Las novelas rompecorpiños pervierten a las mujeres.
Louise Kaplan, en su tratado sobre Perversiones Femeninas, se cuestiona si las mujeres sabemos lo que nos excita o si, por el contrario, hemos aceptado y damos por hecho que lo excitante es lo que han proclamado como erótico los varones. Si, como apuntábamos ayer, todo incidente que alimenta la extrema diferenciación del rol femenino y masculino lleva a la perversión, la pornografía sería el bocadillo preferido para pervertirse ellos. Y ojo al dato: la novela romántica sería el bocado preferido para nosotras. Escuchad a Kaplan:
Los tribunales, el público en general y los millones de mujeres que se sirven de las “rompecorpiños” (novelas románticas) para excitarse no tienen una total conciencia o no están dispuestos a reconocer que en este caso se trata de pornografía, – o, en su traducción femenina, de erótica -. Las “rompecorpiños” tienen múltiples formas: ciencia ficción , historias detectivescas, ficciones históricas, sagas familiares, fotonovelas, confesiones auténticas. La más popular es la novela de romance. Una sola editorial, Harlequín, a la que por lo general se le atribuye haber sido la creadora de este tipo de novelas para el mercado masivo, publica más de cincuenta títulos por año, para aproximadamente doscientos millones de lectoras. La lectora media tiene entre 25 y 45 años y gasta 30 dolares de su salario mensual en esas novelas. El 40% de esas lectoras son graduadas en college. …. Son historias de amor limpias fáciles de leer, sobre personas contemporáneas ubicadas en interesantes lugares del extranjero.….. Quienes participan en la redacción y publicación de este material de lectura parecen tener una oscura conciencia de lo que están haciendo. Reconocen que entregan una forma de liberación sexual disfrazada de huida inocente de una existencia monótona.
…..
El quid sería que la pornografía que nos excita a las mujeres tendería a lo emocional e iría de la mano de la pornografía explícita porque incide de igual modo en los prototipos estandarizados de masculinidad y feminidad clásicas que, según Kaplan, tanto castran a hombres como a mujeres.
Hablamos de que esas historias románticas, donde se esconden apasionados envites amorosos cargados de deseo, de esperas y enigmas, nos iluminan el corazón, al tiempo que nos proporcionan un placer sexual disfrazado -por tanto pervertido- y nos llevaría a un estado de excitación encubierto.
Creo que yo padezco esta perversión, no necesariamente centrada en la literatura “rompecorpiños”, pero reconozco que algunas historias románticas han conseguido introducirme en un estado de deseo puro y me han encendido muchísimo más que la concatenación de cópulas explícitas – que a veces también-. Por poner algún ejemplo, sentí algo así con Doña Flor y sus Maridos de Jorge Amado, y me sentí contagiada por la voluptuosidad y el Fuego de Anaïs Nin en su diario.
¿y vosotras? ¿y vosotros?
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Comentarios
Vamos, como decía aquel que para que las mujeres vean porno al final de la peli tienen que casarse.. Amos anda.
No somos tan distintas a ellos, o las habrá que sí, y las habrá que no. Yo disfruto del porno, del porno que a mí me gusta, con sus perversioncillas determinadas y sus fetichismos. Eso sí, no el porno cutre con tías con uñas de prostituta rumana y zapatones aerodinámicos de choni poligonera. Hay porno y porno, como hay historias románticas e historias románticas. Nunca he creido en eso de el argamboy para los niños y la cocinita para las niñas, pues en esto igual.
Muas!
Creo que la porno excita bastante si se tiene la mente predispuesta para ello.La vista juega un papel muy importante en este tema.El ciego no usará el medio anterior.En caso de que oiga, su oido se encargará de recoger la excitante audición.Pero no todo porno excita.Hace poco he visto una peli porno de romanos,me excité riéndome de lo mala que era.
Quizá las “rompecorpiños” son aparentemente más inofensivas, más excusables, más inisibles que el porno, pero en esto estoy con Blogboreta: hay porno que me gusta (poco, la verdada) y porno que no (supongo que porque está pensado para tíos poco imaginativos), y con las novelas románticas, lo mismo, dependiendo de la pericia del escritor y a veces del traductor, que te puede destrozar cualquier tipo de novela, como que el mundo es mundo.
Creo que esto lo explica: http://bit.ly/2WDH8Z.
Los últimos meses he estado viendo algunos films eróticos, en su mayoría realizados en Brazil. Un ejemplo “A Mulher de Todos” (http://bit.ly/MerJK). Sin embargo hace poco me topé con una compilación de cortometrajes dedicados a esa línea sensible que divide el porno de lo erótico. Todos, por supuesto, iban sobre el camino del art film. Algunos fueron alabados, otros destructivamente criticados. A mí, los que consiguieron llevarme a la excitación fueron dos. Ambos podrían catalogarse de porno, pero el hecho de que llevaran una edición y una forma distinta de presentar en los colores, la música, y el slow motion o los efectos especiales, lo convirtió en erótico. Les dejo uno de ellos, se titula We Fuck Alone (http://mysp.ac/f118dk). Es una oda a la masturbación, pero me ha gustado porque muestra los dos personajes del acto, el individuo y la fantasía. Y me pareció que, sin toda la tontería de las actuaciones del porno y sus griteríos, consiguió acercarse a la realidad.
Y hablando del porno, ¿ya se leyeron el artículo sobre el déficit de atención sexual, que se publicó en EEUU hace poco? He encontrado una traducción al español. Creo que también es síntoma de muchas otras nacionalidades. Aquí: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7414
La psicología tiene la mala costumbre de publicar sus teorías casi al desnudo. Problemas de identidad sexual, a cualquier persona promedio que encuentres en la calle, le sonará peligroso, doloroso, confuso; cuando en realidad, desde dentro de la psicología, la identidad sexual se rompe en muchos géneros, perversiones, anomalías y etiquetitas que se usan para identificar. A lo que voy es que, se hace mucho barullo con este rollo de la categorización. Para la psicología solo existen tres tipos de personas, la neurótica, la perversa y la psicótica. Y el público general, en tratar de no encajar en ninguna de estas, por miedo, se muere de ansias. Es intimidante y pierde su sentido, que es el de aprender a conocernos mejor.
¿?¿?¿? A ver, estoy asombrado…
¿Dices, Susana, que la literatura “rompecorpiños” (es la primera vez que leo esta palabra) es equiparable a la anorexia, la cleptomanía, la sumisión y todos sus derivados, como una desviación más en la psique femenina? ¿?¿?¿?
Jo, pues sí que me has descolocado… Sé que una buena lectura puede llegar a producir estados de placer íntimo, con el desarrollo paulatino con explosión final de emociones, independientemente del género del lector, pero llegar a este punto de “marcaje-dependencia”…
Por otra parte, yo mismo me reconozco entre los que escriben para intentar “enganchar” al máximo a los lectores: exponer una buena idea, desarrollarla lo mejor posible, que ésta provoque un gusanillo en quien lee para que, cuando acabe, deje un regusto de hueco, complicidad, fantasía… que el propio lector pueda continuar por sí mismo, si ése es su interés.
Pero nunca he pensado en dichos efectos como en algo que puede provocar desórdenes emocionales tan fuertes…
Supongo que dependerá de la persona y de sus circunstancias, que en un momento dado de debilidad y sensibilidad, pueden afectarles más o menos el impacto de una lectura “rompecorpiños”, y quedársele grabado a fuego para la posteridad, o bien no tener más efecto que el de un mero pasatiempo, olvidable y sin el menor retroceso.
Y por cierto, en el 90 % de los libros que he leído, el final era el típico “y comieron perdices”, en sus más variadas acepciones (desde el típico cuento infantil hasta la novela del oeste más tópica pasando por los clásicos de toda la vida), como un punto y final irrevocable a la historia. ¿Este recurso argumental podría formar parte de una conspiración histórica de dimensiones inabarcables en defensa a ultranza del matrimonio…? ¿Crees que el tremendo alivio de saber a los protagonistas juntos para siempre, después de las peripecias que han sufrido, es un placer que nos marca en reflejos tipo perro de Paulov, en donde nosotros también tenemos que acabar en pareja, sí o sí…? Y esto no sólo en la literatura, sino también en el cine…
Pues completamente de acuerso con ARturo Espada. Uno de los “enganches” de esas novelas es que, con seguridad, todo se resolverá y acabará bien.
Sí que he visto gente enganchada a este tipo de novelas, y me parece que tiene dos riesgos claros:
- crearte una idea falsa del sexo (como, por otra parte, pasa mucho en el porno).
- crearte una idea falsa (falsísima) de las relaciones personales y sentimentales.
La gente lo utiliza como evasión, como las pelis de “amor y lujo”, que también hace mucho daño, pero mucho (recuerdo a un novio que tuve que me dejó porque la cosa estaba bien, pero cuando estábamos juntos no escuchaba “ni música ni campanillas”,….¡agárrate!, ¿se pensaría que cupido iba con orquesta?).
Como todo, lo poco agrada y lo mucho cansa o roza lo problemático. El choque con la realidad debe ser brutal. Así las de mi generación sueñan con sus bodas multitudinarias (o en la playa), sus vestido blancos de 3000 €, etc…,y los que viven de ese negocio, encantados, aunque la parejita se divorcie al año escaso.
Claro que el amor te golpea, pero es algo metafórico, son sensaciones, no es una banda sonora, coño.
Comparto mucho con lo dicho anteriormente, todo muy interesante.
Comparto el asombro y el descoloque de esa “parafilia” según Kaplan.
Tampoco conocía el término “rompecorpiños”, que me deja con curiosidad (siempre la etimología me ha interesado, como pistas de la historia no sólo de la palabra, sino del concepto), con una palabra como esta, tan explícita, tan descriptiva….. Claro que quizá sea una “false friend” si es que se puede usar esta expresión en este caso. Seguro que me entendéis.
Porque a qué corpiño se refiere, al propio cuerpo o al corpiño, prenda de ropa ajustada que debe ser retirada para poder ser libre……
Claro que esta duda puede que se de sólo para los gallegos. Puede que sólo la tenga yo… jaja, que soy muy de dudar… jaja
En fin, que como Angel, también pienso que parece que para estos estudiosos todo lo que sea excitación intelectual es un desorden, una parafilia, una perversión… Bueno bueno.
Pues parece que no se salvará nadie ¿no?
Como Blogboreta, tampoco creo en esta división entre mujeres y hombres…. que nos mezclamos, que somos plurales en casi todo, que nos parecemos mucho cuando se nos educa parecido, y que, cuando nos ponemos a fantasear, buscamos el placer. Si la realidad nos resulta difícil de digerir, es lógico que se busque la fantasía, no sólo en el sexo… En todo.
Porque, repito, no hay nada puro, todo se mezcla, todo se complementa, nada es tan sencillo, ni tan complicado.
Y “habemos” muchas mujeres que nos gusta el porno, ir al grano, con final feliz en forma de orgasmo, no de casamiento… por Dios, y la Sta Madre Iglesia… jaja
¿Y clase de porno?… Pues depende del momento, pero en mi caso me excita prácticamente lo mismo que a los hombres, a los parecidos a mi en educación, edad, intelecto… o eso creo… Y no me considero una pervertida, al menos no más de lo “normal” jaja
¿Que las novelas románticas son para público femenino? ¿Que eso supone una parafilia típica de las mujeres?
No sé. Quizá sería interesante saber hasta que punto venden estas novelas… ¿todavía tienen mercado?
Que me parece una perversión tan ñoña…
Teño que confesalo: eu non sei ler. Sempre vou comentando polas imaxes. E como esta vez, como escribistes tanto tod@s…estou un tanto desconcertado.
Tirando de imaxe direi que me da o corpo que tanto homes como mulleres suscribiríamos o que din esa letras debuxadas; ou non?
Bicos debuxados
Wendy, agradece que te dejara semejante gilipollas y no haber perdido ni un minuto más. Si lo piensas tiene hasta gracia.
No soy lectora de esas novelas y jamás leí una de esas de Harlequín, aunque hace años leí alguna novela romántica, sí, peroro me pareció una “literatura ñoña”, que bueno, no le daría la categoría, siquiera de literatura.
Me gusta el morbo y el erotismo directo, no las pelis porno. Hablo de erotismo elegante. Si hay que decir polla o coño se dice pero si es procedente, nada de decir por decir. También algo romántico puede producir en mí esas ganas de ronronear y de… todo lo que viene después.
Es que depende del momento.
Biquiños,
Polla contorsionista……mmmmhhh
Me acordé del chiste del hombre que perdió el pene y le insertaron una trompa de elefantito……..a las mujeres les encantaba, pero cuando veía cacahuates …..bueno……..
Por cierto, hablando de perversiones;
Les paso la liga de un blog que me gusta mucho.
http://parafiliasilustradas.blogspot.com/
Según ésta página:
Autopederastia: insertar el pene en el propio ano. (Esto, más que una parafilia, vendría a ser un talento…)
Parece que se engloba la novela “romántica” dentro de la literatura erótica [o al menos se dice que ésa es la intención -la de excitar-] Estoy de acuerdo, yo me he leído muchas novelas “románticas” de adolescente, eran malísimas, y aún así contenían descripciones de alto contenido erótico que conseguían excitarme, o al menos me daban “la nota” para que luego yo prosiguiese mis fantasías. Más tarde leí algunas novelas que, sin ser calificadas de “eróticas”, tenían párrafos o capítulos muy sensuales y excitantes, que ya le gustaría a cualquier nacho vidal lograr esa tensión sexual… Creo que las películas pornográficas que yo ví eran burdas, ramplonas, cutres. Sin embargo he visto algunas escenas de películas no calificadas porno que me pusieron a 2000.
Creo que todo es una cuestión de sensibilidad personal.
Vivan las novelas románticas si están bien escritas.
Vivan las pelis porno si están bien hechas.
[O para quien le va el rollo freak tipo Carmen de Mairena, las que están lo peor]
Waw, yo ya no digo nada más porque creo que entre vuestros comentarios y los enlaces que dejasteis queda todo dicho. Y porque además estoy deseando presentaros una cosilla …
Voy!
Qué hilo tan interesante…poco queda que decir. La verdad es que es algo tan sencillo, y a la vez tan complejo, como que te gusten ostras y caracoles, que te ponga un hombre aparentemente anodino pero que tiene ese “algo” frente al cachimán de gimnasio que a muchas no le dice nada. Con respecto a la literatura, hay párrafos en novelas “aparentemente correctitas” que son de un voltaje erótico brutal, por lo menos para mí, y momentos cinematográficos también en un principio inocuos que me han dado la vuelta del revés (me acuerdo de un momento concreto en una peli tan blandita como “Hechizo de Luna” que Nicholas Cage le dice a Cher :”¿y ahora vienes conmigo arriba, por favor?” o algo así que, cuando lo vi, la que quería ir arriba, abajo, al monte y al supermercado con él era yo). Y lo mismo con el porno: como a alguno de vosotros hay escenas que me han provocado más coña que excitación. Y cosas que están francamente bien y que son muy interesantes, como el cine de Erika Lust, por ejemplo.
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Ésto era casi imposible de adivinar! Pero yo me pregunto ¿ésto de excitarse con la novela romántica es también una parafilia para estos pseudocientificos llamados psicólogos? Es decir, para estos pseudocientíficos todo aquello que excite y cuyo estímulo esté fuera de los instintos animales más básicos es una perversión. En definitiva, para estos pseudocientíficos si alguien consigue excitarse mediante las vías “intelectuales” de las que está dotado el humano , es un pervertido.