Sus cojones de ustedes.
Hasta los 4 meses de gestación todos semejamos hembras. Entonces ellos comienzan a desarrollar unas bolas chiquitas llamadas testículos.

Imagen aportada por un comentarista habitual que ha tenido el gusto de mostrar sus cojones para la platea.
Inofensivas pelotillas que van creciendo y creciendo hasta que llega un momento en el que adquieren una presencia imponente y pueden llegar a abrumar. Toparse con un individuo con tó eso ahí bien plantado, acojona. Sin embargo no hay ni pizca que temer; esos kiwis brillantes y obscenos, representan la puritica masculinidad: ruda y brutota por fuera, tierna como jabón por dentro y … ¡tan vulnerable!
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Pienso tocar durante los próximos días diferentes aspectos de la masculinidad, analizando biografías eróticamente interesantes, algún microrrelato -o nanorrelato-, curiosidades y perversidades varias, con imágenes y … ¿caerá algún audio?
Va chicas, ¿hablamos de ellos?, caballeros: ¿charlamos sobre vosotros?, ¿hurgamos juntos en lo morboso, en lo bonito?
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Comentarios
Sí, muchas gracias al de la foto, y es cierto ZEltia que ya era hora, que se habla mucho, pero muchísimo más de la sexualidad femenina que masculina en los medios y en libros especializados.
A ver qué tal me/nos sale meterle mano a ellos.
Va, venga, toca los cojones un ratito. Mientras voy a ver que se ha cocido por tu blog en mi ausencia.
Besitos
Para ese estudio vas a precisar algo más que meterle mano. Se hace necesario lamer, succionar, chupar, sopesar, acariciar y envolver en la humedad de la boca, todo eso sí, delicadamente, que la zona lo requiere. Incluir otros sentidos además del tacto y sus cojones de ustedes siempre tan agradecidos se prestarán con agrado a la ciencia del descubrimiento
No Maite, nada de “toca los cojones un ratito”: ¡tod@ dios a menear el asunto conmigo! ( utilizando para ello todos esos verbos que dice Afrodita)
Mi sí más ritundo a la iiciativa, Susana. No tienes ni idea lo que me gusta que hurguen en (mi) masculinidad…
Cojones… subjetivamente no acaba de gustarme. Está tan impregnado del machismo oral rancio, impositivo, totalitario. Por cojones se hace algo generalmente tremendo e irracional. Es el imperativo categórico del macho por antonomasia.
A que no hay cojones, es más sutil. Es el capote que el cabroncete pone delante del indómito torete para incitarle a lo que él nunca se atreve. Una invitación al escarnio posterior si no lo logra, o al etiquetado de acojonado (paradoja: su traducción exacta será la de “dotado de cojones”; más paradoja aun: su antónimo es el de “bragado” -valeroso-).
Preo, particularmente, el término más “cojonado” que me gusta es el de cojonazos. “Huevon”, impertérrito… el “take it easy” americano. Y el sintagma con un par de cojones, tan asociado a la irreverencia, la transgresión.
Por último, una observación, Susana: teniendo en cuenta el espíritu competitivo masculino, la elección -y más lacerante pie de foto- de la imagen que ilustra tu entrada me parece, más que hurgar en la masculinidad, una forma de tocarnos los cojones al resto de los comentaristas de tu blog. Eso no se hace, mujer…
Besos.
jajaja, Beau, yo pongo lo que me envían, y si es hermoso, mejor que mejor (pero no te piques hombre, ya sabes que aquí estamos por la variedad estética).
Me ha encantado la explicación que has hecho del uso lingüístico de cojones/huevos, etc. que sí, los tenemos a todas horas en la boca, pero creo que te equivocas con acojonado, que sería la ausencia de cojones, el prefijo “a” como negación…¿no?
¿y de testículos? ¿quien nos cuenta sobre la etimología de testículos?
Por cierto, algún galego falante podría explicarnos los usos de “carallo”, que tengo entendido que conforma el conjunto de los genitales maculinos al completo.
Os dejo estas materias a vosotros, que yo ando chapando para el siguiente post.
Venga, va… me mojo…
Yo, la verdad, no siento nada especial cuando me acarician los testículos. Es más, tengo una sensación rayana lo desagradable, quizás por saber que es uno de los puntos más vulnerables de mi cuerpo. Si me dejo es más por observar el placer que produce en mi partenaire su tacto.
En cambio me envilece la manipulación de mi falo. Sentir como una mano femenina lo lleva hasta su firmeza me vuelve loco. Los momentos más excitantes de cualquier peli porno son, para mí, la estimulación del pene. Ver cómo lo trabaja la mujer, con sus caricias, sus jaladas, sus besos, hasta que la “granada” rigidez del glande llega al punto de explosión, con las convulsiones que delatan el incesante bombeo de cada latido del acelerado corazón. Y la vena henchida, presta a garantizar la calidad de la erección hasta el mágico momento de la deyección del albo magma varonil…
A este paso sí que voy a mojarme, sí…
Ah… una pose preciosa!!! Muy femenina? ¿no? Me encanta.
Enhorabuena al comentarista. Por su físico y orgullo, por su buen trabajo de modelo… Muy bien. Gracias por esa visión tan desenfadada, agradable y relajada de su sexo.
Que dice Susi que puede imponer (acojonar dice) todo eso, y sin embargo, la foto no transmite eso…
Por lo demás, volvemos un poco a la historia de siempre, el mismo tema desde perspectivas diversas e infinitas: somos diferentes?? somos iguales??
Y siempre llegamos a la misma respuesta para ambas preguntas: y sí, somos diferentes, y sí, somos iguales. Somos diferentes en lo que importa ser diferentes. No antagónicos ni enemigos, no. Somos diferentes desde la complementariedad. Y somos iguales en lo importante. Después hay matices, ya más personales que de género, que tienen mucho que ver con las circunstancias y la educación, creo yo.
El tema lingüístico ya lo desarrolló muy bien Beau. Muy tierna esa susceptibilidad competitiva Beau. No te preocupes, porque, con tus palabras, te has hecho aquí un retrato bien bonito (ya sabes: imaginación.com). Y una vez hecho el prejuicio, ya se te verá con buenos ojos si te atreves con una pose como la de la foto. Seguro! Y si no, ya encontrarás una perspectiva bonita. Vemos lo que queremos ver, mucho más que lo que se nos muestra.
Las imágenes que recogemos a través de los sentidos, incluso de la vista, tienen más de nuestra cosecha que de fuera.
La verdad está dentro.
Eso de tener un órgano aparte del cuerpo, que necesariamente ha de ser cuidado de forma especial, hace que se tienda a hablar de él como de un individuo aparte. Es lo más peculiar de esta naturaleza masculina para mi parecer…
Da la impresión de que el individuo al que va pegado el órgano no es más que un cuidador… jaja. (Sí que me hizo gracia la nariz de Quevedo a la que hacía alusión Gregorio, aunque a mi eso ya se me había ocurrido alguna vez…)
Pero forma parte de sus cuerpos, y obecede a sus cerebros….. Sí, no debemos olvidarlo… jaja
Buenos Días.
Hummm… No veo claro que la “a” sea el prefijo de negación en “acojonar”, como tampoco lo es en “aunar” o “ahormar”. Más apostaría por su carácter de “ajustar” (a-moldar, a-doctrinar…) algo. Más teniendo en cuenta que el significado real de acojonar es asustar y tal vez venga de que cuando te imresiona algo, los testículos se recogen y endurecen perdiendo su natural “pendencia”. Una de las sensaciones más dolorosas es cuando sientes frío en esa zona (del carajo, dicen) y se te endurece el escroto hasta producirte verdadero dolor (un dolor de cojones, se dice también)
Y sin embargo… nos descojonamos de risa… jaja
No parece que haya ningún prefijo más para hacer verbo la palabra.
No se usa cojonar, no existe. Se supone que no se puede cojonar porque los cojones vienen de serie. Sin embargo sí acojonar o descojonar, que tendría que ver con sacar los cojones de su sitio…. hacer vulnerable a un hombre es tocarle los cojones, es donde guardan la compostura y la moral… jaja
Así, cuando acojonas, le sacas lo que lo hace equilibrado y valiente, los cojones…
Cuando nos reímos también bajamos la guardia….
Ains..! esos dos cántaros de leche quién los pillara!!
Vaya! me asalta un dilema..¿Se rompe el cántaro de tanto ir a fuente?
Besitos
Me alegro que os interese el tema Maruxela y Torrevientos.
Estupenda tu experiencia testicular Beau (falocéntrica al fin;).
Y quedaos con esto de Pitima porque volveremos a ello de lleno en el próximo post:
acojonar o descojonar, tendría que ver con sacar los cojones de su sitio, hacer vulnerable a un hombre es tocarle los cojones, es donde guardan la compostura y la moral…
Y ahora contesto a Maite: y no sé qué decirte Maite. Esa, la del derroche seminal es una larga discusión en la que no me decanto porque no lo tengo claro. Hay quienes dicen sí y quienes dicen no. Los médicos modernos hoy asumen que no se rompe cántaro alguno por vaciarlo de leche incansablemente, (una vez recojonados, gracias Beau por el vocablo).
Sin embargo practicamente todas las culturas antiguas -tanto las sexualmente represivas como las que no- previenen contra el onanismo masculino y al derroche seminal.
Hace tiempo hablamos sobre lo que dice el taoismo:
en cualquier caso, quien los pillara, sí
Pues yo tengo un dilema: para lamer y saborear, me gustan bien depilados (afeitados al ras)pero para el deleite visual los prefiero velludos. Será cuestión de ir alternando…(hermosa la foto, se agradece, jeje)
Mirad lo que he encontrado en la web:
Cojones (por Arturo Pérez-Reverte)
Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simples palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, “cojones”.
Si va acompañada de un numeral, tiene significados distinto según el número utilizado. Así, “uno” significa “caro o costoso” (valía un cojón), “dos” significa “valentía” (tenía dos cojones), “tres” significa “desprecio” (me importa tres cojones), un número muy grande más “par” significa “dificultad” (lograrlo me costo mil pares de cojones).
El verbo cambia el significado. “Tener” indica “valentía” (aquella persona tiene cojones), aunque con signos exclamativos puede significar “sorpresa” (¡tiene cojones!); “poner” expresa un reto, especialmente si se ponen en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa).
También se los utiliza para apostar (me corto los cojones), o para amenazar (te corto los cojones). El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el presente indica “molestia o hastío” (me toca los cojones), el reflexivo significa “vagancia” (se tocaba los cojones), pero el imperativo significa “sorpresa” (¡tócate los cojones!). Los prefijos y sufijos modulan su significado: “a-” expresa “miedo” (acojonado), “des-” significa “cansancio o risa” (descojonado), “-udo” indica “perfección” (cojonudo), y “-azo” se refiere a la “indolencia o abulia” (cojonazo).
Las preposiciones matizan la expresión. “De” significa “éxito” (me salió de cojones)” o “cantidad” (hacía un frío de cojones), “por” expresa “voluntariedad” (lo haré por cojones), “hasta” expresa “límite de aguante” (estoy hasta los cojones), “con” indica “valor” (era un hombre con cojones) y “sin”, “cobardía” (era un hombre sincojones).
Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa “frío” (se me quedaron los cojones morados), la forma, “cansancio” (tenía los cojones cuadrados), pero el desgaste implica “experiencia” (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo).
Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo hay tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse, porque entonces indica “torpeza o vagancia” (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos).
La interjección “¡cojones!” significa “sorpresa”, y cuando uno se halla perplejo los solicita (manda cojones). En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones).
En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.
Saludos
Celianos se pusieron hoy con los testículos.
Dice un cómico mexicano que el verbo “rascar” aplicado a esa parte corporal debería usarse como “rascariciar” y que una buena sesión matutina de rascado escrotal es indispensable para tener un buen humor duradero.
¿Tan difícil es depilarlos? ¿Qué dicen ellos, les gusta depilarse los cojones?
Aquí una depilación con una nota de humor:
http://www.dailymotion.com/video/x7vt7r_pablo-01×04-depilarse-los-cojones_fun
Besitos
Yo abundo más en los postulados de Pitima, somos diferentes, somos iguales. Pero más que en términos de géneros, establecería este negocio en el de actitudes ante la sexualidad, que deben ser tantas como humanos hay en el planeta.
Aquí en Casa Susana nos atopamos, arribamos y fondeamos especímenes de muy distinto pelaje pero con una serie de afinidades sobre el tema de la sexualidad, de lo contrario estaríamos con otras mamonadas en otros pagos cibernéticos.
No creo que la apostura del bloguero, que ha obsequiado a Susana, de indicios acerca de su sexualidad, más de su actitud sobre el tema, jocosa y desinhibida diría, que al fin no se trata de otra cosa. Se puede ser muy sexual sin estar subordinado a actitudes obsesivas. Es una actividad igual de normal como el resto de las que realizamos a diario. el problema es cuando se soslaya o te la hacen soslayar.
Yo, por mis cojones, autorizo a Susana la publicación de una mía, a jeta descubierta, que posee en sus anales de sátiros y fauna afín. ( y si no, te la envío de nuevo).
Así que Beau te veo posando…
Calla Lepis que de Cela voy a hablar más adelante, ¡a pingar le voy a poner! ya verás qué manera de meter la gamba.
Pero antes otro asunto para el que no me vale tu foto Tiberio, y estarás agradecido por ello.
Muy bueno el video, Maite, lo he compartido en mi facebook.
Que bien suena la palabra cojones,es de las que llenan la boca
.Digo esto porque mi abuela,cuando le presente a uno de mis novietes llamado Manolo,me decia que solo por el nombre le gustaba,ya que Manolo llenaba la boca al pronunciarlo.Pues a mi la palabra cojones se me antoja igual.
De la foto que decir….bonita,bonito,bonitos y que invita a mirarla con mucho placer y que calor hace ahi,que suertaza.
Que por cierto,aunque muchas palabras en gallego suenan mucho mejor,cojones se me antoja que mejor en castellano.
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Me parece una idea genial… ya era hora!
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Ah y darle las gracias al hombre de la foto, que siempre se agradecen las aportaciones voluntarias [no invasivas