Erotómana

SusanaMoo

¡Atención!. No recomendado para menores. ¿Porqué?

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Textículos.

Publicado por SusanaMoo
14 enero, 2010

Textículos: acotaciones y palimpsestos, de Carlos Bozalongo, es un librito que propone un ejercicio de visualización evocadora de estímulos sensoriales, imágenes cargadas de olores, de sonidos y de arquetipos ancestrales. Lo suyo es leer los cuentos y cerrar los ojos para vivir sensualmente eso que el autor nos dicta. La prosa es dulcemente poética y consigue la integración de situaciones corpóreas con la naturaleza bucólica. Como ejemplo, la siguiente descripción donde una erección masculina se percibe casi como una manifestación vegetal a la que acude, juguetona, una mariposa que revolotea alrededor del miembro, como si de una flor se tratase, hasta que se acerca para libar en la minúscula boquita:

“Sobre la yerba lozana un cuerpo desnudo. Joven descuidado, tendido al sol. Es bello como las montañas, lozano como los miembros que crecen entre sus miembros extendidos. Su vientre huele a trigo verde: es un trigal espeso del que sobresale su falo erecto como un recio lirio morado. Imagen del vigor, de la paz verde y definitiva. Adán en el paraíso. Que duerme en la luz como si fuera el único hombre sobre la Tierra, en el Edén todavía sin puertas. Proyectado contra el cielo, abierto de brazos y piernas, siente el crecimiento de la yerba entre sus dedos. Siente cómo su miembro se endurece al sol como el brote nudoso de la higuera”.

En el prólogo, Bozalongo cuenta que concibió estos textos para ser llevados a la pantalla. Sorprende: no hay diálogos y apenas acción. Sin embargo creo que sería preciosa una película -bien hecha- basada en estas ideas, estaría en la línea del parsimonioso cine oriental, pero en este caso con simbología occidental -la manzana, Blancanieves, Adán, la sangre, la miel …-
El libro es una cucada: papel precioso, letra coqueta, maqueteación impecable y una linda imagen en la portada que continúa sorpresivamente en la contraportada. Os dejo exclusivamente el anverso, para no quitarle el gusto – a quien lo vaya a tener en las manos- de descubrir la parte trasera donde hay una imagen obscenamente explícita. Un primer plano que estoy convencida de que aquel que la vea -y disponga de cierto sentido estético- convendrá en que la posibilidad de arte pornográfico es indiscutible.

Bozalongo además de escritor es editor. Podeis hacer un seguimiento de su actividad en el blog Papeles de Casa Vigo, o en su Perineos, al que se accede bajo invitación -que concede con sólo solicitarla-. Un buen sitio a visitar para los que nos consideramos erotómanos.

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24

El viejo va al cielo.

Publicado por SusanaMoo
10 enero, 2010

No deja de sorprender el modo en que la vida teje sus circunstancias. Durante meses, durante años, la rutina llena nuestros días, uno tras otro, todos parecidos, casi iguales. Pero el tiempo pasa lento e inexorable hasta que, de repente, todo cambia y lo que ayer era, ya no es y unas alas de mariposa que aletean provocan un huracán en los sentimientos y ya nada vuelve a ser lo mismo.
Nada volvió a ser lo mismo para Laura, ni para Víctor, ni para Carmen, tampoco para los remeros Kinki e Ismael y mucho menos para el viejo desde la visita de la prima de Laura y la flautista, cuando, presumiendo de sexualidad liberal, removieron la conciencia erótica de los asiduos al café-bar Crisol.
Cuando todos se despidieron para acudir a sus respectivas actividades, el viejo permaneció, ahora taciturno, acodado en la barra, sentado pesadamente en su taburete. Carmen se le acerca y como si pudiera leerle el pensamiento, le susurra:
-A ti ya no se te pone ¿verdad abuelo?, la pregunta, dicha desde los labios femeninos de Carmen es como una lanza para Gonzalo, el viejo. La mira, mira a la camarera como si estuviera muy lejos. Poco a poco sus ojos toman forma de gorriones heridos. En su rostro está la pena del león vencido, la tristeza del oso herido de muerte. El viejo traga saliva.
-No, Carmen, ya no se me pone, dice y acto seguido cae en redondo estrepitosamente al suelo.

Gonzalo, el viejo, despierta en una habitación blanca de hospital y no recuerda qué es lo que le ha sucedido para estar ahí. Se gira y ve una mujer de espaldas con formas de reloj de arena, parece una enfermera vestida con bata blanca, la cintura de avispa que contrasta con las poderosas caderas. Parece atareada ordenando algo en una mesa camilla delante de la ventana por la que entra el sol limpio de invierno. El viejo escucha que canturrea aquel bolero antiguo. Él la mira y la imagen le parece onírica, por un momento se le pasa por la cabeza que quizá esté ya en el cielo. Pero entonces ella se voltea, le mira y sonríe:
-¡Ay que ya se despertó mi viejito! – dice la rubia oxigenada con el dulce acento de las sudamericanas- ha dormido mucho, ¿eh? Soy Alice, su enfermera-  la chica vocaliza chillando un poco, como se les habla a los duros de oído, y le planta un par de besos en la cara.
A Gonzalo se le antoja que es una preciosidad aunque realmente no es para tanto, va exageradamente pintada con su sonrisa perfilada de carmín rosa, los grandes ojos oscuros sombreados de azul mar y pestañas tan negras y largas que parecen abanicos azabache centrando un rostro multicolor. Su batita ajustada deja ver el comienzo del escote. Alice parece una parodia viva de la enfermera típica de la ficción porno y no cede en su charla:
- Le trajeron aquí porque se desmayó usted, el médico dice que no tiene nada, pero que ha de reposar y yo soy la encargada de cuidarle. Un susto que le dio su corazón. Pero no se preocupe, volverá a estar fuerte como un toro, le voy a dar unas sopas de pollo que levantan a los muertos -la chica se persigna-. Después, si quiere, podemos jugar, ¿le gusta el dominó? yo soy loca del dominó, mi papá me enseñó cuando era niña chica. Ha sido usted muy previsor al haber cotizado un buen seguro de enfermedad, ahora me tiene sólo para usted y eso ayuda porque a veces, fíjese, que me tengo que encargar hasta de cinco enfermos y no es lo mismo. Es que la gente no piensa en cuando sea vieja, pero ¡ay! no me ponga esa cara, ya sé que usted no es tan viejo, que luce muy atractivo, que debe ser usted un señor muy interesante. Ya verá en cuanto le de un baño y le afeite. No es porque yo lo diga, pero los viejitos reviven con mis cuidados, lo mío es que es vocacional, desde que me vine a España llevo atendiendo, doce años ya y le puedo decir que tengo las mejores cartas de recomendación, las familias se quedan encantadas y es que hay que tener mano. Yo para otra cosa no, que limpiar casas siempre me ha parecido muy trabajoso, pero atender a señores como usted es como si fuera mi hobby. En esta clínica llevo poco, pero estoy feliz, es fantástica, fíjese, todo tan limpio, mire las cortinas, cada semana se lavan. El doctor es muy serio, muy profesional, muy suyo. Entre usted y yo: un poco sosainas, pero hay que reconocerle que hace bien su trabajo y paga puntualito, que eso es de agradecer. Claro que de mí no puede tener quejas, que me paso aquí todo el día y las noches si hace falta, conmigo sabe que puede contar y que trato a los pacientes como trataría a mi papá. Los enfermos necesitan dulzura y cariño, si es que el que está pachucho quiere amor, no hay más que animarle un poco y resucita, se lo digo yo.
Alice, mientras habla, acaricia maternalmente las sienes de Gonzalo, gesticula y sonríe con hoyitos. Su escote moreno juega al escondite entre los botones de la bata y Gonzalo piensa que a lo mejor tiene unos de esos senos pequeños que aumenta con sujetador de relleno, consiguiendo juntar los dos pechos formando corazón de carne entre ellos. El viejo se encuentra tan a gustito con los mimos de la amable enfermera que, casi inconscientemente, alarga su mano y la introduce entre los botones de la bata con toda naturalidad, con la sana intención de acariciar uno de esos tentadores volúmenes. La reacción de la chica es de gran carcajada:
- Jajaja ¡Mira el viejito! ¡Qué pillín! Nos vamos a llevar muy bien usted y yo, sí sí, muy bien, que a mí no me gustan esos señores ñoños, que había uno que hasta me reñía por enseñar las piernas, y digo yo, lo que se van a comer los gusanos, ¡que lo disfruten los cristianos!, digo, pero no se pase, ¿eh? Que si viene el médico y nos ve así se enfada, que es un señor muy serio, muy de su casa, que tendría que ver a su mujer, que parece una monja y él un obispo como mínimo, que no sé yo como habrán hecho los dos hijos que hicieron. ¡Eh! ¡No se pase! Qué gamberro…

Ahora el viejo ¡bingo! ha podido comprobar que no erró en su pronóstico. Efectivamente, la enfermera las tiene pequeñas, comprimidas en el escote por el sostén de aros y espuma. Satisfecho se autofelicita por su buen ojo, mientras el deshinibido pezón se dispara impetuoso con el contacto de sus dedos.
- ¡Qué tocón es usted! Mire que yo tengo la sangre caliente de las sureñas. Escúcheme con las manitas quietas, que ya sé yo lo que piensan ustedes aquí  de nosotras, las sudaméricanas, pero es que, sin ofender, las españolas son muy desaborías, que parece que hay que hacer una instancia para que abran las piernas, ¡ni que tuvieran la joya de la corona ahí en medio! Y luego piensan mal de una porque disfruta de lo que Dios le dio, porque, digo yo que a Nuestro Señor no debe molestarle que gocemos a ratitos. Y no vaya usted a pensar, que yo soy muy religiosa, voy a misa los domingos y todo, pero no estoy a favor de lo que dice el papa, ¡que es pecado usar preservativos! y luego todos esos africanos muriendo de sida.
El viejo inspecciona ahora los muslos rechonchos de la enfermera, incrédulo de que esté hecha de huesos y carne, se alegra mucho al comprobar que no lleva medias, y se apena un poco al cerciorarse de que sí lleva bragas. Puede cerciorarse a conciencia sin que ella ponga excesiva resistencia, la justa para hacer del juego algo realmente divertido, pero ya cuando llega al fruto pulposo ella se levanta recolocándose la ropa:
- ¡Stop caballero!, que es usted un sinvergüenzón, que debió ser usted terrible con las mujeres, ¿eh? ¿Ha roto muchos corazones? Mire que a mí ya me lo han partido unas cuantas veces, y ya me conozco el percal de los hombres, que vais todos a lo que vais y luego si te he visto no me acuerdo. Ahora va a ser usted buenecito, le voy a preparar un baño con mucha espuma y le voy a enjabonar bien esa espalda para que cuando venga el doctor le encuentre bien limpito, y usted chitón ¿eh? No le vaya a contar que me ha tocado las piernas que es muy remilgado para estas cosas.
- No se preocupe, Alice, soy una tumba.

…………………………………….

Este cuento es el número 22 de la colección de relatos hilados Crisol púbico

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Os invito a envíame alguna imagen, música o enlace que enriquezca este texto para que este juego erotómano sea más divertido.

Podeis hacérmelo llegar a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com

Mira las que me envían:

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¿Montas?

Publicado por SusanaMoo
8 enero, 2010

Estad atentos.

Uno de estos días voy a continuar mi alegre viajecito por la novela erótica capitulada Crisol Púbico. Mi ilusión es contar de nuevo con vuestro apoyo en forma de imágenes, música, videos o comentarios que adornen y alegren los textos.

Yo creo que en los capítulos precedentes resultó muy divertido -e interesante- y, aunque me da un montón de trabajo estar pendiente de lo que me enviais, renovando a cada paso, creo que merece la pena.  ¿Qué decís? ¿Arrancamos?

Por si os apetece recuperar el hilo, -o leerlo de nuevas-;  os dejo aquí lo publicado hasta ahora en Pdf. Todo de corrido:

Primera Parte de Crisol Púbico

Para animar los preámbulos como corresponde a los erotómanos que aquí nos reunimos, Lipa Benet ha tenido la amabilidad de realizar un audio-spot promocional del evento. Escuchad:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

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Mi carta para Sus Majestades Los Reyes Magos.

Publicado por SusanaMoo
5 enero, 2010

Queridos Reyes Magos:

He sido bastante buena, me he portado amablemente con mis semejantes y he dado gusto a un puñadito. No creo que peque de soberbia al decirlo. Os estoy muy agradecida porque me cumplisteis casi todos los deseos que pedí el año pasado en relación a mis sueños literarios, Erotómana funciona muy bien y mi colaboración con Sensuality y con Certo también, siento que mi trabajo es valorado. A mi vez, no he sucumbido a la pereza y he trabajado con tesón, por eso quiero pediros que ahora mi literarura empiece a rentarme. No es que pretenda hacerme ambiciosa económicamente, en absoluto aspiro al oro con que regalasteis a Nuestro Señor, sólo a un saquito de plata que subvencione mi trabajo. Daos cuenta de que este hobby me acarrea unos cuantos desembolsos, necesidades si quereis prescindibles pero, ¿qué le queda al sexo si le quitamos lo supérfluo?

Infraestructura multimedia aparte, he de conseguir libros para ampliar mis lecturas, he de enriquecerme viajando a los museos eróticos del mundo, exposiciones o convenciones, he de vestir braguitas lindas, sandalias de sueño, cuidar mi piel, quiero hacer un máster sobre sexualidad y aprender francés para leer a los grandes en versión original… y luego está Lipa, quiero invitar a Lipa Benet a un balneario para centrarnos a crear a gustito. Daos cuenta, queridos Reyes Magos, que ejercer de erotómana resulta carísimo y yo quisiera ir dando pasitos para llegar a ser de esa gente suertuda que gana su pan haciendo lo que le gusta. Conste que no es envidia lo que siento por los que viven de su arte, y jamás siento ira por no ser yo una de esas afortunadas personas. Pero me encantaría y me lo pido. En cualquier caso lo que suplico con verdadero fervor es un buen lote de fantásticas ideas deliciosamente lujuriosas, animosamente lujuriosas y buen gusto para expresarlas porque, sin eso, todo lo anterior es agua de borrajas.

Ya a nivel íntimo quisiera pedir … Ya que encarnais en número tres, quisiera pediros tres varones para mí sola, pero no uno a uno: a la vez, los quiero a la vez, es decir, tres hombres con sus tres cuerpos -no hablo de magias raras al estilo “tres en uno” como la santísima trinidad-. (Dos ya los disfruté airosamente, ¿recordais?) No es por avaricia que quiera el trío, no tengo intenciones de quedármelos, sólo un ratito, una noche, una tarde… Es que creo que ya estoy preparada para enfrentarme a esa cantidad de virilidad, pero si es muy complicado me conformo con que me traigais aquello que ya llevo unos cuantos años pidiendo y nunca me concedeis: el negrito, Baltazar, acuérdate del negrito. A ti me encomiendo muy especialmente, a ti que tantas veces me tuviste sentada en tus rodillas.

...también vale si es mulato...

No es que sea racista y vaya a hacer discriminación positiva a razón de la piel: el negro ha de ser cariñoso y simpático como los demás. Y no creais que es gula lo que me mueve, no es necesario que tenga un banquete el negro entre las piernas, con que tenga un modesto festín es suficiente.

(Sé que traerme al negro en el lote de tres puede ser una posibilidad práctica, pero no, con el negro no deseo dispersarme).

Como todos los años, pido paz para el mundo, imaginación y arte. Sexo alegre para los que quiero, si tienen sexo dichoso es que lo demás va viento en popa. Para mis lectores pido inspiración divertida para que me comenten, si tienen inspiración divertida es que las cosas marchan para ellos.

Y ya, me despido con resumen para que os quede clarito:

. Ideas maravillosas para escribirlas (a poder ser que coticen).

. Tres hombres (encantadores) y/o un negro (majo).

. Buen rollito pa to quisque (yo incluída).

A sus pies:

S. M.

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De vuelta al ruedo

Publicado por SusanaMoo
2 enero, 2010

Hoy doy por finalizada mi vacación y retorno cargadita. Y es que el descanso me ha cundido ¡vaya que sí! He tenido una suerte tremenda con las lecturas que he escogido: Historia de O de Pauline Réage, Textículos de Carlos Bozalongo y El Mal de la Muerte de Marguerite Duras, literatura de la que os hablaré en las próximas semanas y de la que disfruté a tope en mis siestas invernales. Y es que en las melancólicas tardes frías y lluviosas en las que se escucha el silbido del viento y el repicar de la lluvia en los cristales, me encanta dedicarme a la lectura erótica ¡qué gusto estar calentita en casa cuando afuera hiela y ventea!

Sigo un protocolo de acción, me desnudo íntegra, me sirvo un licorcito y me tumbo sobre mi vientre cerca de la chimenea rodeada de cojines y almohadones para empaparme bien a gusto de la sabiduría que esos libros me proporcionan.

Claro que no han sido solamente las lecturas mi compañía, la chorra es que dispuse de un amigo discreto, casi virtual, uno de esos amantes que se están calladitos y actúan con delicadeza infinita, casi con distancia. Mi amante, el discreto, conoce mi juego y sin decir esta boca es mía se acerca a donde estoy leyendo absorta y se acomoda a horcajadas apoyando sus glúteos en mi mullida posadera. Sin abrir el pico se dedica a masajear mi espalda. Él es un hombre silencioso que se concentra en su tantra interior dejándome mi propio espacio para concentrarme en mis estudios y reflexiones. Sin molestar, coloca su miembro fláccido -todavía-entre mis nalgas inmóviles -todavía-. Por descontado, disfruto sintiendo las manos ásperas en mi piel y también sintiéndole crecer allí atrás. Pero no presto demasiada atención, prefiero adentrarme en las fantasías de esas gentes que tuvieron el gusto de contárnoslas, ideas que estimulan mi imaginación y provocan que me esponje y me dilate, mi mente al alimón con mi cuerpo. Mientras tanto el tallo ya crecido, como quien no quiere la cosa, va penetrando en mí por propia ergonomía, casi sin querer.

Entonces abandono la lectura ya, y mi mente vuela al tiempo que mi pelvis cabalga. Puedo ser cualquiera ahora, y cualquiera puede ser mi amante, quizá el protagonista de la novela, o su autor, puede ser una vieja pasión o cualquiera de vosotros, ninguno estais libres de ser follados y usados, folladas y usadas por mí, dentro de mi cabeza…

En cualquier caso, mi excéntrico interés sigue teniendo su diana en deleitaros sensualmente por medio de palabras, en estimularnos juntos al literario modo y para acceder a algunas de mis fantasías no os queda otra que ir al quiosco y comprar la revista .

Este mes podreis encontrar la fantasía de una ONG masculina que se dedica a cumplir los anhelos sexuales de mujeres necesitadas, juguetonas o sencillamente viciosas. También encontrareis el relato mítico basado en Príapo, dios lascivo de proporciones fálicas desmedidas. Eso en lo que a mi colaboración se refiere.

Un beso para todos y para todas, a ver si en el 2010 conseguimos adentrarnos un poquito más en las voluptuosidades humanas, en los placeres antropológicos, y gozar con ello.

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(La imagen es regalo de Tiberio)

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Regalo lecturas eróticas y en serio creo que es el mejor regalo.

Publicado por SusanaMoo
19 diciembre, 2009

Desde que inauguré Erotómana he estado entusiasmada escribiendo, imaginando, estudiando y expresando lo que aprendo. He escrito tanto en estos diecisiete meses que ni yo misma me lo creo, aquí, en Certo, en Sensualitys,… relatos, mails, entrevistas, cuentos, historias y chismes. No ha pasado un dia sin que le arrancara un ratito para escribir, momentos pellizcados porque esta afición, desgraciadamente, no coincide con mi carrera profesional, la cual me ocupa un montón de tiempo.

He intentado varias veces tomarme con más calma mi prosa, pero eso va en contra de mi propia naturaleza pasional. Escribir un cuento cada quince días, con calmita, sería idóneo pero me resulta inviable a consecuencia de mi temperamento creativo impetuoso. Si me meto, me meto de cabeza, si no, abandono.

Y claro, llega un momento en el que me agoto, me invaden sentimientos contradictorios y me pregunto ¿Te compensa, Susana, tener siempre la cabeza en las nubes? ¿merece la pena alimentar esta pasión? ¿no sería más práctico dejarse de tanta fantasía, sueños literarios, y pisar barro?

El que apenas nadie de mi entorno sepa de esta vocación hace que la viva como un

El montaje es regalo de Tiberio.

El montaje es regalo de Tiberio.

amante secreto muy absorvente y me supone no pocos desvelos y un cierto desgaste afectivo… Me resultaría más sencillo que me diera por escribir en otro orden de cosas, a saber, novela histórica o negra, escritos que pudiera presentar a concursos con mi nombre real, dárselos a leer a mis colegas … pero no hay tutía, me inspiro exclusivamente en lo sensual, en los sentimientos que mueve Eros. No sé explicar porqué, es algo que me viene impuesto, como el color de ojos o la estructura de mis pies. Lo he intentado, me he esforzado en idear una historia “pagana” y tengo varias comenzadas, pero mi pluma acude a lugares tan comunes que bostezo al quinto folio. De modo que vuelvo allí donde mi imaginación crece, allí donde disfruto, me esponjo y fluyen en comunión la miel y las ideas, entonces me apasiono y no paro y de repente me apetece un descanso.

Si os cuento todo esto es porque voy a tomarme ese respiro. Lo cierto es que no tengo que justificarme porque me vaya a coger unas vacaciones, pero sois mis lectores, sois con los que comparto esta pasión loca y quiero traeros en palmitas. Me voy a tirar a la bartola, pero os dejo un regalo. Me abstengo de felicitaros las fiestas, pero cumplo con el rito del regalo liberando el libro que tengo publicado en Bubok y lo cuelgo aquí en formato pdf. La versión original es en gallego y os lo dejo íntegro. Para los que no entendeis gallego, he traducido uno de los cuentos (o capítulos: son relatos hilados, como los de Crisol Púbico) al castellano. Lo escribí hace dos años, antes de empezar con el blog, cuando todavía no me conocíais, lo hice con la ilusión de presentarlo para un concurso, pero fue desclasificado porque no envié nombre, ni apellidos, DNI y toda esa información que exigían y que yo no quise dar. Sigue gustándome, creo que tiene su gracia. Recuerdo que cuando lo escribía se alternaban mis risas y mis calores, no sé si habré conseguido comunicar mi alegría de aquellos días. Ojalá os animeis a leerlo, y a darme vuestra opinión -¿merece la pena que siga traduciendo?- daos cuenta de que yo trabajo por amor a la palmadita, a la palmadita en la espalda, y ésto que os regalo hoy, me lo he currado.

En gallego:

Fantasias_Eróticas_Para_Paspallás

En castellano:

Madrastra

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…………………………¡Disfrutadlos porfa!……………………….

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Jubileo caliente

Publicado por SusanaMoo
16 diciembre, 2009

Me chiflan las nuevas relaciones que se crean en la red. Lógicamente, como en la vida real, no son tantas las amistades que prosperan. Pero en algunos casos la complicidad, incluso el afecto, va cobrando cotas cada vez mayores y llega un momento en que apetece muchísimo dar el salto y encontrarse frente a frente.

Con estas amistades tan peculiares, sean femeninas o masculinas, hablo de sexo y a veces lo practico virtualmente. Supongo que también lo haceis muchos de vosotros, pero en mi caso está doblemente justificado: ya que he emprendido los estudios de “erotomanía”, he de alimentar mis conocimientos y los que prefiero son aquellos que proporciona la investigación de campo. Soy bastante perfeccionista en este asunto y mimo mis relaciones virtuales tanto como las reales. Dar el salto es todo un reto porque se arriesga la relación, puede pasar que se desvanezca el encanto, por ello sólo doy el paso cuando tengo bastante claro que la atracción va a seguir funcionando con los canales de comunicación sexual tradicionales. He de felicitarme por mi buen ojo porque todavía no he vivido un fiasco.

Pese a que comparta muchas cosas, para salvaguardar mi anonimato me mantengo firme en mi propósito de no enviar imágenes explícitas de mi persona y ello aumenta el que vaya a esos encuentros como un flan, me invade la inseguridad. Es factible que mi físico defraude: la fantasía suele superar a la realidad y yo me he labrado a punta de teclado una fantasía que a mucha gente le resulta interesante y me creen un bombón. Pero hete ahí que detrás de la supersusana, starfoot y reina del erotismo, se esconde una mujer corriente y moliente, sencilla de pies a cabeza. Soy consciente de que en el desvelo de mi imagen va a haber un momento de shock en que ajustarán la ilusión con la realidad. Aunque me incomoda ese momento me mentalizo mucho para disfrutarlo.

El último de estos encuentros a ciegas lo hice con una pareja muy bien avenida y el lugar que decidimos para encontrarnos fue la catedral de Santiago, que es un lugar sumamente mágico y está siempre lleno de vida, con peregrinos de aquí y allá, hombres y mujeres que por distintas motivaciones acuden al templo donde descansan los restos del apóstol matamoros. Los motivos de la divertida pareja y los míos eran, a todas luces, diferentes a los de la mayoría. Nosotros queríamos ponerle un puntito morboso a un encuentro largamente deseado, salpimentar la puesta en escena de una amistad cincelada con palabras e ideas. El juego consistía en reconocernos paseando por los pasillos del sacro mausoleo, lo cual provocaría mucho misterio a la cita. Yo, en vez de acudir arreglada con la indumentaria que se supone para una cita seductora, me disfracé de peregina. Las ganas de jugar vencieron a mi natural coquetería, descarté el vestidito y los taconazos para ponerme unas deportivas desgastadas y vaqueros de media pierna, de esos que no favorecen precisamente. Camiseta de algodón, jersey de lana. Bastón y mochila completaban mi atuendo, el pelo recogido en una coleta y las tetas sin sostén. A diferencia de otros peregrinos yo olía limpita y perfumada, mi melena brillaba y la piel lucía perfectamente hidratada.

En cuanto entré en la catedral por la puerta lateral, les distinguí a lo lejos, supe que eran ellos y entonces me dediqué a camuflarme y a hacerme la despistada. Con la mirada inquieta paseaban cogidos de las manos, ella, morena poderosa, realzaba sus caderas con pantalones ceñidos que prometían unas nalgas de negra en carnes blancas. Para mi redoblado regocijo, también los pantalones de él dejaban adivinar sorpresas mullidas en forma de glúteos masculinos.

Diferentes manifestaciones artísticas del mito de Adan y Eva.

Diferentes manifestaciones artísticas del mito de Adan y Eva.

Me arrodillé en un reclinatorio como quien ora en silencio espiando a la atractiva pareja que son mis amigos y que tienen inquietudes sexuales muy similares a las mías. Me cosquilleaba el vientre. Ellos, se me antojaba ahora, podrían haber sido los mismísimos Adán y Eva, aquellos que se paseaban por el Edén ajenos a toda culpa, Adán tranquilo antes de morder la manzana, Eva relajada antes de tentar con su manzana.

Me miraron, pero me descartaron. Hasta tres veces me descartaron, entonces me levanté y con mi bastón comencé a seguirles. Disfruté muchísimo del paseo voyeur. Teneis que pensar que yo conozco muy bien las intimidades de esa pareja tan bien parecida, que yo había visto sus cuerpos desnudos en imágenes exhibicionistas, teneis que pensar que les deseaba de antemano, habíamos mantenido excelentes conversaciones excitantes y ahora sus andares, sus traseros concretamente, provocaban mi sonrisa, y ya ellos comenzaron a sospechar de mí. Entonces, como pavitos, se lucían, paraban delante de las imágenes de los santos y las miraban con seriedad artística girando levemente la cabeza para asegurarse de que yo les perseguía, de que yo les miraba, de que yo era yo.

Les observo y recuerdo sus secretos, sé, por ejemplo, que él es un pedazo de pan y que además dispone de tremenda barra doradita. Y sé que le gusta ofrecerla completamente desnudo, acuclillado sobre sus talones en el borde de la cama, apoyadas las manos a los lados de los pies, reclinado el cuerpo hacia atrás, de modo que la baguette se dispara hacia delante, con los sacos colgando. Es dadivoso con sus dones para que ella, bollito de crema, de rodillas en el suelo meriende el bocadillo con toda comodidad. Juegos de pareja que me habían narrado, costumbres adquiridas que entretienen a este par de pimpollos que caminan delante de mí como si nada. Sé que a ella, en cambio, le gusta alimentar a su chico sentada a horcajadas encima de la cabeza del panadero. Que pobre cabeza, pienso, porque en las fotos que yo había recibido estaban muy bien disimuladas las cachas de la jamona ¡Menuda hartura, muchacho!

A Eva, sin duda la más inquieta de los dos, se le escapa una risa nerviosa sintiéndose observada y sus andares son ahora un poco exagerados -tremendamente voluptuosos- hasta que decide repentinamente darse la vuelta para que ser ellos los que me siguen a mí, de forma que yo también me giro y me dejo mirar

Si lo que vieron les gustó o no les gustó, tendrían que decirlo ellos, pero, a razón de los acontecimientos posteriores, creo que no les desagradó mi paseo respetuoso de peregrina devota que, toda ilusionada, está a punto de ganar el jubileo.

……

(Para los no conocedores de la regalía que supone el jubileo, diré que proporciona ni más ni menos que indulgencia plenaria, es decir, es un acto que tiene la gracia de borrar todos los pecados cometidos hasta entonces, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo).

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Otra cita a ciegas

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10

Chéri. Colette

Publicado por SusanaMoo
13 diciembre, 2009

Chéri es una novela de Gabrielle-Sidonie Colette (1873-1954) que introduce lo erótico desde un ángulo tremendamente femenino, con gran sutileza y elegancia. Aborda una sensualidad fina enfocada desde la mirada de Léa, una mujer experta en las emociones de la carne.

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El argumento de la trama es la pasión de una Léa madura con un joven de diecinueve años, Chéri. Ella es una dama rica, que ha hecho fortuna gracias a su admirada belleza como cortesana en París, en esas épocas en que las cortesanas eran respetadas socialmente. Con cincuenta años se permite mantener y mimar a un hombre joven y hermoso que la ama, olvidándose de las convenciones. El argumento implícito es el deterioro estético del físico de una mujer para la que su aspecto ha sido su modus vivendi. Ella, que es treinta años mayor que Chéri, tendrá que aceptar las duras reglas del tiempo que no perdona ni a las más bellas cortesanas. El dolor que supone envejecer para alguien que ha tenido gran poder gracias a su atractivo se multiplica al enfrentarse con el esplendor de la belleza de Chéri, del cual se enamora. Con una crudeza psicológica impresionante, Colette nos introduce en la mente de la mujer, inteligente y consciente del devenir, y en la de Chéri, madurando como hombre en una sociedad frivola e hipócrita, en decadencia moral.

Colette me encanta como escritora, sus palabras tienen voluptuosidad y sensualidad libremente expresadas, pero también casi escondidas. Fue una mujer que escandalizó en su momento, considerada por muchos indecente al tener una vida sexual bastante libre, la novela Chéri es, al parecer, autobiográfica. Ella reivindica en su escritura los derechos de la carne sobre el espíritu y los de la mujer sobre el hombre. Si pinchais en “El Obstáculo” podeis leer el texto que seleccioné en su momento para esa otra novela de la autora que habló de erotismo femenino cuando era realmente innovador hacerlo. En los años veinte, especialmente en Francia, el erotismo escrito vivió una época dorada, se escribieron obras de gran calidad erótica y literaria, algunas de ellas, de algunos de mis autores eróticos favoritos: Henry miller D.H.Lawrence, Anais Nin,  …

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6

A viúva

Publicado por SusanaMoo
11 diciembre, 2009

Aos que falades galego, invítovos a ler o conto que escribín para o xornal Certo este mes. É unha historia coa que quedei ben contenta.

A ver se gusta…

…………………………A viúva…………………………….

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37

Clases de cunilingus

Publicado por SusanaMoo
9 diciembre, 2009

En general, cuando un hombre se decide a practicar un cunnilingus le pone muchas ganas, se esfuerza y da lo mejor de sí, a veces incluso se desgañita por favorecer el orgasmo en el panal que tan rico le sabe. El varón suele poner especial interés en esta acción y, con su lengua a tientas, se pasea por los intríngulis secretos de la mujer que, confiada, yace a expensas de lo que se le ofrezca. Algunos preguntan, dicen:

-¿Te gusta así?

No es fácil explicar, no es sencillo dar clases de cómo realizar un buen cunnilingus, no tanto. Es mucho más sencillo enseñar a hacer una felación. Daos cuenta de que con toda facilidad tomamos un objeto de forma fálica y ensayamos los gestos cómodamente visibles. Imitar los gestos que ha de hacer un hombre con su lengua en la vagina resulta más difícil por la propia fisonomía ambigua de la vulva.

Mi propuesta es que el hombre investigue con la práctica prueba-error concentrado en sus

Arturo Pizá

Arturo Pizá

movimientos y sobre todo en lo que ellos provocan. Ha de fijarse en dónde conviene girar en círculos y la presión adecuada para realizarlos. Ha de estudiar cómo aletear la lengua, el ritmo correcto en las lamidas longitudinales, la intensidad satisfactoria en las trasversales … Por supuesto, ha de prestar mucha atención a las palpitaciones de los músculos vaginales, a la tensión del clítoris y a la contracción-dilatación del ano…

.

Y bien, ésto que acabo de decir es una tomadura de pelo. Estos consejos no son más que tonterías. Mi invitación real es que saboreeis la almejita relajándoos en el lamer, disfrutando de su sabor a fondo de los mares, embriagándoos con su perfume primitivo y olvidándoos del mundo exterior. Si disfrutais del beso, por regla general, nosotras también… ¿O no?

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