Giacomo Puccini y Elvira Bonturi
Elvira, con 25 años era una burguesa bien casada, con 2 hijos del matrimonio, que decide recibir clases de música. El profesor fue Puccini, el gran compositor italiano, que tenía también 25 años y que era un tipo muy atractivo con un futuro prometedor, pero en aquel momento carecía de éxito y de dinero.
Se enamoraron locamente hasta el punto de que Elvira arriesga su buen nombre y su vida de comodidades para fugarse con el joven músico, abandonando a su marido y al hijo pequeño, de tan solo un año de edad, para ir a vivir “en pecado” con Giacomo -imaginad el escándalo en el pequeño pueblo de la Toscana en el que vivían-.
Fueron felices los primeros tiempos, con una vida bohemia llena de escaseces. Tuvieron un hijo y ya las penurias económicas comienzan a pesarles, entonces a él le salen encargos fuera y ha de viajar y permanecer temporadas alejado del hogar.
Puccini le escribía cartas apasionadas, recordando sus maravillosas “orgías” juntos, y asegurando que sus noches eran tristísimas sin ella. Pero lo cierto es que sus noches no eran tan tristes, se aficionó a correr grandes juergas con amigotes y presumía de sus conquistas, lo cual llegó a oídos de Elvira que comenzó a sufrir terriblemente de celos, a amenazarle, y él siempre disculpándose, pidiendo comprensión:
“La mujer de un artista tiene distintos deberes que la de un hombre normal. ¡Dios mío! El mundo está lleno de historias así. Y todos los artistas cultivan esas plantas pequeñas para no pensar que están acabados, viejos, y que han perdido su batalla. Tú imaginas historias inmensas y en realidad se trata sólo de un deporte al que todos los hombres, en mayor o menor medida, dedican un momento pasajero sin, por supuesto, abandonar lo que para ellos es sagrado; o sea, la familia. Deja que el tiempo y los hechos lo demuestren.”
El caso es que ella no tuvo ese talante necesario para soportar esas pequeñas licencias que, al parecer, Puccini no podía evitar -decía que el día que no estuviera enamorado tendrían que enterrarle- y sus reproches comenzaron a ser constantes. Así fueron pasando los años, él no desperdiciaba oportunidad en sus viajes de mantener relaciones con otras mujeres, pero ni uno ni otro dieron paso alguno para separarse. Y después de 18 años de tortuosas relaciones, al quedar ella viuda, deciden casarse, lo cual no soluciona nada. Giaocomo tenía mil aficiones además de la música, la caza, los coches, la velocidad que Elvira no compartía y el distanciamiento era casi total cuando él sufre un aparatoso accidente automovilístico. Entonces contratan a Dora Manfredi para que les ayude en la casa, una lugareña de 16 años, que resulta ser un cúmulo de virtudes, trabajadora y fiel.
Elvira comienza a ver fantasmas donde no los hay y se obsesiona con que la joven criada y su esposo son amantes. La indignada mujer despide a la chica de malos modos, pero no conforme, pregona a los cuatro vientos que es una puta, la insulta por la calle delante de la gente e incluso va a hablar con su madre. Dora, incapaz de soportar la presión, se envenena y muere después de unos días de tremendos dolores. La autopsia determina que la muchacha era virgen.
La familia de Dora denuncia a los Puccini por difamación, pero después de un suculento pago, todo queda en nada. Puccini y Elvira siguieron juntos hasta la muerte de él. El compositor, al que le gustaba decir que para escribir un dueto de amor hay que tener una mente clara y un corazón caliente, continuó con sus escarceos y ella sufriendo sus celos.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Hola,
Que historia tan completa, llena de emociones positivas y negativas. Me dio mucha pena la pobre Dora que siendo tan joven se vio arrastrada por la voragine de los Puccini.
Me ha gustado mucho, a pesar del regusto amargo que deja al final.
Besos.
No sé Naoberlin, justamente comentaba en facebook que yo creo que se querían mucho, no sabían muy bien cómo, pero ahí estuvieron, intentándolo.
Y sí, Fernando, la gran perjudicada fue Dora.
Ya, no te digo que no se quisieran pero muchas mujeres tienen un rollo masoquista indudable. Rajan de los hombres mujeriegos, o de las que psicológicamente incluso las tratan mal, pero al final son los que le molan. No pocas veces he escuchado a tías decir que les molan los tíos malos, pero que no se los pueden permitir.
Hablando claro que les va la marcha.
ME GUSTAN LOS HOMBRES MALOS.¿EN DÓNDE HABRÁ? NECESITO QUE ME TRATEN MAL.QUE ME TIREN DE LOS PELOS Y ME LA ENDIÑEN POR DETRÁS Y POR DELANTE A TRAICIÓN Y CON AZOTES.BUENO, MEJOR POR DELANTE QUE ES MAS ELEGANTE.
¡OJO!!ME LO PUEDO PERMITIR
EL ANUNCIO ES FICTICIO PARA DECIRLE A NAOVERLIN QUE SE EQUYIVOCA AL 100% ¿A QUIÉN LE GUSTA EL MALTRATO? BUENO, POR FAVOR
Pues yo entiendo lo que quiere decir Naoberlín, lo que pasa es que hace un reduccionismo peligroso, y por eso supongo que Maruxela ha olido ese peligro.
Muchas mujeres se sienten atraídas por el peligro (como muchos hombres, por otro lado), encarnado en el “malote”, les da morbo, adrenalina, lo que tí quieras…
Con la experiencia, aprendes que si el malote es malote, no te arrienda la ganancia, porque a ninguna mujer le gusta que la traten mal. Osea, que para un polvo servirán pero para nada más, a no ser que el malote sólo lo sea en apariencia.
Si que es cierto que algunas personas se enganchan al riesgo, pero de esos hay unos cuantos, porque que no me digan a mi que escalar ochomiles es muy bueno para la salud…
Y hay muchas otras que se agarran a lo que tienen porque consideran que perder a ese hombre constituirá un fracaso personal y social que no podrán soportar, así que en vez de cortar por lo sano, tratan de aplicar la resucitación a lo que agoniza, y por el camino a poner verdes a las “otras”. Es como no saber cuándo la batalla está perdida.
Yo suelo decir que el primer amor es para uno mismo, y que las relaciones hay que ponerlas en una balanza…el día que el balance sea negativo, puerta, por más que duela.
Y niñas de 15 años, que tu chico te diga que tu faltda es muy corta y no le gusta, o que miras demasiado a otros chicos,…eso también es maltrato, no es amor ni celos, es posesión, el germen de todo.
Hola,
Suscribo lo que ha dicho Wendy al 100%. No podría haberlo expresado mejor.
Maruxela, no hace falta que grites, podías haberle pedido a Naoberlín que se explicara un poco más.
Besos.
Algunas veces lo he comentado con amigas; de la actitud que he percibido en algunas, de tontear con el mas golfo, el embaucador, el que las trata como una pieza mas de su cacería sexual. También es el más divertido, dicharachero y simpático en reuniones. Muchas lo han negado; las menos, me han comentado que sí, que hay algo del macho dominante que las atrae, que las fascina; a pesar que saben que al día siguiente serán una más, que se lo contará a sus amigos. Pero que también que jugar de tu a tu, del papel activo…., las atrae.
Una anécdota: a una amiga le gustaba un chico de otra clase, lo invito a su casa, y tuvieron relaciones. al día siguiente me lo comentó. Al rato la vi muy cabreada buscándolo, fui tras ella y cuando lo tuvo delante, le soltó: “oye, ¿vas diciendo por ahí que ayer me echaste un polvo?, pues no olvides que fui yo quien te folló a ti”….
¿Seguimos con el interesante debate?
Seguimos, si os parece en el siguiente capítulo, que está relacionado con este. ¿qué factores animan a una mujer a abrir con alegría sus piernas, a entregarse de corazón?
…
Atentos al próximo Crisol.
Besos y gracias por vuestras -atinadas- opiniones.
Una mujer puede abrir las piernas por varios factores, igual que la puede abrir el perro.A mí, no me gusta abrirme mucho de piernas, me resfrio fácilmente.El día que las abro es para que me entre algo…Ejem:aire,agua etc.etc…
[...] Ejemplo de la frustración a la que puede llevar una infidelidad no consentida. Share Tags: Jugando a ser sexóloga [...]


RSS





M’agrada la història, molt ben enfocada. Però, una observació: “escándalo en el pequeño [...] de la Toscana en el que vivían”; no hi faltaria un substantiu, aquí on he posat els tres punts substantius?
Enhorabona!