Archivo de 23 febrero, 2011
Palmarla empalmado.
Siento de corazón comunicaros que en estos meses de silencio de Crisol, el viejo Gonzalo la ha espichado. Como consuelo, deciros que lo ha hecho como un campeón, con el rabo en punta, dando vitamina -con sus propios recursos- a su reciente esposa, la enfermera Alice. Podríamos decir que el tipo se corrió al otro barrio.
La verdad es que se le venía venir, se lo ha buscado, que ya no era ningún chaval para andar cabalga que te cabalgarás con tanto exceso de despelote, que en los últimos 3 meses ha empujado más que el resto de su vida junta, trapicheando con las pastillitas azules. Alice le reñía, pero él se las zampaba a hurtadillas, ¡a pares las tragaba! Tabletas enteras se ha ventilado Gonzalo en estos meses.
- ¿Ya estás otra vez, papi?, le reprochaba Alice, cuando le venía venir todo happy con el mástil empinado. La pobre se debatía entre las alegrías que le daba la tiesa y las consecuencias inevitablemente nefastas a las que llevaría tal dispendio de riego sanguíneo.
El caso es que Gonzalo tomó su decisión valientemente y apostó por estirar la picha a tope antes de estirar la pata, y ¿quién va a ser el pintas que ose juzgarle?
En el entierro, Alice es una viuda desconsolada. Es cierto que lleva unas bragas muy chiquitillas, y que los pantalones le ciñen los muslos indiscretamente, pero no por ello es ninguna viuda alegre, con esas ojeras de llorar y el pelo tan desaliñado.
Sin embargo, para mí que ya la rondan los moscones. Los hombres son unos cerdos, no me digáis ¡unos morbosos! Los incidentes que rodearon el fallecimiento se han corrido de boca en boca como polvorilla, y, para mí que a todos les canta el pajarito debajo de la bragueta. Juraría que todos esos señores llevan torcida la intención cuando le dan el pésame con tanto melindre y tanto tocamiento, que qué forma de palpar las carnes de la viuda, ¡por favor! Estando todavía el marido de cuerpo presente, como aquel que dice, todavía caliente.
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Este es el relato número 74 de la novela erótica rompecorpiños Crisol Púbico.
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