Mi marido y yo
Hace tiempo que duermo sola, Ramiro, mi marido, se ha mudado al ala este, donde hemos habilitado un apartamento y allí está, ocupado día y noche con sus cacharros. Ahora es como si yo fuera soltera y no negaré que estoy encantada. Después de tantos años con la casa llena de críos, sin un minuto para mí, de repente esta paz, todo el tiempo para mis paseos, mis flores, mis libros.
Ramiro viene a comer a las dos en punto, charlamos sobre ésto y aquello, es un hombre culto al que le gusta estar bien informado. Jamás me he aburrido con él, nuestro matrimonio ha sido normal y corriente, muy centrados en la educación de nuestros hijos, en la administración de la hacienda …, una pareja como cualquier otra. Como cualquier otra hasta la locura esta de espiarme.
Todo empezó cuando enviamos a Chiqui a estudiar bachillerato a Estados Unidos y se nos quedó la casa vacía. Nos metimos de lleno en la restauración del pazo, que tantos rompederos de cabeza nos trajo. Ahí fue cuando decidimos instalarnos en habitaciones separadas.
- Como los Reyes, le dije.
Reconozco que me quedé con la parte más bonita, mi cuarto es una verdadera casa de muñecas. Está en la zona elevada y tiene vistas a las viñas, a la finca y a la montaña. Ya las puertas, de doble hoja de madera de roble, impresionan, con la cerradura enorme, de hierro forjado. La cama con doseles de pan de oro es espectacular, herencia de la condesa, -bisabuela de Ramiro-. Pero lo más espectacular es la chaise longue, que el anticuario nos aseguró que había pertenecido a María Antonieta. Recuerdo perfectamente la mirada premonitoria que nos dirigimos Ramiro y yo cuando nos la trajeron y la colocamos justo enfrente al enorme ojo de cerradura.
Mi cuarto es mi palacio y la chaise longue se ha convertido en mi trono, desde el primer día que la estrené me vino la afición por acariciarme. Yo antes nunca había tenido esa costumbre, el placer me había venido -en contadas ocasiones- con Ramiro, pero nunca a solas. Fue tumbarme en la chaise longue de María Antonieta y descubrir el placer de acariciarme. Se convirtió en un hábito diario. A las siete, cuando se va el servicio, subo las escaleras, cierro con llave y jamás olvido retirarla, dejarla encima del aparador. Desde el principio supe que Ramiro vendría a espiarme y ¿os podéis creer que me encanta que lo haga?
Recuerdo lo excitada que me sentía los primeros días, como una niña haciendo una travesura.
No deja de sorprenderme esta ilusión en el ocaso de nuestras vidas, porque lo nuestro en la cama fue muy normalito, con más ansia los primeros años, que pronto se truncó. Normal: cinco hijos todos seguidos. Se fue apagando la llama. Antes de la decisión de separar los dormitorios, hacía ya mucho que nada de nada. Y ahora, ¡quién me lo iba a decir a mí!, esta fantasía, cada día más estrambótica, que me paso el día pensando cómo sorprenderle, que nunca había vestido yo lencería tan descarada. Voy al Corte y hasta vergüenza me daría si me encontrase con alguien. Monerías hacen de transparencias, encajes, ¡esos leopardos!
Si me empeñé en aprender a comprar por internet no fue por otro motivo que el de hacerme con juguetes sexuales, hay que ver lo que inventan ¡tenía que reprimir la risa imaginándome la cara de Ramiro viendo cómo esos artilugios entran en mi cuerpo!
Pero el atrevimiento gordo fue lo de Antoine, que aun lo pienso y no sé cómo fui capaz de dar el paso. Debe ser cierto eso que dicen, que pasados los sesenta se pierde mucha bobería. El caso es que fue leer el anuncio y pensar “¿por qué no?”. La primera vez que me visitó, yo estaba como un flan, pero él es un caballero, un verdadero profesional y supo hacerme todo su repertorio -¡Jesús!- logrando que me sintiese bastante cómoda. No alcancé el placer, pero ahora, cada vez que viene, lo alcanzo sin problemas. Antoine me cobra 500 euros, pero Ramiro no sabe que le pago – le hago el ingreso anticipadamente, para no pasar el bochornoso momento de dárselo en mano-. Ramiro se debe de creer que es mi amante. Hay qué ver, esto es una perversión de las mayúsculas, un pecado mortal … pero yo ya hace muchos años que dejé de ir a misa.
Y cómo disfruto imaginando a Ramiro sufriendo detrás de la cerradura, padeciendo las pasiones de un adolescente celoso y enamorado. Mi amor, tan loco. Cuánto le quiero.
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Comentarios
E precisamente tiña que chamarse raMIRO. Vai ti saber se non todo era fláccido o que se lle pon mirando pola cerraDURA…
(Antoine ten que ser un artista. Seguro que lle mola o Pazo e maila Peza na que ti te convertiches. E o morado do billete de 500 tamén resulta mon sensual)
Bicos pola cerradura
qué maleducado
Y a ti qué te importa?
(beso Simbad, beso ana, e bico Chousa! que se me colou o teu comentario namentras respostaba a tito, non vaias a pensar que é por ti, mon dieu!)
aaaaaahhhhh! poichito.
Dale oportunidad!, algo, lo que sea……….se va a cansar y se va a ir a espiar a otras (de perdido que le pongan un banquito para que se siente a ver cómodamente)
Lo digo con profunda solidaridad gremial
jajaja, ay Lepis qué bueno, qué gracia me ha hecho tu comentario. Sí, pobrecillo Ramiro, ahí encorvado, con lo malo que es eso para el lumbago!
Me gusto mucho el relato. Ahora si que va a disfrutar esta senora: masturbacion, juguetes sexuales y hasta acompaniante profesional, yo quiero ese menu! A las mujeres lo que mas nos gusta es masturbarnos y que nos mieren haciendolo es lo maximo.
Las formas en las que somos felices son inopinadas y extrañas. Disculpa el atrevimiento de Tito, los jóvenes no tienen una perspectiva adecuada de la edad, creen no sé por qué que con la edad se muere la sensualidad, cuando es al contrario.
Biquiños.
Entiendo todo: lo de dormir separados, lo de los juguetes, lo de Antoine, lo de apagarse la llama,… Lo que no acabo de enteder es el morbo de dejarse ver ante él, hacerle padecer como diciendo “mira, pero no lo catarás”. Quizás es porque yo no sea tan cruel.
Tito, aquí hay gente madura, es decir, gente que habla de sensualidad y sexualidad y la entiende.
Sigue creciendo, quizás algún día entiendas lo que quiero decir.
Se le va a acabar el chollo a la pobre, que han abierto Meirás al público esta semana
Yo quiero saber que hace Ramiro al otro lado, me lo imagino, pero igual tú lo sabes y nos sorprendes.
Un bico.
Hola,
Un buen relato, me gusta, pero el final no me acaba de convencer. Parece que cambia un poco el registro, la forma de hablar de la protagonista.
Besos.
500 eurazos!
eu terei que conformarme cos xoguetiños… (e con alguén detrás da pechadura!)
co da chaise longue de maria antonieta foiseche a olla jajaja, moito me rin, és la rehostia, Susana
Muy bien. Me gustó mucho. Pero también me deja un poco triste… Abandonada después de un enfriamiento de la relación…. ¿no sucedía al revés? No es en la madurez y en la vejez cuando nos poníamos más tiernitos? ¿no?. Quizá ya nos damos más asco… jajaja, con tanta confianza, tanto conocerse ya y tanta arruguita y michelín rendido a la gravedad……….
Aisss…. Los ricos pueden permitirse estas excentricidades, pero los que no lo somos tanto… ¿cómo sobrellevaremos la frialdad después de tanto tiempo de relación, las menopausias y andropausias, el quedarnos calvos, el atranque de nuestras arterias, la huelga de las hormonas…. la pereza de amarse físicamente…?????
Biko.
Ah… la chaise longue!!!!!
Esa asignatura pendiente!!!!
Con el juego que da…por ejemplo, para un “ménage a trois” ¿no ha pasado Ramiro nunca al otro lado de la cerradura? O no ha sido invitado?
En cuánto al sexo tras los sesenta… por lo que se sabe (hace poco EPS publicó un interesante reportaje al respecto), si se ha sido apasionado, se sigue teniendo,aunque con las variaciones lógicas debidos a los cambios del cuerpo. Lo mismo que a los 40 no es como a los 20, pero eso no significa que sea peor ni mejor,es distinto.
Y si como nuestra protagonista parece,en su juventud el sexo nunca ha sido explosivo “el placer me había venido -en contadas ocasiones- con Ramiro”… mas vale tarde que nunca.
Me alegro por ella, gracias a Antoine (y a Susana) seguro que ha rejuvenecido, está más agil, bella y su cutis luce radiante. Aunque le cueste su dinerito, ¿para qué mejor puede servir el dinero a esa edad? Más caro es un lifting, y seguro que el cirujano no sería tan cariñoso como Antoine, ni ella lo disfrutaría tanto.
Besos
He estado dándole vueltas, Fer, para mejorar el final -estoy contigo- pero no me da pa más, al menos en este momento. Quería meter lo del banquito, pero no le doy encontrado hueco. En fin, no me digas Zeltia que lo de la chaise longue de María Antonieta no es un puntazo, ja ja.
En cuanto a envejecer en el amor Piti, bueno, iremos viendo, a ver si lo vamos haciendo aquí juntos y nos vamos contando truquillos.
Yo también leí, Vlixes, el reportaje del sexo después de los sesenta en El Pais y fue la fuente de inspiración para este relato, voy a ver si lo encuentro y os lo enlazo. Sí, aquí esta: http://issuu.com/teinho/docs/09-eps-enero-by-lgt67
No veo crueldad Belkis en esta buena mujer. Más bien, como dice Wendy las formas en las que somos felices son inopinadas y extrañas, y sí Blogbo, habrá que ir a visitar el pazo de Meirás (qué secretos guardarán sus alcobas!)
Mira si eu fora o teu marido, esperaba ó teu amante-gigoló ese a saida e quedaba con él sin que tí o souberas pa ires xuntos o sejinte día coma si fora outro compañeiro en plan “asaltadores encapuchados de pasos”, así mentres tí me imaxinabas no banquiño eu estaría dándoche o teu e có morbo de pensar que tí estarías pensando que me estabas a poñer os dentes tan larjos que me quedarían espichados no parqué…….
Bos días amicus:
Grazas pero xa pasei isa etapa, agora estou nunha que é intimista e espritual, se é que hai algo de espritual en min; supoño que iso é o único que me queda…o esprito. Respecto ao pazo é unha “pena” non estea en venda.Como queira que sexa,grazas por ámbalas cousas.
(Seica é mirar o pazo,estou convosco;falaremos…(de falar,eh?, que eiquí tudo pode escarallarse po-lo miolos).
Deica logo amicus.
No hay nada extraordinario en tu relato, Susana. Bueno, hay algo si, tu prosa
. Todo me parece normal, un juego no apto para niños en edad escolar. Hay hombres para dar y otros para mirar… LA fantasía de la “pichaDURA”, que así es como se dice en el inglés de provincias pequeñas, no es sólo un privilegio de voyeristas ni de exhibicionistas, es la ilusión de todo bicho viviente. No es lo mismo mirarlo a través de un amplia ventana que medio borroso por una cerraDURA… ¡la fantasía al poder! ¿ o es que nadie se acuerda de la primera vez que vió una película porno codificada de canal+ ?, ya sé que el Lunes todo el mundo se daba de alta, jajjajaaa
La fantasía de la pichadura ( parece gallego, Paco, más que inglés, pichadura: pechadura) y normal, normal … no todo el mundo tiene un pazo así … Mira Beato, encantoulle!
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bien te podrías haber entretenido un poco más con Antoine, ese ¡Jesús! de su repertorio nos deja con los dientes largos.