Días de vino y rosas.
- ¿Podrías- le pregunta Laura a Víctor en un tomo entre queja y mimo- lamer un poco más rápido?
Con la caricia en su punto, Laura se agita excitada, tensiona las piernas y se desborda en la laboriosa, obediente lengua.
Aquellos días de vino y rosas, no pensaban los amantes más que en beber el aire, en sentir la vida y en tomar posesión de ella. Así es la suerte humana, intensidad límite por lo irrepetible de cada momento, por único y fugaz. Pero nada de esto reflexionaban ellos, se limitaban a saborear cada segundo olvidados de la muerte, dándole a la caricia todo el sentido del ser. Qué bello abandonarse al aquí y ahora, cima tras cúspide. Qué dicha poner el propio cuerpo como vehículo para el natural desarrollo del placer. Es listo nuestro instinto. Esos sabios resortes primitivos arrastraron a Laura a la entrega íntegra de su naturaleza sensual femenina.
Con lo tímida que es y qué descarada en el acto ¿cuándo fue que dejó de sentir vergüenza? lo suyo es digno de Jekyll y Hyde ¿no es irónico que se ponga colorada a posteriori? Se sonroja rememorando esas cosas que hicieron ¡esos juegos!, ¿cómo pude decir aquello? ¡madre mía! Y su lengua allí, tan adentro … se azora ahora, pero antes nada de pudores, toda ella era temblor y orgasmo.
Pero los días en el calendario no se detienen y corren uno tras otro. Aunque parezca mentira, aunque cualquier enamorado bajo el síndrome del amor apasionado negaría -aun bajo tortura- que los sentimientos que les embriagan son caducos, delicado material perecedero, el ímpetu va menguando y las sensaciones van transformándose dando paso a nuevas situaciones. Así que, tras dos meses y medio de pegamento ensalivado en sálvense las partes, un buen domingo, Víctor informa a Laura de que baja al Crisol a ver el partido.
- Quédate- dice Laura en tono de súplica- quédate y lo vemos juntos en el sofá.
Laura no es futbolera, pero ya no concibe una tarde de domingo sin él.
-Vale- asiente Víctor sin hacerse de rogar, y acto seguido se repantinga en el sofá con la cerveza en la mano. Ella se acurruca en el regazo de él. A medida que los jugadores corren campo arriba, campo abajo, y el árbitro da sus pitidos y saca sus tarjetas, Laura se va aburriendo y, por distraerse nomás, mete su mano derecha por debajo de los calzoncillos de Víctor, que tiene el pene blandito, un poco pegajoso. Parece que su dueño se ha olvidado de que algo le cuelga entre las piernas y que no hubiera vida allí dentro, ¡qué chiquirritín! Puro pellejo.
La liga este año está que arde y gracias a que la atención de Víctor está tan enfocada en la pantalla, Laura dispone de una oportunidad de oro para manipular a antojo el hermoso paquete de su novio en estado de flaccidez. De analizar la gruesa la piel, que ahora parece sobrar por todas partes, de estudiar su forma. Se anima a gustar tranquilamente y a saborear la cabecita calva, a darle besos a esa boca de pez y se entretiene comprobando si es capaz de meterse un huevo entero en la boca. Pues sí, puede. ¿y los dos a un tiempo? No, los dos a la vez no le entran. Qué agradable es chupar, piensa, además esto no engorda ni una pizca.
Víctor sigue concentrado en lo suyo y se limita a darle unas palmadas de aprobación de vez en cuando en la cabeza pero sin separar el ojo – ni la atención- de la pantalla. Sin embargo la polla parece que responde inconscientemente a la caricia y va creciendo, empinándose, tomando su forma más digna. No os lo creréis, pero con los goles se encabrita: ¡goool!, dice el que está ahí arriba, y el de aquí abajo chimpa unos respingos de agárrate que hay curva. A Laura esas reacciones le hacen mucha gracia, se muere de risa en silencio y se le hinchan los cachetes con una indecente sonrisa de boca llena.
….
Éste es el capítulo 69 de Crisol Púbico. ¡69!
…
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Cos cachetes hinchados e coa indecencia do sorriso a boca chea, calquera alineación futbolera quedaría en fora de xogo. O verbo correr neste eido ten ben distinto significado. Mesmo abrir o xogo indica diferente cometido.
Iso sí; metela acada similar euforia e ledicia en ambos!
Brindo con viño e rosas pola continuación do(s) partido(s) entra Laura e Víctor (ou Víctor e Laura; que -polo visto- tanto monta
Hola,
Buena pregunta Wendy. La verdad es que es una distracción, como un “deja el fútbol de una vez y hagámoslo aquí mismo”. Yo al menos no soy multitarea.
El relato es muy simpático y gracioso con todos esos giros y metáforas sobre fútbol. Muy excitante también a la vez. Un gran relato. Felicidades Susana.
Besos.
Si, a mi también me gustó Susana, muy curradito.
Wendy, non sei se é intelixente medirte co fútbol se o teu noivo é moi futboleiro! -depende do partido-
A mi chico no le gusta el fútbol. Eso que me ahorro. Y creo, sin temor a equivocarme, que conseguiría distraerle de casi todo. Quizá es que llevamos poco tiempo o todavía estamos muy atontados, o hemos pasado mucho juntos.

RSS





¿A topdos los hombreslesgustaría eso o les parecería una distracción?