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Confesión o psicoterapia.

Publicado por Susana Moo
29 octubre, 2010

Observándome, observando a otras mujeres me doy cuenta de que pertenezco a un tipo que seguramente reconoceréis, quizá alguna – o alguno- os identifiquéis.
Somos mujeres que aparentamos mucha disposición y que, sin embargo, cargamos con un gran lastre de miedo interior. Somos vulnerables al parecer de los demás y especialmente buscamos el beneplácito de los hombres, posiblemente debido a algún conflicto en la infancia con la figura del padre. Somos voluptuosas y utilizamos la seducción como vía para ser reconocidas, también como mecanismo de defensa, lo cual ¡ojo! entraña ciertos peligros. Poner en la palestra -inconscientemente- una y otra vez la capacidad de seducción, deteriora el ego. Esos valores de infantas cuya felicidad depende del beso del príncipe, esos modos de sentir heredados del medievo e infiltrados desde pequeñas (Cenicienta, La bella durmiente, Pretty Woman o mi poesía favorita de Rubén Darío)  hacen que consideremos nuestro ser, nuestro cuerpo y nuestra alma como un dispositivo en marcha -marchoso- cuando es deseado. Este anhelo machacón de resultar atractiva coloca la autoestima en el punto de mira de los demás (ellos, que puede ser uno, muchos o todos), por lo tanto es dependiente, vulnerable y fragilísima.
No somos santas -ni las víctimas exclusivas de este sistema-. Sabemos del gran poder que confiere el sexo y lo utilizamos a nuestro beneficio. Podemos ser asquerosamente manipuladoras, falsamente zalameras y teatralmente cachondas, aunque el mamarracho que tengamos delante nos importe un pito y no tengamos interés aparente en lisonjear su vanidad ¿o es la nuestra la que lisonjeamos?. En nuestra defensa diré que no suele haber una planificación consciente, sino que nos “sale así”. Con ese “nos sale así” impulsivo es fácil caer en la tontería de acostarnos con un hombre inadecuado o inoportuno -caso del portugués-.
Si hay honestidad en nuestra entrega somos divertidas y apasionadas en el sexo, pero conseguimos sin demasiada dificultad ser igualmente entusiastas aunque haya cero entrega real en el encuentro.
Con frecuencia confundimos “mesa y mantel” con “colchón y almohada”. No es tan sencillo reconocer nuestros sentimientos pues tendemos a hiperbolizar la idealización del amante y nos sentimos fácilmente ilusionadas, embriagadas ante un nuevo amor/ pasión/ligue, con lo cual el batacazo posterior es morrocotudo – postcoitum dramático-.

Los pies y las manos son de "nuestra" Wendy.

Si tenemos la suerte de ser bonitas nos va fenomenal en los años de juventud – aunque la procesión vaya por dentro- porque somos muy valoradas entre el sector masculino, aunque nuestras relaciones con ellos llevan invariablemente el componente sexual de por medio, lo cual puede adulterar las relaciones laborales o profesionales.
Envejecer, sin embargo, se hace especialmente complicado. Envejecer supone una cierta humillación, hacen falta dosis ingentes de humildad para hacerlo con estilo. Cuanto mayor haya sido la belleza exterior, o mejor, la importancia que se le haya dado al aspecto, más dura es la aceptación del correr de los años y sus estragos en el cuerpo, más difícil bajarse de los tacones. Las más patológicas se sienten impedidas para pasar la frontera.
¿Os atrevéis a decirme algunas famosas mujeres que casan en esta descripción? Yo he pensado en dos, mañana os las digo.

(Aunque he hablado todo el tiempo de mujeres, creo que también hay hombres que padecen este síndrome)

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Tags: mi mejor sexóloga, yo
Jugando a ser sexóloga

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Comentarios
Comentario by Wendy el octubre 29, 2010 @ 10:18 am

Hola guapísima. Al final utilizaste la foto de mis pies. He de decirte que, si bien los pies son enteramente míos, las manos son sólo mías cuando su dueño quiere.

Me vienen a la cabeza Marilyn, Rita, y muchas otras mujeres anónimas que disfrutaron de una belleza notable. Quizá en eso las normalitas tenemos una ventaja: aunque envejecemos, como todo el mundo, la crudeza de la vejez no es igual si lo que arrasa es una belleza tan evidente como la de estas mujeres. Y envejecer con gusto y dignidad es un ejercicio difícil. Algunas renuncian a su atractivo y otras se convierten en caricaturas de sí mismas. Las menos, son viejitas guapas (que las hay, muestra evidente de que la belleza también vienen de dentro).

Yo, a mis 33, me considero normalita, quizá con la carita guapa, y nada más; y sé que rara vez “entro” por los ojos a la primera; lo mío es la distancia corta, y con hombres con características muy concretas, sensibles a encantos más allá de las tetas (el escote bien, gracias), la cara agradable o la piel blanca (lo de parecer Blancanieves parece que tiene su encanto). Soy “densa”, por así decirlo, incapaz de hacerme la tonta o ser distinta de mí misma. Y la única cualidad de la que soy consciente y que quizá me pueda ayudar en las conquistas es que, cuando hablo con alguien, esa persona tiene la sensación de estar siendo escuchada enteramente, por completo.

¡Toma psicoanálisis, Susana!. Mira lo que me pasa por abrir la boca y enseñar los pies.

Comentario by Blogboreta el octubre 29, 2010 @ 10:20 am

¡¡ touché !!!!

Pero casi del todo. Y me clavas en la adolescencia.

Y a lo último no me atrevo, no tengo la mañana perspicaz. Un beso.

Comentario by eros el octubre 29, 2010 @ 12:13 pm

Es díficil decirlo… pero me viene a la mente un personaje muy extremo: Alaska. Si, si… es casi una teatralización de ella misma, pero creo que en el fondo es una mujer como describes.

También se me había ocurrido Marilyn como Wendy pero apuesto más por Olvido vs Mrs Alaska.

Wendy, felicidades por esos pies. Molan.

Comentario by Wendy el octubre 29, 2010 @ 12:38 pm

Gracias. Pie infantil, lo llaman. Siempre me quedarán los pies infantiles antienvejecimiento (jjj).

No se me habría ocurrido lo de Alaska, y quizá tengas tu punto de razón, veremos en 10 o 15 años.

Comentario by Ileana el octubre 29, 2010 @ 12:53 pm

Guao!!! Qué análisis más bueno!!! Me ha encantado!!!

Yo estoy muy lejos de eso, siempre fui la empollona con gafas, jejeje…

Aunque siempre he sido muy abierta de coco, y con la madurez y las alas del alma, he logrado dosis bastante aceptables de erotismo y de libertad dentro de una pareja estable, y todavía me falta seguir descubriendo!!! Que el vuelo nunca cese!!!

Famosas de ese estilo…uhmmm… buen ejercicio, se me ocurre Sara Montiel, en su grado más patológico, jejeje…

Es dificil porque hay distintas variantes de este mismo perfil: la seductora frágil (¿Julia Roberts?), la seductora voraz (¿Angelina Jolie?), la seductora fría (¿Katherine Deneuve?)…

¿Conocéis el libro de Jean Shinoda Bolen “Las diosas de cada mujer”? Has descrito el perfecto arquetipo de Afrodita.

Un abrazo!!!

Comentario by Lepis el octubre 29, 2010 @ 4:35 pm

Hola Susanita …. No me creo que seas así, pero bueno, no tengo elementos para refutar nada. Mujeres así?……..se me ocurren un par que tengo en mi familia, pero no creo que sean tan famosas.

Entonces……allí van los libros; hablando de mujeres que entregan los orificios como una manera de expiar sus problemas con el padre:

Toni Bentley .- Has leído “La rendición”? (El literotismo sale a finales de nov) sobre una mujer a la que su padre le quita el derecho de tener un dios, así que ella lo trata de encontrar rindiéndose ante el sexo (que ni siquiera le gusta tanto).

Otra, de ficción.- En el divertidísimo libro “Zonas húmedas” de Charlotte Roche, una jovencita vive una vida sexual donde su salud siempre está en riesgo, como una manera de llamar la atención de su padre, quien es frío y desobligado. Ella casi se mata al producirse intencionalmente un desgarre anal como una manera de obtener un abrazo de su padre.

Bentley habla de algo muy interesante: el trasero era el lugar de expiación que utilizaba su padre (nalgadas), así que al entregar el trasero, ella se está entregando a ese dios que tiene vedado.

Comentario by uncerdo el octubre 29, 2010 @ 5:27 pm

un beso y mis respetos por mostrar tu desnudo,

más besos,

Comentario by uncerdo el octubre 29, 2010 @ 5:34 pm

aunque para gustos los colores, comparar en lo tocante a belleza a Alaska con Marilyn o Rita…

…mejor antes una visita al oculista, pero vamos, dicho esto sin “acritú” ninguna ;-)

Comentario by Susana Moo el octubre 29, 2010 @ 6:03 pm

Hola a todxs.
Ileana, sí, conozco Las diosas de cada mujer, libro altamente inspirador, gracias a él comencé a interesarme por la mitología griega y me inspiró para escribir estos cuentitos. Gran libro. Leí también Los dioses de cada hombre, pero me gustó menos, un poco menos.

En cuanto a los que comentas, Lepis, no conozco ninguno, pero estaré atenta a los Literotismos.

En cuanto al comentario de uncerdo. No es de belleza -exclusivamente- de lo que hablo, es de una actitud, un modo de relacionarse. Se puede pertenecer a este grupo y ser fisicamente poco agraciada. Umm, quizá no me expliqué bien,…

Comentario by Susana Moo el octubre 29, 2010 @ 6:13 pm

Bien venida blogboreta ( me encanta tu nombre).

En cuanto a las mujeres que vais nombrando, eros: Alaska, Wendy Marylin y Rita, Ileana Julia Roberts, Angelina Jolie, Katherine Deneuve, alguno coincide con los que yo he pensado, pero mañana ( o pasado) os lo cuento.

Entretanto, a ver si salen más.

Comentario by Nana el octubre 29, 2010 @ 6:25 pm

Yo nunca he utilizado el sexo como moneda de cambio. Jamás he permitido que un desconocido me invite a una copa (y a los conocidos a los que se los he permitido eran novios o amigos sin derecho a nada). Manipuladora, puede, en otros aspectos, tal vez emocionales, pero yo no confundo mesa y mantel con colchón y almohada. No me arrepiento de haberme acostado con ningún hombre de los que me he acostado, supongo que porque sé decir no, aunque no lo sepa decir, de nuevo, en oros aspectos de mi vida. Ah, y tampoco he fingido zalamería ni cachondez. Cuando he estado zalamera y cachonda lo he estado de verdad.

Comentario by Zeltia el octubre 29, 2010 @ 7:36 pm

Me he quedado sin nada que decir. Que ya es raro. O más bien no sé como decirlo, con tacto.
Nuestras actitudes ante las diferentes situaciones de la vida son difíciles de valorar por nosotros mismos, Susana. Casi siempre son inconscientes y difíciles de desenmascarar.
Cuantas veces detrás de un acto generoso se esconde una manipulación ignorada (ahora ya estás en deuda conmigo). He puesto eso como ejemplo, sólo para indicarte mi opinión de que buscar los porqués de nuestras actitudes en el terreno sexual es muy muy complejo, dada la importancia que el sexo tiene en nuestra vida.

Creo que todos tenemos un poquito de todo, por eso me identifico con algunas partes de tu texto,aunque hay otras que no. Por ejemplo: aunque soy muy coqueta y muy risueña con los hombres en general, por el hecho de ser hombres, que me encanta bromear y jugar,
en cambio soy muy particular a la hora de acostarme con alguno; soy muy selectiva. Y tampoco soy capaz de adular y lisonjear, (por utilizar tu palabra), a un hombre que no me guste. Y mucho menos “complacerle” si en esa complacencia no va la mía tambien, a no ser que él me importe mucho. (y aún así…)
Pero no es que no lo haga por integridad, nada de éso, no es por algo “moral”, es que no me sale de modo natural, me pone tensa tener que fingir y me violenta muchísimo decir cosas que no siento. Así que se me ve bastante egoísta, probablemente escondo una falta de generosidad, vete tú a saber…
porque ¿quien sabe?,
en esto del sexo creo que son las menos las personas que lo viven de un modo lúdico y sano, sin implicaciones de otro tipo. Aunque sea una simple necesidad de afecto… recuerda aquello que dicen:
hay quien utiliza el sexo para llegar al amor, y quien utiliza el amor para llegar al sexo.

Siento estar tan poco inspirada hoy para el comentario, porque el tema lo merece, lo merece mucho.

Y no conozco la biografía de ninguna “famosa” como para nombrarte a una que encaje con el perfil que detallas.
O quizá te refieres a “personajes” interpretados por actrices?
Veo que mencionan a mujeres que interpretan esos papeles, pero quizá ellas en sus vidas eran muy diferentes.

Besitos, Susana, enhorabuen por el post. Me parece que h as tocado un tema muy interesante.

Comentario by Zeltia el octubre 29, 2010 @ 7:37 pm

Oh vaya, he visto lo que escribí… ni que me diesen cuerda!
perdonad la extensión.

Comentario by Aldabra el octubre 29, 2010 @ 8:13 pm

Se me ocurren dos casos trágicos:

Natalie Wood
————
Uno de los misterios más famosos de Hollywood lo constituye la muerte de la actriz Natalie Wood en 1981 durante un viaje en barco con su marido, el actor Robert Wagner, y su compañero de reparto de ese momento Christopher Walken. La versión oficial dice que la protagonista de Rebelde sin causa y Esplendor en la hierba se cayó por accidente del yate en el que viajaban y se ahogó, pero, 29 años más tarde, su hermana ha pedido que se reabra la investigación, segura de que Wagner tuvo que ver con esa supuesta caída.

Cristina Onassis
—————-
Christina perdió a su familiar más cercano en un período de 24 meses; la salud de su padre empezó a deteriorarse después de la muerte de Alexander (su hermano, que murió en un accidente de aviación en 1973) y su madre se suicidó, algo que Chistina intentó hacer en varias ocasiones.

Murió a la edad de 37 años, en una estancia perteneciente a amigos personales en Buenos Aires, Argentina, a causa de un edema agudo de pulmón, mientras se bañaba, aunque los motivos del fallecimiento siguen sin estar del todo claros. Los expertos dicen que su muerte prematura fue provocada por los constantes excesos con las drogas y sus dramáticos cambios de peso. Sus restos yacen en la isla de Skorpios.

El cantante español Joaquín Sabina le dedicó la canción Pobre Cristina, incluida en su disco Mentiras Piadosas

RICAS Y DESGRACIADAS. Una bellísima y la otra riquísima.

Tu disertación es sobre un tipo de mujer en la que todas podemos encajar en algunas de las descripciones. Creo que sólo cuando eres adulta empiezas a analizar el porqué de algunas reacciones y decisiones.

biquiños,

p.d.: dille a Zeltia que para non estar inspirada… je je je… a verdade e que da gusto leela.

Comentario by Alicia el octubre 29, 2010 @ 10:15 pm

Susana, la vida no es más que un aprendizaje. La seducción y el sexo, como todo lo social, es un terreno masculinizado. Muchas mujeres, luchando contra las represiones sexuales de la tradición, corrimos en dirección opuesta al patriarcado durante nuestra adolescencia. Buscando la libertad sexual, nos dimos de bruces con el otro extremo igual y absurdamente represor: el de la excesiva predisposición, el del adaptarnos a los patrones sexuales masculinos. La vida sexual femenina es infinita, compleja, fascinante y, según dicen los/as expertos/as, más intensa, lenta, larga y placentera que la masculina. Lo que pasa es que nos cuesta enterarnos. Paciencia, somos la segunda generación que usa la píldora en España, aún es pronto.
Cada una de nosotras debe buscarse a sí misma y en esta sociedad, diseñada y cortada para hombres, eso es como buscar una aguja en un pajar. Estamos perdidas en un mar de simbologías machistas.
Besos y p’alante.

Comentario by Fernando Lobato el octubre 29, 2010 @ 11:37 pm

Hola,

La verdad es que caracterizado a este tipo de mujer de una manera muy detallada.

Estoy muy de acuerdo con Alicia en que buscarse a uno mismo es importante, y cuando uno no logra encontrarse antes de una determinada edad, corre el riesgo de quedarse anclado en ciertos clichés y automatismos que has descrito muy bien.

Sentir la necesidad de percibir el agrado de una manera constante por parte de los demás, de ser el centro de atención y de creer que se maneja la situación con respecto a como utilizamos el sexo debe ser agotador. Pero es cierto que se llega a muchas mujeres a través de la vanidad, alguna vez me ha pasado. Aunque supongo que también se llegará a los hombres, me parece que es un rol más típico de mujer. Quizá porque los hombres en este rol terminan rapidamente en la soberbia o con una mujer que realmente vale la pena. Ahí juega a favor nuestra simpleza.

En cuanto a mujeres famosas que encajen se me ocurrieron también Alaska o Sara Montiel a las primeras de cambio. Pensando un poco más se me ocurre Elizabeth Taylor.

Muy buen post, me ha gustado mucho.

Besos.

Comentario by Susana Moo el octubre 30, 2010 @ 9:40 am

Cuántos comentarios de mujeres, ¡cuántas eminentes blogueras!, cada una especializada en diferentes estadios, pero todas aportando su granito de arena en pro del sano posicionamiento de la sexualidad femenina.

Algunas os identificáis, caso de blogboreta y otras en absoluto, caso de Nana (curioso tu caso Nana, que tengas tanta seguridad en relación a la sexualidad y no en otras facetas, justo al revés que la mayoría, creo), pero en general, como dicen Zeltia y Aldabra: es un tipo de mujer en la que todas podemos encajar en algunas de las descripciones, con matices, y quizá con más fuerza en algún momento de la vida.
Suscribo la opinión de Alicia -corroborada por Lobato-, cada una de nosotras debe buscarse a sí misma. Sólo cuando eres adulta, empiezas a analizar el porqué de algunas reacciones y decisiones.

Quería matizar que aquí se están tratando dos temas. Uno es la tendencia a complacer a toda costa de algunas mujeres, que voy a bautizar como “síndrome afrodita” (honor al libro que referencia Ileana) y otro, los efectos del envejecimiento en estas mujeres.

…………..

No conozco las biografías de muchas de las “famosas” que aquí se señalan de modo que no puedo opinar. Ahora pasaré a hablaros de las que yo he pensado.

Comentario by Ileana el octubre 30, 2010 @ 11:09 am

Lo que me ha gustado de tu post, Susana, y lo que me gustó también del libro “Las diosas de cada mujer”, es que en ningún momento te juzgas ni se juzga esa actitud como un “defecto”.

Y aunque lo fueran, los defectos, desde que se asumen por uno mismo, dejan de serlo.

Todos los “arquetipos” (y yo he sido muy Atenea, y ahora estoy en fase Démeter total, y he tenido mis etapas Afrodita… todas tenemos mezclas de todos esos “arquetipos”) son rígidos, nadie encaja en uno sólo, pero sirven, como los horóscopos, para aprender a conocernos mejor.

Besos!!!

Comentario by Kaplan el octubre 30, 2010 @ 11:27 am

Propoño Zsa-Zsa Gabor (todos os seus matrimonios e operacións de cirurxía estética son boa proba)
Aprender a convivir coa madurez, e logo coa vellez, co que trae consigo de perda e final, debería ser máis fácil porque un/unha tería que ter a estas alturas da súa vida a experiencia doutras vidas e a necesidade de aprender a renunciar e asumir o paso do tempo. Pero non, non aprendemos.
Supoño que por instinto de supervivencia.
Algunhas veces, sen embargo, querer sobrevivir apesar dos anos pode levar ao ridículo de tapar calvas e estirar o que baixa e se enruga.

Comentario by Maruxela el octubre 30, 2010 @ 4:52 pm

Muy interesante este relato.Si podemos sacar partido, no veo delito ninguno.Los hombres son los que pican.¿Que sería el mundo sin la mujer?? Siempre lo digo, la culpa de nuestra seducción, voluntaria, o no, es de los hombres.A veces seduccimos para fastidiar;otras porque nos apetece y otras ni nos enteramos.La vida vuela y nosotras con ella.Mientras volamos disfrutamos.El que tuvo retuvo.Esa es nuestra herencia en un futuro, y…pelillos a la mar

Comentario by Chousa da Alcandra el octubre 30, 2010 @ 11:13 pm

Observando, observándome…chego á conclusión de que homes e mulleres semellámonos moito. Cada individuo coa sua impronta, cos seus medos e coas súas letanías. E no medio de tanta landaina, o que conta nesta estrada é tentar driblar con xeito o tráfico de cada xornada.
E poda que físicamente vaiamos perdendo reflexos co paso dos anos, pero tamén gañamos en experiencia como conductores (os portugueses tamén, aínda que sexa a base de trompazos :-) )

Comentario by Ovidio Estevez el noviembre 4, 2010 @ 1:48 am

Desde hace algunos meses he seguido tu blog y me parece fascinante. Cuanto quisiera conocer, en la vida real, una mujer como tú (sigo creyendo que un blog es vida virtual). Mis felicitaciones, mis respetos, mis pensamientos más eróticos para tí.
(Ya te extraño cuando no te leo).

Comentario by Susana Moo el noviembre 4, 2010 @ 8:35 am

Qué bonito lo que me dices Ovidio. Estoy contigo, un blog es vida virtual. Es comunicación y me chifla este intercambio de ideas y fantasías. Gracias por comunicarte conmigo y dedicarme esos pensamientos,… por venir ¡y extrañarme!

Comentario by Una que tal el noviembre 9, 2010 @ 6:08 pm

Debo decir que lo describes muy bien. Y ni siquiera hay que ser una belleza al uso para que te ocurra: la sexualidad se emana de muchas maneras. Con creérselo caen como moscas.
Es un círculo vicioso un poco difícil de romper, la verdad. El alimento de la autoestima, la indiferencia, la conquista como trofeo, ser cada vez mejor en la cama… Creo también que es de gente perfeccionista y autoexigente.
Sólo no estoy de acuerdo con lo de ilusionarse con cada pareja. Igual sería mejor si fuese así, porque en el momento en el que te desvinculas emocionalmente empieza a ser una adicción peligrosa…

Por cierto, buen blog de erotomanía. Faltan mujeres en esto.

Comentario by Susana Moo el noviembre 9, 2010 @ 8:19 pm

No te creas, una que tal, somos manada, cada vez más y esto no tiene stop. Aquí vienen muchas y espero que la tuya sea una visita de muchas más que vendrán.
Encantada.

Pingback by Soll ich ihm ficken? el marzo 19, 2011 @ 12:21 pm

[...] reflexión sobre la necesidad inconsciente que padecemos muchas mujeres de poner constantemente en la palestra nuestra capacidad de seducción, me siento con nuevas municiones sicológicas para enfrentare a un hombre sin la obligatoriedad [...]

Comentario by www.susanamoo.com el marzo 25, 2011 @ 5:37 pm

Confesion o psicoterapia.. OMG! :)

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