La sexualidad de la Diosa.
Las religiones modernas monoteístas nos robaron a las diosas. El catolicismo nos ofrece a la Virgen María, y vale, está bien, es una faceta hermosa de la mujer, la de madre entregada, sufridora, pero ¿por qué no ha parido? ¿cómo se come eso de que haya concebido al inmaculado modo? La Afrodita griega -después la Venus romana, anteriormente posiblemente la Ishtat o la Astarté orientales-, es una diosa hembra, la diosa del amor, de la atracción sexual, de los placeres carnales, y también madre. Madre y amante, una mujer completa, con sentimientos apasionados e impetuosos, cruel a veces, celosa otras, generosa también. Afrodita tiene mucho que enseñarnos sobre nuestra naturaleza sexual. Durante muchos siglos el culto a esta diosa fue respetable y conveniente. Adorémosla hoy aquí un poquito (porsi)
Cuenta la tradición antiquísima que Afrodita surge del mar alzada en una concha, desnuda y preciosa, con sabor a mar y biología marina. Su función es la de provocar el deseo, de que nos gustemos tanto hombres y mujeres, de que hacer el amor sea un deleite sensual delicioso, de que nos enamoremos. No le interesan ni el matrimonio ni el amor eterno, ella busca que gocemos, miradas enlazadas, pelvis agitadas.
En su vida olímpica no fue muy promiscua, tampoco casta. Tuvo a su marido, Hefesto, y a su amante oficial, Ares. Solo de vez en cuando se encaprichó de humanos inferiores a ella (p.e. Anquises).
Me sorprende la elección de sus parejas ¿no es extraño que la belleza y encanto personificados escogiera como esposo a uno de los dioses más feos? Hefesto era un hijo repudiado por sus padres, Zeus y Hera, que se avergonzaban de haber concebido un hijo tullido. Debido a esta falta de amor paternal y a la crueldad generalizada de los dioses -que se choteaban de su minusvalía- Hefestos se fue haciendo un ser huraño y resentido, replegado en sí mismo. Sin embargo – o quizá por ello- era un artista de la forja y realizaba joyas e inventos maravillosos de oro y bronce con cualidades mágicas ¿le compensaban a Afrodita los regalos preciosos que su marido le obsequiaba? o ¿ era que su vanidad se veía fortalecida al resaltarse su belleza al lado de un esposo tan poco agraciado?, ¿le inspiraba compasión? ¿le aportaba seguridad? …
Desde luego le fue infiel reiteradamente, y su amante recurrente fue Ares. Ares tampoco me parece un dechado de virtudes. Es el dios de la guerra, un tipo sanguinario, cruel y agresivo, una especie de matón divino que a Afrodita le excitaba muchísimo – era muy guapo eso sí, tenía un culo precioso, duro, mullido, carnoso …-.
En cierta ocasión Hefestos se hartó. Celoso y enfadado decidió vengarse de los amantes y para ello construyó una red mágica. Cuando los infieles estaban en pleno acto sexual, les lanzó la red y quedaron atrapados, expuestos a la mirada de todos los dioses. La idea de Hefestos era avergonzarles públicamente ante todos en el Olimpo. Pero sucedió que la grandiosidad de esos dos cuerpos acoplados en la pasión, la armonía de sus formas, el deseo que emanaban, impresionó gratamente a los dioses y estallaron en una ovación de aplausos. Al final, el que resultó humillado, una vez más, fue el marido, Hefesto, del que todos se desternillaron.
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Comentarios
¡pues vaya historia tremenda! por lo que veo es igual desde tiempos inmemoriales.
la belleza o la fealdad es subjetiva, todo depende de los ojos con los que se mire y hacia donde se mire… por eso vemos en la realidad parejas tan dispares, un hombre guapo con una mujer fea, una mujer alta con un hombre bajo…
no hay reglas.
biquiños,
Sí Aldabra, siempre que leo mitos alucino mucho hasta qué punto nos representan.
No creo Wendy que si Hefesto hubiera estado más seguro de sí mismo Afrodita le hubiera sido fiel ( no se lo fue a Ares, y éste sí estaba seguro de sí -demasiado, quizá-.
ay, Susana, yo cada vez que sé de alguna de estas historias de dioses, de las religiones politeístas… me entra pereza… Si es que a mi me parecen novelas rompecorpiños, sí, de esas que son perversión típica femenina… ;P
Con la salvedad de que son dioses, a nuestra imagen y semejanza… jaja, sí, con nuestras perspectivas, nuestros defectos, nuestras pasiones, ¡nuestros pecados!… Pero tantos personajes, y tan densos, tan profundos, con esas biografías, claro… extensísimas… ¡si son inmortales!
En fin. En Hefestos… nunca se sabe cuando una venganza se te desbarata y acabas humillado para más INRI….
A lo mejor es preferible dejar actuar al Karma… y cada uno ya tendrá lo que se merece… jajaja
También son un poco fábula… de la que extraer la debida moraleja…
Me gusta, de todos modos, ese final en el que prima la belleza y el disfrute frente a la reprobación moral…
Si al final voy a ser una mujer típica… Anda que…
sí, Pitima, novelas rompecorpiños tal cual, más crueles quizá.
Sí Blogboreta, Afrodita y su bivalvo …
Fantástica alegoría de que “ten sabor a mar y biología marina”.Resulta aleccionador. Dende logo pódese dicir que Afrodita logrou plenamente os seus obxectivos “de provocar el deseo, de que nos gustemos tanto hombres y mujeres, de que hacer el amor sea un deleite sensual delicioso, de que nos enamoremos…”. Merece, sin lugar a dúbida un lugar moi digno no altar do Olimpo e, nos mundos de hoxe, unha boa paga por productividade!!!
Bicos humanos
Afrodita-Hefesto es un mito griego……hay que tenerlo en mente, no es un mito romano o egipcio.
Por tanto, Afrodita no eligió a Hefesto, “fue casada” con él por su padre o tutor, dada en calidad de posesión, con un rango apenas superior a una mascota o bestia de carga, como era normal en la Grecia clásica.
Ahora, de “rompecorpiños” nada, éstas eran las Britney Spears y las Paris Hilton de entonces……sus historias son más de tabloide sensacionalista
jajaja
¿moraleja? “el peor burro se lleva la mejor mazorca”
Mira, creo que este libro te encantaría:
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Al literotismo le falta un rato, porque me da bastante hueva terminarlo, pero si puedes conseguir el libro……creo que tú lo hubieras escrito mejor.
Si no lo consigues y lo quieres; avísame.
¡Me lo he comprado Lepis!, en Amazon. Ya te contaré.
Sí los mitos griegos son machistas, de hecho creo que se adaptan a nuestra cultura, o sea, que nuestra cultura todavía sigue ahí. Pero bueno, ese es otro tema. Lo que sí que sí, es lo que dice Chousa que la diosa merece un lugar muy digno en el altar del Olimpo, y una buena paga por productividad. Pues das en el clavo, amigo Chousa, Ella recibía sus aguinaldos. Por ejemplo, un eminente guerrero – cuyo nobre no recuerdo en este momento- juró dedicarle los servicios de 100 prostitutas si ganaba la batalla. Ganó y pagó su dádiva.
No está de más que un par de veces al mes oremos así: Venga, éste va por la grandeza de Afrodita! (y esmerarse en ello un poco más de la cuenta, claro).
En fin, un beso compañeiriños, encantada con la compañía.
Pobre Hefesto, la naturaleza se ensaña con el más débil (es el primero que palma y el que las pilla todas) y los humanos también…
Yo también sucumbiría ante la imagen de la belleza de los dos cuerpos acoplados, que queres que che diga!, es dificil sustraerse a la belleza. Pero creo que me quedaría con Hefesto. No por piedad, si no porque los bellos y las bellas suelen no tener necesidad de buscar cosas bellas dentro de sí. Los feos tienen que esforzarse en gustar y son mucho mejores maridos y amantes. (creo yo… porque realmente algún guapo que me enredó el corazón estuve siempre insegura y celosa)
Apoyo la moción de adorar a afrodita,debemos dejarnos llevar por el erotismo y la sensualidad, claro eso de la infidelidad es cuestión de gustos en lo personal no va.
Apoyo a Zeltia los hombres feos tiene un atractivo muuuuyy especial es un hecho que son mejores amantes mas dedicados y mas perversos a la hora del placer, de hecho prefiero a un hombre poco atractivo o feo a un guapo como que ellos no se esfuerzan mucho en nada.
[...] la activa participación de los dioses, que se posicionaron unos a favor, otros en contra. Afrodita (off course) no dudó en ponerse en el bando de los amantes, mientras que Hera, la esposa de Zeus y [...]
[...] antojo de alimentarse exclusivamente de ostras y champán, afrodisíacos alimentos que sin duda la diosa Afrodita suministraba vía cordón umbilical en la que se convertiría en una de sus más fieles [...]
[...] Afrodita tuvo como hijo un rechoncho querubín encargado de incendiar deseo a discreción con sus antojadizas flechas. Se llamaba Eros y su mamá estaba encantada con este precioso muchachito de piel delicada y bucles dorados, todo él dulzura y alegría. Se lo comía a besos ¡qué pancita rica! lo tomaba en sus brazos y se regalaban mil caricias. Él, divertido y juguetón, se enredaba en su pelo y le arañaba con sus uñas que ella recortaba con sus dientes, metiendo los deditos entre sus labios. Y así vivían felices la diosa del amor con su pequeño Cupido hasta que un buen día Afrodita empezó a preocuparse: [...]

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Hay distintos tipos de amor. Quizá, si Hefestos hubiera estado más seguro de si mismo,no hubiera Afrodita necesitado sustitutos, A veces las mujeres nos cansamos de las nobles causas y de alientar el ego de una marido cojo, y queremos algo más fácil, que no demande tanta energía mental.