Archivo de 21 noviembre, 2011
Ternura, alegría, imaginación.
Quiero una mamada. Dice. Así debe ser. Cuando una mujer pide una mamada como quien pide un vaso de agua es que se halla en la cumbre de sí misma.
Ahí está, los ojos iluminados, la boca más que boca rebanada, la mano a la altura del músculo piriforme. Quiere. Y estemos haciendo lo que estemos haciendo lo dejamos de inmediato. Por importante que parezca. No hay nada más importante.
Quiere una mamada. Y usted, dispuesto. El secreto del amor
tantas veces buscado y del que tanta tontería se ha dicho y escrito radica en esto: ella necesita una mamada, usted nació para proporcionársela.
Una mamada es un asunto muy serio.…
Juan Abreu. Una Educación Sexual.
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Así habla Juan Abreu, y lo mejor viene después, cuando desarrolla su didáctica sobre cómo actuar en el supuesto planteado.
Merece la pena recibir estas enseñanzas, 100 % en la linea del erotismo literario que lleva a soñar, que regala sonrisas, caricias y humedades en forma de cuentos que buscan la excitación y/ o la reflexión, donde la sexualidad excita nuestra alegría, nuestra ternura: El mundo nunca me dará la razón pero la carne es ternura, y nuestra imaginación: La imaginación nos sacó de la cueva y la oscuridad, nos ha llevado hasta la Luna y a las profundidades oceánicas. La imaginación nos viste y nos calza y en lo que al sexo concierne, lo es casi todo. Sin imaginación el sexo es cosa bastante elemental.
Incluye además dibujos del autor que ilustran un apetitoso catálogo de placeres, y algunos comentarios de lectoras, sí, solamente de lectoras ¿por qué será?
Para mi dicha, su libro es compañero del mío en el corpus editorial Erotomanías ¡casi na! Y para que veais cómo están las cosas, ha sido censurado en Amazon.
Por lo demás ¡feliz semana! una más en la que espero compartir con vosotros alegría, imaginación y ternura.

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