Madame Bovary, o el romanticismo genital.
Ese buenazo de órgano genital es el fondo de las ternuras humanas, no es la ternura, pero es su substratum.
Son palabras de Flaubert, y con este teoría dió un paso certero en el romanticismo literario imperante en la primera mitad del siglo XIX donde el amor se representaba puro y platónico.
“ ¡Qué bonitas esas historias de amor que lo principal está rodeado de misterio que no sabe uno a qué atenerse, al quedar la unión sexual sistemáticamente relegada a la sombra,…no son seres humanos sino muñecos ¿se la tira o no se la tira? ¡ahí está un tío que vive sistemáticamente con una mujer a la que ama, y nunca siente deseo! ¡Ni una nube oscura viene a oscurecer este lago azul!”
Flaubert introduce la tensión sexual en su novela Madame Bovary. La carnalidad, sin mostrarse explícitamente, está presente, tan inquietantemente presente, que los censores no sabían si aquello era moral o inmoral y hubo de ir a juicio. Al final permitieron su publicación aludiendo a que las desgracias que le suceden a la Bovary son educativo ejemplo de a dónde lleva a la mujer el adulterio.
El drama de Emma es un asunto sexual porque es una mujer insatisfecha. Su esposo, aunque enamorado y servicial, es una patata cocida que no puede, o no sabe, colmarla. Él tiene sus ilusiones y se contenta con una vida sencilla, pero Emma se aburre, se aburre mortalmente en su rutina provinciana. Entonces mueve ficha, es la primera mujer en el mundo literario que toma decisiones, asume sus fracasos y rompe con el tedio de una vida gris. Se siente con derecho a la pasión, a lucir vestidos hermosos -aunque no pueda costearlos- y a la libertad que se le niega. Como don Quijote con sus ideales caballerescos, Emma se lanza a una descabellada aventura de lujo y adulterio. Aullando de deseo se estrellará contra la mediocridad de un mundo que no llega a saciar los anhelos de su corazón palpitante.
Menudo personaje Emma Bovary, ¡qué mujer! ¡tan imperfectamente humana!¿recordáis cuando vimos las perversiones proclives en las mujeres (dependencia sumisa, homovestismo, cleptomanía, automutilación, anorexia, fabulación rompecorpiños). Todas habitan en ella en una excelsa sinfonía de sentimientos de mujer.
Y ¿cómo es que Flaubert, un hombre encerrado en sí mismo, de vida monacal, consiguó plasmar con tanto realismo el alma de la mujer decimonónica? Él mismo explica lo costoso de su proyecto
“Es difícil expresar bien lo que jamás ha sentido: son necesarias largas preparaciones, estrujarse endiabladamente el cerebro con el fin de no pasarse del límite, y de alcanzarlo al mismo tiempo”
Flaubert no creía en la inspiración* sino en el trabajo constante y meticuloso, entendía el estilo como un ejercicio de paciencia y sudor «¡He tardado cinco días en hacer una página!». A ello dedicó su vida, evadiéndose de una realidad dolorosa mediante la imaginación y el sueño. Fijaos qué manera de somatizar sus fantasías:
Esta tarde, a las seis, en el momento en que escribía «ataque de nervios», estaba tan excitado, gritaba tan fuerte y sentía tan hondamente lo que experimentaba mi mujercita, que he temido sufrir uno yo mismo. Me he levantado de la mesa y he abierto la ventana para calmarme. La cabeza me daba vueltas. Ahora tengo grandes dolores en la espalda, en las rodillas y en la cabeza. Estoy como un hombre que ha jodido demasiado (perdón por la expresión), es decir, en una especie de agotamiento lleno de embriaguez.
…
*Aunque Flaubert no creía en la inspiración, sin duda su relación con Louise Colete le resultó inspiradora en Madame Bovary.
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Comentarios
Efecivamente Manolo, aunque más que podólatra, a Flaubert le pirraban los boutinnes, las pantuflas y el calzado femenino en general, es decir, era un fetichista del calzado. En una de sus cartas cuenta que en una ocasión espió en la playa de mujeres y le horrorizaron los pies desnudos. En su libro “La Educación Sentimental” se explaya a gusto con su fetichismo (que abundaría en su concepto ideal de mujer). Daba para otro post su perversión, pero ya voy cansadita de Flaubert, por ahora.
Lepis, creo que te confundes “Madame Bovary” con “El amante de Lady Chaterly” de D. H. Lawrence, ¿es posible?
Me da pereza comentar sin conocimiento de causa… No me leí el libro.
Un tipo singular el Flaubert. Tanto trabajo, tanta obsesión…. No sé.
Quizá no estoy yo inspirada….
Yo sí que creo en la inspiración. El trabajo sí, pero la inspiración es divina, importantísima, genial…
Por mucho que él no creyese en ella existir existe, como las meigas…. igualito… jaja
Bicos Susana! y cía!
Perdona por mis ausencias, que no son tal. Yo estoy, pero no me hago notar tanto…
No te disculpes Pitima, ésta es tu casa, entra y sal a placer (sin segundas lo de entra y sal). Conste que me encanta cuando te da por ser expresiva, pero te quiero lo mismo calladita, que no siempre se está pa relacionarse.
Y hablando de inspiración, yo también creo en la inspiración, pero como decía Picasso, ¡que nos coja currando!
Jajaja, exactamente por eso no encontraba la cita. Jajaja.
Por menso hoy no hay cilicio, me voy a flagelar con un libro.
Hace tanto que leí Madame Bobary que sólo recuerdo que me había gustado mucho. Pero queda poco de aquella chiquita en mi.
Ahora me atrae más el raro, neurótico y misántropo Flaubert que sus personajes de ficción.
Despues de leer tu post, grande como siempre, solo me voy a quedar hoy con una cosa: la foto. Ha sido verla y tenerla que poner a tamaño lo más grande posible y extasiarme como el que se queda en El Prado sentado mirando un cuadro. Es una pose perfecta, como el cuerpo de ella se retuerce desde la pierna hasta la espalda buscando la penetración perfecta; y como se miran… imagino como él la bombeará, con qué facilidad por la postura, sin trabajo, disfrutando los dos del momento… uff chica, esa foto me ha encantado de una manera sublime…habrá que probarla de esa manera.
A mí también me interesa más Flaubert que Emma Bovary, Zeltia. Pero algo -o mucho- de Bovary tenía su autor.
Y sobre la foto, que dice Butonsa, sí es chula, a mi me enganchó por las narices de los modelos. Lo digo en serio. (lástima no conocer algo de la historia que esconde esa foto)
Os da foto sí que se están dando unha boa “siesta”, sin pensar en landainas. Pódese dicir que hai penetración tamén visual entre os participantes que incluso trascende fora da imaxe.
Bicos imperfectamente humanos
Esa postura de la foto ,es un tanto incomoda.A mí me da que este “señor” era un gay de tomo y lomo.Me hubiera gustado conocerle en persona
El novedoso y arriesgado trato que a la mujer de la época le da en su novela me resarce y le confiere al autor una valentía que no le suponía.
Por otro lado, el gusto por el calzado lo acerca inexorablemente al espacio femenino.
Aún así, y a partir de mi afrenta vertida en mi comentario de la entrada anterior, si la familia del descendiente lo considerara necesario, aceptaría gustoso un duelo a muerte, teniendo por testigo a la mismísima autora de este blog.
http://img52.imageshack.us/img52/462/duelsword.jpg
Saludos,
Ah no, yo no sería imparcial @tudanco, iría, por supuesto, de tu bando ¡¡Mis comentaristas ante todo!!
Trascendamos fóra da imaxe lo, Chousa! (aunque ya estamos a lunes Una De Ellas ;(
Gay no lo creo Maruxxela…
[...] Solitario, en un “vacío absoluto de fraternidad”, se empeñó en esquivar la vida – como Flaubert- y no movió un dedo por encontrar reconocimiento alguno. Sin embargo era muy consciente de la [...]

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No puedo encontrar la cita de quien, cuando el juicio del libro, retaba a un colega “¿Usted le daría a leer Madame Bovary a su esposa?” a lo que el aludido respondía: “A mi esposa sí….al guardabosques no”