Soll ich ihn ficken? (El alemán. Primer parte)
Citarme personalmente con alguien que he conocido virtualmente me pone nerviosa siempre, pero si voy como Susana Moo me da un corte que no os hacéis idea. Es una situación que evito y todas las veces que me he animado a dar la cara me ha atacado la inseguridad, ya no solo porque resulta surrealista que alguien conozca mis fantasías al dedillo antes de saber sobre mí, sino porque me flagelo pensando que mi yo real va a desmerecer al personaje. Es mucho más confortable para mí ser la mujer que soy y dejar a Susana en el blog, pero a este “marinero” en cuestión me apetecía mucho conocerle porque admiro su actividad artística.
Resulta que es un músico noreuropeo, muy espiritual él, especialista además en literatura hispana, y que tiene el buen gusto de refrescar su español en Erotómana. Le dio por hacer el camino de Santiago y me invitó a acompañarle en su jubileo. Me apeteció y me dije:
- Venga mujer, aprovechate del “tirón Susana” para conocer gente interesante.
Y me animé, pero esta vez no quería lío, y se lo dije:
- Encantadísima de quedar contigo, pero ojo que no quiero lío.
- Ok, ok, dijo.
Os preguntareis porqué decidí eliminar el ligoteo del catálogo de posibilidades. Pues hay varias razones, pero la más importante es que me estoy trabajando para cambiar algunos matices de mi personalidad. Estoy en pleno proceso de renovación interior. Todo lo que leo y escribo, todo lo que comentamos aquí, no cae en saco roto. Después de aquella reflexión sobre la necesidad inconsciente que padecemos muchas mujeres de poner constantemente en la palestra nuestra capacidad de seducción, me siento con nuevas municiones sicológicas para enfrentare a un hombre sin la obligatoriedad auto impuesta de estimular su bragueta. Mi problema no radica en el abuso de una promiscuidad indeseada, si no en el coqueteo sin ton ni son que, de vez en cuando, me ha llevado a situaciones indeseadas, y a arrepentirme de mezclar ajos con cebollas. Y ya está, quiero ser consciente de mis deseos y no dejarme llevar por la vanidad que supone atraer a alguien sexualmente. Quiero ser capaz de establecer nuevas relaciones con los hombres.
Ésta era una oportunidad de oro para comenzar a practicar mi nueva política social, y allí me fui, con la firme voluntad de conseguir mantener una amistad a secas con un hombre, una amistad sin retintín.
Empecé por no arreglarme en exceso. “Arreglar algo”, supone que eso está estropeado, y ¡ahí!, ahí radica el eterno escollo. Que nos creemos las mujeres que nuestra feminidad natural necesita ser reparada con parches varios, a saber cosméticos, joyas …
Vistiéndome, me dí cuenta de que no me resultaba tan sencillo librarme de los estereotipos opresores a los que he estado expuesta durante tantos años, y me cambié de ropa por lo menos cinco veces. Al final cedí un poco y la interior me la puse preciosa -¡ay esa seguridad basada en el objeto!-, y la exterior corriente y moliente. Laqueé mis uñas de manos y pies sólo con brillo -¡ay esa seguridad basada en el fetiche!-. Y en el rostro me puse exclusivamente carmín -clarito-. Pelo recogido, y prometo que el tacón era bajísimo. Allá me fui, mentalizándome de que puedo resultar encantadora sin contar con mi sexualidad cascabelera como aditivo indispensable para interesar al sexo opuesto.
Por momentos me atacaban ideas castrantes, “ ¿qué ilusión se habrá hecho de Susana Moo? ¿esperará una mujer explosiva? ¿le decepcionaré?”, pero lograba neutralizar los ataques de la “quejumbrosa mujer antigua”, contraatacando con argumentos más acordes con mi moderna feminidad post-feminista. “Si no le gusto, a mí: plin. No voy a intentar seducirle. No tengo porqué seducirle. Mi interés no está en resultarle atractiva, ¿qué más me da si le parezco horrible mientras podamos charlar amistosamente de música y de literatura que es lo que a MI me apetece?”. Me lo decía en inglés, “Sex is not the only way”, me lo decía en alemán, “Sex is nicht die einzige wahl” y en gallego “Se non lle gusto, que mexe!”. Esa era mi letanía cuando le vi acercarse de lejos. No me preguntéis porqué supe que era él, pero lo supe. Entonces me dije ¡olalá! y luego, ¡aupa nena, tu puedes! …
…….
Y bien, ¿tenéis fe en mí? ¿fui capaz de resistir aquel impulso, de nombre vulgar?
Venga, os lo cuento en cuanto tenga un puñado decente de apuestas.
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Comentarios
Es una sensación poderosa la de la conquista y la seducción, pero si se convierte en imprescindible, ¿quien está conquistando a quien?
Si para sentirte libre precisas interpretar un papel, ¿eres realmente libre?
No es fácil reinterpretarse, pero estoy segura que puedes hacerlo, tu personalidad trasnciende su belleza exterior, y tu carisma va mucho más lejos que la bragueta del hombre que te acompaña.
Sin duda.
Una vez más, siento sana envidia de ti.
A mí me pasa totalmente lo contario que a ti.
Yo suelo relacionarme bastante bien con los hombres; charlas agradables, conversaciones de todo tipo (incluso sobre sexo, si hace falta),…todo agradable y ameno vaya vestida como vaya, seductora o no.
Sin embargo, a pocos seduzco. De hecho, si alguna vez lo he hecho, se ha quedado ahí, en nada más.
Creo que deberías ir a esa, o a cualquier otra cita, sin nada preconcebido ni planificado. Porque tú eres capaz de mantener una conversación inteligente e intelectual, o seducir hasta volver loco a cualquiera, o ambas cosas a la vez.
Entonces, ¿para qué planteárselo? que surja lo que surja, y se disfrutará cuando corresponda.
Me impresiona tu poliglotismo… Carallo pa la Susi…
Tu inseguridad te hace humana, encantadoramente humana.. jaja. Y quizá a él le pasase lo mismo… ¿Y tú? ¿No te preguntaste sobre él? ¿No te decepcionó? ¿No pensaste que quizá él también se sintió inseguro? jaja
Claro, es que para ellos es más sencillo, porque saben que a nosotras se nos seduce con algo más que apariencias…
Ah… perdona… pero tú ibas a no sé qué experimento social… vamos, que no querías lío… bueno bueno… jaja
No sé yo si eres tan sacrificada.. Creo que te ganan las pasiones, y ese es uno de tus atractivos defectos… jajaja
¿Lo habrá tenido en cuenta nuestro noreuropeo?? ¡y músico!
Si me dices que toca la gaita ya lo tenemos en el bote.. jajaja. Es que los gaiteiros…. Xastamos!!!
Yo apuesto por que sí, que hubo lío… Además de intercambio artístico-cultural… claro.
¿Fue comprensivo? ¿Te dejó tomar notas? jajajaja
Aisss… Venga mujé… cuenta ya…
Susana, un pequeño dato. Si se me permite, la expresión del título sería correctamente “Soll ich ihn ficken?”. Mit Akkusativ jeje
Ni idea.
A mi me pillas más del rollo Belkis, pero con matices.
Puedo tener una conversación agradable con un hombre con facilidad, pero suelo resultarles excesiva, demasiado “estimulante”.
En el aspecto físico no tengo idea, hasta la fecha he sido bastante desconocedora de si atraigo o no a los machos, es más, siempre me ha parecido que más bien poco, hasta el punto de que a menudo me siento un poco asexuada, porque no ven una mujer, ven un cerebro con patas, y eso a la mayoría los avasalla.
Además, si lo que le gusta al mozuelo son las formas escuetas, pues no soy su tipo.
Últimamente, sin embargo, me ha dado por pensar que tengo mi público, y que no he tenido más éxito es porque nunca he salido a tenerlo (digamos que no he creido en mi potencial, o me daba miedo, o me suponía mucho trabajo, no sé), y porque, en el fondo, me gusta gustar yo entera, sin caretas, lo cual exige no maquillar la verdad, y la verdad es que soy una mujer con sentido del humor, con cerebro y opiniones formadas,muy cariñosa y con carácter…pero también frágil.
Hay pocos hombres que aprecien esta combinación (da trabajo, impone, otra más fácil de entender,….), pero es que si no lo aprecian, no me valen.
Esta es mi declaración de independencia.
En cuanto a si la tuya surtió efecto, no sé qué decir. SI te lo llevaste al catre sin ceremonia de seducción: ¿eso cuenta como un sí o como un no?.
Eu penso que fostes a un concerto para pianola en si bemol e os dous salistes contentiños.
(Todos, músicos e músicas, temos dudas sobre a nosa axeitada afinación. Pero como en todas as artes, a cousa non é como a pintamos, senón como a ven).
Bicos dende o Centro Xeográfico
Saichedes contentiños do concerto de pianola, o interpreto como un voto positivo, nonsí Chousa?
Ah no Wendy, sin seducción nunca. ¿Dónde estaría la gracia?
Como tú misma has señalado, Susana, sin seducción nunca. Así que ha tenido que haber previamente un contacto más o menos largo entre vosotros, virtual, con lo que dos terceras partes del camino ya estará recorrido.
Lo más triste es que tenga que ser un intelectual músico políglota noreuropeo. ¿Por alguien así rompes tu anonimato tan celosamente guardado? ¿Un españolito de a pie, torpe en cuanto al dominio de idioma y dialecto, cultivo personal justito tirando a mediocre, con problemas cotidianos y endémicos, que tú ves constantemente reflejados en los de tu alrededor, no da la talla…? No hablo de mí precisamente. Y aunque suene muy amargado y contundente, te lo digo: ¿sabes el cuento de la ratita presumida…?
Las expectativas cumplidas son un arma de doble filo, tanto a corto como a medio plazo.
Espero y deseo que todo te salga a pedir de boca. Disfrútalo, y deja que emane tu sensualidad celta, con mucha fantasía, profunda, cultivada con mimo, algo pragmática, muy tierna y con cierto toque rural, tantas veces manifestada aquí. No todos los días uno se encuentra con alguien que se ha esforzado tanto por darse a conocer, y más teniendo en cuenta que en principio sólo obtendrá una simple conversación.
Quizá sea, Arturo, eso que llaman en portugués “o embruxo do extranxeiro”, pero no te preocupes, que yo, a diferencia de la ratita presumida, no busco marido.
[...] alemán (Tercera parte) Publicado por Susana Moo 21 marzo, 2011 ShareEsta historia comenzó aquí, continuó acá y sigue: [...]

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