Berlanga: adiós a un erotómano de altura.
Estoy muy triste. Se ha muerto Berlanga. Es una tristeza un poco egoista la mía: me hubiera encantado conocerle, me hubiera encantado que leyera algo mío, me hubiese encantado enseñarle las fotos de mis pies y ya no digamos hablar y aprender de él.
A Berlanga le debemos mucho los erotómanos, de él surgió la idea de la colección La Sonrisa Vertical, que tanto ha ayudado al erotismo literario ¡cuántos libros interesantes hemos podido leer gracias a ella! Además de sus películas, donde siempre nos regala a los fetichistas con algún regalito o guiño visual.
Qué tonta yo, que estoy tan afectada, os pareceré boba, pero me da mucha lástima saber que ya no podré asistir a una conferencia de él, saludarle. Otro gran tipo que me quedo sin conocer ¡y son tantos!
Dejo esta foto porque Berlanga decía que su fantasía erótica -una de ellas- era ver a las mujeres chapoteando con los pies.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Berlanga es un momento en la historia social de este país
a las personas de la generación en que España se llamaba Este país a todas nos ha llegado su influencia.
[yo sin pinreles ni nada]
te acompaño en el sentimiento, Susana,
pero ya hace tiempo que Berlanga solo era un olvido de sí mismo.
Como erotómano, Wendy, posiblemente sea el que más hizo en toda la historia de España por la cultura del erotismo.
Estoy leyendo sobre él y mirad qué decía cuando le preguntaron porqué no hizo películas porno o eróticas.
Dice: “Porque no creo que el cine sea un vehículo del erotismo. Ni siquiera el cine porno. El único vehículo del erotismo es el libro. Y no los he hecho porque tampoco soy un escritor. La instantaneidad del cine impide el placer. Carece de poder de sugerencia. En el libro la rubia es aquella persona a la que tú idealizas, pero en el cine la rubia es esa rubia que está en la pantalla. El libro te excita la imaginación, tú modificas a la rubia. En Nueve semanas y media Mickey Rourke le echa leche y frutas a la chica, Kim Bassinger, y eso es muy erótico, pero eso es un instante, casi no te da tiempo a convertirlo en imaginación propia.
….
Habéis visto en las noticias que ha dejado un sobre cerrado en la academia Cervantes?? AY Dios, ¿qué legado cultural puede ser? Fantaseo con ese regalo!
Pues sí que ha sido una gran pérdida, sí. También me ha sorprendido lo del sobre, no sé en que año tienen previsto abrirlo.
biquiños,
bueno Susana menos loas, Berlanga era “simplemente”… un tipo muy inteligente
a ver si más de uno se estudia sus películas, antes de seguir aburriéndonos,
Hola,
Es curioso eso que dices. A veces se muere algún famoso al que no conoces de nada y parece que realmente sientes su pérdida. Pero es efectivamente lo que tú dices. Es una cuestión egoísta de no poder disfrutar más de la obra de esa persona.
Besos.
Lástima que a colección (e o premio) acabase antes de tempo; algúns dos libros eran magníficos, había clásicos do erotismo rescatados do pozo do tempo (Louys, Sade) e todos tiñan interés.
Sobre o erotismo no cine do tempo do destape, a verdade é que hai de todo, pero os tempos eran así.
Concordo con Susana: tamén neste terreo, todos somos debedores de Berlanga
Sinceramente también lamento la muerte de Berlanga. No porque fuera a realizar más obras o hubiera sido posible hablar con él- hace algún tiempo que su enfermedad le impedía todo eso- sino por un motivo algo más vago. Hay obras que ponen en comunicación a los autores con sus receptores. Pasa con libros, con películas, con poemas, con cualquier obra. La ironía sangrante, la agudeza para describir, la capacidad de observación o de introspección que contenían la mayoría de las películas de Berlanga a algunos nos han hecho sentir acompañados. Y saber que se ha muerto nos da pena por nosotros mismos. Celebrémoslo disfrutando con cualquier obra suya. O con libros -últimamente de La Sonrisa vertical he revisitado La esclava instruída y Cruel Zelanda y he disfrutado mucho. Sin embargo no estoy de acuerdo en que el cine no sea un buen vehículo para el erotismo. Salvando la pornografía y lo exlícito, que a veces también tienen cosas buenas, hay muchos detalles en películas que son capaces de turbar al más pintado sin necesidad de enseñar nada. Desde Anna Galiena imitando a un loro en Jamón Jamón -unir el erotismo y la coña subversiva resulta magnífico- a Scarlett Johansson entrando mojada por la lluvia en una casa en Match Point o La última seducción… El cine resulta un magnífico vehículo para las ideas eróticas, lamentemos que Berlanga no se aplicara más con la maestra de Bienvenido Mr. Marshall, jajaja…
Sí Belano, realmente se les coge cariño a algunos artistas, si consiguen hacernos disfrutar, ¿cómo no se lo vamos a coger?
En cuanto al cine como trasmisor de erotismo, es cierto que hay imágenes que se quedan en la retina y que estimulan la imaginación, pero si me dan a elegir, como trasmisores de erotismo prefiero los libros.
A veces el cine no vende erotismo, vende carnaza. Y la carnaza deja poco a la imaginación. A eso creo que se refiere Berlanga. Y lamentar la muerte de alguien famosos que te llega de algún modod no dista mucho de lamentar la muerte de un ser significativo para tí. Es puro egoismo del que se queda, más desvalido, menos acompañado, porque el que se va ya no está, y lo que quedan son recuerdos.
Lo que queda se suele llamar Karma. Todo lo bueno que hiciste, permanece por algún tiempo, al igual que todo el daño que hagas trasciende.
Por ello tu vida debería tender a hacer cosas buenas. Creo que no hay duda que ésta persona trasciende más allá de su vida humana y deja un legado enorme a las letras en castellano
Lo del karma…siempre he creido que todo lo que haces tiene consecuencias, y por eso debe asumir su responsabilidad, pero que estos efectos perduren tras tu muerte,…no sé. NO me lo parece según mis últimas experiencias.
Se ha perdido algo muy grande… uno de esos directores… de esos genios, que nos ha dejado sin el reconocimiento que merece.
No me refiero al karma en el sentido occidental de “mala suerte”, sino al concepto de una mala obra o una mala acción que sobrevive a tu muerte, como haber matado a un padre de familia o talar un bosque.
Creo que la obra de Berlanga sobrevive y es buena y valiosa…..más de lo que yo pretendo de mi vida.
Susana, tu deseo de conocerle es algo perfectamente lógico, dado lo que significaba para tí.
Pero tu queja acerca de “los grandes tipos que te quedas sin conocer, y que son tantos…” no la veo tan clara: mantienes tu anonimato contra viento y marea ¿pero te lo saltarías si tuvieras ocasión de conocer a alguien famoso en el apogeo de su éxito y con una estela muy popular…? Mal mirado, esto tiene un nombre muy muy feo… (que conste que ésta es mi primera crítica hacia tí, hecha con cariño y algo de amargura).
Un beso.
Realmente, el “Maestro” del cine español hacía tiempo que nos había dejado.
Nos quedan sus películas, más grandes aún si tenemos en cuenta en qué tiempos y circunstancias fueron rodadas y… ¡estrenadas!. Me sorprende especialmente cómo pudieron eludir la tijera de la censura Plácido, El verdugo, etc.
Por otro lado, ¿habrá alguna reedición de algún título de LSV por su muerte?
Infórmanos cuándo se abra el sobre, por si se nos pasa
Ahora le pillo el sentido. Lepis, lo había entendido mal. En cuanto a no entender por qué ciertas cosas pasaron por el embudo de los censores, sólo se me ocurren dos posibilidades, que no son mútuamente excluyentes:
1. Alguno era bastante “cortito” y las sutilezas no las pillaba, más allá de la vis cómica.
2. A alguno el tocó ser censor por avatares de la vida (o porque pagaban bien, qué se yo), y su sentido del humor era notable, y mientras “colara” y no pusiera en peligro ni su puesto de trabajo ni su cabeza…(se tomaban su pequeña venganza).
A veces se nos olvida que no todos aquellos que trabajaron en las instituciones en los tiempos de Don Claudio eran fervorosos creyentes (ni católicos, ni del movimiento): les tocó, era más cómodo, más seguro, tenían una familia a la que mantener, o símplemente les tocó ahí. Y olle, si querías trabajar, había que pasar por el aro. Y después, que a uno le toca “palearse” en la vida que hay en ese momento.
Claro que había otros….recuerdo una anécdota (esto te va a gustar Susana), el padre de la madre de mi tío se dedicaba a ir por las playas de la provincia de Coruña, vigilando el decoro y la moralidad en el vestir (inspector de moralidad o algo así???: huelgan las palabras, ese trabajo lo tiene que hacer un erotómano, muy en el fondillo de su ser nacionalcatólico); cuando me enteré, me partía de la risa (ya sé que en contexto es para llorar, pero es que no era apenas capaz de imaginármelo, yo nací en democracia), y por fin entendí la obsesión de la pobre señora porque todos mis primos pequeños se bañaran con el bañador puesto. Qué retorcimento de mente…qué penita.
Lo de “se ha ido un grande” casi siempre es una frase hecha, que en este caso cobra todo su sentido. En todo caso, quedan muchos Berlanga en el mundo por conocer, a los que quizás también les gustará ver tus pies chapoteando.
Un saludo.
Me recuerda eso que dices Forragaitas, al dicho “si lloras porque se ha ido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.
Wendy, ¡el inspector ese de moralidad debería escribir sus memorias!
Ulyses, lo mismo digo yo: si alguien se entera de que se abre el misterioso sobre, que me avise, no se me vaya a pasar a mí,…
¡Arturo! qué cosas piensas.
RSS





Me despisto muchos de su vena erotómana, pero no olvidaré Plácido ni El Verdugo. Me parecen obran magistrales. Historias magistrales de tipos que fracasan, con unas dosis de humor negro que para sí las quisieran algunos ahora…para eso hay que ser muy fino, y hay tanta sal gruesa….