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Literatura pervertida para una humanidad perversa

Publicado por Susana Moo
19 mayo, 2012

Látigo, nervio de buey, fusta, palos, raquetas, cardos, espinos: todos han sido correctivos que los mártires del cristianismo emplearon para rivalizar en dolor corporal con Cristo. Y ¡qué casualidad! son las mismas armas con las que muchos individuos han encontrado -y encuentran- la satisfacción sexual.

“La Leyenda dorada” es una obra piadosa que relata la vida de los santos sin escatimar detalles de torturas y autoflagelaciones: carnes desolladas, llagas ensangrentadas, magulladuras, moratones…. todo un lujo de mutilaciones que se presentan como digno preámbulo de las mortificaciones a las que se verán sometidos más adelante los personajes del divino Marqués de Sade, el representante más brillante del discurso sádico en Occidente – en Oriente tienen sus propias eminencias al respecto-.

Nuestra historia nos abofetea con un mogollón de casos en los que la crueldad morbosa y gratuita campó a sus anchas, pero casi siempre disfrazada con justificaciones políticas, legales o religiosas. Sade priva a sus relatos de la presencia de Dios y, para más inri, les otorga una finalidad de clara excitación sexual. Jodedores empedernidos, sodomitas disolutos empecinados en mancillar vírgenes adolescentes, putas viejas, chavales, madres y culos y más culos decorados con sangre y heces y tripas pendulantes: las personas convertidas en despojos humanos para deleite del lector, que se ve embriagado de voluptuosidad frente a ese alterne continuado de sangrientas orgías y cínicos discursos filosóficos que abogan por el goce libertino de la maldad.

El resultado es de una transgresión inaudita. Sus relatos desenmascaran nuestro placer más retorcido: el que nos provoca el dolor -propio o ajeno- , la dominación y el sometimiento. Y ese es un puntazo en la literatura de Sade, que nos empotra a las bravas con ese rasgo tan chungo del ser humano,  que no cesa de pasmarme ¿por qué unimos con tanta facilidad dolor y placer?

Y tengo más dudas ¿podemos superar ese lado oscuro?, ¿es domesticable la crueldad humana? ¿la literatura sádica ayuda a catalizarla o, por el contrario, alimenta el sadismo?, ¿es posible que al teatralizar la barbarie, consigamos hacer una catarsis y liberar el inconsciente, dejándolo limpito de toda la basura subliminal?

…

Reflexión inspirada por el libro “Nuestro lado oscuro. Una Historia de perversos” de Elisabeth Roudinesco. Ed. Anagrama.

Breve biografía de Sade

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Tags: "La leyenda dorada", Sade
Jugando a ser sexóloga

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Comentarios
Comentario by Zeltia el mayo 19, 2012 @ 7:43 pm

pois non che sei. Pero non hai moito cheguei por casualidade a unha foto dunha moza (adolescente) que se autolesionaba e colgaba esa foto nunha rede social, e quedei desconcertada e busquei e atopei unha ´páxina de rapaces e rapazas que enseñaban as súa mutilacións… aínda me dura o horror. Algunha tiña o corpo todo cortado con coitelas de afeitar, o corpo todo menos as partes que se vían: de medio muslo para abaixo para levar saia mini e manga curta e que non se saiba o que as roupas esconden…
horrible, pareceume tan tremendo, e lin algo sobre iso, sobre o que leva a esta xente adolescente a automulitarse.
Empezando a vida e xa tan enfermos.
Para min toda esa merda de Sade denota enfermidade. Si. quizá é brusco dicilo así.

Comentario by Susana Moo el mayo 19, 2012 @ 8:11 pm

Pero Zeltia ¿esas automutilaciones se las causaban como excitación sexual o como castigo? Aunque … qué bobada de pregunta, puede ser excitación sexual encubierta, o castigo encubierto…

¿que denota enfermedad esa merda de Sade? es posible, pero es lo que hay: sus historias excitan, al menos a una gran mayoría. La cosa consiste en entender porqué. Es posible que sea intrínseco a nuetra idiosincrasia de mamíferos carnívoros y que los que vamos de pacifistas, en determinadas situaciones límite -estoy recordando las torturas de Abu Ghraib, por ej.- se nos disparase nuestro sadismo.

Comentario by Lepis el mayo 20, 2012 @ 6:27 am

Ya parezco defensor de Sade, pero no creo que estuviera “especialmente enfermo”. El señor era un payaso provocador que llevaba sus ejemplos al extremo para enseñar una filosofía bastante chabacana (inspirado en Voltaire, en mi opinión)
A mí me excitan sexualmente (y mucho) las historias de Sade, porque en su literatura las víctimas están cosificadas….su dolor no es humano, sino de “cosas”, lo descrito es el placer del sádico y la dominación.
Yo nunca he practicado lo que describe…….no más de una nalgada típica del “momento nalgada”. Pero no descarto ser sádico, sólo es que tengo conciencia, humanidad, religión y muchos siglos de domesticación.
Pero vamos…….en el árbol evolutivo estamos a medio camino entre el agresivo y machista chimpancé que hace la guerra y devora a sus hijos(tánatos) y el bonobo, con su sociedad matriarcal que soluciona todo conflicto social o personal con sexo recreativo (eros)………..creo yo que nuestra esquizofrenia no la causa el patriarcado ni la religión ni ningún otro chivo expiatorio políticamente correcto………lo traemos en los genes, no sabemos si somos chimpancés o bonobos.

Comentario by Manolo Blog el mayo 20, 2012 @ 8:15 am

La amplitud del ser humano se percibe en la variedad de opiniones, creencias, razas, fobias, filias, gustos y “mal gustos”, virtudes… y vicios.

Cada uno define umbrales que clasifican esas sensaciones como acaptables o inaceptables, en función del momento y/o estado de ánimo. Y en mi caso particular, hombre adulto, heterosexual y trabajador por cuenta ajena, acepto cualquier cosa que dos personas pacten en la plenitud de sus facultades físicas y mentales… mientras no me cueste dinero.

Así que las lesiones y mutilaciones, al seguro privado…

Comentario by Aldabra el mayo 20, 2012 @ 12:09 pm

a mí también me parece más enfermedad que otra cosa, opino como Zeltia… desde luego en las autolesiones hay un daño psíquico importante.

sólo ver la foto que nos dejas se me revuelve el estómago… no soportaría el resto, desde luego.

biquiños,

Comentario by Carla el mayo 20, 2012 @ 12:26 pm

No estoy en la epoca mas salvaje pero un poco de pimienta es bienvenida.

Carla
http://www.lasbolaschinas.com

Comentario by Chousa da Alcandra el mayo 20, 2012 @ 6:43 pm

Aiii, eu sempre fago caso do que dicía miña avoa cando -de nenos- iamos xogar: “Ide, pero non vos manquedes”.
Pois iso, que eu penso que é moi divertido XOGAR sin mancarse…
(Iso que citas como “nervio de buey”, por estas latitudes dicíanlle “pirola/vergalla de boi”. Á que parece que arrear un estoirazo con ela chamándoa desa guisa xa mola máis?. [o estoirazo na mesa, non no corpo!!!])

Bicos

Comentario by Susana Moo el mayo 20, 2012 @ 6:56 pm

Me ha encantado tu teoría, Lepis: nuestra especie a medio camino entre los agresivos chimpancés y los amorosos bonobos.

Yo me decanto por el grito: ¡Bonobos al poder! y me da que Aldabra se me une, y creo que Manolo también. En cambio Carla da su bienvenida al lado salvaje, alias nervio de buey o ¡sí Chousa! mola eso de “vergalla de boi”.

Y dices que es un devenir genético…

Comentario by Zeltia el mayo 20, 2012 @ 8:15 pm

Eu non digo que as persoas que se excitan lendo a Sade sexan enfermos, hai tanto tempo que pasei por Sade que xa non lembro se eu tamén me excitei algo… ler e imaxinar é o terreno da fantasía. Pero levar esas fantasías á práctica, ou non excitarse máis ca con esas prácticas é o que me parece que ten que levar engadido un compoñente de enfermidade.

Comentario by Susana Moo el mayo 21, 2012 @ 12:39 pm

Bueno Zeltia, es que el que lleve las fantasías de Sade a la práctica no sé si enferno, pero delincuente fijo.
El caso que nos compete es porqué JUGAR (ya sea en el plano lectura o en el plano “hacer como si”) con esa fantasía de dolor nos excita. Lo “lógico” sería que el dolor nos doliese, y el placer nos excitase…

Comentario by Pitima el mayo 22, 2012 @ 9:19 pm

Tanto dolor como excitación sexual obedecen a un fenómeno fisiológico parecido. Es todo excitación al fin, aunque para fines distintos… El cerebro puede “hacerse la picha un lío” jajaja…
El caso es que obedecemos a excitaciones, nos son necesarias para seguir viviendo. El cuerpo nos pide marcha de vez en cuando porque nos hace falta quizá… emocionarnos, para sentirnos vivos.
Mientras nos duela estamos vivos. Es mucho mejor sentir dolor que no sentir… nada.
En este mundo perverso… parece que la intensidad está bastante cotizada, queremos mucho… a veces… demasiado…

Curiosamente, el tema salvaje está más presente precisamente en los adolescentes, con todas esos hormonas fluyendo a borbotones por su cuerpo, haciéndoles sentir placer con casi todo… Y claro, es ahí cuando se tontea… incluso más, con el tema sádico.

Después nos vamos tranquilizando un poco, y las hormonas se equilibran dejándonos un placer sosegado… o inexistente, lo cual hace que, por ahí por lo 40 o algo más, se busque aquella intensidad perdida… aisss

Biquiños!

La verdad es que a mi también me hizo daño ver esa foto….

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