El alemán (Tercera parte)
Esta historia comenzó aquí, continuó acá y sigue:
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Soy de esa clase de personas que cuando me encuentro ante una taza de delicioso chocolate caliente me la bebo toda-toda. Rebaño los restos con los dedos, me los chupo y me relamo las comisuras de los labios. Procuro no desperdiciar ni una gota de los placeres que la vida me regala. Intento gozar del sol cuando hace sol y de la lluvia cuando llueve, y escapo de la gente que hacen de su vida un miércoles de ceniza perpetuo. Asumo también que no todo el año es carnaval y que las emociones no son ni blancas ni negras y que a veces una se queda presa en los matices.
Aquella noche con el alemán yo parecía estar experimentando una regresión y mi comportamiento, a nivel sexual, no distó mucho del de una adolescente, llena de ilusión pero también de dudas.
Mi acompañante, ya lo he dicho, era atractivo, agradable y me atrevo a afirmar que buena gente. Otro día cualquiera hubiera pedaleado a piñón fijo para conseguir una hermosa lucha de amantes, de esas que dejan los riñones doloridos y el alma brincando, pero yo estaba de “no sé” y “ no supe” hasta el final. Le mareé de lo lindo, ¡con qué elegancia se dejó él marear!
Le besé con francas ganas, pero cuando noté que su lengua se agitaba encabritada en mi boca, frené.
- Para, para …
Pero volví a los arrumacos porque este tipo de hombre tan bien educado da mucho pie para el despendole de achuchones. Acarició mis pechos, me desabrochó el sostén, bajaba ya con su boca:
-Para, espera.
Le invité a subir a casa, nos rebozamos en el sofá. Llegué incluso a desabrocharle el pantalón y a acariciar su verga -firme, rosa ¡qué limpita!-
- ¿Te quedas a dormir?, le invité.
Asintió con la cabeza sin demasiado convencimiento, es más que posible que él también tuviese sus dudas, pero comenzó a sacarse las botas. Y luego nos besamos con tanta dulzura que ya estaba yo convenciéndome, pero entonces levantó mi falda y coló su mano dentro de mis bragas. Justo cuando comenzó a agitar sus dedos allí, frené.
- Mejor no liar las cosas, ¿verdad?
Y se calzó de nuevo las botas.
Así estuvimos jugando, polla arriba, polla abajo, hasta que, dándome un pellizco en la mejilla, permitiéndome que le mordisquease el mentón, se marchó. Y me quedé sola, la casa vacía, un poco melancólica. Pero dormí muy bien, a pierna suelta. Cuando me desperté el sol estaba en lo alto del cielo y mi vientre anegado de deseo. Me duché, me vestí y fui a sentarme en las escaleras de la Plaza, a escribir estas letras con la ilusión de que él las lea y se sonría.
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Comentarios
Eres tierna incluso cuando quieres dártelas de dura. He disfrutado mucho con esta secuencia, pero no me creo que las cosas hayan sucedido tal como las cuentas.
No ha estado mal, claro que no pero hubiera esperado máááááááááas, el alemán se lo merecía.
¿Sabes cuál es el momento que más me ha gustado de este relato? “firma, rosa, ¡que limpita1″… es que entran ganas de tocarla y sentir su suavidad, su temperatura… uhmmm!
¡que rica!
biquiños y hasta mañana, también yo espero dormir esta noche a pierna suelta.
Me parece que ambos estaban de que no. Una vez saciada la curiosidad por ver como besaba, como mostraba su verga y como se las apañaba en las distancias cortas, solo quedaba decir adios y pasar una noche tranquila recordando la taza de chocolate.
“Le maree de lo lindo…”
“Para, para…”
“Para, espera.”
“¿Te quedas a dormir?”
“Mejor no liar las cosas, ¿verdad?”
Anda, anda que ya le vale doña Susana, que se me ocurren un par de adjetivos calificativos -o de sustantivos- para usted…
Ummm me ha gustado, lástima no haber llegado a tiempo y haberlos leído en orden con su puntito de suspense.
Besos,
Como di uncerdo, nos meus tempos para definir ás mozas que facían esto xuntabamos un verbo e un substantivo…jajaja, en andabamos todos detrás delas coma cás!!!.
Que teredes as mulleres, que se nos deixades andamos detrás de vos e se non…tamén!
Bicos en tres partes
¿Fuisteis capaces de dejarlo así, sin más? No me lo creo. Después de la invitación a dormir y de haberse quitado las botas?
Yo no hubiera dormido bien, ni enlugar de uno ni del otro.
Hubiera dormido muuuuucho mejor (y mas caliente) con el otro al lado.
No hubo otra cita??? Leyo lo escrito en las escaleras????
Besos
Me gustó…
Bueno no…
Bueno… sí… va… que sí..
jaja..
Hubo lío.. sí. Poco o mucho, lo decidísteis vosotros, Ole. Así debe ser, que ya pasaron los tiempos aquellos en los que las calientapollas eran mucho peor consideradas que las putas, y se merecían que las violasen…. Y no hace tanto tiempo. Y en algunos ámbitos, en algunos lugares, todavía pasan cosas terribles de ese calibre… Ahora se puede jugar, se puede no saber hasta el final, y quedarse todo a medias…P
arece que el “no saber” era mútuo, por lo que cuentas… Bueenoo..
Yo no comprendo muy bien el porqué…. ¿estábais cansados? ¿no era suficiente la atracción física? ¿era más un acercamiento intelectual??
Esta es la tercera vez. Mira Susana, me admira tu capacidad de positivizar las cosas. Cuando quedaste con aquel que no se le levantaba.. pues bien, que no hay que genitalizar tanto… Cuando de la estación rosa… te mondaste de risa ante tu amo sado-maso… jaja. Y ahora, que era firme, rosita y limpita… va y no te lo calzas!!!, pero duermes divinamente… y escribes muy tierno, eso sí… Nacen de estas historias imperfectas un positivismo que contagia al lector, lo hacen cómplice y claro, nos sentimos identificados… porque todos somos imperfectos…. Y en sexo, con esas metas tan lejanas que nos montan…. sí que somos todos muy imperfectos.
Así, nos das un sexo muy humano, muy tierno, muy de andar por casa…. Está bien…. jaja
Pero la próxima vez no nos mientas eh… Juega lo que quieras, ahora cuento, ahora no… Pero no nos mientas: NO TE LO CALZASTE!!
Si toda la historia es mentira me parece bien… Pero no te desdigas… No por nada… Es que luego el lector castiga esas cosas…
Por cierto…. Ahora entiendo lo del palo… jaja
Biko!
Bueno no. No te lo ganaste…. jaja
Las botas… sí… jaja. Seguro que fue eso…. ¿Le olían los pies??
jajaja.. Bueno, no tienes que contestar… Porque si el germano lee esto….
Ya me voy…
Qué barbaridad, qué cotillas sois, especialmente Vlixes y Pitima, también Manolo, qué cantidad de preguntas me hacéis. Paso de responder que si lo digo todo, sabéis tanto como yo ( y el alemán).
Me encantó el análisis de Piti, porque eso es lo que me gusta comunicar, que el sexo imperfecto es superperfecto si hay en él positivismo, respeto y alegría.
Qué bien nos entendemos tú y yo!
Como dice Wendy, hay días y días y prioridades y prioridades.
No comparto tanto la reflexión de Carla, que parece que mi afán estuviera en desabrochar braguetas para satisfacer mi onanismo. Oh no, esa no soy yo.
Me hizo gracia el comentario de Aldabra: ya le tenías tú también ganas al alemán, eh bandida?? Y el de Ricardo, que viene nuevo y ya cuestionando la veracidad de mis historias!
Y a los señores don Cerdo y don Chousa, decirles que quizá en alemanilandia estén más avanzados y no exista esa palabra que no queréis nombrar.
Y de acuerdo con Pitima que ese “Me lo calcé” llevaba a error. Lo puse porque me resultaba contundente y sonoro, pero quizá sobraba. Voy a ir y cambiarlo, para los que lleguen tarde.
Como siempre, gracias por derrochar vuestra generosidad verbal aquí, conmigo.
Al final, he cambiado ” me lo calcé” que me quedó un poco machista -si es que ese término procede tratándose de una mujer para un hombre-, y puse “hubo lío” que nos involucra a los dos a partes por igual.
Preciosos vuestros consejos!
Verás Susana. Yo sí creo que esta narración sea real y que acabara así, entre otras cosas, porque yo viví una muy similar hace muy poquito tiempo, pero no era extranjero, sino de la península, aunque de ciudades muy distintas.
En nuestro primer encuentro, sucedió lo mismo: arrucamos, caricias, besos, tocamientos, excitación in crescendo,…y al final, nos despedimos con un “hasta luego” que duró dos meses.
No fue que no tuviésemos ganas, ni posibilidades. Aún hoy no sé qué pasó; supongo que, como reminiscencia de alguna especie animal, ese primer encuentro fue una especie de cortejo, de acercamiento, de sí pero no,….
Al final hubo un segundo encuentro, mil veces mejor que el primero aunque tampoco con el final deseado. Al menos por mi parte.
Sinceramente, creo que habrá otro encuentro entre tú y el noruego. ¿O no?
Belkis … que tanto te quejabas!
No sé si habrá un bis con el alemán-noruego. La vida me lo dirá ( y yo os lo contaré si tengo salud, fuerza y ganas). Con lo bien que me tratáis, las ganas no me faltarán.
Susana, si te cuento cómo acabó aquella historia, me juego lo que sea a que la mitad de tus lectores-as acaban llorando a moco tendido.
Pero… o alemán existe e le todo isto? Vaia morbo…
(Xa sabe que me botaron da cómoda illa en que posteaba; a historia cóntoa no meu último post no novo blog que tiven que abrir para seguir contando. Teña a bondade de tomar nota do novo enderezo para seguir visitándome cando lle cumpra. Moi amable)
¿alemán? jajaja
Caramba, llorando a moco tendido, Belkis? Menudo dramón, con lo bien que iba la cosa …
alá vou Kaplan.
Cuenta,cuenta,belkis. Sí somos cotillas-o curiosos-según se mire. Desde luego,nos gusta escuchar historias bien contadas,como estos tres capítulos del alemán(aunque llegué tarde, los leí en orden), y con final inesperado.
Por lo visto, todos tenemos alguna historia así. ¿Un nuevo tema para otra de tus convocatorias, Susana? Me apunto
¿Podemos saber la nueva dirección de Kaplan? Quizá los habituales os sepáis los blogs unos de otros, me gustaría leer alguna de vuestras cosas, pero desconozco las direcciones.
Besos
Vlixes, si pinchas en el nombre de los comentaristas, vas a su blog en caso de que lo tengan ( los que salen marcados en negro, es que llevan un enlace) ¿me he explicado?
Jó, qué torpe.Gracias, Susana.
Claro que sosmos cotillas, Wendy, para eso estamos aquí,¿no?
Pero sin mala intención, por lo que tendr´´iamos que buscar otra palabra para definirnos sin esa connotación negativa que lleva esta.
Besos a tod@s est@s ¿fisgones? maravillosos.

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