Narcolepsia sexual
Josan Hatero en La Piel Afilada. Bestiario de Amantes hace un intento de catalogar a los amantes en prototipos tales como “Cenicientas”, “Abandonados”, “Ausentes, “Los que imaginan”…
Esas breves descripciones del comportamiento sexual vienen intercaladas con declaraciones de personas a las que el autor ha entrevistado y cuentan el momento sentimental que viven. Resulta un bestiario de amantes un tanto incompleto ya que figuran solamente personas comprendidas entre los veintimuchos y treinta y bastantes. Es evidente que la intención del autor es hacer más que un tratado serio, un chiste.
Paso a copiar una de las descripciones, en ella se explica una peculiaridad muy espectacular que, al parecer, es relativamente habitual en los amantes: la narcolepsia.
Narcolépticos
Debido a un problema de su sistema nervioso, la excitación sexual les
provoca un inmediato y profundísimo sueño del que no se despiertan ni con el redoble de cien tambores (tal como comprobaron en un reciente estudio sexólogos de la Universidad de Denpasar). Por tanto, para completar el coito con uno de estos amantes, conviene situarse siempre encima y, aprovechando que la maquinaria está (por así decirlo) engrasada, cumplir con el fin primario de nuestros instintos. Este monólogo con un cuerpo inerte impasible a cualquiera de nuestros actos, provoca en el amante despierto una sensación de poder que algunos consideran es la esencia misma del sexo.
La primera referencia literaria a los amantes narcolépticos la encontramos en el manuscrito del siglo XV “La dulce muerte de la reina Ginebra” atribuido a Sir Thomas Malory. En este relato artúrico, la mítica reina simulaba quedarse dormida para incitar a los caballeros a deshagogarse sexualmente con ella, incluso sobre la celebrada mesa redonda.
… … …
¿alguno de vosotros ha sufrido -o presenciado- un episodio de narcolepsia sexual?
(Esta reseña fue escrita para el blog literario Mas que palabras)
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Comentarios
Decía Napoleón que el sueño es el estado más parecido a la muerte…, no me place la necrofilia.
¡Aunque salgan huyendo del tálamo!.
Evoco “La casa de las bellas durmientes”, de Kawabata, donde los ancianos tenían sexo con jóvenes narcotizadas porque les daba morbo y también para evitar la humillación de que los vieran viejos e impotentes…
¡¡Jajajaja!! Desde luego los malos amantes (y los pésimos) tienen con esta enfermedad una buena excusa… ¿La he dormido? no, en absoluto, es que padece de… ¡¡narcolepsia sexual!! Yo, de momento, no he tenido que recurrir a semejante coartada, ni me he encontrado con amantes narcolépticas, ni he sido tampoco invitado a presenciar la cópula de algún o alguna padecedora de la dolencia… En fin, saludos Susanita, mi blog se halla de nuevo funcionando, pa que lo sepas…
–Licenciado, quiero divorciarme de mi marido porque cuando termina de hacer el amor lanza gritos como Tarzán
–Oiga, pues será de gusto…debería darle orgullo
–Pues…sí, pero es que me despierta.
que cuando el dia ya asoma y tenga el amante tremendo pedo que se quede frito mientras solicita insistente la cópula, cuenta como narcolepsia?
Zeltia:
Los gases están prohibidos por la Convención de Ginebra,y si me apuras son armas de destrucción masiva. ¡Sal fuyendo, pardiez!
Confio en non toparme con ningunha moza que se quede dormida mentras recitamos. E viceversa tamén, que non me mola nada nin unha idea nin a outra.
Como para que se xunten dous co mesmo mal e fiquen dormidos por calquera monte de dios. E os pille a noite e os colla o frío!
Bicos despertos
(Non che gustan logo os bicos “meneados”, que dicías que querías velos?)
A mí me encanta ver a mi novio dormido y también me excita la duermevela, cuando estoy semidespierta, perezosa, me gustan las caricias y los ronroneos, el sexo lento y suave…
Uy, qué simpatiquillos! … y qué modosos.
No, no hablamos de caricias y ronroneos en duermevela, ni de pedos (borracheras), ni de los peligros de un resfriado si nos sucede en medio del monte… a ver, no me digáis que no tiene su punto disponer de un cuerpo calentito, olvidado de sí – permitidme que lo imagine erecto-, o, de entregarse, completamente indolente, entregándose en la inacción… como la reina Ginebra, qué tía, en la mesa redonda de los caballeros.
Por cierto, ya así en plan pettit comité: se comenta que le pasa -o pasaba- a Isabel Presley.
pero, entonces, susana, tú hablas de desmayarse con el orgasmo!
eso ya es más corriente.
narcolepsia! es un vulgar desmayo, por la intensidad, por la emoción y por la hiperventilación! tanto ah ah ah ah ya se sabe!
¿Desmayarse tras el sexo, durante el sexo?, me estoy haciendo un lio. A mi lo de desmayarse después me parece más de asustarse que de solazarse.
Bueno, yo he fingido estar dormida mientras me metían mano en la cama y me dejaba hacer…. Es un chollo, porque te dan gustito sin hacer nada… jaja, y les excita, al menos a aquel sí que le excitaba. Supongo que era una interpretación, en la que entrábamos los dos, porque no creo, es más, estoy convencida de que sabía que no estaba dormida, pero el estar dispuesta, así, en cualquier momento, para follar, dormida pero soñando con un feliz sueño… como sonánbula, susurrando cositas que quizá despierta no dirías… jejeje.
Pero eso no es narcolepsia.
Se me ocurre que puede parecerse un poco al ahogamiento. Eso de que falte oxígeno potencia el placer sexual, al parecer… de ahí lo de las bolsas de plástico en la cabeza.
No creo que sea sano.
Seguro que se pierden neuronas.
Pero bueno, quién no sostiene un poco la respiración cuando da gustito… eh?… jajaja
Saludos!!
Creo que a lo que se refiere Susana es “sexolepsia”: un telele corporal que, en los hombres, implica quedarse empalmados sin remedio para divertimento de sus parejas, estén dormidos o despiertos, pero más probablemente lo primero.
(Que conste que el término y su posible significado los he cogido a voleo, no sé si existen o no, eh…)
Hola,
La verdad es que no. Prefiero que haya interacción por la otra parte porque sino parece que estás con un muñeco…
Besos.
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Pues no. Qué triste vida la mia. Prefiero ofrecerme a dormirme.