La tara de Edu
Los días anteriores a quedar con la novia de mi primo fueron un sinvivir, esperando ansiosa el momento en el que me sacase por fin de esa intriga que me corroía. Desfallecía por saber los detalles de su presunto problema sexual. No era solamente un caso más de cotilleo -que también-, es que me sentía parte del problema, implicada en él como si lo sufriese yo misma. Al fin Eduardo ha tenido mucho que ver en mi propia sexualidad. Por ejemplo, su polla fue la primera que vi. Es verdad que antes había visto el pipí de mis primos, pero aquello que le vi a Eduardo no se podía llamar pipí, eso tan desarrollado merecía una nomenclatura con más empaque.
Fue pura casualidad, entré en el cuarto de baño y allí estaba él, desnudo, saliendo de la ducha, una pierna dentro y otra fuera, de modo que el ángulo entre ambas era por lo menos de 90 grados, lo cual permitía una visión muy nítida de la fisonomía viril. Fueron décimas de segundo, pero tan precisas, que parece que todavía le tengo delante ¡qué impacto me causó aquella mata de pelo! ¿cómo evitar dirigir hacia allí la mirada? Y en su centro una salchicha colgante que le llegaba hasta poco más abajo de la ingle, más gruesa en su base que en la punta y de color marrón oscuro. Los testículos, muy elevados, parecían barnizados, de tan brillantes.
- ¡Perdón!, dije casi chillando y cerré la puerta de un portazo. Pero ahí quedó la imagen para siempre en mi retina.
En otra ocasión no se la vi, pero percibí su turgencia. Jugábamos en el río con otros chavales. Yo llevaba un bikini de rayas marineras bastante escueto y él un bañador de flores largo, de esos que alcanzan la pantorrilla.
Lo recuerdo bien porque el tío Ramón -que tenía ciertas tendencias de viejo verde- verbalizó la apreciación de que “hoy en día los hombres se tapan más que las mujeres”, situación que a él le resultaba hilarante y a mí asquerosa en su boca.
El caso es que peleábamos a las ahogadillas y en una de estas me escapé nadando a brazada pelada hasta la roca. Cuando llegué, Edu me alcanzó y trataba de asirme con brazos y piernas y entonces noté algo duro que se me restregaba en el muslo. Algo que me causaba un efecto tremendamente estimulante, tan estimulante que me asustó. Él también debió sentir una fuerza extraña porque se apretaba más y más hasta que de repente se separó drásticamente, se zambulló y se alejó buceando.
Y punto pelota, desde ese día algo cambió entre nosotros. A partir de aquella se terminaron aquellos divertidos juegos infantiles con tanto contacto físico, jolgorios que tantas veces he tratado de reproducir con mis amantes, pero ya perdida aquella inocencia.
Y os cuento todo esto para que entendáis hasta qué punto es importante para mí la sexualidad de mi primo, para que entendáis porqué yo tenía su verga mitificada y porqué me resultaba especialmente desagradable imaginarme que no le furrulaba, que no se le levantaba, que no se le disparaba, que le faltaba fuelle o a saber qué expresión habría de emplear para definir la tara de mi querido Edu.
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Comentarios
Juegos eróticos (entiendo que) en la pubertad… Hormonas a flor de piel… cuerpos y mentes ignorantes… con todo por aprender…
Sí… los recuerdo… nítidamente.
En fin… esperemos descubrir muy pronto la tara de Edu…
Que ben queimas a pólvora, carallo. E como sabes que a fas esbourar ben…recréaste nos lanzamentos de cada estalo.
Bicos de cores
No hay nada como el verano, el río, los primos y primas para esos despertares. Y la prima de Edu nos desgrana esta historia con la misma calma y detalle que se desgranan las historias, al atardecer, sentados en unas sillas a las puertas de las casas.
Qué agudo Tiberio ![]()
Y qué bonito lo que me dices E. Garrido. En verdad pienso que sería bueno, muy bueno para l@s jovencit@s tener referentes eróticos edificantes -calidad ideológica y sobretodo lúdica- A ver si te tomo la palabra y dedico un post a recomendar libros para que los padres dejeis en vuestra biblioteca con la intención de que vuestros hij@s piquen y los lean, ya que educar en erotismo y sexualidad sigue haciéndose tan cuesta arriba y se deja esa cuestión fundamental en manos del youporn o similares.
Porque como dice Chousa, en el sexo es importante saber quemar la pólvora, para que estalle de modo lindo, en fuegos artificiales.
Juegos, calma y detalle como dicen Manolo y @tudanco.
Años 70: veranos de sol y mar, de salitre resecando mis labios, de juegos en la playa, de bronceador inocentemente aplicado en la piel de ellas, picaronas, alimentando la pleamar de mi precoz sexualidad, de risitas escondidas al contemplar aquella mi primera braga náutica que cuando las sabía cerca de mí casi no podía contener la alegría nacida entre mis ingles…
Y luego, los guateques al caer el sol, primeros tocamientos, olor de jóven hembra en las axilas, suave tacto de sus pechos incipientes y el sabor fresco de su boca adolescente al contacto de mis labios…
Realmente fue extraordinario descubrirnos así, casi sin darnos cuenta de que lo queríamos tanto. Hermosos recuerdos. Bendita memoria y bienaventurada tú, Susana, por evocar esas imágenes.
Pues sí Beau, los juegos en la adolescencia son muy emocionantes, aunque deberían ser nomás el aperitivo del banquete que vendría después. A veces se pierde esa ilusión por el camino, otras se gana empuje. Me da a mí que en general, al menos las mujeres, vamos in crescendo. Pero es difícil generalizar, dependerá de la propia experiencia individual.
yo, te mato… ¡todavía me haces esperar más!
¡¡pero que gamberra que eres!!
¡¡pero cuanto me gusta que seas como eres y nos deleites con esas historias para avivar así nuestros recuerdos!!
biquiños,
bueno… es que pensé… que tal vez me puedas adelantar algo… no es cotilleo, de verdad, es que estoy realmente interesada.
biquiños,
Ay, gracias Aldabra por tu interés, pero se me han liado estos días las cosas y no he tenido tiempo, pero ya voy, ya voy. Venga, que me falta nomás encontrarle foto.
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Siempre grato leerte Susana, espero que mi hija algún día, por casualidad claro, encuentre esta pagina abierta cuando tenga curiosidad del tema.