Misterio histórico ¿hubo lío entre Wagner y la Shroeder-Deurient?
Leyendo el libro Los clásicos también pecan me llevé una súper sorpresa cuando, en el capítulo dedicado a Wagner, aparece la Shroeder-Deurient.
Esta mujer era una cantante de ópera famosísima en la Alemania de la primera mitad del XIX y además – aquí su gran interés para nosotros- la presunta autora del libro erótico autobigráfico Memorias De Una Cantante Alemana. Un clásico de la literatura erótica donde narra sus experiencias eróticas y además medita sobre las relaciones sexuales, sus represiones, sus conflictos, su astucias y explica las costumbres sexuales en los distintos países que recorre a lo largo de su vida.
Parece que la Shroeder fue clave en la vida de Wagner. Richard, con 16 años, era un chaval hiperactivo con múltiples aficiones, desde la filosofía a la filología y creía que de mayor sería un poeta. Pero su destino cambió al escuchar a la Shroeder interpretando Le Fígaro, de Beethoveen. El impetuoso adolescente queda tan conmocionado que le envía la siguiente nota:
“A partir de este momento mi vida ha tomado su verdadero significado, si en el futuro usted oye elogiar mi nombre, debe recordar que es precisamente usted, por la velada de esta noche, la que me convertirá en lo que juro que voy a llegar a ser”
Años más tarde, cuando él ya era compositor, se conocieron.
Ella le repitió, palabra por palabra, el contenido de la nota ¡se ve que le había impresionado! Se hicieron amigos, ella le apoyo como artista a pesar de sus excentricidades.
Y me pregunto ¿se enrollarían estos dos? He de reconocer que me encantaría pensar que sí, que me da morbo la idea de la cópula entre dos de mis ídolos: la música de él me chifla, ante las confesiones de ella me quito el sombrero y como cantante debía ser la bomba -Beethoven también era fan suyo-.
Estoy convencida de que entre ellos hubo mucha tensión sexual, seguro que la diva, nueve años mayor, observó al joven con sus ojos expertos barajando la posibilidad de meterlo en su cama. No me cabe la menor duda de que ella, que era una entusiasta libertina, pero discreta, se sintió atraida por el brillante compositor. Con seguridad él también le tuvo muchas ganas. A Wagner le encantaban las mujeres y gozó de un abanico amplio de gustos, desde criadas a aristócratas, desde los quince a los sesenta. Pero a pesar de esa química, me aventuro a decir que no recibió entrada entre los muslos de la diva. Y así lo creo porque él era un bocazas, un fantoche que no se contenía de alardear de sus hazañas sexuales. Ella se cuidó muy mucho de ese tipo de pavos, que le podían arruinar su carrera de un plumazo dada la importancia que daba la sociedad al uso que hacían las mujeres de sus vaginas.
Shroeder, mujer inteligente que supo combinar su buen nombre con el alegre disfrute de su sexualidad -y que además tuvo el buen tino de contarlo para la posteridad-, repite hasta la saciedad en sus memorias que la discreción de los hombres era condición Sine qua non.
…
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Comentarios
Me encantan los hombres que atacan sin muchos rodeos.Me los comería cuando entran de lleno.Lo que pasa que una es tímida y aguanta la compostura como debe ser.Los que alardean de mil mujeres en sus camas,es de poco caballeros.Pero la mujer inteligente, no despega tan fácilmente las piernas.
El libro de la Devrient me gustó bastante.
Aunque la segunda parte es bastante falsa: La cantante como lesbo-sado-vampi-masocas, bueno ya fue demasiado.
Ahora que si le prestó las pompis o no a Wagner………..eso está más difícil.
Bueno, Susana, pero en tu imaginación ya los metiste en cama!
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Estás haciendo que le coja manía a Wagner, jajaja
uy, Zeltia, parece que era un arrogante, pero bueno, en fin, de eso adolecen muchos artistas, y les perdonamos por lo que nos dan a cambio… Poco nos importa hoy en día su indiscreción, no Wendy?
Estoy contigo Lepis, el final de la historia huele a chamusquina (¿es posible que esa segunda parte no sea de ella?) ¿sabes, o alguien sabe, qué opiniones tienen los estudiosos del tema?
Me molesta más la mentira que la indiscreción, pero también me molesta, En eso soy una antigua: lo que se hace en privado debería permanecer en privado. Sigo sin encontrar mi lado exhibicionista.
El libro en realidad consta de dos tomos:
El primero es posible que esté basado en su vida o en sus diarios, aunque no es biográficamente exacto. Se publicó en 1868, ocho años después de la muerte de la cantante.
El segundo tomo salió en 1875, aparentemente debido al éxito del primero. Y sí, parece menos creíble.
Pero bueno, de todos modos me late que mi versión no está completa.
Hola,
Hoy en día, tener un poco de discreción no está mal tampoco. Sobre todo porque seguimos siendo bastante antiguos en nuestra forma de pensar y en nuestros prejuicios.
Y aunque es cierto que los hombres somos más indiscretos en general de forma voluntaria y ostensible (no todos), también es cierto que las mujeres mueren por la boca, como el pez. Y es que a veces, de tanto hablar, para los que somos observadores, vamos atando cabos y nos pasa como en Pulp Fiction que de repente te viene toda la secuencia a la cabeza y lo ves claro.
¿No os parece?
Besos.
Bueno, Fernando, depende de la necesidad que tenga la mujer en contar. Yo por ejemplo, como tengo este fantástico desahogo aquí, afuera me callo la boca y no creo que nadie sospeche mi pasión por el erotismo.
Luego están esas mujeres comparables a un chulo de bar que cacarean sus affaires en los programas de tv, de modo que de todo hay en la viña del señor.
pues supongo que es como tú lo cuentas, que no hubo nada entre ellos, yo no tenía ni idea de toda esta historia tan fantástica.
bicos,
Hola,
Susana, tu caso no es comparable a las demás. En algunos casos resultas hermética, no callada. Pero en otras mujeres que quieren callarse ciertos capítulos de su vida, a veces no es tan fácil.
Un día estás charlando después de una cena de forma desahogada y tranquila y de repente por inponerte en una discusión pones un ejemplo que te deja en evidencia.
Es que pasan unas cosas…
Besos.
Me encantan los hombres que atacan sin muchos rodeos.Me los comería cuando entran de lleno.Lo que pasa que una es tímida y aguanta la compostura como debe ser.Los que alardean de mil mujeres en sus camas,es de poco caballeros.Pero la mujer inteligente, no despega tan fácilmente las piernas.
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Es gracioso que los hombres que más se ufanan de sus conquistas son los más inseguros, o en su defecto unos botarates, o están mintiendo. La mayor parte de los hombres que conozco y respeto y de cuya vida sexual sospecho es bastante animada, no sueltan “prenda”.
Extraña virtud la de la discrección, tan rara como el sentido común.