Palmarla empalmado.
Siento de corazón comunicaros que en estos meses de silencio de Crisol, el viejo Gonzalo la ha espichado. Como consuelo, deciros que lo ha hecho como un campeón, con el rabo en punta, dando vitamina -con sus propios recursos- a su reciente esposa, la enfermera Alice. Podríamos decir que el tipo se corrió al otro barrio.
La verdad es que se le venía venir, se lo ha buscado, que ya no era ningún chaval para andar cabalga que te cabalgarás con tanto exceso de despelote, que en los últimos 3 meses ha empujado más que el resto de su vida junta, trapicheando con las pastillitas azules. Alice le reñía, pero él se las zampaba a hurtadillas, ¡a pares las tragaba! Tabletas enteras se ha ventilado Gonzalo en estos meses.
- ¿Ya estás otra vez, papi?, le reprochaba Alice, cuando le venía venir todo happy con el mástil empinado. La pobre se debatía entre las alegrías que le daba la tiesa y las consecuencias inevitablemente nefastas a las que llevaría tal dispendio de riego sanguíneo.
El caso es que Gonzalo tomó su decisión valientemente y apostó por estirar la picha a tope antes de estirar la pata, y ¿quién va a ser el pintas que ose juzgarle?
En el entierro, Alice es una viuda desconsolada. Es cierto que lleva unas bragas muy chiquitillas, y que los pantalones le ciñen los muslos indiscretamente, pero no por ello es ninguna viuda alegre, con esas ojeras de llorar y el pelo tan desaliñado.
Sin embargo, para mí que ya la rondan los moscones. Los hombres son unos cerdos, no me digáis ¡unos morbosos! Los incidentes que rodearon el fallecimiento se han corrido de boca en boca como polvorilla, y, para mí que a todos les canta el pajarito debajo de la bragueta. Juraría que todos esos señores llevan torcida la intención cuando le dan el pésame con tanto melindre y tanto tocamiento, que qué forma de palpar las carnes de la viuda, ¡por favor! Estando todavía el marido de cuerpo presente, como aquel que dice, todavía caliente.
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Este es el relato número 74 de la novela erótica rompecorpiños Crisol Púbico.
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Comentarios
¡SI!, ageadable sorpresa, que enlaza tus amores pasados con los presentes, ¿no?.
Ya sabes el refrán: “el que por su gusto e muere, hasta la muerte le sabe”.
Y por otro lado, en la pléyade de inconveniencias que se experimentan en un velatorio, esta no se me había ocurrido, pero a razón del número de abrazos (deseados y no deseados) es perfectamente posible.
¿Y si me ha pasado?, aunque yo no estaba en condiciones de apreciarlo, pero ahora que lo dices…
Ideal para jugar al juego de la “rana” en el funeral, e intentar acertar con las coronas florales.
Un besito.
Jajajaja! Me encantó. Gonzalo se muere feliz. Alice por su parte, de la de chismes que va a levantar entre los caballeros. Imagina que, si te quedas viuda por tus encantos, todos se van a querer suicidar en tus piernas. Creo que tenemos un nuevo ídolo.
Saludos Susana!
Anda, de pronto te has puesto a hacer los deberes.
Salvando las distancias, me has recordado a mi hijo que, cuando era pequeño escribía redacciones en las que ocurrían cosas grandes y disparatadas, el desenlace crecía y crecía y cuando ya lo bueno no daba más de sí, de pronto venía un tsunami y los mataba a todos, un terremoto o una invasión extraterrestre y el mundo se acababa.
a mí me ha gustado mucho esta resolución de la enfermerita y el viejito.
Besos, Susana.
Ouvín dicir que os floristas xaponeses esmagan viagra e botan o pó na auga das flores para que non murchen e permanezan cos pedúnculos tesos moito máis tempo.
Eis a demostración: tanta viagra enguliu o defunto que agora se mantén máis teso que un obelisco. Non sei como o van meter no cadaleito, porque así a tampa non encaixa.
lo has solucionado estupendamente… me da pena del pobre Gonzalo pero murió feliz, haciendo lo que le gustaba, y quién non firmaría ya algo así.
tu relato es como esas pelis que para adelantar y no tener que contarlo, ponen aquello de:
Tres meses después o Un año después.
Muy bien, Susaniña, aún con entierro y todo me he sonreído mucho.
biquiños.
Ah,Susana.. no se merecen las gracias, por favor..
Lógico lo de Gonzalo… Ah, pobre Alice, personaje erótico-trágico, incapaz de que la vean como algo más que una diosa sexual… Me recordó a los cómics que le pillaba yo a mi primo cuando era pequeña… jaja, a escondidas leía las aventuras de aquellos tíos, pobres, incapaces de salir de las camas, de los graneros, de donde fuese que lo pillasen aquellas devorahombres… pobres… Eran también cómicos-eróticos, violados prácticamente por ellas, que no los dejaban en paz…
Y bueno, si aceptas sugerencias, que sé que sí si éstas te seducen, pues podrías explorar la ultratumba…. Los fantasmas eróticos… En alguna de mis fantasías intervienen espíritus traviesos capaces de mantener relaciones muy especiales…
Así el pobre Gonzalo podría alcanzar su paraíso personal a cuenta de la pobre y acosada Alice…
Un bico guapa!
Gonzalo quería matar a polvos á sanitaria e foron os polvos (azuis) os que acabaron con él. Sinceiramente, pódese morrer de cousas moito peores; de xeito e maneira que -xa que Alice o tivo neste mundo na gloria- que no outro barrio siga nela tamén. (Esa idea de Pitima abre un nada desprezable abano de posibilidades…)
Bicos blandiños
Jajajaja ¡Jo! Que risa.De todas maneras la acompaño en el sentimiento y que se busque a otro.¡Que caramba!!
Lepis!!
PÚBICO, es púbico, no público, que también, pero no de nombre… jaja
aisss.. estos conservadores… que no se enteran..
Es bromita eh… no estoy provocando.. que no..
Sí, definitivamente a Gonzalo lo resucito, estoy en ello de hecho ¡Me encanta que me deis ideas!
Y yo no digo nada ya para no pecar de (más) cantamañanas, pero creo que mantendré crisol (puBIco)per sécula seculorum.
Ups, púbico, púbico.
Ahora mismo agarro el cilicio y me flagelo por idiota.
púbico, púbico, púbico……

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Ya veis, nada como expresar las propias preocupaciones para que éstas se desvanezcan. Gracias especiales a Pitima y a Anhelo, que me han dado la clave.