. Menuda manera de bajar el listón con ese novio que te has echado Carmen. Feo, calvo, tripudo, rechoncho, blancucho, blandengue, el anticlímax afincado en un cuerpo. Y dijéramos que te compensa porque tiene buen bolsillo… ¡ni un duro!, rico en grasas, eso sí. Millonario en kilocalorías. Mira que eso se contagia, que te veo dentro de nada hecha una matrona, con la alimentación que debe llevar, que ya, ya. Ya se te empieza a ver más mofletuda, kilo y medio en cada cacha se acumulan como nada y luego vienen los lamentos.

Te autoengañas canturreando que estás en el séptimo cielo, enamoradísima de tu barrilete, cosquilleándole el ombligo, diciéndole cuchi cuchi -¡cuchi cuchi a eso!-. No, nena, a mí no me la das con queso, por mucho que jures y perjures que te encanta, que nunca has estado mejor, que te lo pasas dabuten, no me entra en la cabeza. Qué horror, te tenía por más sibarita. Después de aquella merendola con Kinki y Samuel te hacía con un chichi más chic ¿cómo te lo puedes tirar? ¿de verdad no te da grima? No me quiero ni imaginar el trauma que puede suponer estar debajo de esa mole, o encima. Es indecente, una cochinada ¡puaj! encaramarte perniabierta en esa panza atiborrada a pan brioche y mermelada, ¿no ves que haces el ridículo diciéndole a todo el mundo que no le cambias ni por Robert Redford? Mírate nomás reina, rebozándote en su tejido adiposo con antiestética lujuria, chupándoselo todo, relamiéndote de placer. Qué agallas, yo no puedo ni mirar.
Nos consolaremos pensando que su polla no acumula michelines. Por muy peonza que esté el gordi, la picha la mantiene fitness. Reconozco que tu Cuchi Cuchi – ¡cuchi cuchi!- empalma bien. A simple vista pudiera parecer que la tiene chica, pero es un efecto visual provocado por la comparativa entre el volumen de su abdomen y el pirolo. Si pudiésemos aislarlo del contexto nos encontraríamos con 20 centímetros cumplidos y un generoso diámetro “¡choricito!”, le dices, “¡bollito de crema!” Estoy anonadada, me dejas muda.

¡Por todos los santos! Miraos, él roncando como un puerco y tú, ilusa, con la sonrisa en la boca como si esos resollidos fueran música celestial, acurrucada entre los brazos de tremenda humanidad, sintiéndote en el paraíso de ternura y protección, pensando idioteces del tipo de que si vivierais en la prehistoria y durmieseis en una cueva no habría bestia salvaje que se atreviese a entrar ¡pero si la bestia es él! Permíteme que te diga que eres la confirmación andante de que el amor es ciego, sordo, mudo, manco, cojo. Me decepcionas Carmen, con personajes así no hay quien escriba un cuento erótico.

Robert Redford

Robert Redford

Este es el capítulo 78 de Crisol Púbico

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17

Culo inquieto

Publicado por Susana Moo
28 junio, 2011

No seré yo la que apruebe los sueños de infidelidad de Laura porque me fastidia la gente que va por la vida de saltimbanqui. Cuánto vicio tenemos. Nomás alcanzamos un sueño, borrón y cuenta nueva y a otra cosa mariposa
¡Qué mal asiento tiene el culo de la humanidad! y el de Laura no digamos. No seré yo la que la defienda, no, que se comporta como una cantamañanas. Hace dos días perdía el culo por Víctor y hala, ahora que lo tiene tan bien cogido*, ya lo pierde por el de David. Y Víctor es un tío majo, jolín, y se lo monta bien, bastante bien. Bueno. Digamos que no lo hace mal, claro que ya lo hizo mejor… hablando en plata: el nivel de la calidad del fornicio de Víctor, que comenzó en un nivel más que aceptable, desciende en picado ¡Cacho tendencia tiene el pibe a dejarse llevar por la plácida vida aburguesada! Apenas un par de años de convivencia y la pancita asoma, vale, que tiene encanto su michelín … todavía.
Si es que a ese tipo de huevón lo tengo yo trillado, a los 18 están que te los comes con patatas, tan llenos de encanto y vitalidad. Con 25 ¡están de sabrosos! Con treinta pueden llegar a ser delicatessen, pero llegados a ese punto  son flor de un día y antes de lo que canta un gallo, c’est fini !, se han transformado en carcamales. Lo de Víctor fue visto y no visto, irse a vivir con Laura y ¡zas! progresivo, inexorable apoltrone.

Portada de la revista Devora Ran

No folla mal no, los hay peores, pero ¡puñetera tendencia a repetir esquemas! un polvo igual al anterior, y el siguiente gemelo del segundo. Empecinado en teñir sus noches con un tropel de polvos clonados. Aunque sea bonita la partitura ¡siempre la misma! Que sí, que soy consciente de que es tendencia natural tomar el atajo cuando una relación es monógama y duradera, pero ¡ándale niño! ¡dale al menos un lustro de  diversión a la moza!
Es verdad que Laura bien podría desarrollar in door su creatividad lúbrica, pero no, la está elaborando ¡y de qué manera! hacia afuera. C’est la vie! ayer tan entusiasmada con su novio y hoy arrastrada por una cochina fantasía de infidelidad. Y Víctor no se lo merece, es un buen chaval. Ok, más simple que el mecanismo de un chupete. Simple en el sentido en que no se esfuerza por adelantarse al devenir de los acontecimientos. Por ejemplo, cuando en el telediario contaron lo del desastre de Fukushima él se quedó impávido, mascando tranquilamente su chicle. Sin embargo, sus ojos chispean de emoción cuando mira la imagen tierna de un patito cojo. Un patito cojo de dibujo animado.  Digamos que su alma tiene la belleza de los espíritus sencillos. Un bonachón que jamás olvida el tierno y marital besito de despedida.
- Hasta luego cariño.
Muá, beso y cachete en el pompis.
¡Ay, Víctor, Víctor! Que se te ve venir la cornamenta a las leguas, despierta muchachote, que no se puede bajar la guardia de esa manera, ¿qué clase de cachete es ese?  ¿no percibes que esos jamones serranos precisan de todo un tablao flamenco de palmas redoblás? Cagoenlá, ¡hay que espabilar!

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* no se me mal interprete, aquí el significado de cogido alude al de uso común en el español de la Vieja España.

….

Este es el relato número 77 del culebrón erótico Crisol Púbico

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12

Nacido pa gozar.

Publicado por Susana Moo
11 abril, 2011

Para entender determinados comportamientos, determinadas actitudes que adoptamos en la vida, a veces resulta conveniente rebobinar y poner atención en el momento del nacimiento.
Por regla general, los neonatos lloran nada más salir del vientre materno. Evidencian quizá de ese modo la culpa por el pecado original o a lo mejor es que intuyen las desdichas que les depara el porvenir.
El nacimiento de Víctor fue diferente en el sentido en que cuando inhaló el primer soplo de aire, llenando por vez primera sus pulmones, estalló en carcajadas, en gorgoritos de bebé que dejaron a los médicos anonadados primero, maravillados luego, contagiados por la alegría desbordante de esa criatura a la que la risa le salía redoblada por su boquita desdentada.
- Este muñequito viene al mundo a divertirse, sentenció la matrona.
En cuanto su emocionada mamá le puso al pecho, el niño abrazó el opulento cántaro de leche con sus manitas de uñas diminutas y comenzó a succionar con el ansia y el ímpetu que siempre pondría en sus empeños. La naricilla perlada de sudor, las mejillas sonrosadas, ponían de manifiesto la rendición sin mácula con la que Víctor se rendiría al placer desde hoy hasta el futuro.

Treinta y pico años después, Víctor, acostado al lado de Laura, se carcajea, se relame, se frota una mano con la otra antes de alcanzarle un seno e introducir el pezón entre sus labios.  Como si mascara uvas maduras con fruición golosa, saborea el delicioso, sensible fruto de mujer y se alimenta.

Nobuyoshi Araki

Laura le acoge, le acaricia maternalmente los cabellos. Está meditabunda. Desde que el mulato David la pretende, ya no sabe ni qué quiere ni a quién quiere. O mejor dicho, los quiere a los dos.
Víctor es un amorcillo ¡miradle nomás! Ahí succionando, con los ojos cerrados, tan tierno, tan cariñoso, tan afanado y concentrado. David es otro cuento, un pura sangre que consigue, tan sólo con su mirada azabache, combustionarle las entrañas.

- ¡Ah!, ¿por qué he de elegir? -reflexiona Laura- ¿Por qué no quedarme con los dos?.

Sus insensatos pensamientos se vuelven ahora libertinos. Le ciega la concupiscencia que supone dar de mamar al hombre adulto. Avariciosa, siente la ausencia de otros labios que lamieran ese otro seno que, solitario, espera turno para ser erizado con saliva.

……..

Este es el relato número 76  del culebrón erótico Crisol Púbico

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13

Onírico

Publicado por Susana Moo
23 marzo, 2011

Queridos seguidores de Crisol Púbico, en agradecimiento a vuestra inestimable colaboración, hoy he escrito dos cuentos que festejan la resurrección de Gonzalo ( ya me diréis con cual os quedáis).

Onírico Meloso

Alice regresa a su casa después del entierro y no tiene ganas de nada, la casa se le cae encima, pero también la calle se le caía. Va al baño, se mira al espejo. Nunca se ha visto tan horrible, con las aletas de la nariz enrojecidas, los labios deformados, los ojos  hinchados y esas espantosas ojeras. Se lava la cara con agua y llora inclinada en el lavabo. Va al cuarto, allí está la cama de matrimonio, fría, vacía, solitaria ¡cuánto ha querido a su viejito! ¡qué amada se ha sentido por él! Se desnuda despacio. Sin energía se quita los zapatos y los pantalones tan ceñidos, las bragas canijas, se mira las piernas, cada día más celulíticas. La ropa le ha dejado marcas por todas partes. Se desabrocha la camisa y se quita el sostén, sus pechos parecen consumidos, abatidos por la tristeza. Se encuentra vieja y fea y triste y sola. Se tumba en la cama y se abraza a la almohada.

En la esquina del cuarto, sentado en la silla, Gonzalo la observa. Ël nunca la ha visto tan hermosa, tan imperfectamente viva, tan palpitantemente humana, tan frágil y leve. Gonzalo ansía abrazarla, pero ha de esperar, solamente podrá tenerla una vez que el sueño se apodere de ella, entonces sí, entonces será el mejor amante que ha conocido mujer.
El alma de Gonzalo ha decidido quedarse con su amor, ha decidido convertirse en un íncubo. Los íncubos son seres que acompañan a las mujeres en sueños desde tiempos remotos.
Gonzalo se cuela por entre las sábanas con la ligereza que le da su estructura incorpórea y abraza a su ninfa adorada. Oh, Gonzalo ahora es joven, qué digo joven, es todopoderoso. El que sea un alma no le limita a hacer las funciones de un casto amante platónico, sino que será uno de esos alegres y viciosos, con permiso de ser amante desde el inconsciente onírico, donde el deseo y el placer son puros y perfectos.  En esta nueva forma conseguirá orgasmos en pareado, orgasmos en estructura de soneto, ¡romances orgásmicos en el cuerpo dormido de la enfermera más linda!

Paisaje. Francisco Enríquez M.

Onírico Campechano

Qué polvo, señoras y señores, qué polvazo, el espíritu de Gonzalo, exultante, se remonta de los infiernos y se hace con el cuerpo de su pichurri con sobrehumano ímpetu. Fijaos en Alice durmiendo. Cómo se retuerce la bandida, con qué ausencia de glamour impulsa la pelvis y con qué lascivia su clítoris baila la danza de los siete velos. Ésto es pura lujuria, qué fornicio indecente, eso, damas y caballeros, es follar el pensamiento, orgasmo eterno en el mismo útero de placer, lascivia destilada a borbotones.
Imaginaos cómo es la escena que si los pelos del monte de Venus de Alice fueran espectadores de un concierto, encenderían los mecheros en símbolo de agradecimiento. Si tales pelillos fueran el público de un Madrid-Barca, la ovación sería de las de  chuta, mete y goooool ¡golazo! ¡la ola le harían, una súper-ola súper-bien coordinada! Si la mata de pelusa rizada de la entrepiertna de Alice fueran los asistentes a la visita del papa, éste sería el momento banderita alzada. Si en vez de estar presenciando la jodienda mejor instrumentada de todos los tiempos, los rizados pelos del felpudillo de Alice fueran los asistentes a un mintin del BNG cantarían el himno gallego, puño en pecho.
Orejas, rabo, paseillo ¡Ole, ole y olé!

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Éste es el capítulo 75 de Crisol Púbico

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16

Palmarla empalmado.

Publicado por Susana Moo
23 febrero, 2011

Siento de corazón comunicaros que en estos meses de silencio de Crisol, el viejo Gonzalo la ha espichado. Como consuelo, deciros que lo ha hecho como un campeón, con el rabo en punta, dando vitamina -con sus propios recursos- a su reciente esposa, la enfermera Alice. Podríamos decir que el tipo se corrió al otro barrio.
La verdad es que se le venía venir, se lo ha buscado, que ya no era ningún chaval para andar cabalga que te cabalgarás con tanto exceso de despelote, que en los últimos 3 meses ha empujado más que el resto de su vida junta, trapicheando con las pastillitas azules. Alice le reñía, pero él se las  zampaba a hurtadillas, ¡a pares las tragaba! Tabletas enteras se ha ventilado Gonzalo en estos meses.

- ¿Ya estás otra vez, papi?, le reprochaba Alice, cuando le venía venir todo happy con el mástil empinado. La pobre se debatía entre  las alegrías que le daba la tiesa y las consecuencias inevitablemente nefastas a las que llevaría tal dispendio de riego sanguíneo.

El caso es que Gonzalo tomó su decisión valientemente y apostó por estirar la picha a tope antes de estirar la pata, y ¿quién va a ser el pintas que ose juzgarle?

En el entierro, Alice es una viuda desconsolada. Es cierto que lleva unas bragas muy chiquitillas, y que los pantalones le ciñen los muslos indiscretamente, pero no por ello es ninguna viuda alegre, con esas ojeras de llorar y el pelo tan desaliñado.
Sin embargo, para mí que ya la rondan los moscones. Los hombres son unos cerdos, no me digáis ¡unos morbosos! Los incidentes que rodearon el fallecimiento se han corrido de boca en boca como polvorilla, y, para mí que a todos les canta el pajarito debajo de la bragueta. Juraría que todos esos señores llevan torcida la intención cuando le dan el pésame con tanto melindre y tanto tocamiento, que qué forma de palpar las carnes de la viuda, ¡por favor! Estando todavía el marido de cuerpo presente, como aquel que dice, todavía caliente.

Escultura del parque Jeju

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Este es el relato número 74 de la novela erótica rompecorpiños Crisol Púbico.

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19

David conquista como folla: muy bien.

Publicado por Susana Moo
29 noviembre, 2010

Qué interesante el proceso vital de David ¿no es extravagante que haya aprendido antes a joder que a enamorar? Y fijaos qué curioso, en esta ecuación se cumple la propiedad conmutativa, esa que dicta que el orden de los factores no altera el producto ¿será que los valores que puntúan en la jodienda, triunfan en el amor? Empeño, generosidad, paciencia, empatía, creatividad, entrega, capacidad de superar los obstáculos … Sabe, por ejemplo, que para que un polvo funcione, es importante un entorno adecuado, pues bien, ahora para ligarse a Laura se esfuerza por crear un ambiente encantador en la academia, contagiando a los otros alumnos de ilusión y alegría por el aprendizaje. Especialmente a las compañeras, que asisten locas de contentas a clases, desde esa adolescente con pasado de fracaso escolar, a la presuntuosa con aire estúpido de gallina. Todas se sienten felices de compartir pupitre con semejante caramelo bombón, todas se muestran muy aplicadas, y él, amabilísimo, flirteando aquí y allá. Sí, encantador con todas, pero regala a Laura con pequeños gestos cómplices para que sea consciente de que es ella la verdadera y auténtica niña de sus ojos.

Con qué maestría se va colando en los sueños de Laura, idéntica al arte que utiliza para entrar en los orificios más cerrados de las clientas. Él, que sabe como ninguno dominarse para obtener óptimos resultados en el ejercicio de la cópula,  utiliza esa experiencia para controlar su impulsiva pasión romántica. Él, que ha aprendido que el proceso que lleva a un orgasmo es tan importante como el orgasmo en sí mismo,  goza ahora con esta conquista cocinada a fuego lento. Ese hábito de trabajo de fondo para conseguir coñitos al dente le va a valer para derretir el corazón de Laura. ¡qué bien conoce el maravilloso mundo de la vagina! ¿o acaso es la mente femenina?
David es un enamorado al uso, que sueña con acariciar lentamente los cabellos de su amada, o con arrodillarse ante ella y abrazar su cintura. Pero cada cosa a su momento, todo llegará. David tiene seguridad absoluta en que Laura le entregará su ser. Lo mismo que cuando está de servicio, jamás desiste y nunca pierde la fe en que finalmente la vulva a modelar, por rebelde que sea, se le abrirá como una flor.

Capítulo 73 de Crisol Púbico

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14

Sábado sabadete

Publicado por Susana Moo
22 noviembre, 2010

Laura, con la melena toda revuelta está desnuda y tapada hasta el mentón. Se abraza a Víctor, que duerme un sueño profundo. Ambos de costado, de cara a la ventana, son dos cuerpos fundidos, dos cucharillas acopladas que de tan pegadas apenas ocupan espacio en el colchón. La sangre fluye, calentita, feliz por los cuerpos de los amantes. Esa sangre no se intercambia de un cuerpo al otro, pero si lo hacen las hormonas, los ácaros y las bacterias que viven en la epidermis y que vienen y van libremente de un organismo a otro, paseándose a placer.
Tenue luz asoma por las rendijas de la persiana pero ¡qué más da! hoy no importa que allí fuera amanezca, ni que crezca el día, hoy pueden dejarse estar, olvidar el gallo que canta o la campana que repica. Es una duermevela perezosa ¡tan sensual!

Si uno gira, el otro va detrás, como si formaran parte de un engranaje perfectamente coordinado. Con el movimiento de las sábanas revolotea el aroma rico que ha generado el coctel de sus cuerpos durante la noche.
Ya vuelven a tener la postura de la cuchara pero ahora al revés, ahora están sobre el costado derecho, de modo que es Víctor el que abraza a Laura. Está erecto, la fisiología masculina es así, deliciosamente así. Un mechón de pelo de ella le molesta a él en la nariz, lo separa sin abrir los ojos y continua con su respiración profunda. Su polla empuja suavemente los muslos de Laura y ella le hace hueco moviéndose imperceptiblemente.
Poco a poco, medio en juego medio en serio, el pene se cuela entre las nalgas y puja en las carnes más íntimas hasta que penetra en ellas. Laura le recibe sin espasmos, la despierta un poco, eso sí, y él también se desvela porque habla bajito ¿o es durmiendo que le susurra a la oreja esas dulces palabras?
El pubis de Víctor está apretado contra las nalgas mullidas y con la palma de la mano repasa despacio la figura femenina de cadera en forma de onda. Poquito a poco balancean las pelvis acompasadamente, qué placer, mucho gusto pero ahí no se oye nada. Si alguien entrara en el dormitorio, lo que vería  es una pareja plácidamente dormida y no sospecharía que están fornicando y sin embargo, eso es precisamente lo que hacen.
Ya después de un rato se va notando más porque el movimiento se hace ostensible y ya Laura se voltea a medias, coloca una pierna por encima para facilitar una entrada más profunda, para que la frotación incida en el clítoris. Entonces suspira profundamente. Desde luego no creo que siga durmiendo, aunque mantiene los ojos cerrados. Si es que de verdad duerme es que está teniendo un sueño erótico del copón, que crece en intensidad progresivamente, y los suspiros dan paso a gemidos entrecortados. A Víctor ese ruido le espabila y entreabre los ojos, la destapa hasta la cintura para poder verle bien el rostro y los pechos. Mira con expresión de bobalicón, con legañas en las pestañas y con los rizos de la cabeza todos alborotados.
A la gente mayor le gusta decir que a mayor esfuerzo, mayor recompensa. Pues bien, en este caso el  esfuerzo es chico, pero la recompensa, amplia. Sin demasiadas fanfarrias, eso sí, pero con amorosos e intensos latidos cardíacos localizados en la vulva, Laura se corrre.
-Te vienes muy rápido, niña, susurra Víctor, que por su parte decide reservarse para dentro de un rato, después de otra pequeña siesta.

Salvador Dalí

Ella sonríe, colorada como una amapola. Le sonríe a su chico amorosamente, y él no puede sospechar que ese orgasmo no ha llegado gracias a él. El amo de los pensamientos de su novia era otro, otro hombre. Sí, Laura ha cometido la más íntima de las infidelidades. De puertas pa dentro, allá en su mundo de fantasía, era David, el mulato, el que se follaba a Laura.

….

Éste es el capítulo 72 de Crisol Púbico.

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11

Deseo obsesivo-compulsivo.

Publicado por Susana Moo
16 noviembre, 2010

David, el impresionante mulato de mirada terciopelo y verga pata negra, ese hermoso joven especialista en la jodienda, consuelo de viudas ricas, experto en refrescar el alma de las señoras pudientes, se queda traspuesto después de que sus oscuras pupilas tropiezan por azar con las pupilas de Laura.

Sufre una alteración tal de conciencia comparable a la protagonizada por san Pablo, el apóstol que, después de perseguir cristianos a ultranza, cayó un buen día de la burra y se hizo más papista que el Papa. En David la conversión no tiene nada de iluminación divina, sino que es una pulsión extremadamente humana, no por ello de menor categoría.

Cegado por la pasión, después de realizar unas cuantas pesquisas, alquila una habitación de hotel en el barrio donde Laura pasea sus encantos y se matricula en la academia en la que ella imparte sus lecciones. El universo se ensancha para él y se abandona a esa alegría soñadora e infinita que supone amar a una mujer sobre todas las cosas. Ya no puede pensar en nada que no sea Ella, anhela conocerlo todo sobre Ella, el jabón que utiliza en el baño, el color en que está decorado su cuarto, el fondo de pantalla que ilumina su portátil y la cifra de su  cuenta de ahorro. Todo quiere saber pero olvida investigar su árbol genealógico donde ¡oh vida cruel! de hacerlo, encontraría que ambos comparten la misma rama por vía paterna.

Sus días transcurren ahora con un único objetivo, que alcanza sentado en un pupitre cual adolescente platónicamente enamorado de su maestra. Escucha las explicaciones y se le desborda el corazón. Cuando ella le mira, una luz lechosa nubla su vista. Sus arrebatos son de tal vehemencia que le sucede por momentos como a los niños cuando sufren un aceletrado llorar, que parece que van a ahogarse con ese demasiado sentimiento. Es insólito que a un hombre con tanta experiencia se le sacuda el alma tan violentamente observando las manos de la profesora cuando revolotean por el teclado.  Y más extraordinario todavía que su pene se convulsione en bruscos escalofríos sólo con escuchar los pasos taconeados de las pisadas de Laura por el aula. Ese codiciado falo, que puede jactarse de haber entrado en los chochos más elitistas de la jet set, crece y crece entusiasmado por los andares de Laura y es trasportado a un mundo superior. Allí, soñando despierto con blanduras de carnes femeninas, eyacula incontenido un día sí y otro también en los baños de la academia, consiguiendo tan sólo por unos instantes que cese su excitación desbocada.

…

(La imagen es cortesía de Tiberio)

…

Éste es el capítulo 71 de Crisol Púbico.

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9

La concha

Publicado por Susana Moo
13 noviembre, 2010

Mil diferencias de carácter y de origen separan a Laura y Víctor, que ya han sufrido el desagradable trance de las discusiones domésticas. Hoy el asunto discordante es la alimentación. Víctor es de hamburguesas, filetes con patatas, sanjacobos, tortillas -sin cebolla- y para de contar. Una dieta misérrima en nutrientes y cargada de triglicéridos, grasas saturadas y colesterol del malo.
No quiere ni oír hablar de potajes, ni se plantea probar la comida china -o de cualquier otra nacionalidad extranjera-, no cata el pescado y las verduras le ponen triste el estómago.
Laura está hasta las mismísimas de esa pobreza gastronómica y hoy, delante de la nevera, pensando qué es lo que van a preparar de cena, le planta cara.
- ¡No se puede comer siempre lo mismo!
- ¿y por qué no?, responde él sin perder la sonrisa.
- Porque es insano, Víctor. Y aburrido, dice ella sin dejarse influenciar por la mirada zalamera, el gesto burlón.
- Bah, responde él con indulgencia adolescente.
- Escúchame: es importante, hay que variar de menú, insiste la responsable profesora- no es bueno comer siempre lo mismo.
- ¿que no?
- ¡no!
- Tú, ven aquí, verás qué bien me alimento yo.
Qué espabilado. Para evitar el sermón, carga a Laura en peso, la sienta en la mesa de la cocina, le levanta la falda hasta la mismísima rabadilla y va trepando con sus manos por sus piernas.
- Quieto, ¡ahora no!, protesta Laura, pero no resulta convincente.

Escena de la película "El Cartero Siempre Llama Dos Veces"

Víctor separa las bragas y abre los labios delicadamente, utilizando el dedo índice y el pulgar de cada mano, como si desanudara un lazo. Todo lo hace tan rápido que a Laura no le da tiempo a reaccionar y cuando se da cuenta, la lengua de su chico está recorriendo su bisectriz de principio a fin, desde el ano hasta el clítoris.
- Qué rico, qué rico, que rico, dice sin separar los labios del manjar más que lo mínimamente necesario para poder articular esas sucintas palabras. Luego sigue saboreando la concha con largos lametones de perro goloso, intercalados con delicados chuperreteos justo donde está la entrada del sésamo de Alí Babá. Sorbe los sabrosos jugos, los ricos zumos del improvisado menú degustación de frutos del mar y se alimenta a base de bien. La verdad es que es un cielo.

….

Éste es el capítulo 70 de Crisol Púbico.

…

En Erotomanita comento sobre la peli de la imagen.

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