Lamecoños.
Mercedes De Acosta (1893-1968) fue una poetisa y guionista emparentada con los duques de Alba que nació y creció en Estados Unidos, donde recibió una formación cultural plurilingüe y exquisita que la llevó a codearse con la creme de la creme de la vanguardia artística de los años veinte.
Esbelta y refinada, de sofisticada elegancia, su aspecto tenía ciertas reminiscencias con el estilo relamido del conde Drácula, lo cual no impidió que se tirase a un buen puñado de las actrices más cotizadas del momento.
Estaba casada, pero el matrimonio era una situación regular para las lesbianas de bien, que así disfrazaban su verdadera tendencia sexual. La época de entreguerras fue bastante transigente con la conducta sexual privada de las mujeres aunque en sociedad mantenían las apariencias. Ser bisexual estaba de moda, las más progres comenzaban a vestir pantalones -todo un escándalo para las clases medias-. Estar abierta al sexo bisexual resultaba muy chic y el ambiente era tan propenso que se llegó a formar un selecto club llamado “El círculo de costura” donde mujeres homos y bisex de alcurnia encontraban un agradable pasillo para acceder a los placeres sensuales entre damas con bajo riesgo de perder la honra: ellas sabían controlar su lengua.
Mercedes se enamoró platónicamente de Greta Garbo al verla ¡tan hermosa! en las glamurosas películas con recién incorporado sonido. La perfección del rostro de Garbo le impactó de tal modo que movió Roma con Santiago para conseguir que le presentasen a la tímida y evasiva estrella. Cuando lo consiguió, ya sabía todo sobre sobre ella y comenzó a dorarle la píldora dándole exactamente lo que necesitaba. Y consiguió seducirla. Tuvieron un idilio intenso, y Mercedes se convirtió en algo así como la chica-para-todo de la Garbo o, como a ella le hubiese gustado más definirse, en su mayordomo. Le decoró la casa, le acompañó a los mejores diseñadores y le solucionó un montón de problemas cotidianos de la fascinante way of live holliwoodiense, tan diferente a la sencilla vida rural que Garbo llevaba en su Suecia natal. Pero De Acosta era un poco pelotas de más, no hay más que leer los encabezamientos de las cartas que le enviaba para intuir hasta qué punto se dejaba llevar por un romanticismo decimonónico trasnochado: “Aurea Criatura”, “Ser Adorado”, “ Maravillosa Mía”, “Mujer Divina”, “Hermoso y excitante Pájaro de Fuego” … luego firmaba con el no menos pretencioso pseudónimo “Príncipe Blanco” o “Raphael”. Tanto baboseo suele devenir en ser tratada como un trapo. Así fue: Garbo, ora la buscaba ora la despreciaba, contestaba a sus llamadas sólo cuando le venía en gana y le dió sonoros plantones..
Es cierto que Greta fue una desconsiderada desagradecida, pero también es cierto que el haber conseguido meterse en las bragas de la sueca le abrió las braguetas de otras fosforescentes criaturas, por ejemplo las de Marlene Dietrich. Cuando conoció a la Dietrich, Mercedes estaba destrozada de amor despechado y se desahogó con ella contándoselo todo en femenina confidencia. Marlene la consoló y debió de decirse: ¿qué tendrá ésta para haber conseguido ventilarse a la Garbo?, porque acto seguido la cató. Y debió encontrarle algo rico porque se hicieron amantes y así De Acosta consiguió una nueva Ninfa Adorada ante la que caer rendida. Aunque a Marlene también la endiosó, fue más realista y, como sabía de su glotonería sentimental, le escribió una nota bastante significativa del carácter práctico de su relación: “Te traeré a quien tú quieras a la cama, y no es porque te ame muy poco, si no por lo mucho que te amo ¡hermosa mía!”
Marlene ayudó a Mercedes a apaciguar la herida dejada por Garbo, pero no a curarla del todo de su locura amorosa irracional, que ella expresa en los siguientes términos:
“Tratar de explicar mis auténticos sentimientos hacia Greta sería imposible ya que ni yo misma los entiendo. Sé que he construido en mis emociones una persona que no existe. Mi mente ve a la persona real -una sirvienta sueca con un rostro tocado por Dios, sólo interesada por el dinero, la salud, el sexo y dormir- pero su rostro engaña mi mente y mi espíritu la convierte en algo que lucha con mi cerebro. La amo pero sólo amo a la persona que he creado y no a la persona real”
No era tan original De Acosta, no fue la única en endiosar a Garbo o a Marlen Dietrich, en idealizarlas y enamorarse de la imagen que representaban en pantalla. La devoción a la que se vieron sometidas Greta y Marlene era apabullante y omnipresente. Aunque este sentimiento de fervor colectivo tenía antecedentes en las divas del teatro o de la ópera, ahora era algo masivo, generalizado y global. Allí donde fueran eran aclamadas, perseguidas por la prensa, acorraladas por la muchedumbre, admiradas y mimadas y ello condicionó tremendamente sus vidas. También su sexualidad. Ya os contaré aventurillas de Greta y Marlene, ahora deciros nomás que De Acosta, vencido su eterno amor pasajero -y necesitada de guita-, cometió la deslealtad de escribir indiscretamente sus memorias y con ello consiguió ser odiada para siempre por Garbo y dolorosamente ignorada por Marlene.
….
Bibliografía básica:
Greta y Marlene. Safo va a Hollywood. Diana McLellan. Y&B Editores.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Como siempre, nada que objetar cuando se trata de presentar breves biografías tórridas de figuras del pasado, de cuyas cuitas las principales interesadas ya no pueden decir “esta boca es mía”.
Sólo me quedo con una frase y su más que diáfano ambivalente contexto: “ellas sabían controlar su lengua”.
Besos.
No Fantasma, no pueden decir esta boca es mía ya que sus lenguas yacen inertes… pero, con el afán de trascender al tiempo, dejaron escritas sus opiniones y vivencias. Pa que sepamos los del futuro.
Wendy me ha enviado esta imagen de De Acosta joven, en la que se le ve más atractiva (más joven): http://historicalscandals.wordpress.com/2011/03/19/mercedes-de-acosta-lesbian-to-the-stars/
Fílmica historia que fue real. Sólo falta hacerle una película, porque Susana ya se encarga de escribir la novela …
¿Por qué tradujiste el título? A mi me gustaba como sonaba antes, y sin punto, también…
Bueno, pues esto a mi me lleva a pensar en lo engañada que estaba la sociedad de a pie antes… que estas cosas las hubo siempre (que estoy oyendo a nuestros mayores con aquello de “cuánto vicio hay ahora….”)
Y me convence de que en el fondo todos debemos ser bisexuales, y si alguno piensa que no es que está “mal follao” jaja
Me encantó la historia esta, sí que sí.
Bicos!
Traduje el título porque un atento lector me avisó de que en gallego no se diría lameconas si no lambeconas. Lambeconas no me gustaba, por demasiado relambido. Entonces me decidí por traducirlo. Y punto (de ahí el punto).
Por cierto que ni lamecoños, ni lambeconas ni lameconas aparecen ni en el diccionario de la RAE ni en el de la Academia Gallega… que manda moito carallo!
Yo pensé que el texto os iba a dar para disertar sobre el deseo platónico, o el amor platónico, como le suelen llamar… pero parece que mola más el tema lengua…
Si los hombres varores aportamos simpleza a las relaciones, en estos casos multiplicaremos por dos.
Os dejo un enlace con un ingenioso relato acerca del porqué cerró sus puertas el mas famoso restaurante del mundo y que tiene que ver con el noble arte del lambecono.
El secreto de El Mejor Restaurante del Mundo: http://elbutanopopular.com/-repetire-postre/388/el-secreto-de-el-mejor-restaurante-del-mundo/
Hola, ,la foto que señalas de Acosta más joven, en realidad como señala alguien en los comentarios del articulo que enlazas, se trata de Patricia Highsmith dejoven. Ademas en la calidad fotográfica, la ropa y el posado se nota que no puede ser la época en que era tan joven Acosta.
Un saludo y buen articulo
Puritanismo en el uso de la lengua, que no en el uso de la lengua (espero). Curiosamente,maricón, puta, zorra, marica, gilipollas y cabrón, sí que aparecen. Hay que fastidiarse…
Por cierto, 100% de acuerdo con Pitima, siempre hubo y siempre habrá. Lo que me lleva a reflexionar sobre dos puntos:
- la diferencia está en la exposición,
- el argumento de lo natural es un arma de doble filo (afortunadamente para una bióloga como yo, que enferma con según qué usos de la palabra “natural” y la trampas que encierran)
ok ok ok Jgat, conste en acta que Wendy y yo nos cuestionamos si sería o no sería, precisamente por lo que apuntas de la calidad de la imagen ( se nos pasó leer los comentarios). Pero el parecido es razonable, ¿verdad?
Gracísimas por el apunte, adoro los lector@s tan perspicaces!
y sí, wendy, si algo me gusta de investigar sobre la sexualidad de gente de antes es comprobar, una vez más, que no hay nada nuevo bajo el sol.
Un lameculos sería en mi tierra un “lambehuevos”……necesito consultar al señor Cela.
Mi bisabuela (todo un personaje, según cuentan) decía: “Todos dicen que en los tiempos pasados las mujeres eran muy recatadas y usaban las faldas hasta el suelo……..hasta el suelo las usarían, pero hasta la cabeza se las levantaban”
el Informe Kinsey…………..allí hay una respuesta.
http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Kinsey
Las mujeres famosas tenían sus vicios como los puedan tener otras mujeres sin ser famosas y tener tanto renombre. Siendo tan guapas, choca bastante que les gustara lamer dentro de su mismo género . Pero no solo se lamen las mujeres entre ellas , los hombres también se pegaban sus buenos lametones entre en sus partes “viriles” . Una buena pasada de lengua… lenta, suave, picarona, en zonas eróticas, explota placer carnal , aflorando gustos y sensaciones…
Bueno, tal y como lo dices, Maru, pareciera o pareciese que las lesbianas lo son porque son feas y no pueden permitirse ligar con los del sexo opuesto…. Y supongo yo, que las lambeconas, como los chuchapichas… jaja, tendrán también sus gustos… ;P
La lengua… ay la lengua… jaja
Si es cierto, que el sexo es el idioma universal eh..
Saber manexar a lingua con soltura (e coutadiña ás veces) válelle á humanidade todiña sempre. Ou non?
Bicos lambedores
Que buena historia. En sí de amor obsesionado y endiosamiento de seres mortales (aunque divinizados en el celuloide). Muy interesante.
[...] de ser diosas de la gran pantalla, vecinas en Hollywood, con amigos, compañeros y amantes comunes (Mercedes De Acosta, por ejemplo), juraban y perjuraban no conocerse. Jamás coincidían en fiestas y se evitaban hasta el [...]

![greta garbo3[1]](http://www.susanamoo.com/wp-content/uploads/2012/05/greta-garbo31-292x300.jpg)

RSS





Me parece que una historia así puede adaptarse a cualquier época, con mayor o menor trabajo de los asesores históricos…