Erotómana

SusanaMoo

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Archivo de noviembre, 2010

19

David conquista como folla: muy bien.

Publicado por Susana Moo
29 noviembre, 2010

Qué interesante el proceso vital de David ¿no es extravagante que haya aprendido antes a joder que a enamorar? Y fijaos qué curioso, en esta ecuación se cumple la propiedad conmutativa, esa que dicta que el orden de los factores no altera el producto ¿será que los valores que puntúan en la jodienda, triunfan en el amor? Empeño, generosidad, paciencia, empatía, creatividad, entrega, capacidad de superar los obstáculos … Sabe, por ejemplo, que para que un polvo funcione, es importante un entorno adecuado, pues bien, ahora para ligarse a Laura se esfuerza por crear un ambiente encantador en la academia, contagiando a los otros alumnos de ilusión y alegría por el aprendizaje. Especialmente a las compañeras, que asisten locas de contentas a clases, desde esa adolescente con pasado de fracaso escolar, a la presuntuosa con aire estúpido de gallina. Todas se sienten felices de compartir pupitre con semejante caramelo bombón, todas se muestran muy aplicadas, y él, amabilísimo, flirteando aquí y allá. Sí, encantador con todas, pero regala a Laura con pequeños gestos cómplices para que sea consciente de que es ella la verdadera y auténtica niña de sus ojos.

Con qué maestría se va colando en los sueños de Laura, idéntica al arte que utiliza para entrar en los orificios más cerrados de las clientas. Él, que sabe como ninguno dominarse para obtener óptimos resultados en el ejercicio de la cópula,  utiliza esa experiencia para controlar su impulsiva pasión romántica. Él, que ha aprendido que el proceso que lleva a un orgasmo es tan importante como el orgasmo en sí mismo,  goza ahora con esta conquista cocinada a fuego lento. Ese hábito de trabajo de fondo para conseguir coñitos al dente le va a valer para derretir el corazón de Laura. ¡qué bien conoce el maravilloso mundo de la vagina! ¿o acaso es la mente femenina?
David es un enamorado al uso, que sueña con acariciar lentamente los cabellos de su amada, o con arrodillarse ante ella y abrazar su cintura. Pero cada cosa a su momento, todo llegará. David tiene seguridad absoluta en que Laura le entregará su ser. Lo mismo que cuando está de servicio, jamás desiste y nunca pierde la fe en que finalmente la vulva a modelar, por rebelde que sea, se le abrirá como una flor.

Capítulo 73 de Crisol Púbico

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18

Giacomo Puccini y Elvira Bonturi

Publicado por Susana Moo
27 noviembre, 2010

Elvira Bonturi

Elvira, con 25 años era una burguesa bien casada, con 2 hijos del matrimonio, que decide recibir clases de música. El profesor fue Puccini, el gran compositor italiano, que tenía también 25 años y que era un tipo muy atractivo con un futuro prometedor, pero en aquel momento carecía de éxito y de dinero.
Se enamoraron locamente hasta el punto de que Elvira arriesga su buen nombre y su vida de comodidades para fugarse con el joven músico, abandonando a su marido y al hijo pequeño, de tan solo un año de edad, para ir a vivir “en pecado” con Giacomo -imaginad el escándalo en el pequeño pueblo de la Toscana en el que vivían-.
Fueron felices los primeros tiempos, con una vida bohemia llena de escaseces. Tuvieron un hijo y ya las penurias económicas comienzan a pesarles, entonces a él le salen encargos fuera y ha de viajar y permanecer temporadas alejado del hogar.
Puccini le escribía cartas apasionadas, recordando sus maravillosas “orgías” juntos, y asegurando que sus noches eran tristísimas sin ella. Pero lo cierto es que sus noches no eran tan tristes, se aficionó a correr grandes juergas con amigotes y presumía de sus conquistas, lo cual llegó a oídos de Elvira que comenzó a sufrir terriblemente de celos, a amenazarle, y él siempre disculpándose, pidiendo comprensión:

Giacomo Puccini (1858-1024)

“La mujer de un artista tiene distintos deberes que la de un hombre normal. ¡Dios mío! El mundo está lleno de historias así. Y todos los artistas cultivan esas plantas pequeñas para no pensar que están acabados, viejos, y que han perdido su batalla. Tú imaginas historias inmensas y en realidad se trata sólo de un deporte al que todos los hombres, en mayor o menor medida, dedican un momento pasajero sin, por supuesto, abandonar lo que para ellos es sagrado; o sea, la familia. Deja que el tiempo y los hechos lo demuestren.”

El caso es que ella no tuvo ese talante necesario para soportar esas pequeñas licencias que, al parecer, Puccini no podía evitar -decía que el día que no estuviera enamorado tendrían que enterrarle-  y sus  reproches comenzaron a ser constantes. Así fueron pasando los años, él no desperdiciaba oportunidad en sus viajes de mantener relaciones con otras mujeres, pero ni uno ni otro dieron paso alguno para separarse. Y después de 18 años de tortuosas relaciones, al quedar ella viuda, deciden casarse, lo cual no soluciona nada. Giaocomo tenía mil aficiones además de la música, la caza, los coches, la velocidad que Elvira no compartía y el distanciamiento era casi total cuando él sufre un aparatoso accidente automovilístico. Entonces contratan a  Dora Manfredi para que les ayude en la casa, una lugareña de 16 años, que resulta ser un cúmulo de virtudes, trabajadora y fiel.

Elvira comienza a ver fantasmas donde no los hay y se obsesiona con que la joven criada y  su esposo son amantes. La indignada mujer despide a la chica de malos modos, pero no conforme, pregona a los cuatro vientos que es una puta, la insulta por la calle delante de la gente e incluso va a hablar con su madre. Dora, incapaz de soportar la presión,  se envenena y muere después de unos días de tremendos dolores. La autopsia determina que la muchacha era virgen.

La familia de Dora denuncia a los Puccini por difamación, pero después de un suculento pago, todo queda en nada. Puccini y Elvira siguieron juntos hasta la muerte de él. El compositor, al que le gustaba decir que para escribir un dueto de amor hay que tener una mente clara y un corazón caliente, continuó con sus escarceos y ella sufriendo sus celos.

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21

Dañinos celos de mujer casada

Publicado por Susana Moo
24 noviembre, 2010

La diosa Hera fue la esposa legítima de Zeus, el gran jefe de los dioses de Olimpo.

Hera seduce a Zeus en el Monte Ida (James Barry, 1741-1806)

De joven era muy bonita, casta y tranquila. Zeus se encaprichó por ella, o quizá se enamoró. Pero era una muchacha difícil, de las que no se dejan llevar al huerto con facilidad y le rechazó repetidas veces. Entonces Zeus elaboró un plan para hacerla suya. Primero ordenó que estallara una tormenta terrible de rayos y truenos, luego se convirtió en un cuco chiquirritín. Todo mojado llegó volando al regazo de Hera. Ella se compadeció del indefenso animalillo, que temblaba asustado, y lo metió en su escote, abrigándolo entre sus senos. Zeus, al verse allí, tan a gusto entre las amorosas carnes, creció y creció hasta recuperar su forma más viril y entonces se dispuso a tomarla, a lo que ella se resistió. Él le prometió que se casaría y entonces sí, entonces cedió, porque el deseo de Hera, su vocación primera, era ser una buena esposa. Zeus tardó 3oo años en cumplir su palabra, tiempo en el que convivieron felizmente, disfrutando el uno del otro las mieles de los enamorados recluidos en una cueva.
Después de la boda todo se fue al traste debido a las repetidas infidelidades del marido, constantes, lacerantes  y además vox-populi – Zeus se tiró a un montón de diosas, ninfas, humanas demostrando un incombustible deseo por carne de mujer-.
Hera sufría, sufría muchísimo de celos. Se volvía absolutamente irracional. Los cabreos y discusiones de la pareja eran monumentales. Él, con disculpas y más disculpas, se las ingeniaba para que siempre le perdonase. La verdad es que no le quedaba otra, no tenía poder suficiente contra él y además su condición natural era la de ser fiel. También es cierto que no lo tendría fácil en caso de echar una cana al aire dado el renombre de su marido, Dios de dioses con un genio de mil demonios. No había quien osase acercársele con intenciones sexuales. Hubo uno, un tal Ixion que le tiró los tejos. Ella, alagada en el fondo, pero ofendida en la forma, se chivó a su marido y el pobre Ixión bajó a los infiernos de cabeza.
Hera se fue convirtiendo en una mujer odiosa, muy frustrada y vengativa, y lo curioso es que canalizaba toda su ira contra ellas. Volcaba su crueldad y su mala uva contra las mujeres seducidas por su marido -aunque muchas de ellas habían sido forzadas por él, caso de Dánae- y muy especialmente cargaba contra las que dejaba embarazadas -casi todas-  y también contra los inocentes hijos ilegítimos. No le temblaba la mano al ordenar tremendos castigos de obscena crueldad, o asesinatos, demostrando así su poder de papel de fumar.

Fijáos qué poco sensata con Tiresías

Y qué pretendió hacer con Herácles.

En la próxima entrada, como muestra de hasta qué punto estos estereotipos mitológicos dan cuenta de situaciones reales, voy a hablaros de una mujer que podemos identificar con Hera. No es muy conocida, como corresponde a la esposa de un buen Zeus. El famoso es él. Podéis echar los dados.

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14

Sábado sabadete

Publicado por Susana Moo
22 noviembre, 2010

Laura, con la melena toda revuelta está desnuda y tapada hasta el mentón. Se abraza a Víctor, que duerme un sueño profundo. Ambos de costado, de cara a la ventana, son dos cuerpos fundidos, dos cucharillas acopladas que de tan pegadas apenas ocupan espacio en el colchón. La sangre fluye, calentita, feliz por los cuerpos de los amantes. Esa sangre no se intercambia de un cuerpo al otro, pero si lo hacen las hormonas, los ácaros y las bacterias que viven en la epidermis y que vienen y van libremente de un organismo a otro, paseándose a placer.
Tenue luz asoma por las rendijas de la persiana pero ¡qué más da! hoy no importa que allí fuera amanezca, ni que crezca el día, hoy pueden dejarse estar, olvidar el gallo que canta o la campana que repica. Es una duermevela perezosa ¡tan sensual!

Si uno gira, el otro va detrás, como si formaran parte de un engranaje perfectamente coordinado. Con el movimiento de las sábanas revolotea el aroma rico que ha generado el coctel de sus cuerpos durante la noche.
Ya vuelven a tener la postura de la cuchara pero ahora al revés, ahora están sobre el costado derecho, de modo que es Víctor el que abraza a Laura. Está erecto, la fisiología masculina es así, deliciosamente así. Un mechón de pelo de ella le molesta a él en la nariz, lo separa sin abrir los ojos y continua con su respiración profunda. Su polla empuja suavemente los muslos de Laura y ella le hace hueco moviéndose imperceptiblemente.
Poco a poco, medio en juego medio en serio, el pene se cuela entre las nalgas y puja en las carnes más íntimas hasta que penetra en ellas. Laura le recibe sin espasmos, la despierta un poco, eso sí, y él también se desvela porque habla bajito ¿o es durmiendo que le susurra a la oreja esas dulces palabras?
El pubis de Víctor está apretado contra las nalgas mullidas y con la palma de la mano repasa despacio la figura femenina de cadera en forma de onda. Poquito a poco balancean las pelvis acompasadamente, qué placer, mucho gusto pero ahí no se oye nada. Si alguien entrara en el dormitorio, lo que vería  es una pareja plácidamente dormida y no sospecharía que están fornicando y sin embargo, eso es precisamente lo que hacen.
Ya después de un rato se va notando más porque el movimiento se hace ostensible y ya Laura se voltea a medias, coloca una pierna por encima para facilitar una entrada más profunda, para que la frotación incida en el clítoris. Entonces suspira profundamente. Desde luego no creo que siga durmiendo, aunque mantiene los ojos cerrados. Si es que de verdad duerme es que está teniendo un sueño erótico del copón, que crece en intensidad progresivamente, y los suspiros dan paso a gemidos entrecortados. A Víctor ese ruido le espabila y entreabre los ojos, la destapa hasta la cintura para poder verle bien el rostro y los pechos. Mira con expresión de bobalicón, con legañas en las pestañas y con los rizos de la cabeza todos alborotados.
A la gente mayor le gusta decir que a mayor esfuerzo, mayor recompensa. Pues bien, en este caso el  esfuerzo es chico, pero la recompensa, amplia. Sin demasiadas fanfarrias, eso sí, pero con amorosos e intensos latidos cardíacos localizados en la vulva, Laura se corrre.
-Te vienes muy rápido, niña, susurra Víctor, que por su parte decide reservarse para dentro de un rato, después de otra pequeña siesta.

Salvador Dalí

Ella sonríe, colorada como una amapola. Le sonríe a su chico amorosamente, y él no puede sospechar que ese orgasmo no ha llegado gracias a él. El amo de los pensamientos de su novia era otro, otro hombre. Sí, Laura ha cometido la más íntima de las infidelidades. De puertas pa dentro, allá en su mundo de fantasía, era David, el mulato, el que se follaba a Laura.

….

Éste es el capítulo 72 de Crisol Púbico.

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16

Los éxtasis y la libertad interior. Santa Teresa de Jesús.

Publicado por Susana Moo
20 noviembre, 2010

Sepulcro de labeata Ludovica. Albertoni Bernini-

Cuando un lacónico francés del S. XVIII contempló el altar de Bernini que representa a Santa Teresa en éxtasis dijo lo que ya muchos pensaban: “Si éste es el amor divino, entonces yo lo conozco bien”. Tiempo después, el psicólogo Martín Charcot la bautizó como “la santa de la histeria”, al considerar que sus síntomas están relacionados con esa patología en su cenit. Pero Simone de Beauvoir la defendió aplaudiendo la pura fuerza erótica de su espiritualidad: “no es la esclava de sus nervios ni de sus hormonas, se debe admirar la intensidad de una fe que penetraba en las regiones más íntimas de su carne”. Colectivos feministas norteamericanos reclaman la figura de Teresa como el eslabón perdido entre la sexualidad femenina y la espiritualidad.  Ella, que durante siglos fue modelo a seguir por hordas de novicias, es hoy en día estudiada por los abanderados de las corrientes de espiritualismo new age. Se barajó su supuesta homosexualidad y sus arrebatos llenan papeles de tesis psicológicas, sexuales y teológicas.
Sin embargo, la que mejor puede explicar qué le sucedía es ella misma. Hay que tener en cuenta que debía poner gran cuidado con lo que decía para no arriesgarse a ser considerada hereje, pero aun así considero que fue sincera porque realmente le preocupaba la salvación de su alma. O mucho nos engaña a todos, o creía firmemente que Dios estaba de su bando.Teresa no era ninguna ingenua y sabía de las suspicacias que podía levantar la narración de sus vivencias, y avisa “ no somos ángeles, sino que tenemos cuerpos, y los cuerpos reaccionan como pueden”, pero aun así está dispuesta a informar meticulosamente de sus sensaciones, por alarmante que resulte su contenido.

Altar del "Éxtasis de Santa Teresa" Bernini.

Altar del "Éxtasis de Santa Teresa" Bernini.

En los éxtasis más aparatosos, se le aparecía un serafín -querubín de mayor categoría-:

... hermoso mucho. Víale en las manos un dardo de oro largo, y al fin de el hierro me parecía tener un poco de fuego; éste me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle me parecía que las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en grande amor a Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad que lo de a probar a quien pensare que miento.

…

La libertad siempre fue esencial para Teresa. El deseo de vivirla la alejó de la casa paterna y la condujo a los confines liberadores de la vida monacal. Fundó conventos para ofrecerle a otras hermanas esa libertad. En su libro “Las moradas” hace un hermosísimo canto a la libertad interior mediante la alegoría de conducir al alma a través de moradas hasta la séptima, un castillo donde Él desposará a la novia. El arma secreta de su reforma es esa: la libertad que supone disponer en nuestro interior toda la felicidad, por muy desafortunados que sean los acontecimientos, por muy esclavas que fueran las mujeres, siempre podrían disponer de su castillo, de su amante imaginario. Mirad que bella dedicatoria, ¡hermoso canto a la fantasía!:
“ Considerando el mucho encerramiento y pocas cosas de entretenimiento que tenéis, mis hermanas, y no casas tan bastantes como conviene en algunos de los monasterios de los vuestros, me parece que os será consuelo deleitaros en este castillo interior, pues sin licencia de los superiores podéis entraros y pasearos por él a cualquier hora.

Para escribir esta crónica me he apoyado en el libro Santa Teresa de Jesús. Una mujer extraordinaria de Cathleen Medwick, editorial Maeva. Un trabajo magnífico de lectura muy amena estupendamente documentado, cuya reseña he realizado para el blog literario Masquepalabras

…

¿Y cuál es vuestra opinión? ¿era Teresa una loca histérica? ¿eran sus éxtasis una forma de masturbación muy elaborada? o ¿ realmente fue tomada por Dios como su amante favorita?

(anterior a esta entrada he escrito sobre la vida y la muerte de Santa Teresa de Jesús)

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14

Introducción a los éxtasis de santa Teresa de Jesús

Publicado por Susana Moo
19 noviembre, 2010

Teresa de Jesús fue una mujer contradictoria, activa aun a pesar de su frágil salud, odiaba el manejo del dinero, pero se pasó la vida negociando, amaba la vida retirada y sus escritos son un canto a la soledad del alma, pero fue muy andariega y aunque aconsejaba la clausura, abandonó la celda para errar por los caminos de Castilla sola, durmiendo a la intemperie y viajando en burro, actuando y negociando como un hombre para fundar conventos (17). Vivió sus éxtasis, de los que hablaba maravillas, pero estuvo en contra de que otras monjas se dejasen llevar por ellos. Y todo esto mientras se comunicaba con los ángeles y con Dios consiguiendo profundas reflexiones sobre la espiritualidad – le fue otorgado el título post mortem de doctora de la iglesia- con un don divino para comunicar. Y digo divino porque escribía de un tirón, con los ojos elevados en éxtasis, al dictado de Dios.
Fue educada en el catolicismo imperante y su imaginación estuvo alimentada por lecturas de vidas de santos y por libros de caballerías. Ambos estilos literarios van a marcar su literatura, que mezcla maravillosamente bien romanticismo y religiosidad. También su vida, de la que sabemos mucho gracias a que hubo de escribirla con pelos y señales, instada por su tropel de confesores -ninguno estuvo a su altura-, en los que ella buscaba explicaciones a esos trances que le sucedían. Ellos recelaban, temiendo que diese todas las facilidades al demonio para engañarla.
De adolescente era bonita y presumida, sensual, confusa y remilagada, según su propio criterio. Daba sus primeros pasos hacia el infierno. La sensualidad debió de llamar a su puerta muy fuerte, de ahí que ella insista en que las tentaciones le acosaban. La represión era bestial y atacaba a la propia conciencia. Imaginad el tormento que suponía cuando la naturaleza despuntaba y ellas, educadas en aquel fanatismo antiplacer, estaban convencidas de que era el mismísimo De Negro el que provocaba esos anhelos. Teresa luchó con todas sus fuerzas por vencer las tentaciones.
Decidió ingresar en clausura muy joven. Para una mujer con ansias de libertad la única vía alternativa al matrimonio y la prole era hacerse monja. En los conventos las mujeres encontraban una cierta independencia, había algunos especializados en monjas de alcurnia, donde recibían visitas y gozaban de bastantes libertades. Allí se posicionó como santa muy pronto dadas sus excentricidades místicas y, al tiempo, fue muy vigilada por la Inquisición. La santa Inquisición no tenía nada de chiste y le tenía especial tirria a las mujeres espiritualmente independientes y seguras de sí, que eran alegremente consideradas herejes, torturadas hasta la confesión y ajusticiadas sin escrúpulos. Fue denunciada dos veces, una por la princesa de Éboli -enemiga de alcurnia- y otra por María del Coro, una monja de su congregación, que fue con chismes sobre la vida en convento contando que  Teresa había corrompido a las monjas con prácticas sexuales estrambóticas…

Detalle de "El éxtasis de Santa Teresa". Bernini

Pero, sorprendentemente, consiguió librarse gracias a sus escritos llenos de encanto femenino, con una deliciosa coquetería de la humildad, donde en cierto modo creo que manipula a los lectores haciéndose la pobre ignorante. Teresa hubo de explicar hasta la saciedad la naturaleza de esas anomalías, éxtasis, arrobamientos, arrebatamientos y levitaciones, que le eran frecuentes y le sobrevenían por sorpresa, en privado y en público, hasta el punto de ser inoportunas y pasaba mucha vergüenza -¡esos gemidos!- y suplicaba a las monjas que estaban con ella que la despertasen, que empujaran de hábito hacia abajo para no permitirle elevarse demasiado.
¿Qué era eso que le pasaba? Sigue leyendo

….

Como epílogo, dejadme que vuelva a la muerte de Santa Teresa. La causa de su fallecimiento fue una hemorragia vaginal. Su biógrafo Yepes aseguró, sin empacho, que fue resultado de la consumación divina ¡Coméos esa!

…

¡ah! Olvidaba dejar aviso de que en Erotomanita he dejado una serie de enlaces para los que estéis interesados en la Santa Inquisición, que de santa, nada de nada.

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18

Necrofilia religiosa. Santa Teresa de Jesús

Publicado por Susana Moo
18 noviembre, 2010

Santa Teresa de Jesús (1515- 1582) patrona de España, santa de la raza, defensora del reino católico,  ha ejercido una fascinación inmensa a lo largo de la historia y no solamente dentro de nuestras fronteras donde encarnó durante varios siglos el ideal de mujer. Yo me encuentro entre esos “fascinados”, no sólo por su poesía, que sí, mucho, pero me interesa más su sexualidad. Su vida creo que representa el cenit de aquella represión sexual que campó a sus anchas en Europa durante siglos y que nos dejó un lastre todavía no superado. Una castración tremenda que ella, de algún modo, consiguió sublimar en su literatura, y quizá también en sus vivencias místicas de éxtasis, arrobamientos, arrebatamientos y levitaciones.
Pero vayamos por partes, para introducir la época histórica en la que vivió,  para asomarnos a la moralidad impregnada de religiosidad de aquellos tiempos donde el deseo carnal era obra del mismísimo Satanás, empezaré contando qué sucedió después de su muerte.

Detalle de "sepulcro de la beata Ludovica Albertoni" de Bernini.

Cuenta la leyenda que cuando Teresa murió una luz hermosa colmó su habitación, un olor dulzón se extendió por el convento, una monja moribunda revivió y floreció un árbol seco, lo cual terminó por convencer a las monjas del convento de Alba de Tormes de que tenían una santa en sus manos.
La enterraron allí mismo, pero un año más tarde el provincial de los carmelitas descalzos fue a buscarla con la intención de llevarla a Avila. Las monjas accedieron a la exhumación porque así se podría comprobar si el cuerpo de Teresa era incorruptible -requisito imprescindible para pertenecer al santoral-.
Efectivamente, después de limpiar y desnudar a la muerta sorprendía la conservación del cadáver y concretamente la plenitud y firmeza de sus pechos, asunto que comentó uno de los sacerdotes implicados. Le seccionaron su mano izquierda -que al parecer curaba asuntos tan dispares como los celos y la indigestión- para llevarla a Ávila, su ciudad natal. El cura cometió un leve acto de egoísmo y guardó para sí el dedo meñique. Unos cuantos siglos después esa misma mano  fue atesorada por Francisco Franco que la conservó a su lado hasta su muerte.
El resto del cadáver quedó en Alba… de momento. Teresa fue desenterrada 5 veces y en cada una de ellas desaparecía un trozo: un pie -parece ser que tenía unos pies preciosos, puro alabastro- un ojo, la clavícula… Su corazón se puede contemplar en una preciosa caja de relicarios en Alba, el pie derecho está en Roma, un trozo de mejilla en Madrid. Un dedo completo -con anillos- es atracción en San José de Avila. Otros cachitos están en Bruselas, París y México. Ya más adelante se decidió no seguir rebanando tranchetes -uno de los sacerdotes que hizo las particiones afirmó que eran tan sencillos de cortar como el queso-. Hoy su sepulcro está custodiado por nueve candados, es de suponer que para evitar que se siga extendiendo esta peculiar necrofilia religiosa.

…

En la próxima entrada intentaré analizar su personalidad y en la siguiente trataré de comprender esos éxtasis que tan famosa la hicieron. Mientras, os invito a gozar con su poesía mística.

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11

Deseo obsesivo-compulsivo.

Publicado por Susana Moo
16 noviembre, 2010

David, el impresionante mulato de mirada terciopelo y verga pata negra, ese hermoso joven especialista en la jodienda, consuelo de viudas ricas, experto en refrescar el alma de las señoras pudientes, se queda traspuesto después de que sus oscuras pupilas tropiezan por azar con las pupilas de Laura.

Sufre una alteración tal de conciencia comparable a la protagonizada por san Pablo, el apóstol que, después de perseguir cristianos a ultranza, cayó un buen día de la burra y se hizo más papista que el Papa. En David la conversión no tiene nada de iluminación divina, sino que es una pulsión extremadamente humana, no por ello de menor categoría.

Cegado por la pasión, después de realizar unas cuantas pesquisas, alquila una habitación de hotel en el barrio donde Laura pasea sus encantos y se matricula en la academia en la que ella imparte sus lecciones. El universo se ensancha para él y se abandona a esa alegría soñadora e infinita que supone amar a una mujer sobre todas las cosas. Ya no puede pensar en nada que no sea Ella, anhela conocerlo todo sobre Ella, el jabón que utiliza en el baño, el color en que está decorado su cuarto, el fondo de pantalla que ilumina su portátil y la cifra de su  cuenta de ahorro. Todo quiere saber pero olvida investigar su árbol genealógico donde ¡oh vida cruel! de hacerlo, encontraría que ambos comparten la misma rama por vía paterna.

Sus días transcurren ahora con un único objetivo, que alcanza sentado en un pupitre cual adolescente platónicamente enamorado de su maestra. Escucha las explicaciones y se le desborda el corazón. Cuando ella le mira, una luz lechosa nubla su vista. Sus arrebatos son de tal vehemencia que le sucede por momentos como a los niños cuando sufren un aceletrado llorar, que parece que van a ahogarse con ese demasiado sentimiento. Es insólito que a un hombre con tanta experiencia se le sacuda el alma tan violentamente observando las manos de la profesora cuando revolotean por el teclado.  Y más extraordinario todavía que su pene se convulsione en bruscos escalofríos sólo con escuchar los pasos taconeados de las pisadas de Laura por el aula. Ese codiciado falo, que puede jactarse de haber entrado en los chochos más elitistas de la jet set, crece y crece entusiasmado por los andares de Laura y es trasportado a un mundo superior. Allí, soñando despierto con blanduras de carnes femeninas, eyacula incontenido un día sí y otro también en los baños de la academia, consiguiendo tan sólo por unos instantes que cese su excitación desbocada.

…

(La imagen es cortesía de Tiberio)

…

Éste es el capítulo 71 de Crisol Púbico.

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21

Berlanga: adiós a un erotómano de altura.

Publicado por Susana Moo
13 noviembre, 2010

Estoy muy triste. Se ha muerto Berlanga. Es una tristeza un poco egoista la mía: me hubiera encantado conocerle, me hubiera encantado que leyera algo mío, me hubiese encantado enseñarle las fotos de mis pies y ya no digamos hablar y aprender de él.

A Berlanga le debemos mucho los erotómanos, de él surgió la idea de la colección La Sonrisa Vertical, que tanto ha ayudado al erotismo literario ¡cuántos libros interesantes hemos podido leer gracias a ella! Además de sus películas, donde siempre nos regala a los fetichistas con algún regalito o guiño visual.

Qué tonta yo, que estoy tan afectada, os pareceré boba, pero me da mucha lástima saber que  ya no podré asistir a una conferencia de él, saludarle. Otro gran tipo que me quedo sin conocer ¡y son tantos!

Dejo esta foto porque Berlanga decía que su fantasía erótica -una de ellas- era ver a las mujeres chapoteando con los pies.

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9

La concha

Publicado por Susana Moo
13 noviembre, 2010

Mil diferencias de carácter y de origen separan a Laura y Víctor, que ya han sufrido el desagradable trance de las discusiones domésticas. Hoy el asunto discordante es la alimentación. Víctor es de hamburguesas, filetes con patatas, sanjacobos, tortillas -sin cebolla- y para de contar. Una dieta misérrima en nutrientes y cargada de triglicéridos, grasas saturadas y colesterol del malo.
No quiere ni oír hablar de potajes, ni se plantea probar la comida china -o de cualquier otra nacionalidad extranjera-, no cata el pescado y las verduras le ponen triste el estómago.
Laura está hasta las mismísimas de esa pobreza gastronómica y hoy, delante de la nevera, pensando qué es lo que van a preparar de cena, le planta cara.
- ¡No se puede comer siempre lo mismo!
- ¿y por qué no?, responde él sin perder la sonrisa.
- Porque es insano, Víctor. Y aburrido, dice ella sin dejarse influenciar por la mirada zalamera, el gesto burlón.
- Bah, responde él con indulgencia adolescente.
- Escúchame: es importante, hay que variar de menú, insiste la responsable profesora- no es bueno comer siempre lo mismo.
- ¿que no?
- ¡no!
- Tú, ven aquí, verás qué bien me alimento yo.
Qué espabilado. Para evitar el sermón, carga a Laura en peso, la sienta en la mesa de la cocina, le levanta la falda hasta la mismísima rabadilla y va trepando con sus manos por sus piernas.
- Quieto, ¡ahora no!, protesta Laura, pero no resulta convincente.

Escena de la película "El Cartero Siempre Llama Dos Veces"

Víctor separa las bragas y abre los labios delicadamente, utilizando el dedo índice y el pulgar de cada mano, como si desanudara un lazo. Todo lo hace tan rápido que a Laura no le da tiempo a reaccionar y cuando se da cuenta, la lengua de su chico está recorriendo su bisectriz de principio a fin, desde el ano hasta el clítoris.
- Qué rico, qué rico, que rico, dice sin separar los labios del manjar más que lo mínimamente necesario para poder articular esas sucintas palabras. Luego sigue saboreando la concha con largos lametones de perro goloso, intercalados con delicados chuperreteos justo donde está la entrada del sésamo de Alí Babá. Sorbe los sabrosos jugos, los ricos zumos del improvisado menú degustación de frutos del mar y se alimenta a base de bien. La verdad es que es un cielo.

….

Éste es el capítulo 70 de Crisol Púbico.

…

En Erotomanita comento sobre la peli de la imagen.

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