Archivo de febrero, 2011
Fantasear es cojonudo.
Las fantasias sexuales son joyitas de nuestra imaginación, pensamientos íntimos que nos propocionan mucho placer. Son magnificas porque:
- realzan la autoestima
- incrementan el interés sexual y el deseo
- facilitan el orgasmo
- celebran el presente
- satisfacen la curiosidad
- sirven como ensayo de futuras posibilidades
- alivian la tensión, relajan el estrés
- ayudan a mantener vivo un recuerdo agradable
- ayudan a afrontar las heridas del pasado
No me voy a regodear en las múltiples bonanzas que aportan, entiendo que los que por aquí venís ya lo sabéis de sobra, iré un paso más allá.
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Palmarla empalmado.
Siento de corazón comunicaros que en estos meses de silencio de Crisol, el viejo Gonzalo la ha espichado. Como consuelo, deciros que lo ha hecho como un campeón, con el rabo en punta, dando vitamina -con sus propios recursos- a su reciente esposa, la enfermera Alice. Podríamos decir que el tipo se corrió al otro barrio.
La verdad es que se le venía venir, se lo ha buscado, que ya no era ningún chaval para andar cabalga que te cabalgarás con tanto exceso de despelote, que en los últimos 3 meses ha empujado más que el resto de su vida junta, trapicheando con las pastillitas azules. Alice le reñía, pero él se las zampaba a hurtadillas, ¡a pares las tragaba! Tabletas enteras se ha ventilado Gonzalo en estos meses.
- ¿Ya estás otra vez, papi?, le reprochaba Alice, cuando le venía venir todo happy con el mástil empinado. La pobre se debatía entre las alegrías que le daba la tiesa y las consecuencias inevitablemente nefastas a las que llevaría tal dispendio de riego sanguíneo.
El caso es que Gonzalo tomó su decisión valientemente y apostó por estirar la picha a tope antes de estirar la pata, y ¿quién va a ser el pintas que ose juzgarle?
En el entierro, Alice es una viuda desconsolada. Es cierto que lleva unas bragas muy chiquitillas, y que los pantalones le ciñen los muslos indiscretamente, pero no por ello es ninguna viuda alegre, con esas ojeras de llorar y el pelo tan desaliñado.
Sin embargo, para mí que ya la rondan los moscones. Los hombres son unos cerdos, no me digáis ¡unos morbosos! Los incidentes que rodearon el fallecimiento se han corrido de boca en boca como polvorilla, y, para mí que a todos les canta el pajarito debajo de la bragueta. Juraría que todos esos señores llevan torcida la intención cuando le dan el pésame con tanto melindre y tanto tocamiento, que qué forma de palpar las carnes de la viuda, ¡por favor! Estando todavía el marido de cuerpo presente, como aquel que dice, todavía caliente.
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Este es el relato número 74 de la novela erótica rompecorpiños Crisol Púbico.
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Explicaciones.
Cuando me metí a escribir este blog tenía mucho que contar, muchísimo, un montón de ideas aturulladas que fueron saliendo a trompicones.
Poco a poco, todos estos cuentos, ensayos o críticas me han ayudado a ir ordenando mi cerebro. Ahora entiendo mejor mi propia sexualidad, la de mis congéneres femeninas, y también la masculina ¡cuánto he aprendido! y en verdad os digo que aun a pesar de todo lo que he leído, estudiado, analizado y practicado, la sexualidad sigue resultándome apasionante, no decae mi interés. Sin embargo estoy viva, evoluciono. Mi creatividad literaria va inspeccionando nuevos caminos, nuevos derroteros que quizá algún día os presente. Estoy contenta en lineas generales, aunque me flagelo un poco por mi inconstancia a la hora de terminar proyectos, muy concretamente con Crisol. Ahí volqué alguno de los que considero mis mejores relatos, que siguen estando en el ranquing de las páginas más leidas a día de hoy y, sin embargo, me desinflé. Voy brincando libremente por donde me da la gana y os debo una disculpa a los/as que lo seguíais. Os prometo que tengo voluntad de finalizarlo.
Pero la verdad es que estoy algo dispersa ahora, e ilusionada con nuevas empresas ¿es posible que les suceda a mis proyectos lo mismo que se le ha criticado en algunas ocasiones a mis cuentos? ¿es posible que sea capaz de hacer un buen planteamiento, un buen nudo y en cambio, patino en el desenlace? Me preocupa, ¿de qué tara estamos hablando?
Bueno, intentaré hacérmelo ver. Mientras tanto, recordar, a los que os guste leer en gallego, que cada domingo sigo publicando en Certo cuentos dedicados a Tánatos.
Hoy: Espidiños.
Estoy enamorada; practico la felación con vivacidad.
Él ha estado practicando deporte, montando en bici por las onduladas carreteras gallegas, corriendo por la orilla de la playa, cambiándole las ruedas al coche o ejecutando a saber qué actividad física que le ha llevado a transpirar la de cristo es rey. Su sudor corre copiosamente por su frente, empapa sus cejas, se desparrama por sus encarnadas mejillas y resbala a chorros por su cuello rotundo. Los fluidos corporales anegan su camiseta, que luce obscenas manchas de humedad.
Entra, me encuentra repantingada en la tumbona leyendo, le miro por encima de mis gafas y sonrío con toda la intención, no soy escrupulosa en ese sentido. Pero a él, que es un hombre occidental educado en la higiene, le gusta estar siempre pulcro. Evita mi mirada. Al muy bobo le azora verse tan sudoroso y se escabulle dándome esquinazo para meterse en la ducha. Sigo con mi libro y hago como si todavía leyese, pero realmente estoy con la oreja puesta en lo que ocurre tras la puerta del baño. Se frota vigorosamente con jabón negro de la Toja – disculpen la publi, pero es mi favorito, y allí se lo dejé, en la repisa, para que haga uso -. Le escucho bufar porque al final se deja estar unos minutos bajo el chorro de agua helada. Sale fresco como una lechuga fresca, brillante como un jugoso melocotón. Cubre castamente sus vergüenzas con la toalla a modo de falda de gladiador romano ¡qué pudorosillo me ha salido!, está muy sexi el condenado, con el pelo mojado y la epidermis resplandeciente. Fijo que su sangre está ultra vivificada y debe de correrle a cien mil por hora por las venas. Ya vuelve a sudar, pero sólo un pelín y éste, éste queridos amigos, queridas amigas ¡éste es mi momento!
En este preciso instante, tesoro mio, eres un parque de atracciones olfativo y podría ganar un concurso de adivinar a qué zona corresponde cada geografía olfativa ¡Ay muchacho! eres un bouquet para sibaritas. Has de disculpar mi gula, disfruto mejor de mi olfato utilizando el paladar ¡Ay baby! eres un pastel demasiado apetitoso como para contener la avaricia. Estate quieto, moreno, y déjame hacer. Déjame. Snif, snif, ñam, ñam, ñam. Que tarea más entretenida, qué estimulante, ¡uhmm! qué orejitas mas ricas, qué cuello tan delicioso ¡tío bueno!, pero qué maravilla de pectorales, con esos pezones masculinos que tan bien combinan con tus ojos, qué maravilla el aroma agridulce de tu sobaco, Y tu boca, ¡oh manjar! ¡uy uy uy! mira ese michelín: ambrosía pa la nena, ¡buah! menuda jartá, se me agua la boca. Macizo, déjame meter mano ahí abajo, voy a levantar tu superfalo y meter la nariz en el hueco que se esconde bajo el monumento ¡menudo bocata haría yo con ese chorizo! Guapo, más que guapo, relindo ¡que viva la madre que te parió!
Si deseais seguir profundizando en los placeres de la felación, recomiendo empalmar (con éstos otros relatos):
Las mamadas promocionales están demodé.
Polvo Real.
Como complemento al artículo sobre la erotomanía de Alfonso XIII que me ha publicado Replicante, dejo aquí la narración de la noche de bodas de Alfonso y su esposa Victoria Eugenia según lo narra Pilar Eyre en su libro “Ena”. Recomiendo que, para situaros, leais antes el artículo:
Alfonso XIII y los albores del porno español
¡estamos de suerte!
Querid@s erotóman@s, ¡estamos de suerte!
Este mes la revista Replicante, está dedicada al erotismo y a la pornografía. ¡Buah! menuda orgía de lecturas interesantísimas.
Entre otras colaboraciones hay dos mías (ojo, que también encontrareis comentaristas habituales -o esporádicos- de Erotómana).
Enlazo mis colaboraciones y el índice. ¡Disfruten!
Sobre Alfonso XIII y su afición erotómana.
(si algun artículo os parece especialmente jugoso por algo en concreto, dejad el enlace, porfa, en comentarios).
Las novelas rompecorpiños pervierten a las mujeres.
Louise Kaplan, en su tratado sobre Perversiones Femeninas, se cuestiona si las mujeres sabemos lo que nos excita o si, por el contrario, hemos aceptado y damos por hecho que lo excitante es lo que han proclamado como erótico los varones. Si, como apuntábamos ayer, todo incidente que alimenta la extrema diferenciación del rol femenino y masculino lleva a la perversión, la pornografía sería el bocadillo preferido para pervertirse ellos. Y ojo al dato: la novela romántica sería el bocado preferido para nosotras. Escuchad a Kaplan:
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Perversiones Femeninas. Louise L. Kaplan
Una perversión, o parafilia, es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad. Cuando hablamos de perversiones solemos referirnos al masoquismo sexual, sadismo sexual, exhibicionismo, fetichismo, travestismo, voyeurismo, pedofilia, zoofilia y necrofilia, pero el porcentaje de mujeres que practica estas perversiones es ínfimo en relación al de los hombres. ¿qué pasa? ¿no somos pervertidas las mujeres? Según la psicóloga Louise L. Kaplan, desde luego que sí, lo que sucede es que de modos diferentes. Trataré de explicar las teorías de esta psicóloga, que me resultaron muy sorprendentes, muy cañeras:
Desde el punto de vista de la psicología, la persona que realiza una perversión no tiene otra opción, si no cede a su inclinación se ve abrumada por la angustia o cae en la depresión o sicosis. Digamos que para el individuo supone un mal menor, una especie de apaciguamiento de los demonios personales que sirven para mantener inconsciente la culpa. El protagonista de la perversión no sabe que su actuación esta destinada a dominar acontecimientos que fueron demasiado excitantes, espantosos o humillantes para controlarlos en la niñez y que no puede, o no se atreve, a recordar. En cambio consagra su vida a revivirlos.
Las perversiones se gestan a raíz de pequeños asesinatos del alma y juegan un papel decisivo los papeles estereotipados de género, donde a las niñitas se las dirige a ser convenientemente femeninas y a los niños adecuadamente masculinos, lo cual les obliga a privarse de una parte de su identidad personal.
Las fuentes del placer erótico en la mujer adulta no son tan palpables y localizables. En las parafilias femeninas la excitación y la práctica sexual no es lo primero que llama la atención. Debido a la propia naturaleza femenina, o quizá a la larguísima tradición represora, están disimuladas con otros sentimientos, pero el goce perverso sería similar.
La mujer pervertida, siempre según Kaplan, disfrutaría de su sexualidad por medio de los siguientes angostos caminos:
- Dependencia sumisa respecto a un hombre: son mujeres que consideran que lo que hay bueno en su vida es cero hasta que aparece él, al que idealizan y ya no son nada sin su amante, se abandonan obsesivamente al éxtasis amoroso y tolerarán trato vejatorio no exclusivamente en el terreno sexual. Son mujeres que compran amor con sufrimiento y la perversión vive en esos momentos de sometimiento.
- Homovestismo*: utilizan su cuerpo como un envase para ser fetiches vivos. Su disfraz es exageramente femenino: bota de tacón, corsetería, etc, lo usan debido al convencimiento íntimo de que carecen de feminidad natural. Aquí la autora hace una crítica feroz a los diseñadores, que serían pervertidos a su vez, travestidos potenciales, misóginos que odian la verdera femineidad e insisten en ensalzar mujeres fálicas y andróginas. Estas mujeres se disfrazan de mujeres y por muy inteligentes que sean necesitan por momentos la seguridad del ser deseadas en el arquetípico coqueteo femenino.
- Cleptomanía: es el robo impulsivo de bienes materiales que conlleva una enmascarada excitación erótica. A la cleptómana le robaron el amor en algún momento de su infancia y ahoga su depresión y angustia en el reto de sustraer. Su vida carece de placer, que lo encuentra en el producto de los centros comerciales.
- Automutiladora: aquí la autora incluye cualquier acto de sufrimiento que se haga en el cuerpo con el fin de agradar al otro a toda costa: depilaciones, cirugías…..
- Anorexia: mujeres que llegada la adolescencia, el momento de enfrentarse el deseo adulto, deciden dejarse morir de hambre. Si se les obliga a comer vomitan, y esas mortificaciones operan en el guión perverso inconsciente. Quieren seguir siendo niñitas sin deseos vergonzosos en el cuerpo, una especie de santas inmaculadas. Al perder el 30% del peso, se detienen sus ciclos menstruales, con que de algún modo lo consiguen. Aquí un artículo sobre la anorexia escrito por Louise Kaplan.
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*Cuando leía sobre el homovestismo me acordé del cómic sobre Chiqui Bang Bang, del que hice una reseña para masquepalabras.
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Falta otra perversión, la que más me ha interesado, pero de ella os hablaré en la próxima entrada, ¿os aventuaráis a decir de cual se trata? Respuesta aquí
Cuentos de muerte.
Hoy vengo a presentaros un proyecto con el que estoy muy ilusionada y expectante, porque será la primera vez que escriba sobre un asunto no erótico o sexual. Sin intención alguna de abandonar a mi querido Eros, voy a hacer pleitesía al misterioso Tánatos.
Serán cuentos que saldrán cada domingo – día tradicional de recordar a los difuntos- en el Xornal Certo y los escribiré en gallego porque la cultura galega tiene mucho que decir sobre a morte e as súas Santas Compañas.
Hoxe: A empanada máis rica, a morte máis feliz.
La atracción de los opuestos.
Soy pacifista, no soporto a las personas belicosas, no me interesan los soldados ni los militares de grado alguno por muchos galones que luzcan en sus solapas almidonadas. Sin embargo, en una de mis fantasías estrella él es un adusto guerrero que regresa de la batalla.
Es un tipo duro él, con su rostro barbado, duro y rudo, con la piel curtida por el sol y por el viento. Trae el gesto embrutecido del que ha derramado sangre, trae cansancio en sus fuertes músculos trabajados a base de estoca y garrote, trae el polvo del camino en sus botas. Pero sobretodo, trae el deseo en su mirada.
Imaginad cómo viene, hace meses, quizá años que no ha conocido mujer. Todo ese tiempo ha estado pensando en mí, todas esas noches frías y solitarias de campamento se las ha pasado pensando en mí de ese modo, del modo en que ellos piensan en nosotras.
Hoy regresa mi hombre ¡tanto tiempo sin tenerle! Es casi un desconocido al que espero tumbada en mi lecho de sábanas limpias. Estoy desnuda y fresca, perfumada. Toda yo soy blandura y blancura, mi melena suelta apenas alcanza a esconder mis pechos, los rizos de mi pubis apenas consiguen esconder la lujuria de mis labios, tan inflamados por la espera eterna.
Oh sí, mi amante llega hoy. Ese hombre que ha estado luchando cuerpo a cuerpo, que ha clavado su espada en los vientres de los enemigos con furia asesina se me acerca ahora, sus ojos echan fuego y casi temo su ansia viril, ese ansia acumulada de macho erecto.
-Hola, digo, y le sonrío.
No me responde pero me devora con su mirada, se me acerca, me toma por los hombros, sus manos son ásperas, encallecidas. Mi suavidad le sorprende, le abruma, acaricia mi frágil cuello y me estremezco. Acerca su boca a la mía, huele a mundos lejanos, a aventura y a peligro. Se enerva su lengua, me toca toda, me palpa toda, me lame, me baba, quiere alcanzar el fruto, puja por poseerme sin dilación.
- Tranquilo mi amor, lo quiero todo, pero dámelo despacito, le digo.
Es mi función sosegar su ímpetu, apaciguar su fiereza, contener su energía incombustible. He de frenarle, ha de recordar los tiempos de mi cuerpo, he de recordarle el valor de la ternura.
- Suavecito mi vida, le susurro, pero él ya separa mis piernas.
Mi brioso amante no atiende a razones, se me monta y sin siquiera penetrarme, vierte en mi vulva su miel.
Que no se apure, la noche es larga y ambos tendremos oportunidad de saciar nuestra hambre y nuestra sed. Hoy nos demostraremos nuestra pasión en un himno interminable de amor satisfecho.






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