Erotómana

SusanaMoo

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14

Jimmy, o Sir James

Publicado por SusanaMoo
10 mayo, 2011

Hace un tiempo asistí en Gales a una fiesta de alto nivel, entendiendo por alto nivel como un lugar empalagoso de glamour donde los hijos de los altos ejecutivos de la City se emborrachan con cócteles de a treinta libras la copa.

Me llamó la atención el señorito Jimmy -Sir James para los camareros- un rubiales clavado al primogénito del príncipe heredero, alto y bien formado, del tipo de los que practican tenis y equitación.

Jimmy se sabe el rey de la fiesta, charla con unos y otros, sonrie estirando mucho los labios, da palmas en el hombro a sus colegas y toma por la cintura a las ladies, esas muchachas de pelos lacios en distintas tonalidades, todas entaconadas en sus sandalias, con sus vestiditos de florcillas color pastel que dejan imaginar lo suficiente como para hacer enfebrecer a cualquier marine. A cualquier marine, pero no a Jimmy. Jimmy sopesa la carnaza. Él sabe que cualquiera de esas orquídeas criadas entre algodones abrirán sus piernas ante una escueta palabra suya. Calibra las pantorrillas de la barbie en rosa, el escote, en verde, de la barby animadora. Sin comerse mucho el tarro, se decide por la del chochito más abierto, y digo abierto porque sus muslos son incapaces de cerrarse del todo dado el amplio espacio entre sus piernas, debido a la ausencia de carne en ellas. Toda ella huesitos salvo esas tetolas encabritadas y puntiagudas. El pijo James no tarda dos martinis en seducirla al modo cuchicheos en la oreja, tomada la manicurada manita.

Pronto, ni medio martini más tarde, la invita a salir porque dentro no se fuma y sir James padece de ciertos vicios. Ella le acompaña y sus amigas les miran coloradas de envidia, los bellos rostros descompuestos ¡brujas de mil años parecen! lindas brujas malvadas encorsetadas en cuerpos adolescentes.

Jacquelin, que así se llama la princesa electa, camina altiva aunque temblorosa, meneando la sedosa melena. Jimmy la lleva cogida de la enjoyada mano y todo el mundo les mira. Ella se sonríe  y se muestra indolente. Pero una vez fuera, los dos solos, le ataca el pánico a fallarle al dandy. Sobre todo porque él no se anda con chiquitas y nada más traspasar el portalón de salida le toquetea aquí y allá con sus dedos de pianista. Ella ríe con gorgoritos que se le escapan nerviosos de los labios de fresa, evidenciando su estupor. Espupor que a Jimmy se la trae al pairo. No duda en apoyarse cómodamente en la pared y ceñir a la chica fuertemente, pubis contra pubis, de modo que ella dobla su torso hacia atrás porque acercar su cara a la de él le debe resultar temerario. Jacquelin, para ganar tiempo, habla. Se pone a parlotear a toda velocidad haciendo ojitos y pucheros y Jimmy la mira, de los ojos al escote, del escote a los labios, saboreando de antemano el pastelito que va a zamparse.

Sus sexos están separados tan solo por las sucintas bragas de ella, la gasa del vestido, la tela del pantalón de hilo de él y el calzoncillo. El futuro lord disfruta con ese contacto. Está contento con el chochito hight quality que ha escogido para esta noche y en el que tiene toda intención de inyectar su verga rosa decorada con pelusa rizada color amarillenta.

Jimmy no termina su cigarro. Sin darle más vueltas al asunto entrega las llaves al portero para que le traiga el

Litografía hecha para "Libro prohibido de juegos para adultos", s.XIX

Litografía hecha para "Libro prohibido de juegos para adultos", s.XIX

Lamborghini y, una vez delante, deja que sea el otro el que abra la puerta a la mariposa de la boca de rosa. Ella entra en el buga y él aprovecha para ojear el culo raspado con todo descaro. Incluso tiene la indecencia de guiñarle un ojo cómplice al portero cuando ella, ya acomodada en el deportivo de sillones de cuero color violeta, no puede verle.

Arranca presumiendo de motor, y se van.

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20

Hoy no hay lujuria, hoy hay pereza

Publicado por SusanaMoo
3 diciembre, 2010

A mí me pone la posibilidad de hibernar

como una marmota

sin horarios ni obligaciones.

Instalarme en la pereza

y dormir como un tronco,

luego ducharme con un buen chorro

y desayunar leyendo el periódico.

Tony Ward

Tony Ward

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12

El Collar de la Paloma. Ibn Hazm de Córdoba

Publicado por SusanaMoo
20 octubre, 2010

El libro El sabor de la Miel, donde Salwa al Neimi hace un repaso del erotismo literario árabe – riquísimo, al parecer-, me ha dejado la boca ávida de esa sensualidad exótica y muero de ganas por conocer más sobre esos antiguos escritos. Por ej. las crónicas sobre las teorías de la estudiosa Al-Alfiya, la Millar, así llamada porque mil hombres yacieron con ella. Fue una filósofa que dejó toda una doctrina teórica sobre las relaciones sexuales ¡cómo me gustaría leer sus consejos, sus reflexiones! Desgraciadamente apenas he encontrado referencias. (Si alguno tuviérais conocimiento de esos textos, apreciaría muchísimo la información que me pudiérais dar).

De los muchos libros a los que hace referencia Neimi encontré El Collar de la Paloma de Ibn Hazm de Córdoba

Foto de Ananda

que es un tratado sobre el amor y los amantes escrito en el 994-1006 y que hace un estudio completísimo sobre el deseo, los sentimientos que mueve, las señales que lo identifican, la unión amorosa, la ruptura y el desamor, la traición, la castidad, etc. Sus explicaciones vienen acompañadas de ejemplos de personajes de la época y con pequeños poemas del autor ¡Qué parecidos somos en relación al deseo, al amor y al sexo! Pasan los siglos, se suceden culturas, modas y tendencias y los sentimientos que rodean el deseo se mantienen inmutables.

Fijáos en el párrafo que adjunto. Son los momentos de los que habla por los cuales escribo este espacio. Escuchad:

Yo, que he gustado los más diversos placeres y he alcanzado las más variadas fortunas, digo que ni el favor del sultán, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno después de una larga expratriación, ni la seguridad después del temor y de la falta de todo refugio tienen sobre el alma la misma influencia que la unión amorosa, sobre todo si la han precedido largos desabrimientos y ásperos desdenes que han encendido la pasión, alimentado la llama del deseo y atizado la hoguera de la esperanza. Ni el esponjarse de las plantas después del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de agua los dias de primavera; ni el murmullo de los arrollos que se ventean entre los arriates de flores; ni la belleza de los blancos alcazares orillados por los jardines verdes, causan placer mayor que el que siente el amante en la unión amorosa, cuando te agradan sus cualidades, y te gustan sus prendas, y tus partes han sido correspondientes en hermosura.  Las lenguas más elocuentes son incapaces de pintarlo; la destreza de los retóricos se queda corta en ponderarlo; ante él se enajenan las inteligencias y se engolfa el entendimiento.

“Sobre la unión amorosa” de El Collar De La Paloma. Ibn Hazm de Córdoba.

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16

De cómo se desvirgó mi amiga.

Publicado por SusanaMoo
6 octubre, 2010

Una amiga de la que yo me fiaba y con la que acostumbraba a compartir confidencias, me contó los avatares que tuvo que sufrir para conseguir dejar de ser virgen y con ello tener su vagina libre de impedimento alguno para ese abrazo que tanto ansiaba ya.

Narraré sus secretos sin por ello faltar a su confianza puesto que ni nombres ni apellidos diré. Ni tan siquiera los míos propios son sabidos, con que difícil lo tienen los que se empeñen en desentrañar la identidad de mi amiga a la que llamaré Anabel.

Anabel tenía diecinueve años cuando se enamoró de un morenazo de cuerpo torero y sonrisa dentiflor, un guapetón que más tarde la abandonó con un mensaje de texto en su teléfono y le rompió el corazón. Pero mucho antes de eso el galán la cortejó con risas y carantoñas y pronto ella le abrió sus puertas, sus piernas.

No puedo asegurar el tamaño exacto de la verga del gitano, o la firme cerrazón de ella, pero Anabel me aseguraba que él la tenía inmensa y que ella estaba cerrada con una capa virginal tremendamente resistente al empuje. Anabel me juraba que el miembro de él era del grosor de dos puños y comparaba la dureza con el acero, pero una nunca puede fiarse de una muchacha por aquel entonces tan inexperta.

El caso es que ni de coña le entraba aquello.

- ¡Ni la punta del capullo, Susana!, ¡ni la puntita entra!, me contaba Anabel desesperada ante su incapacidad de entregarse al completo.

Parece ser que él se comportaba adecuadamente en el empeño común desvirgatorio: lamía su vulva con estilo y se esmeraba en la zona donde debería haber una entrada. Lubricaba bien de saliva e intentaba introducir la punta de la lengua, consiguiendo sin embargo, nimios resultados. La untaba de vaselina, con dedos precisos en los recovecos de la flor en capullo, la llevaba al éxtasis favorecedor de dilataciones y ensanchamientos, pero sus fuertes músculos permanecían clausurados y los avances eran descorazonadoramente lentos. A veces, el tío, obcecado y dispuesto a todo, colocaba la verga apuntando firme en la diana e impulsaba fuertes estocadas de macho empitonado. Entonces la lastimaba y chillaba ella, rompiendo el hechizo y convirtiéndose el acto de amor en animalidad furiosa, o trabajo agotador, y ya él, sudoroso y exhausto, vertía su leche fuera de la concha cerrada,  desistiendo por fin  de tan arduo empeño.

Así pasaban los atardeceres de mi amiga y su novio cuando ella se decidió a intentarlo por su cuenta y riesgo. Anabel colgó su bolso al hombro y se dirigió a los grandes almacenes, sección de velas para decoración. Rebuscó entre unas y otras y por fin consiguió el conjunto que necesitaba, desde una chiquita del tamaño de un dedo meñique hasta un cirio bien gordo, un pelín más fino que el pene en erección de su novio – a Anabel le gustaría que él diera el estoque final a su himen-.

No perdió tiempo, pero sí los éxámenes finales de segundo de filosofía, especialidad en la que cursaba estudios, porque su prioridad estaba clara.

Creo que la modelo es Madonna.

Poquito a poquito Anabel, recostada en los almohadones de su cama, rebuscando en los recovecos más lujuriosos de su cerebro, fue abriendo caminito  en la gruta para ofrecérsela a su amor, ese amor traicionero que después la dejó -por otra- con un mensaje telefónico en su buzón.

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13

¿Dónde empieza una infidelidad?

Publicado por SusanaMoo
7 julio, 2010

Lipa Benet y yo presentamos en comandita una reflexión que creo interesante plantearnos de cara al verano, ya que en la época estival, al parecer,  las infidelidades se multiplican. Convendría tener claros los términos para saber a qué atenerse.

Escuchen:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Premio Stuart 2010

Premio Stuart 2010

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37

Penes o pirolas, pollas o vergas, falos, pililas, carajos y pichas.

Publicado por SusanaMoo
29 junio, 2010

Si eres mujer heterosexual y tienes la ilusión de tener un encuentro sexual con un desconocido dispones de una franca ventaja: pones un anuncio exponiendo el juego y llueven las respuestas; decenas de hombres querrán participar en el experimento como si de un concurso millonario se tratase. Curriculums sexuales atiborrarán tu buzón y al principio puede resultar estresante tener tanto trabajo de clasificación por delante. Incluso puede dar un poco de cosa tener que seleccionar a uno sólo entre tanto chico dispuesto y colaborador. Pero como es evidente que una mujer sola no puede atender tanta demanda, resulta oportuno mantener la cabeza fría, actuar de modo práctico y ponerse manos a la obra.

Hoy me apetece hacer un ejercicio de descripción de las fotos que brotaron, como flores, en mi email en aquella ocasión en que me animé a tantear el mercado.

Pues bien, para situarnos, las fotos se pueden clasificar en tres grupos:

a. los que enseñan la cara exclusivamente,

b. los que muestran el cuerpo completo

c. los que se limitan a enseñar el pene.

a. Los que optan por mostrar su cara escogen un primer plano de rostro amable. No es tan obvio saber por la cara de un hombre si es  un amante generoso o si tiende a ir a su bola… pero bueno, algo ayuda.
b. El conjunto de los que enseñan su cuerpo completo. Éstos dan, si cabe más pistas, especialmente si se animan a enseñar chicha y rostro a un tiempo, lo cual no es nada común y son más dados a lucirse repartiédose en los siguientes subtipos:

b1. enseñan el cuerpo desnudo pero velan la cara,

b2. enseñan la cara, pero el cuerpo está convenientemente vestido.

(entiéndase que rabo y rostro rara vez se encuentran en la misma imagen, lo cual no deja de ser una lástima)

c. Es sorpresivo que el grueso de los aspirantes- y aquí quería llegar yo – se limiten a mostrar su pene. Este grupo conforman una buena tropa de rabos caseros que dificilmente dejan a una impasible.  Penes tuttifrutti luciéndose en un brindis orgiástico:  los encontré oscuros y claritos, gordinflones o esbeltos, gigantes, fibrosos, tan gordos que parece van a explotar, algunos rosados, otros negros como el carbón o de tonalidad púrpura, derechos, torcidos y retorcidos, libres o con condón puesto, rapados, con mucho pelo o con felpudo triangular, se podía ver toda la gama desde los cabezudos a los de glande de canica, vasectomizados, circuncidados, chiquirritines o mangallones, acompañados de sus pelotas, mirando al cielo -o directamente apuntando al objetivo-, altivos con pinta de pedantes unos, encorvados piadosos otros, inflamados sanguíneos o dormidos sobre el vientre, rugosos, brillantes, mojados, enjabonados, apretados, escapados del pantalón, escondidos tras el calzoncillo, colgantes, sujetos con ambas manos o con sólo un par de dedos, alguno con un mechero – se entiende que para tener un punto donde comparar-, otros con un pitillo al lado, por el mismo motivo -es de suponer-. Primeros planos o planos más discretos ¡cientos de pollas tumblr_kxjjo5hkwK1qa4raksalerosas dispuestas a ser la alegría de una dama!

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16

Laura, abierta.

Publicado por SusanaMoo
9 mayo, 2010

Después de los intentos fallidos por parte de Víctor de conseguir a Laura, se  ha propuesto desistir, quitársela de la cabeza. Sin embargo ella, que tan escurridiza ha sido hasta ahora, se ha autoimpuesto dar el paso, y… ¡que sea lo que sea! Con sorprendente coraje, Laura se planta en el taller de buena mañana, se acerca a Víctor y le suelta a bocajarro:

- ¿Vienes a cenar a mi casa esta noche?, la voz es firme, logradísima falsa seguridad en sus palabras.

Acepta, por supuestísimo, acepta.

La suerte ya está echada, Laura se le va a entregar, se va a ofrecer. No sabe cómo, pero lo hará. Se quitará la blusa como hacen las chicas en las pelis antiguas, botón a botón, o se arrancará la falda como las femmes terribles de los comics. No sabe cómo, pero lo hará, lo hará, lo hará y lo va a hacer.

Y llega la hora acordada y él pasa a buscarla al cierre de la academia y ella charla con bastante naturalidad y apenas se le nota el nudo que tiene en la garganta, y camina con soltura, derechita con Victor a su lado y no falla su router que les lleva a su piso, y abre el portal y sube las escaleras de las tres plantas, una a una sin pararse a descansar, agarradita a su bolso como si temiera que le fueran a robar. Víctor la sigue, dos escalones por detrás, mirando y planeando también el abordaje para que esta vez no se le vaya a ir de las manos. Que está inflamado, sobra decirlo, pero esta vez la concupiscencia se combina con una pulsión nueva que él no sabe definir y a la que los románticos gustan de llaman amor.

Laura, virgen todavía, pasados los treinta, está asustada como es natural, pero hoy no hace el mímino esfuerzo por escapar, al contrario, no va a hacer el idiota, esta vez no dejará pasar la ocasión. Tan mentalizada va, y tan voluntariosa, que no espera a abrir la puerta: nada más llegar al descanillo, le toca una mano y, con los ojos cerrados, le ofrece su boca.

La boca de Laura, sensual y dulce, ávida de besos, no está sin embargo húmeda, más bien su lengua es trapo, ¡lejos está su cuerpo de la calidez necesaria! y así lo entiende Víctor:

- ¿entramos?, dice.

La cara de Laura es grana y la vergüenza le puede, toda aquella decisión se está desmoronando y le cuesta mucho tragar, pero entonces Víctor la abraza, cálido la abraza y esconde la nariz en el hueco de su clavícula para aspirar el olor rico de la piel fresquita. Es un abrazo más cariñoso que sensual pese a que los fluidos de sangre de ambos corren por sendos cuerpos y las hormonas se disparan en tremendo estrés.

Entonces Laura lo suelta:

- Nunca lo he hecho.

- No te preocupes – le sonríe- estás en buenas manos.

En las mejores. Laura está en las mejores manos porque Víctor lleva

El abrazo. Egon Schiele

El abrazo. Egon Schiele

firmísima la intención de darle lo mejor de lo mejor, él no se va a conformar con romperle el himen ¡Oh, no! eso no supone más que un accidente, lo que él desea es gozarla abierta, que Laura goce con los ojos abiertos, la boca abierta, sexo y ano abiertos.

(continuará)

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Este cuento es el número 39 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

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Colección de relatos de Crisoil Púbico

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15

Orgasmos de procedencia.

Publicado por SusanaMoo
3 marzo, 2010

Todos, absolutamente todos, procedemos de una unión genital con orgasmo. Generación tras generación los hombres eyaculan con placer para procrear. Gozó el antepasado relamido cuyo retrato guardamos en el cajón y también el otro que era un borrachín y murió pisoteado por un caballo, todos ellos crearon historia descorchando con burbujas.

Es, sin embargo, una lástima no poder asegurar que devenimos del 0587_jpgéxtasis palpitante de todos los participantes.

De ellas, de las tatarabuelas, no podemos saber.

Espero que sí.

Yo creo que sí.

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16

Un entorno exquisito… ¿ayuda?

Publicado por SusanaMoo
25 enero, 2010

Para sexo clandestino nada mejor que los moteles, lugares que, como su nombre indica -motor+hotel-, son un conjunto de habitaciones a las que se accede directamente desde un garaje individual. No hay que sufrir el engorro de dar la cara en recepción: una barrera y una señorita en el interfono hacen la función. La puerta del garaje, por el que se accede a la habitación, se cierra nada más meter el coche y ya: ¡solitos! a salvo en este micro mundo.

Los hay cutres pero, desde luego, son preferibles aquellos otros que derrochan lujo. ¿Qué amantes furtivos se encuentran en tales lugares? A razón del ajetreado abrir y cerrar de barrera deben pasar por ahí muchos camaradas de parejas imposibles: la secretaria bollicao con el socio guapetón del jefe, el mandamás barrigudo con el botones del hotelazo, la abogada seriota con el agente de prensa parlanchín, la del segundo con el del quinto, el paparazzi con la famosa, la feminista de con el jovencito corpulento  y  la jovencita corpulenta con el señor obispo. También la respetable parejita que acude para celebrar románticamente sus bodas de oro, con su cava y su viagra. Y los novios casaderos sin casa -pero con coche-, y el gigoló sacacuartos y la prostituta que se autodenomina “scort”. La imaginación surfea por esas alfombras, colchas y espejos: la decoración del lugar en función de las prioridades de los inquilinos. La cama ¡enorme! -perfectamente vestida- domina la estancia y es centro de todo interés, protagonista será de las actividades que allí se desarrollan.
Hay una característica crucial: es sumamente importante precibir que en este lugar ha habido muchas personas desnudas, sudorosas, exhumando líquidos y aromas, pero que no exista el mínimo vestigio de esos fluídos. La moqueta del suelo ha de lucir pulcra y mullida, las sábanas almidonadas, las colchas con olor a suavizante y los baños a prueba del maniático del algodón.

Y después ya las mariconadas que por muy supérfluas que parezcan, gustan: posibilidad de graduar la temperatura, bombones en la mesilla, que te ofrezcan champán con uvas al llegar, y que vengan con su hielo y sus copas de cristal fino, los preservativos -en abundancia- en la badejita del baño, acompañando a los mini-jabones de aroma rico y el cepillito limpia calzado, que aunque no es probable que a alguien se le ocurra ponerse a sacar brillo a los zapatos, nunca se sabe, a veces los fetichistas son muy excéntricos en este sentido. Por supuesto, hilo musical, luz gradual -en diferentes puntos, para poder elegir- y una bañera enorme que usaremos recostados frente a frente con las piernas entrelazadas, con la copa de champán en los bordes y… ¡a vivir que son tres días!

Honoré V Daumier (¡No hay color!)

Honoré V Daumier (A falta de pan, buenas son tortas)

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22

Víctor encoñado.

Publicado por SusanaMoo
17 enero, 2010

Cuando Víctor sale del café Crisol, después del espectáculo de las lesbianas, está que arde de cintura para abajo y que hierve de cintura para arriba. Pero a él la que se la ha puesto como la de un buey galaico es la profesora. Lleva todo el día intentando controlar unas erecciones tremendísimas y en cuanto se entera de que al viejo le dio el jamacuco, no se lo piensa: ya tiene disculpa para ir a hablar con Laura. Así como termine la jornada laboral, irá a buscarla. El mecánico tiene trabajo hoy, está tumbado en el suelo del taller, intentando averiguar qué cojones le pasa al motor de una Harley de los cincuenta, una preciosidad a la que no consigue arrancar ni su puta madre. Acostado sobre su espalda, con los pantalones manchados y la camiseta vieja, su cuerpo se ve perfecto bajo las ropas sucias, proporciones áureas en las esbeltas piernas, en los brazos torneados, en su cuello de nuez, en el vientre liso. Su mente va disparada. Es impresionante con qué realismo planea. Es alucinante la seguridad que tiene este hombre en sí mismo para con las mujeres, ni por asomo se plantea la posibilidad de que Laura le pueda rechazar, ni le amenazan temores de no dar la talla o no mantener la altura. Se recrea imaginándose a sí mismo acercándosele a ella. Se ve estrechándole la cintura, atrayéndola hacia sí, consiguiendo que incline la cabeza hacia atrás para tomarle el cuello. Apretará las caderas femeninas contra su pelvis y la sorprenderá con la pistola cargada, Víctor sabe que cualquier mujer sensata recibe este gesto como una adulación. Tiene especial ilusión por descubrir sus pezones. Las cumbres de los senos de las chicas son siempre una sorpresa. Te los puedes encontrar sonrosados en morenazas y negritos en blanquitas, nunca puedes aventurarte de antemano, se puede hallar un botón diminuto en pechos enormes y se pueden descubrir tetas que todas ellas son pezón nomás… Y luego varía la respuesta, hay tías que sólo con rozárselos se vuelven caramelo cuajado y otras que se derriten con lametazos de chupete. Y las mejores: las que se los acarician a sí mismas, agocéntricas golosas…¡Oh sí! El mecánico se relame ¡él sabrá cómo encender el cuerpo de Laura con palabras y gestos! La inflamará y la gozará gozándose. No duda que esta noche Laura se agitará abierta para él. ¡Cómo flambea el chico con esos prolegómenos! Ese nodo entusiasta promete film oscarizado y es que Víctor está pillado, no lo sabe, pero está pillado. No piensa más que en ella, Laura desnudándose, Laura ya desnuda, la grupa de Laura. Víctor, ahí tirado, compone una preciosa estampa digna de póster del cuarto de adolescente enamoradiza. Su pantalón vaquero está un poco más desgastado por entre los muslos y en la bragueta, no hace falta ser adivinos para intuir el falo inmenso que esconde ese bulto potente. Por supuesto, su miembro ha respondido como se le supone ante tan estimulantes pensamientos y él, a cada paso, separa una de sus manos del tozudo motor para colocarla allí, en el paquete. Entonces aprieta con la palma abierta, frota allí como si le picase, rasca por encima del pantalón, recoloca la sierpe, ajusta la dureza, y vuelve al chollo. Supongo que lo hará, el tocarse, para incentivar la firmeza. Ha de sentirse muy a gusto con ese estado físico que provoca el estado mental del deseo. Hasta en dos ocasiones se plantea ir al baño y hacerse un mano a mano rapidito, más que nada para ver si se concentra y arranca la jodida Harley. Podría hacerlo, podría aliviar la tensión en cinco minutos y a otra cosa mariposa, pero no lo hace, ¡qué va! No se conforma hoy. Hoy su leche aspira a ser endulzada, enriquecida y especiada con miel de mujer.

…………………………………….

Este cuento es el número 23 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico ……………………………………….

Os invito a envíame alguna imagen, música o enlace que enriquezca este texto para que este juego erotómano sea más divertido. Podeis hacérmelo llegar a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com

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