Desvirguemos a Laura. Todos con Víctor.
Dado el renovado protagonismo de Laura en esta historia, es menester que retrocedamos en el tiempo y nos situemos en aquel dichoso instante que supuso un punto de inflexión, un antes y un después en la biografía de esta mujer que, si bien es muy joven todavía, podemos considerarla vieja para conservar intacto su virgo. Ya en la treintena, no había conseguido deshacerse de una castidad indeseada y se mantenía, aun muy a su pesar, inmaculada. Pasaban los meses, los años y su vulva no recibía nunca visitas. Pero justo cuando la situación comenzaba a ser desesperada, se presentó la ocasión. Llegó ese momento tan largamente deseado de que su sexo femenino conociera a su complementario masculino y el encargado de las presentaciones fue Víctor. El mecánico significó el medio para liberarse de ese lastre antiguo. Por supuesto, para ejecutar la hazaña no empleó otro más que el preciso instrumento, adecuado utensilio, del que disponen los hombres para tal finalidad.
Muchas cosas han cambiado desde aquel memorable día en el que la puya del mecánico pujaba por hacerse hueco, por hincarse en las fruncidas carnes. Siglos, se le antoja a Laura que han pasado desde que su estrechísimo nido se resistía, estrangulando al gladiador que, sin amedrentarse, acometió el más bello crimen pasional contra ese himen obstinado, caduco y obsoleto.
Laura había soportado el envite valientemente, esperando la rendición de las murallas, sabedora de que suponía un mal menor para alcanzar un bien superior. La polla adelantaba posiciones, se iba haciendo poco a poco con toda la geografía vaginal. Era la llegada triunfal del ejército vencedor a la plaza mayor del pueblo, vitoreado por las multitudes.
Con qué aleluyas fue recibida la faca justiciera que izada, empalmada, consiguió sepultarse sin piedad una, dos, tres, cuatro veces ¡Qué delicia rasgar el velo! ¡Qué maravilla de herida! ¡Cuánto placer para el capullo!¡Albricias al redentor! Todas las células de Laura, sus glóbulos rojos, los blancos, los leucocitos y las plaquetas aplaudían extasiadas.
Aquel sangriento asesinato supuso una verdadera resurrección, un despertar del alma lúbrica de Laura. Con la sabia derramada, se produjo el épico nacimiento de su Venus sensual, la Venus secretamente lasciva que ahora el mulato David tiene ante sus ojos y mantendrá obsesivamente en su retina. Imagen de mujer que quedará estampillada en su mente, privándole de la libertad de pensamiento lógico.
….
Este es el capítulo 66 de Crisol Púbico.
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Comentarios
Hola,
Ahora resulta que Laura los trae a todos por la calle de la amargura. Pero es cierto que las experiencias positivas y el dehacernos de lastre emocional nos hace cambiar tanto internamente que se puede apreciar externamente.
Besos.
Iso, iso, a desvirgala!
Querida Susana, que fecunda é vostede: uns días sen asomarme e xa aló van post e máis post. Teño que poñerme ao dia, pero agora vou traballar e non é cousa.
Ademais: sabe que o ordenador do Insti non permite entrar neste blog; é case como o himen de Laura.
(Por certo, vaia susto atopar ese nabo entre a floresta)
O nabo entre a floresta, que di Kaplan, mesmo semella un cogomelo medio arrincado.
E agora que xa temos a Laura predisposta, disposta e disponible para ir ás setas co do “glande divino” a cousa pode acabar nunha comedia divina. E xa que non incluiches ningún persoaxe que se chame Dante, sempre podemos aducir -non sen razón- que hay un lector asíduo que é d’Antas/>…
Bicos nada caducos nen obsoletos
o acto parece que estivo ben, e como dí o refrán, “follar e rascar todo é cuestión de empezar”… hai non, que así non era… que era có comer… ben, penso que tamén sirve.
biquiños,
uy, sí, por fín, hija, unha ansia a un lado!
eu no ordenador do traballo tampouco podo entrar no teu blog, a Xunta ten capada a Erotómana. Vai protestar alí, joder, seica poñen os ordenadores no traballo para que traballemos!
Gran relato. Por fin Laura sintió a un hombre dentro. Supongo que ya no querrás más que repetir continuamente ese mismo acto, aunque sin ser desvirgada, obviamente.
Saludos.
Sí, Kaplan, xa sei que aos que tendes o aquel de seguirme, vos estreso un pouco, pero qué queres? saín así, bule, bule.
Lástima que non podades aliviar esa ansia (como di Zeltia) no choio…
Efectivamente Angel, nuevamente no va a poder ser desvirgada, pero la repetición es urgente, como apunta Aldabra, comer e rascar …
Penasarei na túa proposta Cabaleiro d’Antas.
Me gustó eso de “dehacernos de lastre emocional nos hace cambiar tanto internamente que se puede apreciar externamente” que dice Lobato, y también el olé castizo de cerdo.

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menuda faena,¡olé!
besos,