Encrucijadas de una aspirante a mujer bon vivant.
Fausto me ha demostrado que es un compañero noble con el que se puede contar, uno de esos exóticos ave fénix del mundo laboral para los que el trabajo hecho a conciencia es un valor en alza. A pesar de -o gracias a- esta cualidad, no avasalla con su perfeccionismo y es el primero en echar un cable cuando se precisa y, para más inri, no viene dando consejos. Sin embargo me lo ha enseñado todo sobre los intríngulis empresariales ¡cómo se ha portado conmigo! decenas de fuegos ha extinguido en mi nombre. No se puede decir que seamos amigos, pero es mi colega y mi pequeño reducto intelectual en la oficina, con nuestro trapicheo cinéfilo ¡la de pelis que tiene! ¡y lo que sabe de cine! Me troncho con sus opiniones disparatadas, pero lo que me conmueve es su paternalismo para conmigo. Se lo digo siempre:
- Fausto, tú eres como un padre para mí, y se enfada:
- No me hagas viejo, niña.
Y ahora se jubila Fausto, mi Fausto querido me abandona en esta insufrible jauría mortal de tiburones materialistas. Le voy a echar de menos más que mucho y me daba cien patadas tener que ir a su fiesta de despedida ¡esos eventos sociales! pero no podía fallarle a Fausto, al que tampoco le motivan los happenings sentimentaloides.
Ya de ir, hacerlo con la mejor cara. A tal tarea me dediqué por completo el sábado, con una puesta a punto extensiva desde el meñique del pie derecho al lóbulo de la oreja izquierda, esmerándome con exquisitas lociones milagrosas de resultados objetivamente dudosos pero subjetivamente eficaces.
Cada vez salgo menos ¡cuánto tiempo hacía que no me arreglaba tanto! Mi pompis no es, definitivamente, aquel que fue, pero bueno c’est la vie y, en fin, encontré el vestido perfecto, discreto pero astutamente sexi, sobre todo por detrás que consigue ensalzar la concavidad de mi cintura con lo convexo de mi cadera. Bouttines sabrina de tacón extremadamente femenino -casi ridículo-, pendientes de perlas magrebís azuladas, gargantilla a juego y aquella preciosa sortija que tan buenos recuerdos me trae. Me miro y veo reflejada a una burguesita fina tal cual, con mi bolso de mano y mi echarpe a la espalda. Le voy a encantar a Fausto, hoy soy mujer Fausto al cien por cien.
Partí bastante animada, preparada física y mentalmente para sonreír a diestro y siniestro, por igual a gerifaltes que a subalternos.
El restaurante estaba full, toda la plana mayor, aquello parecía una boda, 3 mesas largas rectangulares adornadas con flores, el podio para el pincha y la pequeña pista de baile amenazando con eternizar la velada. Fausto estaba impecable ¡con gemelos! Es un clásico, dentro de su estilo tiene clase y siempre, siempre, siempre huele genial. Con los de la panda del café, corrimos a coger posición para sentarnos juntos, con el poco tino de hacerlo todos en el mismo lateral de la mesa por este orden: Sergio, Estela, yo, Fausto y Bego, dejando torpemente el frente descubierto para que lo habitase cualquier petardo. Se vinieron los comerciales. El ex míster Lugo, Bruno, me tocó enfrente y las rubias -de bote- Marta Murillo y Bea Castellón flanqueándole.
Bruno, el ex míster, entró en la empresa hará unos 5 años y nunca le hice ni caso; no porque me desagradara, guapo es un rato largo, y sonriente, y sobresaliente, un joven con un futuro prometedor, con todas las cartas para comerse el mundo. Quizá por eso me inhibí, un bollo tan yeah! siempre custodiado por chicas más jóvenes, más bonitas que yo, y con mejor nómina. De modo que no me puse eufórica al ver que se me sentaba delante. Pero para hacer justicia diré que estuvo encantador en la cena y, junto con las rubias, nos hicieron el punto porque les adoptamos como orejas. Les contamos todas y cada una de las batallitas que hemos vivido estos años y me reí hasta las lágrimas. Albariño va, langostino viene, anécdota al canto. Creo que estuve bastante elocuente, Fausto y Bruno se despiporraban. A las rubias se las veía como con la sonrisa pintada de risa pero Bruno parecía francamente divertido y nos tiraba de la lengua, instándonos con su actitud a continuar con nuestro chistoso repertorio sinfín.
A los postres se le dio su reloj a Fausto y dijo unas palabritas que me emocionaron y me entró la melancolía. Sin Fausto esto no va a ser lo mismo.
Empezaba la música y la gente se levantaba socializándose en corrillos y yo me escabullí al baño con una angustiosa sensación nihilista que se me cortó de cuajo en cuanto me vi la pinta en el espejo ¡qué horror! Yo soy de las que, en el fragor de la conversación, me olvido de mí y estaba hecha unos zorros. Me compuse y salí, y así como salgo me encuentro con Fausto en la esquina, mirándome con los ojos nublados de emoción.
-Voy a echar de menos toda esta basura, Susana, me dice.
Me abracé fraternalmente con Fausto, un abrazo de esos que sientes el calor y compartes el sentimiento, que percibes la estructura corporal del otro y su estado anímico, y … ¿eso que puja es una erección?
Me desembaracé de Fausto un poco abrumada, vagamente excitada, consciente de que no era momento ni lugar para tan candoroso abrazo. Él titubeó turbado, balbuceó algo confusamente y se evaporó al servicio de caballeros. Salí a la terraza a tomar el fresco y allí estaba Bruno, el ex míster, fumando un cigarro y mirándome con los ojos un poco etílicos.
-Tienes una relación estrecha con Fausto, eh?, me dice.
No me quedó claro a qué se refería con estrecha y le miré con desconfianza.
- He visto cómo te apenabas cuando leyó su despedida, dijo sacando la pata de donde la había metido.
- Es un gran compañero, un buen amigo.
- ¿quieres?, me ofrecía un cigarro.
Alargué mi mano ensortijada de recuerdos para aceptar el vicioso objeto pero, en vez de dármelo, me sostuvo la mano. Con la seguridad pasmosa que tienen algunos hombres guapos, la acercó a su boca y besó el dorso de las falanges de los dedos. Un gesto rimbombante como el del duque para con la duquesa, pero demorándose un poco más de la cuenta, dejando que el calor de sus labios le hablase a mi piel. Se la retiré despacio, sin muchas ganas, mirándole entre extrañada y divertida. Bruno es muy atractivo, tremendamente atractivo. Sentí lo irresistible que puede llegar a ser un hombre por su carcasa. Me entró una especie de embriagadora ola de deseo, mi cuerpo tomando por su cuenta precursoras formas de volcanes sexualmente activos. Tomé por fin el cigarro, lo puse entre mis labios y me acerqué para que me diera lumbre. Me dio lumbre con su mano derecha mientras la otra se atrevía a apoyarse en mi cintura, deslizándose como quien no quiere la cosa hacia los riñones y, en ese preciso instante, sale Fausto dando voces:
- ¿mi chica favorita a las andadas con el pitillo?
Apagué el cigarro como si fuera una rapaza a la que han pillado in fraganti, al tiempo que Bruno abandonaba mi cadera.
- Ya viene papi con la regañina, dije sonriendo un poco violentada. Él me miró con seriedad:
- ¿entramos?, dijo.
- No Fausto, cariño, yo me voy para casa ya. Ya sabes que estas fiestas a mí…
- No se hable más ¡te llevo!, aseveró Fausto con aplomo, ¡disculpa perfecta para librarme de la gincana!
- ¡Ni hablar! -ahora era Bruno el que metía baza- es tu fiesta Fausto. Yo acerco a Susana. Ya me iba, mañana tengo reunión temprano con los de Q y con esos hay que andarse muy despierto.
…
….
¡oh la vida! En menudas tesituras nos pone. Momentos cruciales en los que hay que tomar decisiones rápidas. No hay ocasión de analizar consecuencias y, una vez tomada una vía, no cabe dar marcha atrás. ¿Acepto y me voy con Fausto? ¿arriesgo con Bruno? Yo hube de tomar mi decisión sin pestañear, pero aquí podemos permitirnos paralizar este instante en el que se me abría un interesante dúo de posibilidades. Decidme, querid@s amig@s, cual sería la decisión correcta para esta incansable hedonista, para la que disyuntivas de este calibre son de importancia vital, claves del éxito de la bon vivant que aspiro a ser.
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Comentarios
Yo no lo tendria tan claro……tal vez ninguno…….yo sigo eso de ……………donde tengas la olla no metas la polla…..ademas yo le tengo mucho cariño a la mia y tambien me llevaria mi tiempo pensarmelo……..jajajaja
Bruno: es el futuro. Pero seguro que duermes sola con la manía que tienes de dejarnos con la miel en los labios
(anímate mujer, aunque sea con Fausto)
4 aportaciones y las 4 diferentes.
Tranqui Ana, que esta vez consumamos, ya no adelanto si con Fausto como dice Torrevientos, con Bruno, o con los dos ( ay anandita, qué saltimbanqui me has salido)
Bueno, yo aplicaré un utilitarismo puro. Primero se va con Fausto, ya que se retira del trabajo pero Bruno se queda en la empresa y puede ser el siguiente por conocer.
Como en las ofertas del Carrefour: 2 x 1
¡Siento revelar la historia! Soy Fausto. ¿Pero no os dais cuenta? Se vino conmigo. Os diré por qué: ¡Susana es Mefistófeles! Y me ha hecho venderle el alma a cambio de sus favores eróticos. Ella se entrega y yo le doy mi psique. Al guaperas le sería imposible, porque no la tiene. Lo único que sabe de erotismo es lo que ha visto en profilácticas películas porno y luego ha practicado con ego envanecido. ¡Pero el erotismo está en el alma! Así que Mefistófeles me ha convertido en su esclavo sexual. Al principio estaba bien, ¡pero me va a matar, me va a matar! Busca tener mi alma para siempre. ¡Y eso no, no, no! Decidme, os lo imploro, ¿qué puedo hacer para recuperarla y que esta Lilith bíblica de la que sois tan amigos se vaya con el guaperas? ¿Cómo, si no, va a demostrar éste sus atléticas e insípidas capacidades? ¡Mi alma, mi alma!
Qué bueno… Muy cinematográfico!!! Encantador.
Aisss, yo soy la perpetua indecisa…
Supongo que depende de lo que me hiciese falta en ese momento.
Fausto es el padre, protector, amigo, amante de lo bien hecho… Suena prometedor y encantador.. y también a compromiso. A ciertas edades nos volvemos, tanto hombres como mujeres, más sensibles, y, si bien tenemos más experiencia, también somos, curiosamente, más dependientes de las relaciones afectivas. Si andas buscando alguien así… Fausto es el que nos hace falta. Además esta noche no viene con erección exprés…
Ahora, si lo que quieres es conocer lo nuevo, excitante, misterioso… Pertenecer al conjunto de experiencias enriquecedoras del macho fornicante… y sin más complicaciones en principio, entonces, Bruno, venga… a escena!
Yo creo que Susana se irá con Bruno. No quiere fastidiar la amistad con Fausto. Sería casi como un incesto..
Hablo de esta noche. En el futuro… quién sabe…
Y yo, bueno, yo, si Susana fuera yo, estando disponible y sabiendo lo que ahora sé: creo que Bruno, al Carpe Diem total.
Y en otros tiempos lejanos: me iría con Fausto. No era yo quién de contrariar a mis superiores, ansiando protección y custodia… qué le iba a enseñar yo por aquel entonces a Bruno…
¿Nos ponemos freudianos?
No, mejor me espero al final.
¿Y Mefistófeles por aquí? Vaya que se toman en serio la noche de brujas.
qué Mefistófeles ni que ocho pimientos, Dr. Fausto.
No es alma eterna lo que busco, es sólo la urgencia de oración meneada, extática, compartida.
¡Polvo somos! y hoy, víspera de difuntos, más que nunca me siento arder. Me siento hoy capaz de merendarme a Bruno y cenarme a Fausto, y, de postre a alguno de los que por aquí os pasais (Lepis por ejemplo) ¡Qué voracidad siento hoy, víspera de difuntos! el 2×1 de Javier es nada. Ven Pitima conmigo al aquelarre, bailemos obscenamente para Dionisos y ¡jodamos! libres, ¡jodamos! Con quien sea ¡tanto da!
Eso que pides, Susana, se llama “aquelarre”. Después de las ceremonias, todos fornicaban con todos. ¿Crees que no nos damos cuenta de que estás pensando en un aquelarre y nos lo estás proponiendo? ¡Pero tú no eres una bruja más! ¡Eres Mefistófeles, Walpurgis, Pedro Botero! Tú quieres que, antes de la orgía, todos pasen por ti. ¡Susana, Susana, Susana! Pero, en la sociedad en que vivimos, en lugar de con un aquellarre, tendrás que conformarte con un sosa fiesta de Halloween. Lo siento. ¿O tal vez deberías convocarnos a todos en las entrañas de algún bosque? ¡Tú lo que sientes es la llamada ancestral de esta noche! La noche de los muertos que sólo puede celebrarse con la vida, con el sexo desatado, con la euforia de los licores coventuales y el amasijo de cuerpos promiscuos. ¡Me dejo, me dejo!
Es que la noche se presta para esos ardores,bueno esta y todas,con lo que para una noche asi Bruno.Fausto seria demasiado tierno y tal vez no suficiente para apagar tanto fuego.
A saber por onde lle tiran os vientos a Susana despois de tanto palique gastronómico e guiños enolóxicos.
Claro que co levísimo ardor provocado pola erección express de Fausto, eu penso que aquel quentou o forno e vai ser o míster Lugo quen acabe enfornando.
(Deixeime levar polo localismo. No fondo son un sentimental).
Bicos na encrucillada
Jajajajajaj…..pero teneis alguna duda?….yo ninguna, está clarísimo, Susana se muere por los huesos y el ” coco”( no olvides esto último Dr.fausto) de Bruno…es él, y sólo él, el que la provoca ese ” terror sagrado” que es el deseo sexual, vamos, yo si estuviera en su lugar,ya estaba como loca disfrutando de ese juego de seducción tan excitante y emocionante con Bruno.
Fausto es otro rollo…….
Tranquila Habitación, que ya dijo que me va a coger a mí como postre, no vengas a meterle ideas raras en la cabeza que luego “se me ceba el cartucho”.
Fausto. Tiene el nombre… y la erección exprés: Un sentimiento profundo expresado por el propio cuerpo, sin intervención (más bien quizá con el sonrojo) del sujeto.
Brunos hay muchos cada día a tu alcance.
Lo que sería de todo punto imperdonable es lo que Ana sospecha y apunta.
ándale! Cuánta expectación, qué buen despertar.
Pero ¡por favor Dr Fausto! no bromeemos con las brujas, que es un tema muy serio, muy muy serio, que muchas comadres del pasado perecieron en la hoguera por acusaciones de ese tipo y yo le tengo gran respeto a mis antepasadas, las más valientes, las más listas, científicas apasionadas, doctoras honoris causa de la naturaleza murieron entre gritos del populacho. Así nos va.
Callad que con ese tema me caliento y me voy del asunto ¿Fausto? ¿Bruno? ¿cual es idóneo para un polvo redondo, entendiendo por redondo ese que alcanza el fin y la perfección en sí mismo?
Lorena aboga por Fausto, también Vlixes y torrevientos. Por los dos Ananda, Javier y Red Baron.
Por Bruno, Habitación 202, Pitima, Una de ellas y Chousa también ( por motivos sentimentales, que tienen peso, ¡claro que sí!).
Antón, te quedas sólo con del tabú de la olla y la polla.
( me ha encantado Vlixes tu descripción de esa “exprés” en el post anterior.)
Teneis que esperar un poco por la resolución que hoy estoy pelín espesita, sigan jugando sus cartas!
Me miro al espejo y deseo que haya sido Fausto. Sí, que haya sido él, que una mujer comme il faut prefiera al mentor frente a la juventud…
Pero me pongo en las caderas de la mujer, en sus nalgas que fueron, y que retuvieron, y me cuesta más pensar que fui yo el agraciado.
Es lo que tiene implicarse en un relato: empiezas a fantasear y cuando quires darte cuenta estás dentro de él.
Fue el Adonis, ¿verdad? Me lo temía.
[escribes lindo, Susana]
empecé a leer la historia por el final y ya sé que consumaste con Fausto, yo lo hubiera elegido sin dudar, pero todavía me falta leer la historia intermedia… ¡no puedo con los nervios!
biquiños,
Esta vez no me leí los comentarios.
Siendo “Susana” la protagonista yo creo que se va a ir con Fausto, que en el fondo es una sentimental. Y ese chulito guaperas del tres al cuarto, se merece que le hagan esperar.
Que se joda y aprenda.
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Fausto, por supuesto, por qué has dudado?