Biografías eroticamente interesantes
El deseo arrasa. Caso Pablo Neruda.
Cuando Pablo Neruda y Matilde Urrutia se conocieron, él frisaba los 50, ella los 40. El poeta estaba casado con Delia, una pintora mucho mayor que él, con la que había empezado, dos décadas atrás, formando un triángulo amoroso con su primera mujer. Ahora dibujaba la misma geometría con Matilde.
Se enamoraron a lo bestia. Una pasión llena de risas, de romanticismo, de sufrimiento también, hasta que consiguieron pasar juntitos todos sus días con sus noches. De desconocidos pasaron ¡oh l’amour! a no poder vivir el uno sin la otra. Se hicieron inseparables, la naranja completa, un solo alma que, cada anochecer dejaba cualquier tarea para ir a besarse frente al mar.
Él le escribió su colección de bellísimos poemas Los Versos del Capitán, que publicó bajo seudónimo para no herir a Delia, de la cual terminó separándose para casarse con Matilde. Fueron felices, felices, felicísimos. Comieron perdices hasta el erupto, Matilde lo repite como un mantra en Mi vida con Neruda, memorias que escribió siendo ya una añorante viuda. Él también lo deja caer en su autobiografía Confieso Que He Vivido: -Aunque esto no interese a nadie- dice- somos felices…. de la tierra, con pies y manos y ojos y voz, trajo para mí todas las raíces, todas las flores, todos los frutos fragantes de la dicha…-. Mucho love por arriba y por abajo no todo fue tan relindo, ahora vengo a enterarme que tuvieron un lío de cuernos de los gordos.
Es comprensible que, en sus memorias, quisiesen omitir -por doloroso- el turbulento episodio que paso a relatar, pero me ha molestado tener que enterarme por terceras personas. Aquel que tiene la osadía de escribir su autobiografía, ha de echarle huevos y ser honesto con el lector del futuro, ha de ser, además, generoso e impúdico, para ofrecernos el mapa abierto de sí y ayudarnos a comprender el alma humana… Pero, en fin, vayamos al caso.
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No es extraño que poniendo tanto en el asador, Byron copulase a troche y moche.
Lord Byron, además de como gran escritor, ha pasado a la historia como uno de los más insignes fornicadores del siglo XIX. En los escasos 37 años que duró su vida, se dio el gustazo de copular con un puñado de cientos de mujeres. Trataré de explicar las mañas que ayudaron a este poeta inglés a ser un mito del fornicio e intentaré demostrar que, en la seducción, como en cualquier otra empresa, las cualidades innatas cuentan, pero puntúan más actitudes como la valentía, la perseverancia y la voluntad.
Sobre la primera compañera de Adán y sus preferencias sexuales
La primera mujer de Adán no fue Eva, sino Lilith, una belleza pelirroja que, después de una breve convivencia con Adán en el Edén, le abandonó debido a una incompatibilidad sexual. En la Biblia sólo Isaías nombra a Lilith, y precisamente hace referencia al olvido al que fue relegada:
Lilith mora entre las desoladas ruinas del desierto edomita, donde le acompañan sátiros, búfalos, pelícanos, avestruces, erizos, víboras y cuervos.
Hay expertos que quieren ver otro rastro de la historia de Lilith en el Génesis, donde hay dos versiones de la creación con matices diferentes, una es la de la famosa costilla, y la otra dice:
Creó pues Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó”
Sea o no sea ésta una pista de cómo se contaba la primitiva historia de la creación en el Génesis, lo cierto es que el mito de Lilith fue suprimido de las Sagradas Escrituras debido, posiblemente, al interés político- teológico de seleccionar de los textos antiguos únicamente aquellos que avalasen la fe en un Dios único, y eliminar cualquier vestigio del pasado politeísta. Lilith, con ese tufillo a Diosa matriarcal se convirtió en persona non grata. Para conocerla hemos de acudir al Talmud, a leyendas del folclore judío y a cuentos babilónicos que nos dicen que Dios creó a ambos de la tierra. Para fabricar a Adán empleó polvo, para moldear a Lilith abono. El resultado le agradó y descansó.
Sin embargo, la convivencia entre estas dos novedosas criaturas no funcionaba. Adán sólo quería copular si Lilith le recibía tumbada panza arriba y a ella esa posición no le satisfacía:
- ¿por qué he de yacer siempre debajo de ti?
La controversia postural es símbolo del empeño de un sexo por sobreponerse al otro y, si hacemos caso de esta simbología, la de Adán sería la postura patriarcal por excelencia porque es el varón el que carga con la responsabilidad del acto, el que lleva la voz cantante del ritmo y de la profundidad de los empujes. Además el roce vientre con vientre favorece el contacto epidérmico y visual, y alimenta el romanticismo, fortaleciendo así los imprescindibles lazos que sostienen a la pareja monógama. Si las estadísticas no mienten, es la más practicada -con diferencia- en Occidente.
No obstante, la Biblia no se pronuncia ni a favor ni en contra de postura sexual alguna, aunque algunos teólogos la hayan encontrado más de su gusto. Parece que allá donde los cristianos iban, con sus misiones y conquistas, era la que les gustaba practicar, de ahí que se la llame la postura del misionero.
A Lilith le repateaba hacer el misionero hasta el punto de despreciar el paraíso, independizarse de Adán y rebelarse contra Dios. De modo que pronunció el nombre prohibido y se largó al Mar Rojo, donde se entregó a la gran vida libertina, fornicando elásticamente con todo el que fuera hábil e imaginativo.
Mientras tanto Adán, lloricoso en su jardín de frutales, no asumía el abandono y se chivó a Dios:
-Lilith me ha dejado.
Dios, apiadándose de su hijo, envió a tres matones -los ángeles Senoy, Sansenoy y Semangelof- a buscarla. Se personaron en la morada de Lilith con amenazas:
- Regresa de inmediato con tu marido o te ahogamos.
- Imposible -contestó Lilith sin amilanarse- ¿cómo podría volver a ser una mujer decente después de todo esto?
Como Sny, Snsny y Smnglf no podían matarla por haber ella contraído el compromiso anterior con Dios de cuidar de los recién nacidos, le imprimieron el más doloroso de los castigos: 100 de sus hij@s morirían cada día. Este mal fario parece un augurio de todo lo que hubieron de padecer las mujeres sexualmente rebeldes en los siglos posteriores, a las que se les atribuían características de brujas idénticas a las que se le endosaron al mito de Lilith:
Dice la tradición judía que desde entonces Lilith, como venganza, se empeña en asesinar a los bebés recién nacidos y que su presencia se detecta cuando el chiquitín sonríe en sueños, por eso las madres frenan esa alegría con una palmada en la boca. También visita a los hombres que se empalman durmiendo. Lilith aprovecha esas erecciones inconscientes para fornicar y conseguir los fluidos que se escapan en las poluciones involuntarias con las que se preña de demonios y demás criaturas espeluznantes. De ahí que tantas generaciones de virilidades durmieran panza abajo, protegiendo la mercancía seminal.
Hoy los tiempos han cambiado y el hombre moderno poco se parece a aquel Adán regio de costumbres fijas. Hoy ya a los hombres se les ve muy, pero que muy, receptivos a las Lilith contemporáneas cuando en esas plácidas duermevelas, recostados sobre sus espaldas, apetecen de ser poseídos por la mujer que libremente galopa sentada a horcajadas en su vergas turgentes.
….
Bibliografía:
Mitos Hebreos. Robert Graves, Alianza editorial.
A La Sombra de Lilith, Carmen Posadas, Sophie Courgeon. Ed. Planeta
cuanto más me empape, mejor.
Ando sin tiempo para desarrollar mi creación literaria, no dispongo de suficiente relax para divertirme imaginando y ejercitarme escribiendo lo imaginado. Pero hay otra tarea, que también me encanta, que requiere de menos energía: rebuscar en la sexualidad de hombres y mujeres del pasado. Es una labor que casa conmigo de maravilla pues combina refinado voyeurismo con vulgar cotilleo. También con mi pasión por la literatura, la historia, el sexo y la psicología.
Me resulta divertido e interesante hurgar en los mecanismos que encendieron a nuestros antepasados, las murallas que les impidieron gozar, o los virgos que hubieron de vencer, pero ¡cuánto codo! diarios, autobigrafías, cartas, cualquier documento puede ser valioso. Y no vale saltarse un renglón, una simple frase leida entre lineas puede ofrecer el click para tirar del hilo y que todo empalme, que todas las piezas del puzzle que confieren la persona casen con la pieza escondida de su sexualidad. Cuanto más consiga empaparme con el sujeto de mi interés más se excita mi intuición y más convencida estoy de mi interpretación. Así lo viví, por ejemplo, con Greta Garbo, con Marlene Dietrich, o con Pessoa.
En ningún caso, mis propuestas de Biografías Sexuales quieren presentarse como verdades absolutas, pero soy seria con mi trabajo de documentación. No me dejo llevar -demasiado- por corazonadas. Si no dispongo de material que me avale, no arriesgo.
Ultimamente no he tenido suerte. He estado rondando a Virginia Woolf, me he leido sus diarios -que son muy interesantes, pero están centrados en sus procesos de creación literaria- Y también me chapé su ensayo “Un cuarto propio” en el que desbarra genialmente sobre la situación de la mujer artista a lo largo de la historia, pero no incide en la sexualidad. También le metí mano a la recopilación epistolar de Rimbaud, pero… nada a resaltar, nada que no se encuentre en la wikipedia. De modo que aquí sigo, con este hobbie paralelo al de crear cuentos, dedicándole mucho menos tiempo del que me gustaría, pero es que los tiempos -éstos y aquellos- no suelen ser buenos para la lírica. No nos queda otra más que ganarnos el pan prosaicamente.
Recibid un beso de Feliz Año Nuevo. El 2013 va a ser una guapada para nosotros, ya vereis, todo consiste en cambiar el foco.
La Toya Jackson, rebelde, vanidosa, pesetera y casta.
La Toya Jackson, hermana del famosísimo rey del pop Michel,
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Darwin y los deleites mentales.
Darwin postula que los humanos encontramos el mayor foco de placer en los lazos afectivos con nuestros familiares y amigos y sobre todo, en el amor por los hijos.
Por otra parte dice que los instintos primigenios del bárbaro han dado paso lentamente a los gustos adquiridos del hombre civilizado* y que el placer de observar y razonar resultan muy superiores al de realizar destrezas y habilidades.
Trasladándolo al plano sexual, este punto de vista explica el éxito del porno -que no es más que el gusto de observar a otros realizando la cópula- y explica el placer del sexo virtual, el de fantasear, el de la erotolalia…
Vale, el cerebro es el órgano de placer por excelencia, un auténtico parque de atracciones, pero cabe cuestionarnos: ¿no hay más intensidad en el regocijo que nos proporciona rodar por el mundo de las sensaciones orgánicas?, ¿encontramos más profundidad en lo visceral de nuestro ser reptiliano, en lo sensual de nuestra naturaleza mamífera o en lo intelectual de nuestro cerebro?
…
*Esta frase fue censurada por la familia de Darwin en su primera autobiografía publicada.
Darwin o la rentabilidad evolucionista del placer.
En 1859 Darwin publicó El Origen de las Especies y sus teorías evolucionistas, basadas en la selección natural, supusieron un paso de gigante en el reto de conocer nuestro origen, nuestro ser. De repente los humanos tuvimos que hacer el ejercicio de asimilar que no siempre hemos sido como somos, ¡fuimos monos! y hemos ido mudando mediante la transformación genética que se consigue gracias al apareamiento sexual. El sexo toma así una nueva relevancia, ya no es solamente un divertido modo de perpetuar la especie, es también el camino para mejorarla.
Mi admiración a Darwin viene de lejos ¡un señor que ha aportado tanto a las arcas de la sabiduría, un hombre tan delicado, tan observador, tan apasionado de la Naturaleza y sus leyes! Pero no me había enterado de que había escrito una autobiografía hasta anteayer, que fui presta a hacerme con un volumen esperanzada de que quizás el genio hubiese tenido a bien ofrecer a la posteridad pistas sobre sus propias experiencias sexuales. Mi ilusión se transformó en excitación cuando me enteré de que existían dos versiones: la primera publicada, censurada por su familia, y otra, editada posteriormente, íntegra.
Bueno, pues fiel a su entorno puritano -victoriano- y a su personalidad intimista y reservada no suelta prenda en relación a sus vivencias eróticas y toda aquella censura tijereteaba básicamente opiniones religiosas. Darwin se consideraba agnóstico, pero su mujer, Emma, era muy creyente y el escándalo que provocaron sus teorías en los entornos religiosos le supusieron un gran sufrimiento. Darwin quería a Emma y actuaba respetuosamente hacia ella hasta el punto de retrasar la publicación de sus estudios. Ella, que era su prima, se preocupaba por él, decía que parecía estar alejándose de Dios cada vez más. Pero consiguieron llegar a un acuerdo y Emma finalmente le dijo, ‘no cambies ninguna de tus ideas por temor a lastimarme”.
En su autobiografía, Darwin se centra en el camino de su aprendizaje, cómo se fue formando su cerebro a base de observación e investigación. Nos cuenta sobre su infancia, era un niño inquieto e imaginativo al que no le iba demasiado bien en los estudios, y tardó bastante en encontrar la profesión que le convenía. Pero ni mú sobre su relación amorosa con su esposa, con la que tuvo dudas antes de casarse según escribió en su diario: “¿Las ventajas? Una esposa sería una compañera constante, una amiga en la ancianidad y llenaría la casa con música y parloteo femenino. ¿Los contras? Perder la libertad de ir y venir a placer y de leer cuanto quisiera de noche. Visitar parientes. Y tendría que gastar dinero en hijos, no en libros”.
De modo que no tenemos datos para saber qué artes de alcoba empleó para abordar la fecundación de sus 10 hijos, ni si fue fiel o infiel en su matrimonio -apuesto que fiel- ni de sus amores de juventud, ni cómo aconteció su primera vez, ni hasta qué edad se sintió hábil para gozar de su sexualidad. Pero no importa, con su disertación sobre el placer y el displacer creo que podemos hacernos una idea de cuáles hubieran sido los consejos sexuales de Darwin.
Según su criterio, el placer es la principal guía para la evolución. Todos los seres sensibles hemos sido formados para gozar y los órganos evolucionan para proporcionar más y más placer. Darwin postula que la suma de las dichas resultan superiores a las desgracias aunque esto sea difícil de demostrar. En caso contrario no nos reproduciríamos. Según Darwin, el sufrimiento poco aporta y el placer muchísimo. Acepta que puede haber ciertos padecimientos -el hambre, la sed, el miedo- útiles para la supervivencia, pero han de estar compensados con placeres. Un sufrimiento prolongado reduce la capacidad de acción y deprime. En cambio las sensaciones placenteras pueden prolongarse mucho tiempo sin perjudicarnos, son positivas para el sistema nervioso y nos llevan a incrementar la actividad.
De modo que -entiendo- a mayor caudal de placer y felicidad que seamos capaces de sentir y generar, más rentables seremos evolucionistamente hablando.

Curiosidad: el escandaloso trasero de las monas fue uno de los rasgos evolutivos que más sorprendentes le resultaban a Darwin.
¿y dónde encontramos , según Darwin, mayor placer?
(Respuesta: aquí)
Lo contaré después de que opinéis vosotros:
¿qué cosas, qué sentimientos, qué actitudes proporcionan a los humanos más placer?
Shere Hite.
A principios de los 70, Olivetti sacó un cartel publicitario en el que se veía una hermosa señorita piernilarga frente a una máquina de escribir con el slogan “La máquina de escribir es tan lista que ella no tiene que serlo”. Las feministas, tan activas aquellos días en Norteamérica, se levantaron en pie de guerra protestando contra ese mensaje machista que menospreciaba la inteligencia de la mujer. Allí estaban, en manifestación con sus pancartas y sus consignas, cuando constataron la presencia de la bella rubia de luengas piernas. Después del primer momento de desconcierto, la acogieron con los brazos abiertos ¡menudo golpe de efecto! y menuda joya resultó para el movimiento, pues la nena no era otra más que Shere Hite, la que con el tiempo llegó a ser una de las ideólogas más ilustradas e implicadas en la liberación femenina.
Por entonces, Shere Hite (Misuri, 1942) estaba matriculada en la universidad de Columbia estudiando historia. Para costear gastos, trabajaba como modelo, incluso había llegado a posar semidesnuda para Play Boy. Pero su verdadera contribución al mundo del sexo no fue el lucimiento de su bonita figura, sino sus informes sociológicos, que influyeron considerablemente en la mentalidad de occidente.
Los “Informes Hite” son un conjunto de encuestas sobre la experiencia sexual, que Hite elaboró recaudando miles de respuestas. Sus métodos fueron criticados y también sus conclusiones, tremendamente polémicas. Sobre todo la que ponía de manifiesto que un altísimo porcentaje de mujeres no disfrutaban del sexo conyugal. Un mogollón de mujeres decían no correrse con sus esposos, otras ni a solas. Los hombres -generalizando- no tenían ni pajolera de la existencia del clítoris, el punto g era un absoluto misterio, etc. Después de los informes Hite, se puso de moda hablar del orgasmo vaginal, del orgasmo clitoriano… Las más avanzadas se hicieron con un espejito que les ayudase a geolocalizar la pepitilla, los más progres se pusieron las pilas en manos, ojos y lenguas.
Pero no todos aceptaron la noticia. Normal. Menuda vergüenza nacional que las mujeres bostecen en la jodienda, que finjan, que quede expuesto en papel que los maridos son torpones, o brutos, ignorantes o zafios. A medida que crecía la popularidad de Hite, crecían los insultos de los que ni aceptaban ni asumían y además pretendían cargarse al mensajero. Shere Hite llegó a temer por su integridad física y decidió trasladar su residencia a Europa, concretamente a Alemania. Al parecer allí vive tranquila y sigue investigando y publicando. Tiene una extensa bibliografía, siempre girando entorno a la mujer y el sexo, buscando el origen de la represión sexual, las claves de la educación patriarcal, el problema de la familia tradicional como modelo único… Pero no se limita a analizar, también propone algunas soluciones, una de ellas -muy en boga ahora en el nuevo feminismo- es la que defiende el lápiz de labios como arma de poder, metáfora que simboliza lo positivo de potenciar nuestro caudal erótico, que lucir sexis y atractivas no está reñido con la conciencia feminista y que es una fuerza que nos ayuda a empoderarnos.
Shere Hite afirma que la idea tradicional que tenemos del sexo -restrictivo al entorno de la pareja- refuerza las ideas de dominación y sumisión. Avisa que unas relaciones sexuales más igualitarias ayudarían a mejorar el mundo, Dice que si conseguimos ser físicamente cariñosos l@s un@s con l@s otr@s, todos en revoltillo, conseguiríamos erradicar la violencia. Pero de eso, ya hemos hablado aquí.
Explicación antropológica de la omnigamia humana.
Es interesantísimo imaginarnos como serían los hábitos sexuales de nuestros ancestros primitivos, aquellos que habitaron la Prehistoria. Hasta hace poco todas las recreaciones apuntaban a que vivíamos en clanes donde los machos dominantes ejercían su poder y fornicaban a la fuerza con las hembras, a las que arrastraban por los pelos para demostrar su hombría y consumar. Esta idea de un hombre primitivo de sexualidad embrutecida ha estado muy influenciada por la observación de la vida en comunidad de nuestros primos hermanos los chimpancés, los primeros simios que fueron estudiados por los antropólogos.
La sexualidad chimpancé es animal en el sentido en que el sexo cumple una mera función reproductiva. Se aparean y
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Vacilando con su pene.
Si le preguntas a un tío con toda confianza: ¿cómo es tu pene? La respuesta más común es “normal”. Y tú te quedas ahí pensando si será normal de 20 centímetros, normal de 7, normal de erecciones intempestivas, privativas, tardonas o explosivas, normal de eyaculación incontrolable, retardada, profusa o escasa, normal de temperamento tímido, impulsivo o exhibicionista, normal de aspecto torcido, chato, con forma de taula, de pirulí o de seta. Normal, dicen, cuando a estas alturas ya todas sabemos que no hay penes normales: todos son singulares.
Henry Miller le tenía nombre propio a su miembro y dialogaba con él como si se tratase de un amiguete. No es necesario llegar a tanta personificación, pero no estaría de más que los hombres reflexionaseis y os ejercitaseis en describir con riqueza adjetival y adverbial las características de vuestro miembro viril.
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