El alemán. Segunda parte.
A ver. Lo intenté. Os juro que resistí y por un momento me vi vencedora. Cuando se me acercó y con su voz germana dijo “¿Susana Moo?”, mi corazón dio un brinco, pero fue sólo porque nadie me llama Susana Moo en vivo. Cuando se agachó -es un gigante- para darme un par de besos y percibí el aroma de su cuello, mis glándulas papilares no se humedecieron más de lo habitual. Cuando apoyé mi mano en su hombro e intuí la fortaleza de sus bíceps, me mantuve en mis 13. “No sex interferetion”, y conseguí relacionarme con él de colega a colega. Ni me dejé impresionar por su interesante rostro viquingo, ni estuve pendiente de si el mío le hacía tilín o tilán.
Charlamos como verdaderos camaradas, muy en confianza, de nuestras comunes aficiones. Ciertamente el tema “sexo” fue el predominante, pero en plan natural, sin segundas lecturas. Daos cuenta de que el proyecto Erotómana requiere grandes dosis de curiosidad. He de indagar sobre asuntos tales como la frecuencia masturbatoria o los estímulos eróticos que afectan a un ciudadano de la U.E.
- Háblame de tu pene, me interesé.
La pregunta iba por cómo le funcionaba, si había sufrido algún episodio de impotencia, eyaculación precoz … pero él me hizo una minuciosa descripción digna de la famosa precisión germana, que me obligó a tragar saliva. Pero ni con esas. Mi autocontrol me satisfacía y me encontraba alegre.
Así fueron pasando las horas y yo ya me estaba poniendo medallas cuando le dejé un momento para ir al w.c. Entonces comenzó una lucha dialéctica interior entre mis yos.
- Anda que te estás luciendo, menuda ocasión para empezar a ser puritana, dijo mi yo más hedonista.
Odio la palabra puritana y me revolví.
-¡No es puritanismo!, argumentó mi yo epicureo, es una moderna concepción de las relaciones entre los sexos. Todo va bien, estoy manteniendo una estimulante conversación. No necesito más para que sea perfecto.
- Te auto engañas. Obsérvanos, nos estamos poniendo cluecas.
Efectivamente, hube de reconocer que la compañía había animado, gotita a gotita, la zona perineal de mi cuerpo.
- Lo que sucede es una reacción hormonal del organismo, dije estoicamente.
Pero la bicha, lejos de tirar la toalla, insistía:
- Nos morimos de ganas de hincarle el diente a este pollo.
Esta idea tan concreta consiguió aunar opiniones.
- Sí, tengo ganas de hincarle la muela al pavo, pero en cualquier caso no he sido yo la incitadora, él me está tentando. Se debe de pensar que ganar el jubileo transige ciertos preceptos carnales. Esto lo dijo, evidentemente, la más moralista, esa a la que todavía le pesan las tentaciones y los preceptos- ¿te crees que es casual ese modo de apoyar los antebrazos en la mesa? ¡ja!, ¡esas miraditas!
¡Ah! ¡cuánta ruindad! Con qué facilidad manipulamos nuestros principios con el fin de acercar la sardina propia al ascua más templada. Mis argumentos, ahora lo veo claro, poco distaban de los de un camionero de los que gustan decorar el parabrisas con churris.
Estos momentos de crisis existencial que las mujeres contemporáneas vivimos, nos llevan a oscilar entre filosofías divergentes. Defendemos dogmas de feministas radicales y adoptamos relajos de conejita play boy. Ora gana una, ora gana la otra. En aquellos momentos ambas mostraban su cara más frívola.
Me solté la melena. Comencé a mirar al alemán como un cacho de carne fresca. Yo ahí, observando los movimientos de su sensual boca, debatiéndome en un mar de dudas de si mascar o no mascar sus labios. Cuestionándome si de este políglota me atraía su gran cultura y agradable conversación o si realmente lo único que verdaderamente me interesaba era si sabría conducir debidamente a una mujer al orgasmo con la lengua.
Abreviando: hubo lío.
Bueno, realmente no. O al menos no del todo … digamos que no estrictamente … Buff, estos replanteamientos vitales me tienen muy descentrada. No sé. No sé si me vaya a animar a narrar el último capítulo de este episodio. Me da palo.
…
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Comentarios
La imagen la he tomado del Blog de Tiberio: OPS
No sé Blogboteta, a veces una necesita hacerse de rogar.
Sos muy graciosa Susana…muchas de tus frases son como si las hubiera escrito yo….
Ahora…. me intriga qué hacia el Alemán mientras tus “yos” debatían??….jaja.Quizá lo estabas viendo como en mute moviendo la boca en esas, posiblemente,fracciones de segundo.
Para mi todos este tipo de planteos internos son los que nos hacen crecer en cierto modo…sea cual sea el resultado inmediato.
Hace poco que te sigo pero me parece “atrapante” cada uno de tus relatos….y excelente la elección de cada imagen!!!!
Gracias valkiria, encantadísima de que me encuentres graciosa ( y de que te identifiques con las ideas).
Ya te diré qué hacía el alemán (si es que me animo a narrar el desenlace
Bien….. no habia entendido que habias ido al baño….un detalle…
Más intrigas al decir “si es que me animo a narrar el desenlace”…..que cosa puede llegar a hacer que no te animes??? esperamos el tercer capítulo!
Deberíamos, en verdade, darlle máis relevancia ás decisións tomadas no w.c. Finalmente acaban tendo moita repercusión.
Déixasnos un tanto no medio da escaleira, pero fágome á idea de que o concerto (aínda que fose unha obertura inacabada) resultou grata para o oído.
Bicos atrapantes
Gustoume iso das feministas radicales que adoptamos relajos de conejita play boy
Pois si, eu polo menos si.
pèro pouco.
Gústame a maneira de enlazar os contos, queda moi natural.
Muy bien hilado el proceso psicológico, desde la muchachita hecha un mar de dudas, hasta la “camionero” que mira al otro como objeto.
No nos dejes así, mujé.
Ains, qué mal repartido está el mundo!
Yo, que nunca o casi nunca he tenido ese tipo de conversaciones internas conmigo misma -siempre he tenido claro lo que quería- voy y me topo con tipos que seguramente sí que tienen ese tipo de meditaciones.
Al final hubo lío, Susana. Ganamos la apuesta y creo que no existe mejor premio que el que nos cuentes el desenlace final, si no con todo lujo de detalles, sí al menos con los más excitantes.
Saludos y quedo excitadamente a la espera de la nueva entrega.
Así que con mi pregunta del post anterior me estaba acercando al desenlace, lo que no me has aclarado e si eso es si o no.
Cambiar de opinión, modificarla o flexibilizarla según las circunstancias a veces pasa. Uno se adapta a los imprevistos. A ver si hago caso de mis propias palabras, porque lo hago fatal.
jajaja… que te da palo… Mira mira mira… no te me hagas ahora la estrecha… Nos debes los detalles querida Moo!!
Mira! jaja, otra que polemiza con sus yos en el baño… jaja (tienes que leerme esto: http://pitima.blogspot.com/2009/09/y-si-tods-somos-un.html)
Yo creo que los baños del mundo son esos otros Universos paralelos, donde la realidad cobra un sentido inédito… El paisaje cambia de repente.. Otra galaxia ¿verdad? jaja
Me encantó.
Pero tienes que ser más explícita, amiga.. Ya sabes que queremos más…
Nada de palos. Queremos mimos..
Buenos Días.
Menos mal que ya llego directamente cuando vas por la segunda parte, porque si llegase a haber leído la primera y tuviera que esperar, directamente te mataría… ah! y espero la tercera ya.
quiero saberlo todo, cuenta cuenta…
es broma, si quieres y te apetece contarlo, estupendo pero si no, estás en tu derecho, faltaría más…
a mí, a priori, el alemán también me pondría, tal y como hablas tú de él… así que si has tenido un affaire, pues me parecería genial.
biquiños,
No te me celes Ananda, ya sabes que a ti te llevo en el corazón allá donde yo vaya.
Y bien, venga, va, ya que insistís tantísimo, lo cuento, (pero que quede entre nosotros)
A mi me da palo ser, tal vez, inpertinente, pero en “Hora gana una, hora gana la otra”, los dos “ora” son sin hache, no se trata de Horas del reloj.
¡Perdón! y …¡enhorabuena!…por el relato, por el blog y…¡¡por el alemán!

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Cuenta, cuenta.
Un besito.